{"id":100584,"date":"2020-03-19T20:24:05","date_gmt":"2020-03-19T23:24:05","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=100584"},"modified":"2020-03-19T20:24:05","modified_gmt":"2020-03-19T23:24:05","slug":"coronavirus-entre-el-peligro-y-la-oportunidad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/coronavirus-entre-el-peligro-y-la-oportunidad\/","title":{"rendered":"Coronavirus: entre el peligro y la oportunidad"},"content":{"rendered":"<p>La peste est\u00e1 entre nosotros, se acerca sigilosa e invisible transgrediendo fronteras, rompiendo en mil pedazos acuerdos de pa\u00edses que cre\u00edan que sus protocolos h\u00edper mercantilizados iban a constituirse en la garant\u00eda de un orden econ\u00f3mico mundial capaz de ampliar riqueza y crecimiento para unas pocas naciones favorecidas. Y que terminaron descubriendo, entre azoradas y atemorizadas, que la desigualdad que ese mismo sistema expandi\u00f3 por el mundo iba a devolverles, bajo la forma de un virus, la igualdad del contagio, de la fragilidad y de la muerte. Extra\u00f1a paradoja de una \u00e9poca, la nuestra, que hab\u00eda naturalizado las brutales diferencias sociales, la distancia enorme entre naciones ricas y naciones pobres, que depred\u00f3 continentes enteros en nombre de la civilizaci\u00f3n y el progreso, que transform\u00f3 en valor sacrosanto la l\u00f3gica de la rentabilidad y la reducci\u00f3n de todas las esferas de la vida a mercanc\u00eda cuya importancia deb\u00eda medirse en funci\u00f3n de su \u201cvalor de mercado\u201d. Igualdad ante la expansi\u00f3n viral que no sabe de diferencias ideol\u00f3gicas ni reconoce aduanas que discriminan entre ciudadanos del primer mundo y miserables indocumentados que se ahogan en el Mediterr\u00e1neo. Miedo en la Italia opulenta del Norte, miedo en una barriada de migrantes napolitana, miedo en la Alemania de Merkel que comienza a revisar su \u201cortodoxia fiscal\u201d, miedo en una Espa\u00f1a demasiado inclinada al consumismo, miedo en la pujante Se\u00fal que a trav\u00e9s del cine nos muestra la realidad de la desigualdad, miedo en los aviones abarrotados de turistas que regresan apresurados a sus pa\u00edses de origen antes que se cierren todas las fronteras, miedo en lujosos transatl\u00e1nticos cuyos pasajeros descubren, azorados aunque conservando sus privilegios de primera clase, lo que significa convertirse en paria y que ning\u00fan puerto los acepte. El miedo nos ha vuelto m\u00e1s iguales y, por esas extra\u00f1as vicisitudes de la historia, nos abre la posibilidad de repensar nuestro modo de vivir. Una oportunidad en medio de la noche y la incertidumbre.<\/p>\n<p>El virus es invisible, sale disparado por una tos cualquiera en cualquier momento, se sube a los aviones, se cuela en el teatro, se mezcla en los abrazos de cuerpos danzando, circula con absoluta libertad m\u00e1s all\u00e1 de todos los controles en un mundo que, supuestamente, lo ten\u00eda todo controlado (controles faciales, c\u00e1maras en cada rinc\u00f3n de la \u00faltima de las ciudades, clickeos que terminan en algoritmos capaces de capturar lo que no sabemos de nosotros mismos y que direccionan nuestras conductas aunque nos sintamos due\u00f1os y se\u00f1ores de nuestra libertad, vigilancia por doquier y como supuesta garant\u00eda de nuestra seguridad\u2026). El orden desordenado, la vigilancia desarmada, la transparencia cubierta por una niebla de dudas e incertezas que alimentan el miedo a lo desconocido. Un \u00faltimo refugio desesperado en la capacidad milagrosa de la ciencia y la tecnolog\u00eda que tarda demasiado en llegar y el tiempo se nos va agotando aumentando la fragilidad y la incertidumbre. Mitos fundamentales de nuestro imaginario contempor\u00e1neo se derrumban estrepitosamente junto con la expansi\u00f3n de la pandemia. \u00bfQui\u00e9n nos protege ahora que el Estado ha sido jibarizado con la anuencia de los mismos que hoy le exigen a los gobernantes que se hagan cargo de subsanar lo que ellos desarticularon? \u00bfQu\u00e9 decirle a una sociedad que se crey\u00f3 la buenaventuranza del mercado y sus oportunidades, de la meritocracia y sus pir\u00e1mides construidas por el \u201cesfuerzo individual y la competencia de los mejores\u201d, de un capitalismo que s\u00f3lo promet\u00eda la multiplicaci\u00f3n infinita del consumo mientras se da\u00f1aba irreversiblemente a la biosfera? \u00bfC\u00f3mo salir de un narcisismo todoterreno que se instal\u00f3 en nuestras interioridades para descubrir que en soledad no llegamos a ning\u00fan lado? \u00bfC\u00f3mo reparar almas devoradas por el cuentapropismo moral que hizo de cada individuo una suerte de m\u00f3nada autosuficiente? Preguntas que, quiz\u00e1s, iluminen con una luz distinta en medio de la noche viral. Dial\u00e9ctica de una tragedia que nos recuerda, muy de vez en cuando, que \u201call\u00ed donde crece el peligro tambi\u00e9n nace lo que salva\u201d.<\/p>\n<p>Al borde del precipicio estamos obligados a dar un volantazo si es que no queremos que todo acabe en desastre. Es, tal vez y sin garant\u00edas, el advenir de una oportunidad que nos permita revisar los males de un sistema aut\u00f3fago. Por una extra\u00f1a paradoja de la dial\u00e9ctica de vida y muerte, lo m\u00e1s peque\u00f1o, lo infinitesimal, lo que estuvo en el origen de la vida y seguir\u00e1 estando cuando nosotros ya no estemos, las bacterias y sus derivados, incluyendo los virus y sus adaptaciones mutantes, nos est\u00e1 diciendo que hemos ido m\u00e1s all\u00e1 de todo l\u00edmite en nuestro af\u00e1n transformador y depredador. Que la vida sigue su curso mientras los seres humanos nos preguntamos qu\u00e9 hemos hecho mal. El tiempo de hacer algo, de girar dram\u00e1ticamente en nuestra loca carrera consumista y egoc\u00e9ntrica es hoy, ahora, ma\u00f1ana es un horizonte lejano e inalcanzable si no somos capaces de construir otro modo de hacer y de convivir con nosotros y con la naturaleza. Un m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo financiarizado y su palafernaria de productivismo ciego y rentabilidad ego\u00edsta que s\u00f3lo le ofrece bonanza a un 20% de la humanidad mientras esa bonanza multiplica la miseria de miles de millones y la destrucci\u00f3n del ambiente.<\/p>\n<p>Un sistema que promet\u00eda la producci\u00f3n infinita de mercanc\u00edas y un goce perpetuo bajo la forma del mercado liberado de cualquier control estatal y depredador de su m\u00e1ximo objeto de odio: el \u201cEstado social\u201d, instrumento maldito contra el que vienen batallando desde hace cuarenta a\u00f1os devastando los sistemas de salud y arrinconando al Estado hasta simplemente convertirlo en el custodio de sus nefastos negocios financieros. Una cruzada que lleva cuatro d\u00e9cadas y que no s\u00f3lo vaci\u00f3 la estatalidad social sino que tambi\u00e9n se ceb\u00f3 en la vida cotidiana hasta fragmentarla en mil pedazos multiplicando hasta la extenuaci\u00f3n conductas individualistas y ego\u00edstas.\u00a0Extenuaci\u00f3n de un gigantesco delirio manipulado por las grandes corporaciones comunicacionales que lograron convertir la idea y la pr\u00e1ctica del Estado de bienestar en el equivalente del populismo, la demagogia, el autoritarismo, el derroche y la captura de la libertad.\u00a0Una ideolog\u00eda, la neoliberal, sostenida en la mistificaci\u00f3n del mercado que fue y es responsable del desmembramiento de la asistencia social cuyas consecuencias podemos dolorosamente comprobarlas cuando el coronavirus rebasa y colapsa sistemas de salud p\u00fablicos desfinanciados y debilitados por la mercantilizaci\u00f3n generalizada.<\/p>\n<p>Un d\u00eda cualquiera descubrimos que las m\u00e1scaras se caen y que las consecuencias de la mentira asumen el rostro del abandono, la intemperie y la incapacidad de enfrentar la llegada de la peste.\u00a0De nuevo y sin hacerse cargo de nada se alzan las voces que antes ped\u00edan menos Estado y que ahora demandan que el Estado los salve. Se acabaron las interpelaciones a las \u201cdo\u00f1as Rosa\u201d de aquel inefable periodista que emponzo\u00f1\u00f3 el cerebro de millones de televidentes en los dorados y neoliberales a\u00f1os 1980 y 1990 y que encontr\u00f3 tantos disc\u00edpulos en el amarillismo medi\u00e1tico actual y en el arrasamiento macrista. Esa misma do\u00f1a Rosa que hoy se muere globalmente porque no hay seguridad social y los hospitales han sido saqueados por la l\u00f3gica privatizadora y de mercado que hizo de la salud una mercanc\u00eda m\u00e1s. El coronavirus nos ha despertado de nuestro letargo de d\u00e9cadas, de nuestra renuncia absurda al Estado de Bienestar, de la idiotez que contamin\u00f3 a una parte no despreciable de la sociedad global bajo el canto de sirena de la econom\u00eda de mercado, el emprendedorismo y la competencia privada. Todav\u00eda estamos a tiempo, atravesando d\u00edas y semanas de inquietud, miedo, dolor y sufrimiento de reconstruir nuestro tejido social pero con la condici\u00f3n de romper la brutal mentira del capitalismo neoliberal hurgando sin complacencia en nuestra intimidad, en los valores que nos dominaron y que contribuyeron a multiplicar el desastre bajo la forma de un mundo de fantas\u00eda cuya arquitectura se parec\u00eda a un gigantesco shopping center.<\/p>\n<p>Cre\u00edmos que pod\u00edamos vivir, si \u00e9ramos parte del contingente de privilegiados, en un invernadero. Protegidos de la intemperie clim\u00e1tica, del calentamiento global, de la miseria creciente, de la violencia y de las pestes que diezmaban a los pobres y hambrientos del mundo. El invernadero se rompi\u00f3 en mil pedazos no por la fuerza de una humanidad en estado de rebeld\u00eda sino por la llegada de organismos infinitesimales e invisibles capaces de penetrar por todos los intersticios de una sociedad desarmada y desarticulada que hace un tiempo decidi\u00f3 vivir bajo el signo de \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d. El virus nos record\u00f3 de modo brutal que esa es, tambi\u00e9n, una quimera insolente, otra fantas\u00eda de un sistema aniquilador.<\/p>\n<p>Porque el neoliberalismo, y no nos cansaremos de decirlo, es mucho m\u00e1s que la financiarizaci\u00f3n del capitalismo, su momento zombi en el que ha puesto el piloto autom\u00e1tico que nos lleva directamente hacia la consumaci\u00f3n de la cat\u00e1strofe; el neoliberalismo se ha sostenido y expandido gracias a una profunda y colosal captura de las subjetividades. Valores, formas de la sensibilidad, pr\u00e1cticas sociales, costumbres, sentido com\u00fan han sido atravesados y reescritos por la economizaci\u00f3n de todas las esferas de la vida.\u00a0Y es en el interior de una sociedad fragmentada y desocializada por donde se cuela, a una velocidad vertiginosa que nos deja imp\u00e1vidos, la potencia del virus y su capacidad para infectar nuestras vidas.\u00a0Enfrentados a un retorno de lo real monstruoso, cuando las certezas colapsan y los imaginarios dominantes ya no sirven para apaciguar nuestra angustia, es cuando nos vemos impelidos a construir viejas y nuevas pr\u00e1cticas que hab\u00edan sido desplazadas por un sistema de la hipertrofia competitiva e individualista: reconstruir lo com\u00fan, el \u00e1mbito de la sociabilidad solidaria y del reconocimiento.\u00a0Revitalizar la dimensi\u00f3n de lo p\u00fablico y del Estado como garantes de un principio genuino de igualdad democr\u00e1tica y expropiarle a la insaciabilidad del capitalismo neoliberal el derecho a la salud p\u00fablica, gratuita y de calidad.\u00a0Aprender, a su vez, de esta pandemia que nos muestra los l\u00edmites de un orden econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico que no s\u00f3lo profundiza las desigualdades sino que tambi\u00e9n ha generado las condiciones para la degradaci\u00f3n cada d\u00eda m\u00e1s inexorable de nuestra casa que es la Tierra. Un virus que nos pone a prueba como sociedad y como seres humanos que necesitamos reaprender a cuidarnos y cuidar la vida que nos rodea y que nos permita seguir so\u00f1ando un futuro.<\/p>\n<p>Por\u00a0Ricardo Forster<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La peste est\u00e1 entre nosotros, se acerca sigilosa e invisible transgrediendo fronteras, rompiendo en mil pedazos acuerdos de pa\u00edses<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":100585,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[21],"class_list":["post-100584","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","tag-argentina"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/100584","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=100584"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/100584\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/100585"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=100584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=100584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=100584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}