{"id":100839,"date":"2020-03-31T07:00:29","date_gmt":"2020-03-31T10:00:29","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=100839"},"modified":"2020-03-31T07:00:29","modified_gmt":"2020-03-31T10:00:29","slug":"cuando-la-bronca-vencio-al-miedo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/cuando-la-bronca-vencio-al-miedo\/","title":{"rendered":"Cuando la bronca venci\u00f3 al miedo"},"content":{"rendered":"<p>A veces las consignas m\u00e1s sencillas son las m\u00e1s profundas. El 30 de marzo de 1982, el sector de los trabajadores argentinos agrupados en la llamada CGT Brasil, liderados por Sa\u00fal Ubaldini, lanzaron el mayor desaf\u00edo que la dictadura hab\u00eda tenido hasta ese momento: deciden marchar a Plaza de Mayo, el coraz\u00f3n simb\u00f3lico de la pol\u00edtica y la democracia argentina, y al calor de ese acto de coraje la dictadura empez\u00f3 a derretirse.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de seis a\u00f1os de usurpar el poder, los militares ya hab\u00edan perdido todo brillo entre los sectores que inicialmente los apoyaron, y entre los que fueron indiferentes. La econom\u00eda estaba en picada, la inflaci\u00f3n se descontrolaba, todos los d\u00edas aparec\u00edan noticias de f\u00e1bricas y comercios cerrados, el malestar claramente le estaba ganando al miedo. No hay gobierno que se sostenga s\u00f3lo por la fuerza, siempre necesita una buena dosis de consenso y eso es lo que se estaba derrumbando.<\/p>\n<p>La dictadura hab\u00eda sido especialmente feroz con los trabajadores, sobre todo con los delegados y militantes sindicales. Por eso la decisi\u00f3n de pegar el salto hacia una abierta protesta ten\u00eda el riesgo impl\u00edcito de la vida y la muerte como opciones en juego.<\/p>\n<p>No era la primera vez que se lanzaba una medida de lucha. Hubo resistencia en los lugares de trabajo, hubo paros sectoriales, hubo una huelga general lanzada en 1979 en la que no particip\u00f3 la llamada CGT Azopardo, de los dialoguistas que nunca dejan de dialogar, conducida por Jorge Triaca padre, hubo una gran movilizaci\u00f3n el 7 de noviembre de 1981, desde el estadio de V\u00e9lez S\u00e1rsfield hasta la iglesia de San Cayetano, lugar emblem\u00e1tico de los que piden trabajo.<\/p>\n<p>Y si bien en cada una de estas acciones se corrieron riesgos, convocar a una marcha a Plaza de Mayo ya era otra cosa. Seg\u00fan relat\u00f3 Ubaldini a\u00f1os despu\u00e9s, ellos sab\u00edan que los militares no iban a permitir el acto, pero la sola convocatoria a la marcha les garantizaba una enorme visibilidad y la posibilidad de empezar a canalizar el enorme descontento que ya se sent\u00eda en las calles.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n fue rigurosa, nadie deb\u00eda ir solo ni en forma espont\u00e1nea. Cada sindicato llev\u00f3 sus micros, las Madres de Plaza de Mayo dijeron presente al igual que los dem\u00e1s organismos de derechos humanos. Artistas e intelectuales adhirieron y una vasta militancia busc\u00f3 la forma de participar.<\/p>\n<p>El ministerio de trabajo presion\u00f3 y amenaz\u00f3 para que la marcha no se hiciera. Desde seis horas antes al horario de la convocatoria el centro porte\u00f1o fue escenario de disturbios. Muchos de los micros decidieron dar vueltas por horas antes de definir el lugar y el momento preciso para bajar y marchar. No fue solo en Buenos Aires: Rosario, Neuqu\u00e9n, Mar del Plata y Mendoza tuvieron su propio protagonismo. De hecho Mendoza se destac\u00f3 del resto por la brutalidad represiva; cuando los manifestantes se dirig\u00edan a la Casa de Gobierno provincial fueron recibidos con disparos de ametralladoras efectuados por la gendarmer\u00eda. El saldo fue de siete heridos de bala. Uno de ellos,\u00a0Jos\u00e9 Benedicto Ortiz, qued\u00f3 gravemente herido y falleci\u00f3 el 3 de abril. Era el secretario general de la Asociaci\u00f3n Obrera Minera Argentina, regional Mendoza.<\/p>\n<p>En la Plaza de Mayo y sus alrededores hab\u00eda once mil efectivos entre polic\u00edas y oficiales del Ej\u00e9rcito. La improvisada columna encabezada por los sindicatos, los partidos pol\u00edticos y los organismos de derechos humanos no pudo avanzar demasiado y sus integrantes fueron detenidos. Ese d\u00eda cobraron todos: los oficinistas que, como todos los d\u00edas, recorr\u00edan el centro; los curiosos, y por supuesto, los manifestantes. La cantidad de detenidos fue tan indiscriminada y masiva que no alcanzaron los patrulleros ni los celulares y entonces se empezaron a usar colectivos de l\u00ednea para trasladarlos a las comisarias. Los registros de la \u00e9poca hablan de m\u00e1s de tres mil solo en la ciudad y cerca de cinco mil en todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que los participantes ten\u00edan miedo y lograron vencerlo, pero los que estaban realmente asustados eran los represores. En distintas esquinas se juntaban grupos y al m\u00e1s puro estilo argentino coreaban consignas:\u00a0\u201cse va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar\u201d, \u201cDicen que aseguran la paz pero se comen la paloma\u201d, y volv\u00edan a disgregarse ni bien llegaban los uniformados en una gimnasia peligrosa y emocionante.<\/p>\n<p>Desde los balcones tiraban papelitos de apoyo a los participantes y hasta les daban refugio. El peligro segu\u00eda latente, pero todos los presentes sent\u00edan que algo se hab\u00eda quebrado. Le estaban mojando la oreja a la dictadura en un escenario neur\u00e1lgico. Y la fiereza de la respuesta a todos les pareci\u00f3 debilidad. La sangrienta dictadura siempre actu\u00f3, tortur\u00f3 y mat\u00f3 en los s\u00f3tanos, en el anonimato y en la oscuridad. El primer gran desaf\u00edo masivo a cielo abierto la dej\u00f3 desarmada. La sensaci\u00f3n de aislamiento y soledad dio paso a la certeza de ciclo cumplido.<\/p>\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s anunciaron la recuperaci\u00f3n de las islas Malvinas, como un \u00faltimo manotazo de ahogado.<\/p>\n<h6>Fuente: P\u00e1gina 12<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A veces las consignas m\u00e1s sencillas son las m\u00e1s profundas. 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