{"id":102913,"date":"2020-05-18T07:14:36","date_gmt":"2020-05-18T10:14:36","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=102913"},"modified":"2020-05-18T07:14:36","modified_gmt":"2020-05-18T10:14:36","slug":"entre-el-miedo-y-la-solidaridad-mientras-crecen-los-casos-de-coronavirus-asi-se-vive-en-la-villa-del-bajo-flores","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/entre-el-miedo-y-la-solidaridad-mientras-crecen-los-casos-de-coronavirus-asi-se-vive-en-la-villa-del-bajo-flores\/","title":{"rendered":"Entre el miedo y la solidaridad: mientras crecen los casos de coronavirus, as\u00ed se vive en la villa del Bajo Flores"},"content":{"rendered":"<p>Infobae recorri\u00f3 la villa 1-11-14, convers\u00f3 con los vecinos y palp\u00f3 lo que sienten al convivir con el Covid-19. Un testimonio del drama que enfrentan los habitantes m\u00e1s vulnerables de la ciudad de Buenos Aires<\/p>\n<p>Si no fuera por el altar y la cruz gigante con un Jes\u00fas apenas iluminado por una luz natural p\u00e1lida,\u00a0la parroquia Santa Mar\u00eda del Pueblo parecer\u00eda un dep\u00f3sito de cajas de cart\u00f3n, lavandinas, garrafas y alimentos no perecederos.\u00a0Los pupitres est\u00e1n apilados y hasta los santos pasan inadvertidos, colocados en estantes altos donde tambi\u00e9n apoyan mercader\u00eda que llega para donar. Hoy la prioridad en ese templo no es rezar, sino comer.<\/p>\n<p>Ya no hay misas, como en la \u00e9poca en que Jorge Bergoglio daba sus sermones, pocos meses antes de convertirse en el Papa Francisco.<\/p>\n<p>Aun el padre Juan Isasmendi, de esa parroquia, no parece un cura. Es trasladado por las distintas manzanas de la villa en un cami\u00f3n de bomberos.\u00a0Lleva un barbijo, una m\u00e1scara de pl\u00e1stico transparente y viste una camisa y una pantal\u00f3n. No lleva sotana.<\/p>\n<p>\u201cEsto m\u00e1s que una iglesia se volvi\u00f3 un hospital de campa\u00f1a, como si estuvi\u00e9ramos en guerra. A veces se queda gente a dormir\u201d, dice el sacerdote a\u00a0Infobae.<\/p>\n<p>La charla no es fluida porque a cada rato alguien lo interrumpe.\u00a0\u201cHay cuatro cuadras de cola de personas que piden comida\u201d, le dice un asistente.<\/p>\n<p>Luego, una joven le pregunta si necesita algo m\u00e1s, que los abuelos que asisten est\u00e1n bien. En el fondo de la parroquia de la avenida Perito Moreno y Erezcano, construida en 1974 con la ayuda de las vecinas y los vecinos (fue la primera en erigirse dentro de una villa de emergencia), duermen personas en situaci\u00f3n de calle.<\/p>\n<p>Son las dos de la la tarde en la ex villa 1.11.14 del Bajo Flores, nombre impuesto por la dictadura militar hasta que sus pobladores votaron y\u00a0ahora se llama barrio Padre Ricciardelli, un cura que dej\u00f3 su huella.<\/p>\n<p>El lugar parece arrasado por\u00a0ese enemigo invisible llamado COVID-19. Un enemigo que causa destrozos como el fuego y la inundaci\u00f3n, pero que es algo que no puede palparse.<\/p>\n<p>El Gobierno porte\u00f1o confirm\u00f3 el viernes 16 que hay unos mil casos en las villas porte\u00f1as. En la del Bajo Flores, donde viven unas 40.000 personas, los positivos detectados superan los 270 casos.<\/p>\n<p>\u201cEl mensaje lo encontramos en la gente, mientras m\u00e1s crece el contagio, hay m\u00e1s solidaridad, al mismo tiempo tuvimos que cargarnos al hombro el dolor de las personas\u201d, dice el padre Juan. Su tel\u00e9fono no para de recibir mensajes.<\/p>\n<p>Lo llaman los bomberos, la polic\u00eda, los m\u00e9dicos. Hasta que en el patio cercano a la parroquia, entra un hombre agitado, con la voz entrecortada. Teme interrumpir el di\u00e1logo. El padre lo mira, como para que hable.<\/p>\n<p>-Hay otro finado. Un difunto\u00a0-repite como si no se hubiera entendido lo que acababa de decir.<\/p>\n<p>Al decir \u201cotro\u201d queda claro que es una situaci\u00f3n que ocurre con frecuencia.<\/p>\n<p>-\u00bfEst\u00e1 la familia? -quiere saber el padre Juan.<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-Ya voy -dice el padre.<\/p>\n<p>Vuelve a los cinco minitos. Se lo ve conmovido. Como si tuviera un nudo en la garganta, una tristeza oculta en su fortaleza y en su m\u00e1scara.<\/p>\n<p>-Esto pasa seguido. No hay misa, no hay ceremonias en cementerios ni velorios. Y\u00a0hay personas que necesitan cargar al muerto en un auto y venir y pedir la bendici\u00f3n. Y no me queda otra alternativa que hacerla desde lejos, con agua bendita y un rezo.\u00a0Eso los tranquiliza, se sienten m\u00e1s contenidos.<\/p>\n<p>Como para que su mensaje llegue a la gente, el padre lo amplifica en un programa de radio que est\u00e1 en el mismo predio. Dice que se encontr\u00f3 con personas que lo fueron a buscar llorando y que pidieron entrar en la parroquia, \u00e9l las lleva a una sala donde una imagen grande del rostro ajado de la Madre Teresa de Calcula mira ni bien se abre la puerta. Esa mirada podr\u00eda definirse, si es que puede definirse, como la mirada de la compasi\u00f3n. Una mirada que abarca mucho m\u00e1s que la peque\u00f1a sala que la contiene.<\/p>\n<p>-Al ver eso ojos tan vivos y presentes, esa persona volvi\u00f3 a creer. Despu\u00e9s de 30 a\u00f1os -dice el padre Juan. Admite que la ayuda oficial no alcanza.<\/p>\n<p>Afuera de la parroquia, la fila ahora es de una cuadra. Esta vez les entregan fideos. Ni bien recibe la vianda, una mujer no se aguanta le desesperaci\u00f3n del hambre, la abre, se baja el barbijo y come los fideos parada, a un costado.<\/p>\n<p>Aclaraci\u00f3n:\u00a0todos usan barbijo, sin excepci\u00f3n.\u00a0Es m\u00e1s: en algunos pasillos se venden y hasta con motivos: camuflados, de Boca, River, Independiente, con forma de calavera, de colores.<\/p>\n<p>\u201cUna vez la fila lleg\u00f3 hasta el puente, a unas seis manzanas. O seis cuadras\u201d, dice un vecino. Y cuenta:\u00a0\u201cSi algo logr\u00f3 esto, es que se escuchen menos tiros, que hasta los picantes pensaran en el otro y ahora tiren para el mismo lado\u201d.<\/p>\n<p>Se da de comer de d\u00eda y de noche.<\/p>\n<p>All\u00ed alimentan a cuatro mil personas. Pero en el barrio hay otros comedores u ollas comunitarias. Llueve o truene, habr\u00e1 una cola para recibir la raci\u00f3n de alimento.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Orellana, una de las delegadas de esa zona es una de las que colabora a diario. \u201cQu\u00e9 bueno que vinieron. Porque en situaciones como estas nos invisibilizan o somos el barrio peligroso 1.11.14\u201d, dice y propone ir a su casa, en la misma cuadra de la parroquia. Su hija intenta peinar a una mu\u00f1eca que tiene lo pelos duros como una escoba.<\/p>\n<p>\u201cDespu\u00e9s hacemos la tarea\u201d, le dice. La mujer cuenta que en la puerta de su vivienda, en plena dictadura, el cura Ricciardelli enfrent\u00f3 a una topadora de la dictadura.<\/p>\n<p>-Hasta que un d\u00eda nos cargaron en un cami\u00f3n y nos tiraron con otras personas en provincia. Yo era chiquita. La cuesti\u00f3n es que no s\u00e9 c\u00f3mo volvimos, y mi mam\u00e1 nunca quer\u00eda hablar del tema. Pero las familias volvimos a copar el barrio y cada casa se divid\u00eda con hilos que se respetaban. Yo mido 1.55, y el techo de mi casa se extend\u00eda unos 50 cent\u00edmetros m\u00e1s.<\/p>\n<p>-\u00bfCu\u00e1ndo se hizo referente?<\/p>\n<p>-En 2012. As\u00ed empez\u00f3 todo.\u00a0Mi mam\u00e1, que hab\u00eda nacido en Bolivia, dec\u00eda: hay que devolverle a la Argentina todo lo que nos dio.<\/p>\n<p>Mar\u00eda llora, la cara pareciera que har\u00e1 explotar el barbijo, que denota sus facciones como si fuera una m\u00e1scara inc\u00f3moda.<\/p>\n<p>-No voy a negar que hay internas entre los delegados, entre los que tienen ambici\u00f3n y los que quieren ayudar. Y luchamos por la reurbanizaci\u00f3n del barrio.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo los afect\u00f3 la pandemia?<\/p>\n<p>-Por ejemplo, muchos de los trabajadores de ac\u00e1 son jornaleros. Y la construcci\u00f3n est\u00e1 parada. En el barrio hay muchos que trabajan de zapateros o en el rubro textil.\u00a0Algunos se tuvieron que reinventar con ingenio. El que hac\u00eda pantalones, mochilas, zapatos o camperas ahora hace barbijos o batas para m\u00e9dicos.\u00a0Pero el que m\u00e1s la padece es el inquilino. Hay quienes viven en una pieza de tres por cuatro, y son una pareja con dos hijos y no hay ventilaci\u00f3n.\u00a0Antes de la pandemia se hablaba de dengue y tuberculosis. Ya habia problemas. Y aislar a una persona es medio complicado.\u00a0Otra cosa a destacar: antes de la pandemia, Gendarmeria estaba muy violenta y ahora tuvo que retroceder un poco.<\/p>\n<p>\u201cPasamos cosas horribles, pero nunca pensamos que iba a venir esta enfermedad\u201d, dice Mar\u00eda. En el barrio ocurrieron hechos que lo marcaron. Uno de ellos ocurri\u00f3 el 29 de octubre de 2005, cuando durante la procesi\u00f3n de la virgen del Se\u00f1or de los Milagros, en la avenida Bonorino,\u00a0un grupo de sicarios irrumpi\u00f3 con pistolas y metrallas y dej\u00f3 cinco muertos, entre ellos un beb\u00e9 de siete meses que iba en brazos de su madre, y diez heridos. El santo cay\u00f3 al suelo pero qued\u00f3 intacto.<\/p>\n<p>Lula Torrez y Pablo Rodr\u00edguez se casaron poco antes de la cuarentena. Son bailarines, legaron a ganar un concurso de baile de fusi\u00f3n extrema y recorrieron el pa\u00eds.\u00a0Y en 2019 abrieron la Barber\u00eda King.\u00a0\u00c9l es coiffeur, dibujante y barbero y ella esculpe u\u00f1as con un estilo elogiado por sus clientas. El adem\u00e1s ense\u00f1a artes marciales mixta. En realidad todo esto es en pasado.<\/p>\n<p>-Para m\u00ed el virus era algo que aparec\u00eda en la televisi\u00f3n, que estaba cerca, que era una amenaza, pero tom\u00e9 la real dimensi\u00f3n cuando una amiga se infect\u00f3 y estuvo internada en estado delicado.\u00a0Ella se recuper\u00f3 y luego se enferm\u00f3 el marido. Desde ese d\u00eda todo cambi\u00f3 para m\u00ed -dice Lula.<\/p>\n<p>Pablo, su marido, se recuper\u00f3 de dengue. La pas\u00f3 mal.\u00a0Ahora muestra sus manos. Ya no hay rastros de las manchas del dengue.\u00a0En sus dedos hay restos de pintura azul. Su cu\u00f1ada, la hermana de Lula, acaba de ser madre. El beb\u00e9 naci\u00f3 con siete meses y el sue\u00f1o de ella es que su pieza sea azul y oro, los colores de Boca, el club de sus amores.<\/p>\n<p>-Es una situaci\u00f3n dif\u00edcil. No quiero ser negativo, pero si una persona que se contagi\u00f3 en China progag\u00f3 el COVID en todo el mundo, no va a ser f\u00e1cil que esto termine. Nosotros dejamos de trabajar, nos quedamos en casa y tratamos de ayudar a quienes lo necesiten.\u00a0La solidaridad en el barrio es un valor que creci\u00f3 mucho m\u00e1s en estos d\u00edas, y valoramos m\u00e1s a quienes lo hacen de coraz\u00f3n, sin ninguna especulaci\u00f3n\u00a0-dice Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>Su hermano, Cristian, referente de Venceremos, tiene un rol especial. En medio de la pandemia asiste a los vecinos que puedan tener s\u00edntomas y los acerca a los encargados de realizar los testeos.<\/p>\n<p>-Con un grupo de personas decimos que perseguimos y luchamos contra el virus, pero\u00a0es fundamental detectarlo a tiempo para poder actuar\u00a0-cuenta.<\/p>\n<p>Su tarea, como la de las personas que se metieron de cuerpo y alma en esta pelea desigual, es la de escuchar al otro, conectar y sumergirse emocionalmente en un laberinto del que no se sale ileso, pero s\u00ed bendecido.\u00a0Cristian cuenta emocionado cuando un ni\u00f1o le cont\u00f3 delante de su madre que no sent\u00eda ning\u00fana aroma.<\/p>\n<p>\u201cEso lo dec\u00eda todo: es uno de los s\u00edntomas que puede aparecer. Se lo dije a la mam\u00e1 sin que el nene escuchara y lo internaron. Gracias a Dios se recuper\u00f3\u201d, cuenta Cristian.<\/p>\n<p>Lula y Pablo se convierten en gu\u00edas por las calles y pasillos del lugar.<\/p>\n<p>A su paso saludan conocidos.<\/p>\n<p>Cristian es grafitero y se sorprende porque en las paredes aparece la leyenda, gigante, \u201cQuedate en casa\u201d. Es una frase que se repite en otras manzanas, aunque la imagen m\u00e1s repetida es la de San la Muerte o el Gauchito Gil. A las dos cuadras, Cristian recibe varios mensajes.\u00a0Dos casos sospechosos y la foto de una nena de tres a\u00f1os con sarpullido.\u00a0\u201cLa madre me dice que es dengue\u201d, dice.<\/p>\n<p>Lula se deteniene en un pasillo, entra, golpea una puerta y sale una mujer. Le dicen Lala y a diario le da de comer a unas 300 personas. Est\u00e1 algo transpirada y agitada. No quiere fotos ni ser filmada.<\/p>\n<p>Deja pasar a su casa y se ve una olla gigante que le regalaron. El olor a pollo impregna el lugar. \u201cLa abuelita cocina muy rico\u201d, dice su peque\u00f1o nieto mientras empuja un autito sin ruedas por el piso.<\/p>\n<p>-Esto lo hago desde hace m\u00e1s de diez a\u00f1os. Sin ayuda de ning\u00fan tipo.<\/p>\n<p>\u201cTodo lo hace de coraz\u00f3n\u201d, dice Lula Torrez. Su amiga se emociona.<\/p>\n<p>\u201cTodos cambiamos, hasta la calle. Hay m\u00e1s polic\u00edas y gendarmes\u201d, cuenta Lula. El barrio parece militarizado, una zona de guerra.\u00a0A las cuatro de la tarde hay casi tantos uniformados como vecinos. Bomberos desinfectando ambulancias y patrulleros con mangueras con chorros a gran presi\u00f3n.\u00a0A media cuadra, saliendo de un pasillo, se ve a un hombre vestido como si fuera un austronanta. Traje blanco, botas, una m\u00e1scara futurista y una manguera.<\/p>\n<p>-Llegaron cinco minutos tarde\u00a0-dice.<\/p>\n<p>El pasillo est\u00e1 con el asfalto h\u00famero.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?<\/p>\n<p>El hombre no lo quiere decir. Aparece una vecina y habla por \u00e9l:<\/p>\n<p>-Se llevaron a una persona con coronavirus y a siete que lo rodeaban para aislarlos. \u00bfVen esas l\u00ednea blancas? Las pintamos para que la respeta la distancia social de un metro y medio, pero no todos lo hacen\u201d, dice. Enseguida la rodean y le preguntan qu\u00e9 pas\u00f3. \u201cEs ah\u00ed\u201d, dice y se\u00f1ala una puerta verde.<\/p>\n<p>Las ventanas comienzan a cerrarse, las puertas tambi\u00e9n, como desplante a la llegada del maldito virus que golpea al mundo.<\/p>\n<p>En la recorrida se suman perros de la calle. Dos de ellos tienen las piernas de atr\u00e1s destrozadas. Fueron atropellados, pero siguen, caminan, husmean, mueven la cola y no pierden la dicha que los humanos parecen haber perdido.<\/p>\n<p>En una esquina hab\u00eda una conocida casa que vend\u00eda comida peruana, donde m\u00e1s de una vez se celebraron, en la puerta, funerales de gente del barrio. Ahora,\u00a0un cartel hecho a mano, dice: \u201cHacemos delivery\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLos vamos a llevar a lo del campe\u00f3n\u201d, dice Lula. \u201cCampe\u00f3n de boxeo y del alma\u201d, acota Pablo. Es Jes\u00fas Romero, un boxeador destacado en los a\u00f1os ochenta, ex campe\u00f3n argentino y sudamericano liviano, n\u00famero tres del ranking mundial. Una leyenda del barrio. Nunca quiso abandonarlo. Y desde hace a\u00f1os su sue\u00f1o es sacar a chicos y chicas de la calle a trav\u00e9s de su gimnasio. Su gimnasio tuvo que cerrar (hay gigantograf\u00edas suyas y un mural con su imagen de boxeador), pero no deja de abrir las puertas de su casa para darle comida a quienes lo necesiten.<\/p>\n<p>Su esposa, Mar\u00eda, se queja de la falta de apoyo. \u201cLo del Gobierno porte\u00f1o es vergonzoso. Dan poco y nada. Mienten.<\/p>\n<p>A mi me dan una mermelada cada quince d\u00edas y con eso no puedo decirle a una mam\u00e1 de cinco nenes \u201cte unto cinco galletitas nada m\u00e1s porque sino no alcanza\u201d. \u201cJes\u00fas duerme la siesta, pero lo voy a despertar\u201d, dice la mujer. Y a los quince minutos aparece el ex boxeador, con barbijo y buzo de gimnasia.<\/p>\n<p>Romero, cuentan Rodr\u00edguez y Lula, se levanta todos los d\u00edas a las cinco y prepara las viandas. A las seis comienza a repartirlas.\u00a0Primero a las personas, las que hacen filas y las que est\u00e1n en situaci\u00f3n de calle. Luego a los gendarmes. Y al final a las palomas y a los perros y gatos que tambi\u00e9n rodean su casa a la espera de las sobras.<\/p>\n<p>Romero sonr\u00ede. Y cuenta que el barrio es su vida.<\/p>\n<p>-En mi mejor \u00e9poca me ofrecieron un departamento en la calle Moldes, en Belgrano. Y no quise.<br \/>\n-\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>-Porque yo soy del Bajo Flores.<\/p>\n<p>Cuenta que a los nueve a\u00f1os se tom\u00f3 un tren hacia Retiro porque quer\u00eda ser boxeador. Hab\u00eda nacido en Jujuy pero viv\u00eda en Chaco con su abuela. Lleg\u00f3 sin nada. El colectivero lo dej\u00f3 en ese barrio porque ah\u00ed terminaba la parada. Lleg\u00f3 y se ofreci\u00f3 a cargarle las garrafas a un trabajador. Pidi\u00f3 cobrar con medialunas y un caf\u00e9 con leche. Unos polic\u00edas le dieron alojamiento en el destacamento del Bajo Flores. Y lo llevaban a entrenar. Mientras hay boxeadores que son protegidos por la mafia, en el caso de Romero fue al rev\u00e9s. Lo apoyaron los polic\u00edas.\u00a0Hasta lo acompa\u00f1aban a algunas peleas.<\/p>\n<p>-Entren\u00e9 en el Luna, conoc\u00ed a Tito Lectoure, a Monz\u00f3n, a Maradona, pero eso es para otra nota. Ahora el tema es otro. Por estos d\u00edas pens\u00e9 mucho en mi infancia. Y en que a m\u00ed me dieron de comer y me ayudaron a seguir un camino. Y con el tiempo me ayud\u00f3 gente que no quiere que la mencione porque tiene perfil bajo, pero siempre les estar\u00e9 agradecido. Por eso siento que mientras podamos, con mis hijos y mis esposa. no vamos a permitir que una persona pase hambre, fr\u00edo o no tenga la oportunidad de hacer un deporte.<\/p>\n<p>Jes\u00fas tiene una vitalidad contagiosa. Sale a la calle y saluda a sus pupilos y a sus vecinos. Lo acompa\u00f1a Ringo, un perro negro, grande, pero inofensivo.<\/p>\n<p>\u00abGracias por el guiso\u00bb, le dice una chica cubierta por una frazada, que duerme en la calle. \u00abEl es Rocky, un crack\u00bb, dice y presenta a un joven al que le falta una mano.<\/p>\n<p>\u201cEsto va a pasar, esto va a pasar y todo va a volver a ser como antes. O mejor que antes\u201d, dice convencido. Su optimismo no es para subestimar. Es el mismo del ni\u00f1o que lleg\u00f3 en tren a Buenos Aires y no ten\u00eda para comer. Del hombre que conoci\u00f3 Europa y pudo ser campe\u00f3n mundial. El hombre que ahora abre los brazos y mira el barrio: la plaza, los negocios, su propio gimnasio con las cortinas bajas. Los abre como si quisiera abrazar todo. \u201cPronto esto va a ser el recuerdo de lo unidos que estuvimos para vencer al virus.\u00a0Las calles ser\u00e1n una fiesta. Las puertas se van a abrir y van a ver que nos pondremos de pie\u201d.\u00a0Jes\u00fas tene los ojos llorosos. Pero su barbijo est\u00e1 tan ajustado a su cara, desde la papada a los ojos, que retiene sus l\u00e1grimas. El ex campe\u00f3n de boxeo se agacha, acaricia a su perro Ringo y sigue caminando. El atardecer tiene un tinte anaranjado. Es la hora en que en distintas casas, hasta en la canchita del lugar, y en las parroquias, se preparan las viandas. As\u00ed todos los d\u00edas. La noche, otra vez, volver\u00e1 a ser una incertidumbre.<\/p>\n<h6>Fuente: Infobae<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un testimonio del drama que enfrentan los habitantes m\u00e1s vulnerables de la ciudad de Buenos Aires<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":102914,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[12],"class_list":["post-102913","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-informe-municipal","tag-buenos-aires"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/102913","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=102913"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/102913\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/102914"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=102913"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=102913"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=102913"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}