{"id":103131,"date":"2020-05-22T05:52:05","date_gmt":"2020-05-22T08:52:05","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=103131"},"modified":"2020-05-21T19:58:55","modified_gmt":"2020-05-21T22:58:55","slug":"la-utopia-reaccionaria-de-exportar-salarios-bajos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/la-utopia-reaccionaria-de-exportar-salarios-bajos\/","title":{"rendered":"La utop\u00eda reaccionaria de exportar salarios bajos"},"content":{"rendered":"<p>La propuesta que plantea el art\u00edculo de Pablo Gerchunoff de bajar salarios en divisas para construir un modelo exportador es, por lo menos, naif. La experiencia hist\u00f3rica demuestra que las devaluaciones en Argentina \u2013la b\u00fasqueda de un tipo de cambio competitivo\u2013 nunca produjeron saltos exportadores.<\/p>\n<p>La econom\u00eda es una ciencia, que adem\u00e1s tiene algo de t\u00e9cnica y no poco de arte cuando se la aplica al an\u00e1lisis y a la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas. Hasta que se alcanza cierto entendimiento corre el\u00a0viejo learning by doing, el aprender haciendo, el ensayo y error. Para entenderla hay que estudiar, pero tambi\u00e9n hay que practicar. La aclaraci\u00f3n no deber\u00eda ser necesaria, es lo que demanda cualquier ciencia. Sin embargo, en su \u00e1mbito ocurre un fen\u00f3meno bastante particular. Cualquiera que maneje un poco de discurso pol\u00edtico se siente habilitado para discutir a la par del economista sobre temas que en realidad requieren muchos a\u00f1os de estudio, como por ejemplo un modelo de desarrollo o, m\u00e1s en peque\u00f1o, el nivel \u00f3ptimo del tipo de cambio, el precio del d\u00f3lar que a su vez determina el nivel de salarios, es decir el ingreso de las mayor\u00edas.<\/p>\n<p>La queja no apunta al elitismo profesional o al celo corporativo; tampoco es una pretensi\u00f3n de exclusividad tem\u00e1tica, solo es una demanda de rigurosidad en un sentido muy preciso. A ninguna persona que no sea m\u00e9dica, por ejemplo, se le ocurrir\u00eda debatir con un m\u00e9dico sobre la cura de enfermedades conocidas, no porque hacerlo le est\u00e9 vedado, sino porque se comprende que unos tienen un saber del que otros carecen. \u00bfPor qu\u00e9 en la econom\u00eda esto es distinto? La respuesta es bastante simple: porque la econom\u00eda no es s\u00f3lo una ciencia, sino que funciona tambi\u00e9n como un discurso pseudo t\u00e9cnico de legitimaci\u00f3n de determinadas relaciones de poder o, m\u00e1s precisamente, de la estructura del orden pol\u00edtico. El llamado \u201ceconomista profesional\u201d posee un saber t\u00e9cnico, a veces tambi\u00e9n te\u00f3rico, pero en el sigilo trabaja como ide\u00f3logo. Muchas universidades que se autodenominan \u201cde excelencia\u201d cumplen con esta tarea: la formaci\u00f3n de cuadros t\u00e9cnicos para la defensa de un determinado orden pol\u00edtico. Todo orden pol\u00edtico presupone una estructura econ\u00f3mica en la historia definida por consensos sobre dos cuestiones centrales: un determinado nivel de distribuci\u00f3n del ingreso y una determinada forma de inserci\u00f3n del pa\u00eds en la econom\u00eda mundial, es decir en la divisi\u00f3n internacional del trabajo.<\/p>\n<p>Que la ciencia econ\u00f3mica funcione como un discurso ideol\u00f3gico tiene un colateral muy particular, que tambi\u00e9n la diferencia de otras ciencias y que es el tema de esta introducci\u00f3n necesaria. Si los malos diagn\u00f3sticos \u2013y, en consecuencia, los tratamientos inadecuados\u2013 para las enfermedades degeneran en la muerte del paciente, el m\u00e9dico perder\u00e1 legitimidad, muy probablemente ser\u00e1 juzgado por mala praxis y se lo recordar\u00e1 por ello. Los economistas, en cambio, gozan de la exclusividad, socialmente aceptada, de poder hablar en un presente perpetuo, sin historia. Aunque sus diagn\u00f3sticos y propuestas hayan provocado en el pasado consecuencias distintas a las que vuelven a predecir, proponen una y otra vez las mismas recetas. N\u00f3tese que no se habla de fracasos, porque las recetas suelen cumplir sus objetivos ideol\u00f3gicos, que son mantener una determinada relaci\u00f3n de fuerzas en la lucha de clases y, en consecuencia, en la distribuci\u00f3n del ingreso.<\/p>\n<p>Cu\u00e1l es el nudo<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, el art\u00edculo de Pablo Gerchunoff \u201cEl nudo argentino\u201d, recientemente publicado en la web de\u00a0el Dipl\u00f3\u00a0(https:\/\/www.eldiplo.org\/notas-web\/el-nudo-argentino\/) es un caso paradigm\u00e1tico de lo que se propone eufem\u00edsticamente como \u201cuna nueva justicia social para un nuevo patr\u00f3n de crecimiento\u201d. Hablar de \u201ceufemismos\u201d tiene sentido en tanto su propuesta no es nueva, no supone justicia social y no conduce a patr\u00f3n de crecimiento alguno. Y, por supuesto, tampoco desata el nudo argentino. El art\u00edculo es tambi\u00e9n paradojal, porque la propuesta que pone sobre la mesa un historiador econ\u00f3mico es ahist\u00f3rica, algo que el propio autor afirma al reconocer que \u201ccada una de las palabras que he escrito podr\u00eda haberlas escrito hace tres meses, seis meses, tres a\u00f1os, seis a\u00f1os\u201d. Y agregamos, es lo que vienen proponiendo las elites locales hace 30 a\u00f1os, 60 a\u00f1os, 120 a\u00f1os. No obstante, la tem\u00e1tica que aborda el art\u00edculo es fascinante y efectivamente constituye el n\u00facleo de una contradicci\u00f3n principal. El autor pertenece a la acotada fracci\u00f3n ilustrada de las elites locales y sus argumentos no est\u00e1n despojados de elegancia, detalle que quiz\u00e1 explique su aceptaci\u00f3n entre sectores progresistas a quienes la problem\u00e1tica econ\u00f3mica les es ajena.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Gerchunoff, el \u201cnudo argentino\u201d residir\u00eda en la dificultad para conciliar dos \u201cutop\u00edas populares\u201d, la de la movilidad social ascendente y la de la justicia social. No sin cierto provincialismo, la primera no corresponder\u00eda al esp\u00edritu del capitalismo, al mito prolijamente construido del \u201cmodo de vida americano\u201d, con su promesa de ascenso de clase al alcance de las manos de quienes posean el talento y no escatimen esfuerzo, sino a una herencia de \u201cla cultura inmigrante del Centenario\u201d y la rediviva meritocracia. La segunda utop\u00eda, en tanto, no se corresponder\u00eda con el fen\u00f3meno global de la construcci\u00f3n de los \u201cEstados de bienestar\u201d del capitalismo de posguerra en su disputa con el socialismo real, sino que ser\u00eda una demanda de los sectores populares locales plasmada en el primer peronismo y que hoy sumar\u00eda a excluidos e informales.<\/p>\n<p>Para evitar circunloquios, y situarse ideol\u00f3gica e hist\u00f3ricamente de manera r\u00e1pida, la utop\u00eda de la movilidad social ascendente ser\u00eda, siempre seg\u00fan el autor, la utop\u00eda liberal de las clases medias, en tanto la de la justicia social corresponder\u00eda a la utop\u00eda peronista de las clases trabajadoras. El texto, sin embargo, tiene la delicadeza de evitar la remanida gaffe de \u201clos 70 a\u00f1os\u201d e invita a sus correligionarios a apreciar los matices de la historia. Desatar el nudo, sostiene, consistir\u00eda en encontrar el camino para la conciliaci\u00f3n de ambas utop\u00edas. Se trata de una variante m\u00e1s para exponer lo que efectivamente es una particularidad local: la falta de consenso al interior de las clases dominantes sobre el modelo de desarrollo, problema que se expres\u00f3 en la dificultad hist\u00f3rica para construir un orden pol\u00edtico estable y recibi\u00f3 distintas denominaciones, desde el \u201cempate hegem\u00f3nico\u201d al \u201cp\u00e9ndulo argentino\u201d. En la lucha pol\u00edtica, esta contradicci\u00f3n determin\u00f3 el ir y venir entre gobiernos nacional populares y conservadores. Desde el punto de vista de la econom\u00eda, se trata del debate central del siglo XX en la periferia del capital entre industrializaci\u00f3n sustitutiva y pa\u00eds agrario, entre \u201ccrecer con lo nuestro\u201d y \u201cvolver al mundo\u201d. Su manifestaci\u00f3n c\u00edclica fue el \u201cstop and go\u201d.<\/p>\n<p>Se trata de tem\u00e1ticas conocidas, pero que Gerchunoff expresa fuera del contexto de la lucha de clases local y global, lo que incluye al imperialismo, y desde la ilusi\u00f3n nost\u00e1lgica de una armon\u00eda posible basada en el consenso, lo que excluye del an\u00e1lisis las relaciones de poder reales. A modo de ejemplo, para el autor el final a sangre y fuego de la industrializaci\u00f3n sustitutiva y el advenimiento de la dictadura habr\u00eda sido consecuencia de \u201cla hoguera inflacionaria\u201d del Rodrigazo, lo que en rigor fue una manifestaci\u00f3n del primer ajuste neoliberal de la historia local, el comienzo del ciclo financiero centrado en el endeudamiento externo y la revancha clasista del \u201cProceso\u201d c\u00edvico militar.<\/p>\n<p>D\u00f3lares<\/p>\n<p>La ra\u00edz econ\u00f3mica del problema es otra tem\u00e1tica conocida: la aparici\u00f3n de la restricci\u00f3n externa. Dada la estructura econ\u00f3mica local dependiente de insumos y bienes de capital del exterior, el crecimiento provoca que, llegado cierto punto, las importaciones crezcan mucho m\u00e1s r\u00e1pido que las exportaciones y que la econom\u00eda, por lo tanto, se quede sin d\u00f3lares, lo que a su vez genera devaluaciones y recesiones, es decir le pone freno al crecimiento y aborta la esperanza del desarrollo. Debe saludarse que la elite intelectual de la derecha econ\u00f3mica reconozca la existencia de la restricci\u00f3n externa, pues hasta ayer nom\u00e1s (nos referimos al per\u00edodo 2015-2019) afirmaba que siempre habr\u00eda d\u00f3lares a un determinado nivel de tipo de cambio, afirmaci\u00f3n que no se deten\u00eda en lo que ese nivel de tipo de cambio significaba en t\u00e9rminos de distribuci\u00f3n del ingreso y que tampoco explicaba lo que significaba sostenerlo por la v\u00eda de endeudarse en d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Sin embargo, el reconocimiento es a medias, porque el autor vuelve a suponer que la restricci\u00f3n externa se supera con un cierto tipo de cambio, aunque lo diga con otra terminolog\u00eda. La explicaci\u00f3n se centra en que, dado el virtual default del presente, no ser\u00e1 posible seguir acudiendo al \u201catajo\u201d de la deuda externa para resolver la restricci\u00f3n de divisas. La mirada l\u00f3gica se vuelve entonces hacia la generaci\u00f3n de recursos genuinos, es decir las exportaciones, aunque sin \u00e9nfasis en la sustituci\u00f3n de importaciones, a las que s\u00f3lo se menta enigm\u00e1ticamente como \u201csustituciones m\u00e1s innovadoras y menos protegidas\u201d, o sea como no se sustituye en ning\u00fan pa\u00eds del mundo. El problema pol\u00edtico central residir\u00eda que para que se produzca ese salto exportador ser\u00edan necesarios salarios bajos en d\u00f3lares que las clases trabajadoras locales \u201cpercibir\u00edan\u201d por debajo de los \u201cnormales\u201d y no estar\u00edan dispuestas aceptar.<\/p>\n<p>Para no continuar demorando el punto, la propuesta econ\u00f3mica de Gerchunoff es casi naif: salarios bajos en divisas para que sea posible construir un modelo exportador sin que aparezca la restricci\u00f3n externa. Su propuesta social, en cambio, es naif del todo: un consenso para que los trabajadores acepten esos salarios bajos a cambio de un bono que les permita participar del supuesto crecimiento futuro. Repit\u00e1moslo: \u201cla nueva justicia social para un nuevo patr\u00f3n de crecimiento\u201d consistir\u00eda en que los trabajadores acepten bajos salarios y que los empresarios se comprometan a dejarlos participar del crecimiento all\u00e1 lejos, en el futuro. Es algo as\u00ed como una nueva teor\u00eda del derrame solo que, como nunca ocurri\u00f3, la novedad incluye un compromiso de pago.<\/p>\n<p>Dif\u00edcil proponer como modelo de desarrollo algo m\u00e1s reaccionario que los trabajadores ganen menos, congelar la actual distribuci\u00f3n del ingreso o incluso volverla m\u00e1s regresiva y bajo la \u00fanica promesa de un futuro venturoso. Y es ingenuo creer que dada la historia local ello puede lograrse por la v\u00eda del consenso. Sin embargo, lo inconsistente de la propuesta es su dimensi\u00f3n econ\u00f3mica: creer que los bajos salarios en divisas llevan a un salto exportador y que el salto exportador es la clave del desarrollo. El punto necesita ser profundizado, ya que lo que en realidad est\u00e1 proponiendo Gerchunoff es, con otras palabras, la extendida idea de un \u201ctipo de cambio real competitivo y estable\u201d, un consenso que lleg\u00f3 incluso lleg\u00f3 hasta la plataforma electoral del Frente de Todos.<\/p>\n<p>Es verdad, por supuesto, que la econom\u00eda local tiene un problema estructural, sin abusar del calificativo, para proveerse de divisas, que no s\u00f3lo demanda para importaciones sino tambi\u00e9n para dolarizar excedentes, la vulgarmente llamada \u201cfuga\u201d, punto que no diferencia al pa\u00eds de la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la periferia que no emiten una moneda de cambio en las transacciones de su comercio exterior. Y tambi\u00e9n es verdad que la manera genuina de resolver ese problema es aumentar las exportaciones y atraer capitales. Para los estudiosos de la econom\u00eda son aspectos consensuados, que casi nadie discute. Del mismo modo, seguramente la mayor\u00eda de las personas acordar\u00edan con los objetivos amplios de lograr la paz mundial y el bienestar de las mayor\u00edas. El debate ser\u00e1 siempre c\u00f3mo arribar a esos objetivos.<\/p>\n<p>El laboratorio de la econom\u00eda es la historia. Se trata de un laboratorio complejo en relaci\u00f3n a los de otras ciencias. Como en toda ciencia social, en el escenario de la historia no se pueden reproducir experimentos controladamente, como por ejemplo en la qu\u00edmica. Lo que s\u00ed permite comprobar la historia es la relaci\u00f3n causa-efecto de las leyes econ\u00f3micas. En concreto: c\u00f3mo determinadas pol\u00edticas generan siempre resultados similares. Sobre esta base es posible afirmar sin dudar que las devaluaciones en la Argentina \u2013la b\u00fasqueda de un tipo de cambio competitivo\u2013 nunca produjeron saltos exportadores. No existe correlaci\u00f3n entra un tipo de cambio alto, es decir los salarios bajos en d\u00f3lares, y aumento de las exportaciones. El mejor ejemplo es la reciente experiencia macrista, que, multiplicando por siete el precio de la divisa, logr\u00f3 bajar los salarios en d\u00f3lares a la mitad, con un impresionante recorte del 55 por ciento en el caso del salario m\u00ednimo. Todo ello sin que aumentaran las exportaciones.<\/p>\n<p>El \u201ctipo de cambio competitivo\u201d no tiene nada que ver con la competitividad de las ventas al exterior, que permanecen relativamente estables en el agregado, y que dependen de otros factores, como la demanda mundial de materias primas. Luego, es ilusorio un consenso sobre el tipo de cambio alto, porque con un movimiento obrero organizado, a pesar de sus genuflexiones, despu\u00e9s de la devaluaci\u00f3n viene la puja distributiva, algo que no se pudo evitar ni durante la dictadura, cuando la norma era desaparecer a las comisiones internas de las f\u00e1bricas. Por eso el tipo de cambio presuntamente competitivo nunca es \u201cestable\u201d. O es competitivo o es estable. El \u201ctipo de cambio competitivo y estable\u201d es una creaci\u00f3n puramente ideol\u00f3gica y uno de los grandes mitos da\u00f1inos de la econom\u00eda local.<\/p>\n<p>De nuevo: proponer como soluci\u00f3n alcanzar un consenso para el mantenimiento de salarios bajos no s\u00f3lo no tiene nada de justica social, sino que va en contra de las leyes de la econom\u00eda y est\u00e1 lejos de conducir al crecimiento. En la estructura de la demanda agregada local el componente consumo representa dos tercios. Ello significa que cuando caen los salarios cae la demanda y cae la producci\u00f3n. Esto no es s\u00f3lo algo que afirma la buena teor\u00eda econ\u00f3mica, sino lo que se verific\u00f3 en la historia, que es, como dijimos, donde la teor\u00eda se verifica. Siempre que en la econom\u00eda local hubo devaluaciones hubo recesiones a la vez que las exportaciones se mantuvieron en torno a su media. Es cierto que las devaluaciones (es decir la baja de salarios en d\u00f3lares) aportan a corregir transitoriamente la restricci\u00f3n externa, pero lo hacen porque deprimen la econom\u00eda y derrumban las importaciones, no por salto exportador alguno.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de demostrarlo con la historia, el buen economista debe tambi\u00e9n explicar siempre los mecanismos de transmisi\u00f3n de lo que afirma. La idea de abaratar el componente salarial del costo de producci\u00f3n de las exportaciones para reducir su precio, y tornarlas as\u00ed m\u00e1s competitivas en el mercado mundial, es absolutamente l\u00f3gica. Es tambi\u00e9n lo que ense\u00f1an los manuales de econom\u00eda que se escriben en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados, donde la teor\u00eda de la guerra de monedas funciona en tanto sus exportaciones compiten por precio. Pero no es el caso de un pa\u00eds predominantemente exportador de\u00a0commodities\u00a0como Argentina, es decir, un pa\u00eds cuyas ventas externas no compiten por precio, sino que son \u201ctomadoras de precios\u201d en el mercado global. En la econom\u00eda argentina las cantidades exportadas no dependen de los costos de producci\u00f3n internos, sino de la demanda mundial. Cuando el costo de producci\u00f3n cae porque caen los salarios medidos en d\u00f3lares, lo \u00fanico que se produce, adem\u00e1s de la recesi\u00f3n, es un efecto riqueza para los exportadores, riqueza que adem\u00e1s retroalimenta la demanda de divisas, pero mejor no derivar en los detalles. Lo que ocurre cuando se aplica, como propone Gerchunoff, una pol\u00edtica de \u201cunidad nacional\u201d con salarios bajos para exportar no son m\u00e1s exportaciones, sino m\u00e1s riqueza para los exportadores; riqueza que, como tambi\u00e9n ense\u00f1a la historia, no hay razones para creer que se transformar\u00e1 en m\u00e1s inversi\u00f3n, y por lo tanto en m\u00e1s producci\u00f3n y desarrollo.<\/p>\n<p>Pandemia<\/p>\n<p>Finalmente, luego de reconocer t\u00e1citamente la ahistoridad de su propuesta, la persistencia en el imaginario de la salida exportadora con costo a cargo de los trabajadores, Gerchunoff aborda el detalle de la pandemia. E incre\u00edblemente comienza poni\u00e9ndola en segundo plano. Entiende que el recurso del gasto en la mayor\u00eda de los pa\u00edses desarrollados evitar\u00e1 el colapso, aunque las econom\u00edas quedar\u00e1n \u201cm\u00e1s d\u00e9biles y m\u00e1s pobres\u201d, no vaya a ser cosa de abonar la justificaci\u00f3n de los d\u00e9ficits. A lo sumo, el peor resultado ser\u00e1 \u201cun nuevo equilibrio entre Estado y mercado\u201d. Notable,\u00a0eppur si muove, el historiador econ\u00f3mico persiste en la \u201csalida exportadora\u201d cuando el pasado 14 de mayo publicaciones\u00a0como The Economist\u00a0se preguntaban si el Covid-19 traer\u00e1 con \u00e9l el fin de la globalizaci\u00f3n, y se respond\u00eda que al menos la pondr\u00e1 en pausa y se verificar\u00e1 un derrumbe del comercio mundial persistente e impredecible. El t\u00edtulo de tapa deja pocas dudas sobre el clima de \u00e9poca: \u201cGoodby Globalisation\u201d, y advierte contra los peligros de una nueva era donde predominar\u00e1n el nacionalismo y la autosuficiencia.<\/p>\n<p>En realidad, en materia de modelo de desarrollo, y pensando desde la econom\u00eda de un pa\u00eds perif\u00e9rico no hay muchas dudas: se necesita mantener pujante la demanda agregada, y por lo tanto el nivel de salarios, siempre en el l\u00edmite de lo que permite la restricci\u00f3n externa. Esa es la garant\u00eda para un crecimiento estable dados los recursos disponibles. Al mismo tiempo, debe transformarse la estructura productiva para aumentar las exportaciones y sustituir importaciones, lo que significa un Estado activo, con empresas p\u00fablicas operando en los sectores estrat\u00e9gicos y la promoci\u00f3n y vigilancia de los sectores din\u00e1micos elegidos. Este ser\u00eda apenas el comienzo del camino al desarrollo, que es al rev\u00e9s: las econom\u00edas exportan porque crecen y no crecen porque exportan. Pero se trata de otro debate: el debate sobre lo que funciona, mientras lo que se discuti\u00f3 aqu\u00ed es aquello que claramente no funciona, un modelo primitivo con una sola variable: bajar. (Ilustraci\u00f3n: Ral Veroni, Palmas extendidas, 1992 (Gentileza Galer\u00eda Mar Dulce).<\/p>\n<p>Por Claudio Scaletta*<\/p>\n<p>*\u00a0Economista.<\/p>\n<h6>Fuente: ADN<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La propuesta que plantea el art\u00edculo de Pablo Gerchunoff de bajar salarios en divisas para construir un modelo exportador es, por lo menos, naif. 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