{"id":106665,"date":"2020-08-31T07:44:22","date_gmt":"2020-08-31T10:44:22","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=106665"},"modified":"2020-08-31T07:44:22","modified_gmt":"2020-08-31T10:44:22","slug":"el-delta-arde-estiman-que-hay-unas-200-mil-hectareas-bajo-cenizas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/el-delta-arde-estiman-que-hay-unas-200-mil-hectareas-bajo-cenizas\/","title":{"rendered":"El delta arde: estiman que hay unas 200 mil hect\u00e1reas bajo cenizas"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan la agrupaci\u00f3n El Paran\u00e1 no se Toca, el \u00e1rea afectada por los incendios representa unas once veces la superficie de la ciudad de Rosario.<\/p>\n<p>\u00abEl r\u00edo se prende fuego\u00bb, pens\u00f3 por un momento el hombre cuando se acerc\u00f3 a la costa ahogado por el humo. Alrededor de su casa las llamas hab\u00edan alcanzado las copas de los \u00e1rboles y, por primera vez, pudo ver c\u00f3mo la madera estallaba en miles de chispas y las cenizas encendidas volaban hasta la otra orilla del riacho de Boca de la Milonga. El mareo, el calor, el humo, el vapor de agua completaban el ox\u00edmoron: el agua ard\u00eda.<\/p>\n<p>La semana pasada,\u00a0los\u00a0incendios\u00a0que desde el verano castigan al delta del Paran\u00e1 se acercaron hacia sus zonas m\u00e1s pobladas.\u00a0Seg\u00fan calculan desde la agrupaci\u00f3n El Paran\u00e1 no se Toca,\u00a0el \u00e1rea afectada por las llamas alcanz\u00f3 alrededor de 200 mil hect\u00e1reas, unas once veces la ciudad de Rosario. Bajo fuego qued\u00f3\u00a0una d\u00e9cima parte de los humedales\u00a0alcanzados por la protecci\u00f3n del plan para la conservaci\u00f3n del delta (Piecas), estimado en 17.500 kil\u00f3metros cuadrados.<\/p>\n<p>\u00abEs dif\u00edcil encontrar cifras confiables sobre el total del \u00e1rea quemada en el delta. Tenemos un c\u00e1lculo bastante conservador establecido a partir de la cantidad de focos de calor detectados desde principio de a\u00f1o\u00bb, explica Jorge B\u00e1rtoli, referente del grupo ambientalista que desde hace a\u00f1os exige una soluci\u00f3n a las tensiones ambientales generadas en las islas.<\/p>\n<p>Sobre lo que no queda lugar a dudas es que por donde pasan las llamas dejan tierra arrasada. \u00abLas p\u00e9rdidas en cuanto a biodiversidad son casi totales. Algunas especies podr\u00e1n escapar del fuego para desplazarse a otras \u00e1reas, pero recuperar lo consumido por las llamas llevar\u00e1 a\u00f1os\u00bb, apunta.<\/p>\n<p>Recorrer la zona del arroyo de la Milonga o de\u00a0Isla\u00a0Deseada pone im\u00e1genes a esa sentencia: hay ranchos convertidos en virutas de chapas retorcidas, colmenas hechas carb\u00f3n y cenizas, \u00e1rboles secos que siguen de pie y, por todos lados, una tupida y mullida capa gris de cenizas que cubre el suelo.<\/p>\n<p>El estupor y la bronca<\/p>\n<p>La Boca de la Milonga tom\u00f3 su nombre por el boliche que durante muchos a\u00f1os hizo bailar a quienes viven en la isla.\u00a0Fabi\u00e1n Ver\u00f3n\u00a0lleg\u00f3 al lugar hace 40 a\u00f1os, cuando el bar con piso de tierra ya no estaba. All\u00ed construy\u00f3 su casa, sobre pilotes y a la vera del arroyo, all\u00ed conoci\u00f3 a su mujer, hizo pareja y cri\u00f3 hijos.\u00a0El s\u00e1bado 22 de agosto estuvo a punto de perderlo todo. El fuego rode\u00f3 el patio de la vivienda y sigui\u00f3 de largo. \u00abNunca hab\u00edamos visto algo as\u00ed, estaba todo tapado de humo. Por suerte tenemos el ranchito que no se nos quem\u00f3, con la lucha que cuesta hacer una casita para estar ac\u00e1\u00bb, se queja cuatro d\u00edas despu\u00e9s mientras agradece a la \u00abcantidad de muchachos\u00bb que se acercaron para ayudarlo.<\/p>\n<p>Ese s\u00e1bado a la tarde Ver\u00f3n estaba \u00absiesteando\u00bb cuando su mujer y su sobrina lo despertaron dici\u00e9ndole que el fuego estaba en el monte de atr\u00e1s de la casa, que el cambio de la direcci\u00f3n del viento hab\u00eda empujado r\u00e1pidamente las llamas que esa misma noche hab\u00edan visto muchos kil\u00f3metros al norte. Cuando sali\u00f3 de su casa, el humo no le permit\u00eda ver m\u00e1s de dos metros alrededor.<\/p>\n<p>R\u00e1pidamente subi\u00f3 a las mujeres a una lancha y las alej\u00f3 de la casa. Despu\u00e9s, con una motobomba empez\u00f3 a mojar la vivienda. \u00abHab\u00eda que estar para ver lo que era eso.\u00a0Si me cuentan lo que viv\u00ed ese s\u00e1bado, no lo creo\u00bb, afirma varias veces mientras relata la lucha a brazo partido con el fuego.<\/p>\n<p>El arribo de decena de voluntarios \u00abllegados de qui\u00e9n sabe d\u00f3nde\u00bb, dice, fue fundamental para rescatar su casa.\u00a0Su vecino de enfrente, riacho de por medio, no tuvo la misma suerte. El fuego consumi\u00f3 su vivienda, con todo lo que hab\u00eda adentro. Tambi\u00e9n unas quince colmenas que ten\u00eda por el monte quedaron arruinadas. De nada sirve volver a montarlas, dice Ver\u00f3n, en el terreno ya no hay flores que puedan alimentar a las abejas. Los aromitos, con sus dulces pompones amarillos, no florecer\u00e1n esta primavera.<\/p>\n<p>El fuego tambi\u00e9n acab\u00f3 con los matorrales de paja, de los cuales los isle\u00f1os obtienen materia prima para armar los quinchos y sombrillas que cada verano les garantizan mejores ingresos. \u00abNo nos dej\u00f3 nada, apenas le\u00f1a para el invierno\u00bb, se\u00f1alan.<\/p>\n<p>Lagunas de tierra seca<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las viviendas de la isla est\u00e1n construidas sobre pilotes. Los isle\u00f1os conviven desde hace tiempo con las crecidas del Paran\u00e1. Ahora tambi\u00e9n se est\u00e1n acostumbrando a lidiar con las sequ\u00edas y con el fuego. La bajante de este 2020 es una de las m\u00e1s pronunciadas de los \u00faltimos 50 a\u00f1os, el nivel del r\u00edo es tan bajo que los riachos y lagunas naturales de las islas, que habitualmente act\u00faan de cortafuegos, se secaron. El calor anticipado y la falta de lluvias hicieron en resto: los incendios de este a\u00f1o tambi\u00e9n alcanzaron cifras hist\u00f3ricas. Las versiones sobre cu\u00e1l fue la primera chispa son muchas, en lo que todas coinciden es en la necesidad de acordar pol\u00edticas para proteger esos territorios, ordenar las actividades productivas y controlar la actividad de los turistas.<\/p>\n<p>De acuerdo al monitoreo de incendios que lleva adelante el Museo de Ciencias Naturales Antonio Scasso, en lo que va del a\u00f1o ya se registraron 24 mil focos de fuego en la zona del delta. Agosto fue, lejos, el mes donde se produjeron m\u00e1s incendios. La base de datos del museo guarda estad\u00edsticas desde 2012, pero el 2020 supera con creces todos esos promedios. El c\u00e1lculo de la superficie afectada este a\u00f1o tambi\u00e9n supera los estragos causados por las quemas de 2008, cuando por primera vez el tema se convirti\u00f3 en noticia nacional, cuando el humo no s\u00f3lo lleg\u00f3 a Rosario, sino tambi\u00e9n a la Ciudad de Buenos Aires y varias localidades de la provincia.<\/p>\n<p>\u00abEn la isla estamos acostumbrados a convivir con el agua. El r\u00edo sube de a poco, avisa unos quince d\u00edas antes, uno alcanza a poner a salvo sus cosas y Prefectura tiene un plan de evacuaci\u00f3n. Pero, seg\u00fan sople el viento, el fuego puede llegar casi de imprevisto. Las consecuencias son catastr\u00f3ficas\u00bb, dice Jorge Heter, un porte\u00f1o que desde hace 12 a\u00f1os eligi\u00f3 vivir en Isla Deseada.<\/p>\n<p>Cuando empez\u00f3 a levantar su rancho, al fondo estaban el monte y la laguna, ahora\u00a0s\u00f3lo queda una gran planicie de vegetaci\u00f3n quemada desde donde se ve la cabina de peaje de la ruta a Victoria. Jorge cr\u00eda caballos,\u00a0cuando las llamas alcanzaron gran parte de Isla Deseada, los animales escaparon buscando el r\u00edo. Las vacas, los carpinchos, las nutrias, todos los animales, explica, salieron buscando el agua. Ahora, dice, seguro estar\u00e1n en un lugar donde encuentren pasto para comer.<\/p>\n<p>Sus vecinos, cuando vieron llegar el fuego encerraron perros y gatos adentro de la casa. Las llamas rodearon la construcci\u00f3n, que se salv\u00f3 a fuerza de mantenerla mojada a puro baldazo, durante horas. Las llamas siguieron camino hacia el monte y dejaron la construcci\u00f3n intacta. Pero tres d\u00edas despu\u00e9s de ese fatal domingo, sus due\u00f1os todav\u00eda recorren el campo de cenizas que dej\u00f3 el fuego:\u00a0hay sectores de donde todav\u00eda sale humo y de noche lucen peligrosamente rojos.<\/p>\n<p>Mal se\u00f1alados<\/p>\n<p>Brian Almada y Garc\u00eda camina con las manos cruzadas detr\u00e1s de la espalda, los ojos clavados en el suelo debajo de la boina, pa\u00f1uelo al cuello, pantal\u00f3n de campo y cuchillo en la cintura. Tiene 26 a\u00f1os y contin\u00faa la tradici\u00f3n de su familia, \u00abisleros de toda la vida\u00bb.<\/p>\n<p>Los Almada y Garc\u00eda cr\u00edan una cruza propia de vacas y tambi\u00e9n algunas Hereford.\u00a0Unos enormes animales completamente negros que vagan entre las cenizas buscando algo qu\u00e9 comer.\u00a0\u00abA nosotros las quemas nos afectan mucho porque los animales se han quedado sin comida\u00bb, afirma el muchacho\u00a0y se queja de que los criadores de ganado hayan estado \u00abmuy mal se\u00f1alados\u00bb desde que se iniciaron los incendios.<\/p>\n<p>La quema controlada para el rebrote de pastos para la ganader\u00eda es una pr\u00e1ctica hist\u00f3rica en la isla. Sin embargo, dice, \u00abnunca se hacen antes del fin del invierno, porque nos quedamos sin darle qu\u00e9 comer a nuestros animales. Ahora todos tenemos que salir a comprar fardos de pasto porque lamentablemente no qued\u00f3 nada\u00bb.<\/p>\n<p>Brian advierte que\u00a0\u00abreci\u00e9n estamos saliendo del invierno, con los animales flacos y necesitamos las pasturas. \u00bfC\u00f3mo vamos a prender fuego si sabemos que pueden peligrar nuestras casas?\u00bb, se pregunta mientras se aleja por el campo, el mismo que sus animales recorren buscando verde.<\/p>\n<h6>Fuente: La Capital<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan la agrupaci\u00f3n El Paran\u00e1 no se Toca, el \u00e1rea afectada por los incendios representa unas once veces la superficie de la ciudad de Rosario.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":106666,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[10],"class_list":["post-106665","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-informe-municipal","tag-santa-fe"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/106665","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=106665"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/106665\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/106666"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=106665"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=106665"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=106665"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}