{"id":130590,"date":"2022-10-20T05:30:23","date_gmt":"2022-10-20T08:30:23","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=130590"},"modified":"2022-10-19T06:37:43","modified_gmt":"2022-10-19T09:37:43","slug":"chubut-de-frac-en-punta-tombo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/chubut-de-frac-en-punta-tombo\/","title":{"rendered":"Chubut: De frac en Punta Tombo"},"content":{"rendered":"<p>Cerca de Trelew, los ping\u00fcinos ya llegaron a su habitual punto de encuentro en el que se quedan a tener sus cr\u00edas<\/p>\n<p>Que te lo cuenten est\u00e1 b\u00e1rbaro. Vivirlo, ni te lo cuento. Ver las fotos te da una dimensi\u00f3n. Sac\u00e1rtelas ah\u00ed, casi no se explica. Ping\u00fcinos, miles. Saliendo del mar, bien lejos del agua, en sus nidos. Por toda Punta Tombo. Ah\u00ed donde se visten de frac para recibir en su casa a los turistas, a los que saben aprovechar de la imperdible experiencia. Est\u00e1n ah\u00ed al lado, al alcance de la mano, ojo no hace falta tocarlos. Son todos iguales, pero verlos resulta tan distinto. Son la atracci\u00f3n m\u00e1xima para visitar Trelew, claro que no la \u00fanica. Por el contrario, hay mucho por conocer y todo tiene un atractivo especial en esta ciudad enclavada en el coraz\u00f3n del valle de la provincia de Chubut, cerca de todo.<br \/>\nClaro, si ah\u00ed nom\u00e1s se pueden ver toninas (los delfines chiquitos) jugando al lado del gom\u00f3n con el que te llevan a conocerlas. Tambi\u00e9n est\u00e1n los lobos marinos tomando sol y algunas ballenas dando vueltas ah\u00ed cerquita. Naturaleza viva, a pleno. Hay m\u00e1s, claro. Est\u00e1 la atracci\u00f3n gigante: los dinosaurios. R\u00e9plicas o f\u00f3siles reales. Con la presencia del Patagotitan, el m\u00e1s grande del mundo, encontrado en estas tierras. \u00bfVivo? No, eso s\u00f3lo en la imaginaci\u00f3n de Susana. Pero s\u00ed lo pod\u00e9s imaginar con solo pararte al lado.<\/p>\n<p>Demasiado para contar en una sola nota. Ya llegar\u00e1 una segunda parte con los or\u00edgenes poblacionales, las tradiciones de aquellos galeses que llegaron al sur argentino y se afincaron all\u00e1 por 1865, cuando el 28 de julio desembarcaron en las costas argentinas, y actividades para hacer tanto en Trelew (el 20 de octubre cumple 136 a\u00f1os) como en las localidades de los alrededores, como Gaiman y Rawson, entre otras, para seguir conociendo c\u00f3mo el mundo evolucion\u00f3 desde hace 65 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntos? S\u00ed, se habla de millones de a\u00f1os. De cuando en el planeta exist\u00edan aquellos dinosaurios. Cuando ellos eran los protagonistas de una historia que el sur argentino puede contar con precisiones e investigaciones constantes. Avaladas por huesos, f\u00f3siles, estudios, muestras convincentes de que se trat\u00f3 de algo real, no imaginario. Claro, hoy quedaron en un segundo plano porque los ping\u00fcinos ganaron el protagonismo.<\/p>\n<p>En esta parte del sur de Argentina hubo vida much\u00edsimo antes de llamarse Argentina. Los protagonistas de la historia ya estaban cuando en octubre de 1492 Crist\u00f3bal Col\u00f3n lleg\u00f3 de Europa a \u201cdescubrir\u201d Am\u00e9rica, ahora que el pasado 12 de octubre se cumplieron 530 a\u00f1os del desembarco. Incluso, a\u00f1ares antes de estos 2022 de vida \u201cmoderna\u201d.<\/p>\n<p>Y que hoy la bienvenida a Trelew la protagonice el dinosaurio m\u00e1s grande del mundo que se conozca no es antojadizo: el Patagotitan. Ah\u00ed est\u00e1 parado, con toda su inmensidad a la vera de la ruta 3 del acceso norte. Con el cuello en alto como para que se vea desde lejos, para que \u00e9l vigile cuando el visitante llega. Para que d\u00e9 una dimensi\u00f3n real de su tama\u00f1o, para reflejar in situ y en las fotos que un humano normal no le llegar\u00eda ni a las rodillas. Igual, hay un secreto que est\u00e1 saliendo a la luz con las investigaciones: no podr\u00eda levantar tanto el cuello sino llevarlo m\u00e1s en forma horizontal. Y est\u00e1 dentro de la l\u00f3gica. Viv\u00eda en una zona fr\u00eda, de \u00e1rboles bajos, para qu\u00e9 llevar un cuello tan erguido.<\/p>\n<p>Las partes de su cuerpo que se encontraron est\u00e1n en el Museo Paleontol\u00f3gico (MEF), ah\u00ed en Trelew. Un sitio hermoso, muy bien ambientado y en plena expansi\u00f3n. Hoy ocupa una porci\u00f3n de terreno, el a\u00f1o que viene tendr\u00e1 m\u00e1s de una manzana de capacidad porque hay especialistas y entusiastas sure\u00f1os orgullosos de mostrarle al mundo la belleza que representa el pasado enfocado desde un presente alentador.<\/p>\n<p><strong>Hoy mandan los ping\u00fcinos<\/strong><br \/>\nPosterguemos la lectura y el conocimiento sobre los dinosaurios para unas l\u00edneas m\u00e1s abajo. Vamos a darles a los ping\u00fcinos el rol de protagonistas que tienen en este octubre y hasta abril. Si atrapan con s\u00f3lo mirar unas fotos, un video o un documental en TV, ni hablar de verlos \u201cen persona\u201d. Van a darse cuenta que, si pueden, se van a dar una vuelta para visitarlos y conocerlos desde cerca. Gracias al privilegio de pertenecer al diario La Capital la visita fue a todas luces maravillosa y de eso se encargaron las principales referentes del Entretur (Ente Trelew Tur\u00edstico), que organizaron un viaje inolvidable: M\u00f3nica Montes Roberts y Magal\u00ed Volpi.<\/p>\n<p>La conexi\u00f3n entre el ayer de los dinosaurios y el hoy viene con gusto a mar, que le pone sal a las historias presentes. Muy atrapantes, las que traen los ping\u00fcinos a\u00f1o a a\u00f1o cuando arriban entre septiembre y octubre al \u00e1rea natural protegida Punta Tombo, a 115 kil\u00f3metros al sur del casco c\u00e9ntrico de Trelew, por la ruta 1 y el camino de ripio muy bien cuidado de la A42. Ellos se quedan hasta abril, cuando parten al sur de Brasil.<\/p>\n<p>Vean las fotos. Son las primeras de esos se\u00f1ores de frac, que son los adelantados para acondicionar los nidos a la espera de sus hembras y sus peque\u00f1os por nacer.<\/p>\n<p>Ping\u00fcinos por todos lados. Al costado del sendero, de piedritas o con puentecitos de madera preparado para observar en todas direcciones y ver que ellos est\u00e1n ah\u00ed. Quietos al lado del nido, tomando sol. Durmiendo en ellos. Acondicion\u00e1ndolos porque la naturaleza los modifica cada a\u00f1o, aunque ellos saben muy bien d\u00f3nde est\u00e1n y cu\u00e1l les pertenece.<\/p>\n<p>\u00bfSeguro? Claro, o ustedes no saben d\u00f3nde quedan sus viviendas. Si la tienen cerca del agua, en la monta\u00f1a, mirando a cualquier punto cardinal y entre medio de muchas o apartadas. Ellos igual, pero m\u00e1s simples: un pozo de determinado tama\u00f1o, atr\u00e1s o en medio de arbustos o a los cuatro vientos. Hasta a unos 800 metros del mar. Cada uno elige.<\/p>\n<p>Y as\u00ed como los machos llegan sin indicaciones a sus nidos, las hembras tienen el mismo sentido de orientaci\u00f3n. Se encuentran y ah\u00ed comienza la etapa de dar vida: desovar. Dos huevos, no m\u00e1s, no menos. Y a cuidar que desde adentro empiecen a asomar hasta decir presente y crecer.<\/p>\n<p>Por eso, en plena temporada, entre machos, hembras y descendencia puede contabilizarse la presencia de un mill\u00f3n de ping\u00fcinos en esta \u00e1rea natural protegida de la provincia de Chubut de 210 hect\u00e1reas, creada en 1979. Una franja que penetra unos 3,5 kil\u00f3metros en el mar de playas amplias, de suave declive.<\/p>\n<p>Claro, no todo se puede observar en un d\u00eda. Por eso se cre\u00f3 el Centro de Interpretaci\u00f3n, una continuidad del paisaje, con la chance de conocer el fondo del mar sin mojarse ni una gota. Est\u00e1 en el ingreso a Punta Tombo y tambi\u00e9n es muy interesante para recorrer antes o despu\u00e9s de visitar a los ping\u00fcinos en persona, depende el horario que uno llegue a la reserva natural. Obviamente, tener estas comodidades tiene un costo que se debe abonar al ingresar al predio.<\/p>\n<p>Sin dudas, lo principal es disfrutar de los senderos. Pasear entre los habitantes privilegiados de este escenario natural en el que se respetan las normas de convivencia con los ping\u00fcinos, en sus casas. En medio de una estepa que permite divisar el mar color turquesa al pie y las rocas rojas del magma en el extremo sur, al lado de una gran bandera argentina que flamea desde ese alto m\u00e1stil en el que figuran en la piedra los puntos cardinales.<\/p>\n<p>La prioridad de paso es de ellos. De estos ping\u00fcinos patag\u00f3nicos de Magallanes (Spheniscus Magellanicus), que por algo eligieron este maravilloso lugar. No se asustan ni los incomoda la gente. La que los respeta. La que puede sacarles fotos sin ning\u00fan apuro, de arriba, del costado, haciendo foco, borrando y volviendo a tomar la imagen deseada. Ellos, como si nada. Si duermen, si miran para vaya saber d\u00f3nde, si hablan, gritan o cantan (en su idioma, claro) o tienen ganas de ir al mar, a la arena, a las piedras o a hacer sus necesidades donde les venga en ganas, est\u00e1n en su derecho.<\/p>\n<p>Hay que saber que no vuelan, que tienen dientes filosos y una piel dura que a ning\u00fan otro animal le gusta morder. Por ah\u00ed pueden pelearse entre ellos pero no es habitual.<\/p>\n<p>Las hembras tambi\u00e9n se enojan si un macho se propasa cuando las intensiones no tienen cuestiones en com\u00fan. Pero cuando se enamoran&#8230; listo. Es hasta que la muerte los separe. Fidelidad total.<\/p>\n<p>Mientras tanto, incuban de manera compartida sus huevos, y luego que sus pichones nacen, cambian su plumaje y se meten al mar, all\u00e1 ellos. Cada uno por su lado, a vivir la vida de la mejor manera que puedan.<\/p>\n<p>Unos 40 d\u00edas de incubaci\u00f3n compartida, desde los primeros d\u00edas de octubre, alcanzan para que las c\u00e1scaras de los huevos queden a un costado del nido y empiece el nuevo ciclo de vida.<\/p>\n<p><strong>Ah\u00ed en Punta Tombo<\/strong><\/p>\n<p>Desde que a mediados de septiembre los machos llegan bien comidos en su traves\u00eda por el mar, desde el estrecho de Magallanes, la primera misi\u00f3n tras descansar un poquito es poner en condici\u00f3n al nido, que aunque suene incre\u00edble, es el mismo que dejaron el a\u00f1o anterior. A los que llegan sin GPS y con certeza. Ninguno se confunde. Tampoco las hembras que arriban poquito despu\u00e9s, ya pre\u00f1adas, a poner sus dos huevos (blancos con un verde azulado que le ponen la dosis de color al panorama blanquinegro de estos grandes protagonistas de esta historia).<\/p>\n<p>El nacimiento ser\u00e1 con 4 o 5 d\u00edas de diferencia entre uno y otro. Es para que el primero lo haga con fuerzas suficientes para sobrevivir, ya en noviembre. Son m\u00e1s feos, aunque eso va en gusto. Cubiertos de un plum\u00f3n gris que van \u201ccanjeando\u201d por el plumaje impermeable de ese frac que los caracteriza y los vuelve lindos, pitucos, como dec\u00edan las abuelas.<\/p>\n<p>Los pichones salen del nido cuando las gaviotas que revolotean ya no los preocupan, en enero, cuando llega la primera experiencia en el mar. Ya en febrero tienen el traje juvenil que cuidan y mantienen limpio. A fines de marzo y principios de abril empiezan la nueva aventura mar\u00edtima, esta vez con destino norte, pasando Argentina y Uruguay, para llegar a las playas del sur de Brasil. Nadando a velocidades de entre 16 y 24 kil\u00f3metros por hora.<\/p>\n<p>Van y vienen en cada temporada durante los cerca de 30 a\u00f1os que suelen vivir. Con sus casi cinco kilos de peso producto de sus comidas ideales: ancho\u00edtas, merluza, pejerrey, calamares&#8230; tienen un poco menos de medio metro de altura, siendo los machos un par de cent\u00edmetros m\u00e1s altos, con un pico algo m\u00e1s largo y cabeza aplanada que las hembras. La madurez sexual reci\u00e9n les aparece entre los 4 y 5 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Igual, no son los \u00fanicos habitantes de Punta Tombo. Sin tanto protagonismo, incluso hasta compartiendo im\u00e1genes (ver foto) se encuentran guanacos. Claro que no son tan sociables con los visitantes pero a una distancia prudente se los puede fotografiar con miradas, que son las m\u00e1s aconsejables para el enriquecimiento visual, y mediante cualquier c\u00e1mara fotogr\u00e1fica o del celular que hay que llevar con espacio suficiente en la memoria.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se pueden encontrar gaviotas cocineras, las australes, sk\u00faas, ostreras, cormoranes. Y mam\u00edferos como liebres, maras (quedan pocas y son un poquito m\u00e1s grandes que las liebres comunes), zorros, peludos y aves de tierra, tales como las veloces martinetas o los choiques (peque\u00f1os \u00f1and\u00faes). Si no los ves en vivo, en el Centro de Interpretaci\u00f3n est\u00e1n representados de distintas formas.<\/p>\n<p>En la visita dispuesta de manera impecable por el Entretur el regreso fue hasta Gaiman, que est\u00e1 a apenas 17 kil\u00f3metros de Trelew. Una buena idea para poder saborear el tradicional t\u00e9 gal\u00e9s con tortas de distintos sabores en cualquiera de los cuatro emprendimientos. En esta ocasi\u00f3n fue frente a la plaza, en Plas y Coed (significa Mansi\u00f3n entre los Arboles, y es la m\u00e1s antigua, que fue abierta en 1944), donde su joven propietaria Ana Chiabrando Rees ofici\u00f3 de anfitriona especial.<\/p>\n<p><strong>Avistaje de toninas<\/strong><br \/>\nTrelew est\u00e1 en el centro neur\u00e1lgico de este sistema ideal para la vista y todos los sentidos. Es que a solo 25 kil\u00f3metros est\u00e1 Rawson, y desde el puerto de esta ciudad capital de la provincia de Chubut, asoma otro gran atractivo tur\u00edstico: el avistaje de toninas. Estos delfines patagonicos de formas simp\u00e1ticas y picard\u00edas de nado que pasan por adelante, atr\u00e1s o abajo de las peque\u00f1as y medianas embarcaciones que llevan al visitante con las mismas expectativas que si fuera la primera vez.<\/p>\n<p>Alcanza con mirar los gestos de satisfacci\u00f3n de los gu\u00edas conductores de los gomones que se adentran en el mar cada vez que asoman las toninas o aquellas ballenas que suelen entrar a la bah\u00eda a darse unas vueltas para mostrarles a los visitantes lo inmensas que son.<\/p>\n<p>Un recorrido de unos 45 minutos que alcanza para recibir la brisa fr\u00eda del mar. Obvio, no ser\u00eda el sur, no ser\u00eda la inmensidad del agua, si no estuviera ese viento fresco que obliga a la campera m\u00e1s abrigada, el cuello bien cubierto, la cabeza con un infaltable gorro y el chaleco anaranjado provisto como salvavidas por la Estaci\u00f3n Mar\u00edtima Commersonii.<\/p>\n<p>Un viajecito tranquilo, sin grandes olas (si el clima no acompa\u00f1a, la traves\u00eda se posterga para mejor oportunidad), saliendo en medio de esos barcos pesqueros de langostinos que esperan que llegue noviembre para lanzar sus redes al mar. Lo ideal es ir temprano a la ma\u00f1ana (no hace falta madrugar) pero s\u00ed antes del mediod\u00eda. Claro, tiene un costo embarcarse, pero sin dudas vale la pena. La \u00fanica sugerencia es no desayunar demasiado, es que si bien las olas son chicas y los gomones se mueven poco, mirar casi todo el tiempo al agua de mar suele dar algunas nauseas, que en esta traves\u00eda realizada no aparecieron en ninguno de los turistas.<\/p>\n<p>Al toque est\u00e1 Playa Uni\u00f3n. A mar abierto y con playas de canto rodado peque\u00f1o a orillas del interminable oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico hacia el este. Esas que en verano se llenan de locales y visitantes para disfrutar del calor (en verano la temperatura acompa\u00f1a de la mejor manera), el agua salada y el sol.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n del viento, que llama a los amantes de los deportes acu\u00e1ticos de destreza y fuerza f\u00edsica para practicar surf, windsurf y kitesurf. Obvio, tambi\u00e9n los lugares de refrigerio y para almorzar tienen lo suyo, siempre con los mariscos en el top de las sugerencias.<\/p>\n<p><strong>Celeste de d\u00eda y estrellas de noche<\/strong><br \/>\nEl cielo es otro lugar imperdible dentro de los atractivos trelewenses. Es cierto, es el mismo que habitualmente se ve, pero tiene con qu\u00e9 verse mejor. Es que el observatorio del Centro Astron\u00f3mico Trelew, el m\u00e1s austral del mundo, permite una mirada distinta. El centro astron\u00f3mico abre las puertas a la realidad. A historias de vida. Las que est\u00e1n en cada una de las estrellas que brillan en el firmamento. Teor\u00edas y realidades. Estudios, investigaciones constantes y explicaciones sobre la existencia de la vida en el planeta Tierra y todo el sistema solar.<\/p>\n<p>Con la mirada que baj\u00f3 siempre desde el norte, como la contaron los europeos o los americanos de la parte alta del mapa. Tambi\u00e9n con un enfoque de los pueblos originarios, el c\u00f3mo lo ve\u00edan ellos y la relaci\u00f3n con lo que pasaba por estos pagos del sur.<\/p>\n<p>Precisamente, dos representantes de pueblos originarios aceptaron una charla de casi dos horas pautadas por las j\u00f3venes integrantes del Entretur, que tienen las oficinas ah\u00ed mismo en el centro donde est\u00e1 el telescopio espacial.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de conocer la historia de las estrellas, estaban en el Rewe (sitio sagrado) los referentes Tehuelches y Mapuches esperando a La Capital y a los otros dos medios de prensa invitados de C\u00f3rdoba y Bah\u00eda Blanca. Marcos Calfunao (director de Pueblos Originarios) y Mois\u00e9s Meli\u00f1anco. Ah\u00ed, donde cada 24 de junio celebran la llegada del a\u00f1o nuevo, nos sorprendieron, primero con un ritual que cumplir dando dos vueltas al c\u00edrculo de piedras donde se enciende la fogata sagrada para ingresar al territorio sagrado que la comunidad trelewense respeta como debe ser, dentro de la reserva natural Laguna Cacique Chiquichano. Luego, abri\u00e9ndose a intercambiar conceptos, escuchar, contar y mostrar parte de lo que ellos creen, vivieron, le contaron y viven en el d\u00eda a d\u00eda moderno. Un gran paso para encontrar espacios de comunicaci\u00f3n. Sin perder esencia. Mostrando algunas de las suyas. Es que las responsables del Entretur establecieron un v\u00ednculo que debe conservarse, ampliarse.<\/p>\n<p><strong>Aquellos gigantes del sur<\/strong><br \/>\nAll\u00e1 en los inicios de esta nota, la referencia en el tiempo hablaba de millones de a\u00f1os cuando hoy estamos reci\u00e9n en el \u00faltimo codo del 2022. Nada, en medio de tanto. Ni qu\u00e9 decir si la referencia hay que ponerla hace 8 a\u00f1os, cuando en 2014 el viento y el tiempo hicieron que se volara El Sombrero, el paraje ubicado a 277 kil\u00f3metros de Trelew (en el establecimiento rural La Flecha, de los hermanos Mayo), y ah\u00ed quedara al descubierto el primer hueso del gigante m\u00e1s gigante conocido del mundo: el Patagotitan.<\/p>\n<p>Un trabajo minucioso, en silencio, con pasi\u00f3n, sorpresivo a cada instante, permiti\u00f3 unir y reconstruir aquel dinosaurio que pis\u00f3 tierra firme. Al que una vez descubierto en su real dimensi\u00f3n se dio a conocer. Y se reconstruy\u00f3 para que el mundo lo conociera. Claro que para dimensionarlo de verdad hay que llegar a Trelew. Ir hasta la imaginaria puerta de ingreso a la ciudad y pararse al lado. Ni a la rodilla se llega estirando la mano. Imposible abrazarle una pierna. Y se necesita una buena distancia para que su cuerpo entre en la foto del recuerdo.<\/p>\n<p>Es una r\u00e9plica, l\u00f3gicamente. Los restos est\u00e1n muy bien cuidados en el MEF, el Museo Egidio Feruglio, que se encuentra en una peque\u00f1a elevaci\u00f3n en el centro de Trelew. Un escenario al que le qued\u00f3 chico su buen tama\u00f1o. Por eso, se trabaja contrarreloj para ampliarlo. La idea es tenerlo listo para inaugurarlo el a\u00f1o pr\u00f3ximo, para cuando el turismo llame otra vez a ver los ping\u00fcinos y que permita tambi\u00e9n conocer m\u00e1s de dinosaurios.<\/p>\n<p>El propio director del museo, Rub\u00e9n C\u00faneo, explic\u00f3 cu\u00e1l es el prop\u00f3sito y las instancias de construcci\u00f3n del moderno museo, en el que se har\u00e1 un sector para congresos de nivel nacional e internacional.<\/p>\n<p>Adentro es donde se trabaja d\u00eda a d\u00eda con cada hueso, con los descubrimientos y estudios. Gente joven, comprometida y apasionada. Como el t\u00e9cnico paleontol\u00f3gico Leandro Canesa, que se hizo unos minutos para explicar c\u00f3mo se trabaja en el laboratorio mientras los visitantes pueden verlo en acci\u00f3n. A \u00e9l y sus compa\u00f1eros, todos de una juventud que sorprende.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, en el MEF (www.mef.org.ar), grandes y chicos se unen en sorpresas permanentes al descubrir c\u00f3mo fue aquella vida en la tierra de millones de a\u00f1os atr\u00e1s. Todo tiene su explicaci\u00f3n y las gu\u00edas ayudan a contar las historias. Las que tambi\u00e9n se disfrutan con programas especiales para que ni\u00f1os y ni\u00f1as de 6 a 12 a\u00f1os lo entiendan mejor, por eso no hay excusas e ir en familia es una buena recomendaci\u00f3n. En los distintos sectores del museo se puede observar c\u00f3mo fue el inicio de la vida con los primeros microorganismos hasta el nacimiento de la raza humana.<\/p>\n<p>\u00bfLo malo? Que se acabe el viaje. Que llegue la hora de subirse al auto o al avi\u00f3n para pegar la vuelta. Eso s\u00ed, con el cuerpo y la mente recargada tras unos d\u00edas de vacaciones recomendables sin lugar a dudas. Todo bajo un clima de paz. Caluroso en verano. Fr\u00edo en invierno. Fresco casi todo el a\u00f1o. Salpicado por viento. L\u00f3gico, de lo contrario, no estar\u00edamos refiri\u00e9ndonos al sur.<\/p>\n<p><strong>Trelew espera, vayan a visitarla<\/strong><br \/>\nAerol\u00edneas Argentinas desde Aeroparque te lleva a Trelew. El viaje es cortito, menos de dos horas. Claro, tambi\u00e9n te trae. All\u00e1 la oferta hotelera es muy buena, por ejemplo el Hotel Rayentray est\u00e1 en pleno centro, a la vuelta de la plaza, en la otra esquina de la Municipalidad. Y hay variedad de restaurantes para deleitarse con frutos de mar, cordero patag\u00f3nico y dem\u00e1s alimentos. Una pista, pueden pasar por Ra\u00edces, Sugar, Casa Telsen, La Juliana del Mar, The Crown y de noche en Jyglo. Y no se olvide de probar y llevarse los alfajores Memorable (el artesanal m\u00e1s rico del pa\u00eds, seg\u00fan una elecci\u00f3n en 2021), junto a una sensacional Torta Galesa.<\/p>\n<h6>Fuente: La Capital<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cerca de Trelew, los ping\u00fcinos ya llegaron a su habitual punto de encuentro en el que se quedan a tener sus cr\u00edas<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":130591,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[87],"tags":[14],"class_list":["post-130590","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-turismo","tag-chubut"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/130590","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=130590"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/130590\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/130591"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=130590"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=130590"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=130590"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}