{"id":138780,"date":"2023-08-08T17:59:41","date_gmt":"2023-08-08T20:59:41","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=138780"},"modified":"2023-08-08T17:59:41","modified_gmt":"2023-08-08T20:59:41","slug":"las-zonas-productivas-en-el-alto-valle-de-rio-negro-y-neuquen-se-redujeron-un-25-en-14-anos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/las-zonas-productivas-en-el-alto-valle-de-rio-negro-y-neuquen-se-redujeron-un-25-en-14-anos\/","title":{"rendered":"Las zonas productivas en el Alto Valle de R\u00edo Negro y Neuqu\u00e9n se redujeron un 25% en 14 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>Un informe del Senasa revela el achique de las tierras productivas en el Alto Valle de R\u00edo Negro y Neuqu\u00e9n. De 52.000 hect\u00e1reas que hab\u00eda 2009, pasaron a 37.873 en 2022.<\/p>\n<p>Los n\u00fameros son duros. El deterioro que sufri\u00f3 la fruticultura en estos \u00faltimos a\u00f1os queda al desnudo con la estad\u00edstica que present\u00f3 el Servicio Nacional de Seguridad Agroalimentaria (Senasa).<\/p>\n<p>All\u00ed se refleja que en 2009 exist\u00edan en los valles irrigados de R\u00edo Negro y Neuqu\u00e9n 52.055 hect\u00e1reas con producci\u00f3n frut\u00edcola (pom\u00e1ceas y carozo). El a\u00f1o pasado, esa superficie era de 37.873 hect\u00e1reas.<\/p>\n<p>Las fr\u00edas estad\u00edsticas reflejan que, en este per\u00edodo bajo an\u00e1lisis, salieron fuera del sistema poco m\u00e1s de 14.182 hect\u00e1reas, a una tasa de 1.000 hect\u00e1reas por temporada, mermas que representan una ca\u00edda en la superficie productiva de poco m\u00e1s del 25%.<\/p>\n<p>Con una simple cuenta podemos inferir que poco m\u00e1s de 600.000 toneladas de fruta quedaron fuera del circuito en estos \u00faltimos 14 a\u00f1os, volumen que representa a unos 3.500 trabajadores permanentes menos en el campo y los galpones de empaque; entre 8.000 y 9.000 trabajadores transitorios menos; unas 25.000 cargas de camiones paralizadas y con la matriz comercial existente a la fecha, m\u00e1s de 120 millones de d\u00f3lares que dejaron de ingresar a la zona para alimentar el movimiento econ\u00f3mico de gran parte de las ciudades de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Este terrible contexto no es potestad solo de las peras y manzanas del Valle de R\u00edo Negro y Neuqu\u00e9n, muchas econom\u00edas regionales, aunque con da\u00f1os de menor intensidad, se encuentran en una situaci\u00f3n similar.<\/p>\n<p>Cuando se analiza la evoluci\u00f3n de otros pa\u00edses productores de fruta, empresarios y gobiernos siguen apostando al comercio de estos nobles frutos, incrementando sus hect\u00e1reas con distintas especies. No hay que ir muy lejos para confirmar lo que se est\u00e1 mencionando: Chile y Per\u00fa son tan solo unos de los ejemplos sobre los que deber\u00edamos trabajar, para saber c\u00f3mo llegaron a estar entre los principales pa\u00edses productores mundiales de frutas en la actualidad.<\/p>\n<p>Desde el sector pol\u00edtico aducen que el brutal ajuste en nuestros Valles era necesario. Remarcan que lo hizo de forma \u201ccasi natural\u201d el mismo sector, ya que exist\u00edan muchos productores que no ten\u00edan posibilidades de seguir en el sistema. Varios son tambi\u00e9n los empresarios que respaldan esta teor\u00eda. Sin embargo, con las estad\u00edsticas a la vista, el relato no se sostiene. Los modelos econ\u00f3micos implantados en el pa\u00eds hace ya m\u00e1s de medio siglo, con un sesgo claramente antiexportador, terminaron por demoler los cimientos de una fruticultura pujante, llev\u00e1ndola al estado de crisis en la que se encuentra sumergida hasta estos d\u00edas.<\/p>\n<p>Inclusive, y tal vez para limpiar alg\u00fan cargo de conciencia, se escucha comentar que muchas de esas tierras, que eran frut\u00edcolas, est\u00e1n siendo utilizadas para la producci\u00f3n de forraje. Pero, hagamos una comparaci\u00f3n cualquiera. Suponiendo que esas 14.000 hect\u00e1reas salgan de su abandono y se dediquen en su totalidad a la producci\u00f3n ma\u00edz; la demanda de mano de obra no superar\u00eda los 1.000 trabajadores y el movimiento de divisas ser\u00eda no mayor a los 50 millones de d\u00f3lares, sin tener en cuenta que semejante oferta de ma\u00edz no podr\u00eda ser absorbida por el mercado (desplomando el precio y generando quebrantos de la actividad). En definitiva, son enormes las distancias respecto de los n\u00fameros que derraman las hect\u00e1reas de producci\u00f3n intensiva ligadas a la actividad frut\u00edcola.<\/p>\n<p>Los sistemas frut\u00edcolas en el mundo est\u00e1n cambiando; es as\u00ed, pero no de esta manera. Contrariamente a lo que nos sucede, en el resto del globo se busca ampliar las fronteras agr\u00edcolas para generar microeconom\u00edas rentables y sustentables desde todo punto de vista, inclusive teniendo en cuenta la necesidad de abastecimiento de alimentos que existe a nivel internacional.<\/p>\n<p>Pero en nuestro Alto Valle esto no ocurre. Y lo parad\u00f3jico es que todo este cambio en la fruticultura de R\u00edo Negro y Neuqu\u00e9n se da en un contexto de pa\u00eds con un 40% de pobreza, y millones de familias con serios problemas para poder llegar a completar su dieta m\u00ednima diaria. Pareciera que todo ocurre muy r\u00e1pido como para que el sector y las autoridades puedan frenarse y volver a pensar.<\/p>\n<p>Esperemos que la sociedad toda, el sector p\u00fablico y el privado puedan tomar nota de esto, antes que sea demasiado tarde.<\/p>\n<p><strong>Son las tierras de los peque\u00f1os productores<\/strong><\/p>\n<p>Cuando se desglosan las estad\u00edsticas del Senasa se observa que en 2019 el sistema frut\u00edcola conten\u00eda a 2.667 productores. La mayor parte de ellos viv\u00eda en las chacras y su principal fuente de ingreso era la venta de fruta. El a\u00f1o pasado, esa cifra alcanz\u00f3 1.605 productores. Fueron 1602 los que dejaron la actividad, a una tasa de 76 productores por a\u00f1o.<\/p>\n<p>Pero, sumergi\u00e9ndonos a\u00fan m\u00e1s en las estad\u00edsticas, encontramos n\u00fameros m\u00e1s preocupantes. Del total marginados de sus explotaciones, el 95% ten\u00edan menos de 30 hect\u00e1reas. Es decir, eran peque\u00f1os chacareros que por diversas causas no pudieron competir con el modelo econ\u00f3mico impuesto en todos estos a\u00f1os. En el otro extremo, aquellos con m\u00e1s de 50 hect\u00e1reas de producci\u00f3n, solo uno fue expulsado del sistema. En 2009 exist\u00edan 127 productores en este rango de superficie; el a\u00f1o pasado ese n\u00famero fue de 126 productores.<\/p>\n<p>El anuario de Senasa refleja que durante el a\u00f1o pasado, esta tendencia se mantuvo sin cambios. En 2022 hab\u00eda registrados 1.605 productores contra 1.727 que estaban declarados en 2021. En un a\u00f1o 122 productores menos, y todos ellos ten\u00edan menos de 30 hect\u00e1reas.<\/p>\n<p>Los n\u00fameros muestran que la actividad primaria se concentr\u00f3.<\/p>\n<p>Uno de los indicadores que se utiliza en los pa\u00edses desarrollados, ligados a esta actividad, es la relaci\u00f3n entre cantidad de productores y superficie. Hace una d\u00e9cada el promedio lineal era un productor cada 19 hect\u00e1reas. El a\u00f1o pasado esa relaci\u00f3n creci\u00f3 a 23,6ha.<\/p>\n<p>\u00c9ste es un concepto descriptivo. M\u00faltiples interpretaciones se pueden dar sobre la evoluci\u00f3n que presenta esta relaci\u00f3n. Por ejemplo, algunos pueden se\u00f1alar que est\u00e1 muy bien que crezca la escala de producci\u00f3n porque hace mucho m\u00e1s eficiente la parcela en explotaci\u00f3n. No es lo mismo, en el sistema donde se desarrolla la fruticultura del Valle, un productor con 5 hect\u00e1reas de peras y manzanas que aquel que tiene 25 hect\u00e1reas.<\/p>\n<h6>Fuente: La Ma\u00f1ana Neuqu\u00e9n<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un informe del Senasa revela el achique de las tierras productivas en el Alto Valle de R\u00edo Negro y Neuqu\u00e9n. 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