{"id":141701,"date":"2023-11-17T05:36:17","date_gmt":"2023-11-17T08:36:17","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=141701"},"modified":"2023-11-15T19:39:14","modified_gmt":"2023-11-15T22:39:14","slug":"rellenan-con-escombros-para-no-inundarse-y-desnudan-el-contraste-de-neuquen","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/rellenan-con-escombros-para-no-inundarse-y-desnudan-el-contraste-de-neuquen\/","title":{"rendered":"Rellenan con escombros para no inundarse y desnudan el contraste de Neuqu\u00e9n"},"content":{"rendered":"<p>Orillas del Limay, una ocupaci\u00f3n hist\u00f3rica de terrenos, crece y pone en jaque el paisaje tur\u00edstico que promocionan para el Paseo Limay.<\/p>\n<p>Para los turistas, las crecidas del r\u00edo que cubren las reposeras de hormig\u00f3n y amenazan a las casillas de los guardavidas son un problema casi ins\u00f3lito que pone en riesgo sus vacaciones de verano en Neuqu\u00e9n. Para los vecinos de Orillas del Limay, el aumento del caudal se traduce en el peligro de que sus viviendas se inunden o que un nauseabundo lodazal los deje aislados del mundo y es por eso que se aferran a lo que consiguen para rellenar el suelo y hacer que la tierra se eleve. Evitan quedar bajo agua a fuerza de escombros y residuos voluminosos que prometen apisonar, pero que se convirtieron en una especie de basural a cielo abierto ubicado a pocos metros del Paseo Limay, la \u00faltima joya que la ciudad le vende al turismo del pa\u00eds.<\/p>\n<p>La vida dentro de Orillas del Limay resume los profundos contrastes de Neuqu\u00e9n. Un lavarropas oxidado se arrumba sobre una monta\u00f1a de residuos indescifrables, entre la tierra mojada y troncos enormes de sauces llorones. Juan, que vive en la zona desde hace siete a\u00f1os, explica que antes consegu\u00eda materiales de la empresa en la que trabajaba para poder rellenar esa zona pantanosa y guarecerse de las crecidas del r\u00edo. Ahora lleva un a\u00f1o desempleado, y aprovecha los residuos que consigue para elevar su tierra, que se extiende hasta la calle asfaltada del Paseo Limay.<br \/>\nDesde su casa de material con revoque de color gris, observa a los visitantes del Paseo. \u00abAlgunos vienen todos los d\u00edas y ya los conozco, hay dos se\u00f1oras que vienen en una RAM, hasta con fr\u00edo y con viento, no faltan nunca, y se sientan a tomar mate\u00bb, dice sobre su propio paisaje, que se transform\u00f3 a partir de la inauguraci\u00f3n del Paseo Limay, en plena pandemia. Antes s\u00f3lo ve\u00eda vegetaci\u00f3n salvaje y las hojas de los sauces acariciando el agua azul; ahora, un coqueto sendero para los ciclistas, los runners y los que vienen a tomar sol.<br \/>\nSin ingresos, aprovech\u00f3 la cercan\u00eda del barrio para colocar carteles y vender agua y cerveza a los turistas. \u00abSe llena de gente, que van al mirador de las hamacas y pasan antes a comprar\u00bb, explica. Aunque no todos se desv\u00edan en el sendero para meterse en el barrio, los vecinos dicen que sus despensas han tenido clientes rosarinos, cordobeses y hasta de Brasil. \u00abEn el verano pasan los colectivos chiquitos de la Muni como 8 o 10 veces por d\u00eda\u00bb, relata Juan.<\/p>\n<p>La ampliaci\u00f3n del Paseo y el crecimiento de la actividad tur\u00edstica los pusieron en la vidriera. Pero incluso as\u00ed, a la vista de todos, siguen siendo invisibles. \u00abNunca vino nadie a ayudarnos, lo que necesitamos son los servicios\u00bb, dice Tamara que, al mediod\u00eda, regresa de buscar a su hijo por una escuela 103. En Orillas del Limay ya viven casi 200 familias, y aunque hay casas en construcci\u00f3n y hasta un cartel de bienvenida, una situaci\u00f3n judicial complica la tenencia de las tierras y la provisi\u00f3n de servicios b\u00e1sicos, como electricidad.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed se ve es a gran cantidad de residuos que usan para los rellenos, y que se traduce en quejas que llegan a las oficinas de la Municipalidad. \u00abYa no nos permiten entrar material, y la Muni pone multas por rellenar con escombros\u00bb, aclara Juan. Sin embargo, dice que \u00e9sta es su \u00fanica alternativa para elevar el suelo y hacerle barrera al r\u00edo con su caudal. \u00abHace poco pas\u00e9 la m\u00e1quina, pero me cobraron 100 mil pesos y no pudieron terminar\u00bb, se lament\u00f3.<\/p>\n<p>Tamara lo resume en una sola frase. \u00abNos dicen que somos sucios, pero es que rellenamos con lo que podemos\u00bb, afirma. Ella se fue de su casa familiar, en Confluencia, a los 15 a\u00f1os, y ahora lleva 9 viviendo en Orillas del Limay. Trabaja en un almac\u00e9n mientras se esfuerza por terminar el \u00faltimo a\u00f1o del secundario, que le qued\u00f3 pendiente, pero se lamenta por la mirada juiciosa de los dem\u00e1s, que no los asisten con las necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>Al lado de la casa de Juan, un pavo hunde el pico entre los residuos para buscar alguna semilla perdida que le sirva de alimento y, entre los alambrados, la ropa de los vecinos se seca a la sombre de los \u00e1rboles frondosos. Los troncos anch\u00edsimos de los sauces llorones muestran una base m\u00e1s oscura:\u00a0\u00abHasta ah\u00ed lleg\u00f3 el agua\u00bb,\u00a0dice \u00e9l y afirma que hay otros habitantes del lugar que la tienen m\u00e1s complicada, porque viven en una zona baja que queda siempre entre el agua empantanada.<\/p>\n<p>A orillas de un r\u00edo caudaloso como el Limay, ellos no tienen agua potable. Algunos compran agua en bidones, pero no reciben visitas de los camiones cisterna del Estado. Tamara y Joan, su pareja, accedieron al Plan Mi Pieza de ANSES y compraron varios pallets de ladrillos huecos. A media ma\u00f1ana y con la cumbia vibrando en toda la cuadra, \u00e9l construye una pieza arriba de su vivienda sin perder la buena energ\u00eda. \u00abLa casa nos qued\u00f3 chica\u00bb, dice sobre la planta baja, que ahora convirtieron en un almac\u00e9n bajo el comando de ella.<\/p>\n<p>Como todos, Joan comparte los principales obst\u00e1culos del barrio. Se\u00f1ala una bomba que usa para traer agua desde el r\u00edo y que le cost\u00f3 cara. El recurso les sirve para regar y para la cr\u00eda de sus animales.\u00a0\u00abA este lugar le dec\u00edan la chancher\u00eda, yo tengo una chancha que ya es casi como un perrito\u00bb, dice y se\u00f1ala a sus mascotas: un caniche blanco que gru\u00f1e y ense\u00f1a sus fin\u00edsimos colmillos y un mestizo de color negro que se acuesta, imperturbable, sobre los restos del lodazal que dej\u00f3 la \u00faltima lluvia.<\/p>\n<p>Shirley, que camina por las calles internas con Luca, su pareja, y su hijita de pocos a\u00f1os, dice que entre todos los vecinos se organizaron para tender una manguera y as\u00ed traer agua. \u00abEl relleno tambi\u00e9n lo hicieron entre los vecinos, somos todos parientes, nos conocemos todos\u00bb, dice y se\u00f1ala una casa cercana, donde vive su mam\u00e1. Para ellos, el esp\u00edritu de vecindad los ayuda a cubrir las necesidades b\u00e1sicas y a mantener un ambiente seguro.<\/p>\n<p>Aunque Juan afirma que se puede dejar una bicicleta sin atar porque ellos se cuidan entre todos, e incluso cada d\u00eda pasan motos de la Polic\u00eda, lo cierto es que su ambiente seguro se corrompe por la cantidad de residuos repartidos entre las casillas y las casas de material. \u00abAc\u00e1 atr\u00e1s hay una laguna, que la limpiaron el a\u00f1o pasado\u00bb, dice Tamara. \u00abLe tiraron un qu\u00edmico y salieron como mil carpas muertas, patos muertos, todo\u00bb, agrega.<\/p>\n<p>Para Tamara,\u00a0las conexiones clandestinas al tendido el\u00e9ctrico son el riesgo m\u00e1s urgente. \u00abYa se incendiaron algunas casillas, pero nos dicen que tenemos que tener la tenencia para que CALF ponga los cables\u00bb, dice. Aunque ellos se pronuncian como due\u00f1os leg\u00edtimos de las tierras, el hombre que les cedi\u00f3 el espacio falleci\u00f3 y el lugar se remat\u00f3 en 2015. Los vecinos aclaran que el sitio fue comprado por un particular, incluso cuando ya muchos estaban instalados en la zona, y que esa situaci\u00f3n judicial les impide acceder a cualquier servicio.<\/p>\n<p>Por ahora, se las ingenian con los bonos para conseguir garrafas, que duran quince d\u00edas en verano y apenas dos noches en invierno, cuando el fr\u00edo y la humedad del Limay parecen complotarse. La calefacci\u00f3n y la luz llega por conexiones caseras que hicieron ellos mismos, y el agua llega por bombas y una manguera de una pulgada, que no aguanta la demanda en los d\u00edas de calor.<\/p>\n<p>A veces, consiguen domar los vientos electorales a su favor. Cuando se constru\u00eda el Paseo, bloquearon el trabajo de los obreros para pedir que los ayuden a rellenar el barrio con calc\u00e1reo y hace un mes, en plenas elecciones de comisiones vecinales, lograron que apisonen las calles de tierra que, despu\u00e9s de las \u00faltimas lluvias, hab\u00edan quedado convertidas en un profundo lodazal.<\/p>\n<p><strong>La historia de una isla olvidada de Neuqu\u00e9n<\/strong><br \/>\nEsa historia de contrastes del barrio se resume tambi\u00e9n en la vida de Miguel, que lleg\u00f3 hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os a vivir a Orillas del Limay. Con sus padres, habitaban casi en solitario esa isla pantanosa a la que apodaron La Chancher\u00eda y en la que llegaron a tener cientos de cerdos para vender. Ahora, vive s\u00f3lo con su mujer, y cr\u00edan apenas cinco lechones, que est\u00e1n engordando para las fiestas.<\/p>\n<p>\u00abAntes est\u00e1bamos solos, yo me crie desde los 9 a\u00f1os ac\u00e1 con mis hermanos, que encontraron trabajo en el petr\u00f3leo y se fueron a vivir al centro\u00bb, relata. En sus inicios, soportaban las inundaciones caminando con el agua hasta la cintura, y algunos hasta usaban canoas para ir a la escuela. Ahora, en cambio, el barrio muestra otra cara, con m\u00e1s de 200 familias que lo habitan y un gran n\u00famero de casas en construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abNos llevamos bien, nos conocemos todos\u00bb, dice Miguel y aclara que le lleg\u00f3 una orden de desalojo a partir del avance del Paseo. \u00abPensaban que eran 12 familias, pero llegaron y vieron que \u00e9ramos como 200 y no nos iban a poder sacar\u00bb, agrega sobre ese rinc\u00f3n solitario del r\u00edo que es, ahora, una gran comunidad en donde se multiplican los ladrillos, las risas infantiles y el canto de los gallos que andan sueltos en el barro.<\/p>\n<p>A pesar del crecimiento acelerado que empez\u00f3 a notarse en 2015, las privaciones parecen seguir tan est\u00e1ticas como siempre, cuando todav\u00eda segu\u00edan ocultos en ese bajo de tierra verde y sauces de follaje exuberante. La creaci\u00f3n de una Paseo cada vez m\u00e1s concurrido les permiti\u00f3 ganar en conectividad y hasta en oportunidades de ventas a los turistas, pero los puso en el mapa s\u00f3lo por el exceso de residuos y escombros, sin fijarse nunca en su vulnerabilidad.<\/p>\n<h6>Fuente: La Ma\u00f1ana Neuqu\u00e9n<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Orillas del Limay, una ocupaci\u00f3n hist\u00f3rica de terrenos, crece y pone en jaque el paisaje tur\u00edstico que promocionan para el Paseo Limay.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":141702,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[23],"class_list":["post-141701","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-informe-municipal","tag-neuquen"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/141701","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=141701"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/141701\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/141702"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=141701"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=141701"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=141701"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}