{"id":142511,"date":"2023-12-18T05:25:18","date_gmt":"2023-12-18T08:25:18","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=142511"},"modified":"2023-12-14T12:27:17","modified_gmt":"2023-12-14T15:27:17","slug":"solo-en-14-cuadras-del-macrocentro-rosarino-hay-100-personas-viviendo-en-la-calle","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/solo-en-14-cuadras-del-macrocentro-rosarino-hay-100-personas-viviendo-en-la-calle\/","title":{"rendered":"Solo en 14 cuadras del macrocentro rosarino hay 100 personas viviendo en la calle"},"content":{"rendered":"<p>En la Terminal de Omnibus, las asociaciones de voluntarios reparten cerca de 150 viandas por noche entre gente que no tiene d\u00f3nde dormir. Una realidad que golpea e interpela<\/p>\n<p>Cualquier caminante atento que transite por el centro de Rosario advierte que cada vez hay m\u00e1s personas que duermen o viven en la calle. Algunas organizaciones que las asisten aseguran que es as\u00ed. Si bien se trata de un fen\u00f3meno que se profundiza por la indigencia y la pobreza estructural, las causas son m\u00faltiples y pueden obedecer a consumos problem\u00e1ticos, separaciones, situaciones de abuso, p\u00e9rdidas de trabajo, ruptura de v\u00ednculos familiares y trastornos de salud mental.\u00a0En el \u00faltimo tiempo, las usurpaciones de viviendas en los barrios y la violencia que agita el narcotr\u00e1fico suman al desgarrador mundo de la gente sin hogar.<\/p>\n<p>Hay una hora de la tarde en que el bullicio urbano cesa, un momento vago en que las sombras puntiagudas de los edificios se funden con el pavimento. Es cuando las persianas de los comercios bajan, las cerraduras fuerzan su \u00faltima vuelta y las puertas se adornan con cartelitos que exhiben la palabra justa, esa que anuncia el cierre de la jornada laboral, la vuelta a casa. Para muchos rosarinos y rosarinas que habitan la calle, ese momento tambi\u00e9n es la frontera entre la actividad y el reposo. Antes de esa hora, se los encuentra ofreciendo pa\u00f1uelos descartables, flores, medias o limpiando los vidrios de los autos, confundidos entre la multitud que cada d\u00eda deambula por la ciudad.<\/p>\n<p>Al atardecer se los descubre repleg\u00e1ndose hacia el fondo de las veredas. Son quienes despu\u00e9s del trabajo informal no tuvieron d\u00f3nde regresar y ahora se retiran al resguardo de alg\u00fan umbral o palier que les brinde un techo. A menudo se pasa r\u00e1pido ante ellos, acostumbrados o resignados, como si el no verlos fuera un escudo protector contra el sufrimiento y la falta de remedio.<\/p>\n<p>\u201cA veces me quedo donde me agarra la noche\u201d, relata V\u00edctor, de 35 a\u00f1os. Si bien no duerme en un punto fijo, prefiere refugiarse en el palier de un edificio ubicado en Montevideo y Pueyrred\u00f3n, donde \u201cgracias a Dios\u201d viven vecinas y vecinos que lo ayudan con algo de comida. \u201cMe vine a la calle despu\u00e9s de que me separ\u00e9 y prefiero estar as\u00ed, porque no me gusta el encierro. Yo cuido autos y no le hago mal a nadie\u201d, se defiende.<\/p>\n<p>Un censo realizado por la Municipalidad de Rosario junto a la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y voluntarios en abril de 2021 arroj\u00f3 que en la ciudad hab\u00eda 492 personas viviendo en \u201csituaci\u00f3n de calle\u201d. Sin embargo, seg\u00fan los c\u00e1lculos que realizan algunas organizaciones no gubernamentales, en la actualidad esa cifra es muy superior.<\/p>\n<p>Para Ximena Ascre, una de las impulsoras de la Asociaci\u00f3n Civil \u201cMe llaman calle\u201d cada vez hay m\u00e1s gente viviendo a la intemperie. Junto a los dem\u00e1s voluntarios observa que \u201cse van sumando nuevas personas que no tienen ni idea de lo que es sobrevivir en esas condiciones, inclusive familias enteras\u201d.<\/p>\n<p>La mujer afirma que en cada ronda que realizan dos d\u00edas a la semana desde bulevar Oro\u00f1o y C\u00f3rdoba hasta el cruce con peatonal San Mart\u00edn distribuyen alrededor de 150 viandas o \u201cplatos de comida\u201d. Como en algunos casos se repite la raci\u00f3n, \u201cel n\u00famero de personas asistidas en 14 cuadras rondar\u00eda las 100\u201d, de acuerdo a sus c\u00e1lculos. El registro resulta significativo si se traslada esa relaci\u00f3n al resto de la ciudad.<\/p>\n<p>Solamente al considerar las 170 manzanas del \u00e1rea comprendida entre Mendoza y Oro\u00f1o hacia el r\u00edo, las personas en esa condici\u00f3n duplicar\u00edan o m\u00e1s a las censadas durante la pandemia.<\/p>\n<p>Otros ciudadanos sensibles que suelen brindar ayuda alimentaria en las calles son los que integran la agrupaci\u00f3n \u201cManos Solidarias Rosario\u201d. La Capital los encuentra en plena tarea, cuando le alcanzan una vianda a Sergio, un artista que duerme en las escalinatas de la financiera Rosental, en C\u00f3rdoba al 1400, y a quien muchos conocen por su lucidez, sus comentarios brutalmente sinceros y las obras que suele exhibir en la plaza Pringles.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s de un centenar en la Terminal<\/strong><br \/>\nAl ser consultados, los voluntarios coinciden con que la cantidad de personas en situaci\u00f3n de calle hoy es muy superior a la registrada en el censo de 2021.\u00a0\u201cPonele la firma que son muchos m\u00e1s de 500 si se tiene en cuenta toda la ciudad. Nosotros vamos los martes y jueves a la Terminal de \u00d3mnibus y, solamente ah\u00ed, repartimos entre 130 y 150 raciones por noche\u201d, afirma Cristian G\u00f3mez mientras le acerca al se\u00f1or una bebida y entablan una conversaci\u00f3n sobre qui\u00e9n sabe qu\u00e9 temas de la vida.<\/p>\n<p>Jorgelina de la Torre, integrante del equipo fundador de Rosario Solidaria, va m\u00e1s all\u00e1 al comparar la realidad de estos d\u00edas con la de hace una d\u00e9cada. \u201cEn doce a\u00f1os en que acompa\u00f1amos a personas en situaci\u00f3n de calle puedo decir que se cuadruplic\u00f3 o quintuplic\u00f3 quienes est\u00e1n sin hogar y cada d\u00eda buscan alg\u00fan espacio para pernoctar en la ciudad. Eso es muy fuerte\u201d, considera la mujer, quien junto a otros rosarinos hace a\u00f1os se comprometieron a generar una \u201ccultura de servicio\u201d. Al principio se dieron a conocer a trav\u00e9s de la entrega de mantas con cuadraditos tejidos.<\/p>\n<p>Para confirmar esa percepci\u00f3n, invita a cualquier caminante a detenerse por las peatonales, los edificios p\u00fablicos y cualquier recoveco de la ciudad donde las personas sin hogar se refugien, y propone \u201cno naturalizar el sufrimiento de quienes habitan la calle como si fueran inevitablemente parte de ese paisaje\u201d. Porque como ella bien dice, \u201ces preocupante la pobreza, pero tambi\u00e9n lo es la indiferencia\u201d.<\/p>\n<p><strong>Un mundo de voluntades<\/strong><br \/>\nMientras que las personas sin hogar se multiplicaron en Rosario, tambi\u00e9n crecieron las organizaciones que brindan asistencia, tarea que hist\u00f3ricamente estuvo m\u00e1s identificada con las iglesias. La pandemia por covid-19 fue un punto de inflexi\u00f3n porque a partir de marzo de 2020 se gener\u00f3 una ola de solidaridad de parte de personas y grupos sensibilizados por ese panorama desolador que se desplegaba por los contagios.<\/p>\n<p>De acuerdo al registro de la Municipalidad de Rosario, son numerosas las organizaciones civiles o religiosas que trabajan junto al Estado local.\u00a0Adem\u00e1s de los ex combatientes, refieren a Manos Solidarias, Rosario Solidaria, Haciendo L\u00edo, Rosario Health Save, Fuera del Sistema, Fundaci\u00f3n S\u00ed, Madre Teresa de Lourdes, Sol de Noche, Centro de D\u00eda Noritas, Centro de D\u00eda Suge, Integrarte, Bodai, Nidos, V\u00ednculos, Mar\u00eda Auxiliadora, Me llaman calle y C\u00e1ritas.<\/p>\n<p>Puede decirse que los ex combatientes de Malvinas fueron pioneros a la hora de prestar servicio en las calles rosarinas. Como veterano, Julio Mas conoce muy bien qu\u00e9 es sufrir a la intemperie.\u00a0\u201cNosotros pasamos una guerra, pero cuando volvimos nos encontramos con una realidad horriblemente similar, gente con hambre y abandonada a su suerte. \u00abPucha, algo tenemos que hacer\u00bb, nos dijimos justo cuando nos pregunt\u00e1bamos por qu\u00e9 hab\u00edamos quedado vivos. Al encontrar el \u00abpara qu\u00e9\u00bb empezamos a ayudar\u201d, cuenta detr\u00e1s de la taza de caf\u00e9. Adem\u00e1s de ser el primer vocal del Centro de Ex Combatientes de Rosario, durante las noches de invierno conduce el cami\u00f3n que, con su cocina de campa\u00f1a, asiste a las personas que duermen en la calle.<\/p>\n<p>Seg\u00fan rememora, arrancaron con esa modalidad entre 1987 y 1988, a partir de donaciones que consegu\u00edan por sus propios medios. Luego, durante la segunda intendencia de Hermes Binner, empezaron a recibir un subsidio municipal para la compra de alimentos, mientras que ellos se ocupaban de la log\u00edstica y el servicio.<\/p>\n<p>\u201cTenemos un ej\u00e9rcito de caras sucias que al darles una taza de mate cocido los hacemos visibles, a quienes conocemos y, al llamarlos por su nombre, nos responden\u201d, dice emocionado.<\/p>\n<p>Cuando se piensa en personas \u201cen situaci\u00f3n de calle\u201d siempre se hace foco en el invierno, cuando el fr\u00edo extremo pone en riesgo el cuerpo y los refugios abren sus puertas. Pero la vida sigue en el verano e inclusive, cuando el clima mejora, m\u00e1s gente busca sustento en la calle. La mayor\u00eda de ellos son varones, aunque en los \u00faltimos a\u00f1os empezaron a sumarse mujeres j\u00f3venes, a veces junto a un compa\u00f1ero de \u201cranchada\u201d como en la jerga se denomina al espacio o comunidad donde se comparte el momento de pernoctar, comer o consumir.<\/p>\n<p>\u201cHay gente que nos mira raro y nos tiene miedo, pero nosotros queremos salir de esta y tambi\u00e9n dejar de consumir\u201d, reflexiona un joven de treinta y pico que dice llamarse Cristian mientras su amigo, el que luce con orgullo una camiseta del Mil\u00e1n, asiente con la cabeza. Ambos son compa\u00f1eros de ruta y se separaron hace menos de un a\u00f1o, encrucijada que los oblig\u00f3 a ceder las viviendas a sus familias, seg\u00fan cuentan.\u00a0Uno de ellos cobra una pensi\u00f3n por invalidez porque sufri\u00f3 un accidente de moto hace unos a\u00f1os mientras trabajaba como cadete, y los dos lavan autos cerca del parque Espa\u00f1a. Reclaman que alguien les alquile \u201cuna casita barata\u201d para poder vivir.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfTe gustar\u00eda una vianda? El guiso est\u00e1 riqu\u00edsimo\u201d, ofrece una muchacha cuando se encuentra con alguien interesado pero que por timidez o pudor se mantiene distante. La joven veintea\u00f1era forma parte del grupo de voluntarios que recorre las peatonales empujando un carro con una enorme y humeante olla con comida que ellos mismos prepararon. Junto a los dem\u00e1s, demuestra estar al tanto de las historias de quienes all\u00ed se congregan para compartir el momento de la cena. En la charla, los consulta sobre c\u00f3mo siguen sus vidas. Uno de ellos le anuncia que consigui\u00f3 trabajo y una chica del grupo se arrima a conversar.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 te motiv\u00f3 a acompa\u00f1ar a la gente que est\u00e1 en la calle?, es la pregunta obligada al ver tanta fuerza de voluntad, tanta energ\u00eda para tender la mano. \u201cCuando estaba en la escuela secundaria nos llevaban a misionar al norte del pa\u00eds, pero un d\u00eda me di cuenta de que no hac\u00eda falta ir tan lejos para encontrar personas a quienes ayudar\u201d, simplemente responde.<\/p>\n<p>\u201cLo que ellos no tienen es techo emocional y no s\u00f3lo tienen hambre de comida, es hambre de alguien que les cocine, los llame por sus nombres y conozca su historia\u201d, reflexiona Ximena. En total son 34 voluntarios inscriptos en \u201cMe llaman Calle\u201d, aunque siempre faltan brazos para cocinar y gestionar los alimentos que reciben a trav\u00e9s de donaciones. Por eso, cada tanto convocan a trav\u00e9s del perfil @mellamancalleorg de Instagram para que la ciudadan\u00eda los acompa\u00f1e.<\/p>\n<p><strong>El drama de las usurpaciones<\/strong><br \/>\nMariana Mena, de Madre Teresa de Lourdes, tiene una concepci\u00f3n diferente a la hora de acompa\u00f1ar a las personas que se encuentran viviendo, trabajando o durmiendo a la intemperie: salir de esa condici\u00f3n. \u201cNosotros preferimos trabajar con varones j\u00f3venes, porque muchos de ellos sufrieron desplazamientos de sus barrios por migraciones, situaciones de violencia o porque sus viviendas fueron tomadas por bandas narcos\u201d, denuncia. Su compa\u00f1era de proyecto, Daniela Famea, coincide con ese an\u00e1lisis y se\u00f1ala que los desalojos por parte de esos grupos delictivos \u201cson una realidad que no se puede esconder\u201d.<\/p>\n<p>En una l\u00ednea parecida se inscribe el caso de un hombre de 54 a\u00f1os quien prefiere llamarse Jorge. Seg\u00fan relata, durante 2020 y a causa de la pandemia perdi\u00f3 a su mam\u00e1. Al ser hijo \u00fanico, decidi\u00f3 ofrecer a la venta la casita del barrio 7 de Septiembre donde viv\u00eda junto a ella. \u201cLo publiqu\u00e9 en Facebook y vinieron a verla dos mujeres. Cuando abr\u00ed la puerta, detr\u00e1s de ellas entraron unos hombres que me sacaron a punta de cuchillo\u201d, relata casi llorando. A pesar de que efectu\u00f3 la denuncia policial en la comisar\u00eda sub 21, afirma que en la vivienda quedaron los documentos que constatan su herencia y no pudo regresar. Esa apropiaci\u00f3n lo empuj\u00f3 a la calle y actualmente pasa sus noches en las puertas del Hospital de Emergencias Clemente \u00c1lvarez (Heca) junto a otros compa\u00f1eros. \u201cMe qued\u00e9 sin nada porque por lo mal que estuve hasta perd\u00ed mi trabajo como operario en Argental\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>A pesar de la violencia y la adversidad, el hombre encontr\u00f3 un lugar en el centro de d\u00eda que lidera Mena junto a otros compa\u00f1eros. El espacio est\u00e1 ubicado en Montevideo 2868, donde tambi\u00e9n funciona el Centro Municipal de Acopiadores Urbanos. En ese mundo de cartones y carros que vienen y van, unos 30 varones de 18 a 45 a\u00f1os durante el d\u00eda pueden encontrarse en un sal\u00f3n facilitado por el municipio para desayunar, almorzar, asistir a talleres, recibir atenci\u00f3n psicol\u00f3gica, alfabetizaci\u00f3n, conocimientos de inteligencia artificial y formaci\u00f3n en arte digital. Si bien Madre Teresa de Lourdes tuvo un origen religioso y mantiene el nombre de la parroquia donde se gest\u00f3, ampli\u00f3 la perspectiva de esa primera etapa y sum\u00f3 voluntarios con otras creencias e ideas.<\/p>\n<p>\u201cEmpezamos a trabajar en marzo de 2020 con la pandemia de covid-19, pero nosotros no hacemos recorridas con entrega de viandas, alentamos a que la gente pueda sentarse junto a otros a comer un plato de comida y compartir\u201d, expres\u00f3 una de las organizadoras.\u00a0Adem\u00e1s de contar con el acompa\u00f1amiento del municipio a trav\u00e9s de las partidas de alimentaci\u00f3n, impulsan campa\u00f1as de vacunaci\u00f3n en coordinaci\u00f3n con la Secretar\u00eda de Salud P\u00fablica y el Colegio M\u00e9dico de Rosario.<\/p>\n<p><strong>Arte para salir<\/strong><br \/>\nCon la idea de visibilizar la realidad de las personas que viven en la m\u00e1s extrema vulnerabilidad y conectarlas con la comunidad surgi\u00f3 \u201cLa Calle no me define\u201d. Se trata de una muestra de arte digital que implic\u00f3 un proceso creativo que culmin\u00f3 el 27 de octubre con una instalaci\u00f3n en el patio del Museo Castagnino. A trav\u00e9s del arte abstracto, los integrantes del centro de d\u00eda que coordina Madre Teresa de Lourdes pudieron expresarse y luego realizar un montaje digital con piezas de arte colectivo y textos especialmente seleccionados por ellos mismos. Impacta la expresi\u00f3n \u201cque mi aspecto no te intimide\u201d, una de las tantas expresiones de los autores que impacta a quien la lee.<\/p>\n<p>Seg\u00fan explica el director de la fundaci\u00f3n del museo, Jos\u00e9 Castagnino, \u201ccomo grupo minoritario, los autores nos interpelan y tambi\u00e9n nos benefician a nosotros que somos el grupo mayoritario, a trav\u00e9s de la fusi\u00f3n de diferentes ecosistemas como el desarrollo social, el educativo, el bienestar, el creativo y el tecnol\u00f3gico. El objetivo es que un grupo vulnerable comparta una realidad que identifica a las grandes ciudades\u201d.<\/p>\n<p>Mena explica que a muchos de los hombres participantes \u201cles costaba menos expresarse a trav\u00e9s del arte, por eso se los alent\u00f3 tanto desde la posibilidad de la obra f\u00edsica como desde el arte digital\u201d.<\/p>\n<p>Mat\u00edas, de 37 a\u00f1os, es uno de los participantes que, al ser entrevistado, despliega una carpeta con dibujos que exhibe con orgullo. \u201cAl principio estuve en el refugio de Felipe Mor\u00e9 pero luego de un mes encontr\u00e9 este lugar. Yo tuve muchos problemas con mi familia y por eso decid\u00ed dejar mi casa de barrio Cer\u00e1mica. Ahora me las rebusco como puedo, haciendo de todo, siempre haciendo alguna changuita para sobrevivir. Y ahora estoy muy agradecido de poder estar ac\u00e1 y continuar con mi pasi\u00f3n que es dibujar\u201d, afirma mientras ofrece una de sus m\u00e1s queridas obras.<\/p>\n<p>Igual suerte es la de Francisco, de 42 a\u00f1os, aunque \u00e9l est\u00e1 en la calle desde hace un a\u00f1o y cinco meses, seg\u00fan los cuenta con los dedos de la mano y luego suelta m\u00e1s palabras: \u201cPor suerte hace un a\u00f1o conoc\u00ed este lugar donde puedo venir a ba\u00f1arme, higienizarme y encontrarme con otros compa\u00f1eros. Yo soy respetuoso y los fines de semana me voy con otro amigo a pescar a la barranca que est\u00e1 a la altura del Barquito de Papel. Y los domingos lo pasamos as\u00ed, tom\u00e1ndonos un vinito y un pescadito\u201d.<\/p>\n<p><strong>Un fen\u00f3meno complejo y multicausal<\/strong><br \/>\nLas formas de nombrar a quienes eligen vivir en la calle o son expulsados a ella son casi tantas como sus motivos, y variaron a lo largo de la historia: mendigos, vagabundos, linyeras, personas sin hogar, gente sin techo. En la Argentina se utiliza m\u00e1s la denominaci\u00f3n \u201cpersonas en situaci\u00f3n de calle\u201d para definir a quienes la habitan tanto para dormir, trabajar o transitar entre los refugios y las pensiones.\u00a0El \u201csinhogarismo\u201d es un fen\u00f3meno de exclusi\u00f3n social que identifica a las grandes ciudades del mundo, a pesar de que en Rosario adquiera una marca propia y se inscriba en el actual contexto social y econ\u00f3mico en donde se anuncian tiempos en que el mercado profundizar\u00e1 sus mandatos.<\/p>\n<p>Para el director de Intervenciones Emergentes de la Municipalidad de Rosario, Jos\u00e9 Tabares, la clave para definir a ese colectivo es la \u201ccronicidad\u201d y advierte sobre los cambios de perfil que se fueron sucediendo a lo largo de los a\u00f1os. \u201cCuando nosotros \u00e9ramos chicos se trataba del linyera, del se\u00f1or de barba que consum\u00eda alcohol y dorm\u00eda en la vereda. Hoy te encontr\u00e1s con situaciones mucho m\u00e1s complejas donde aparece el consumo problem\u00e1tico e inclusive, a veces se cruzan con el sistema delictivo. Es algo que viene de arrastre de a\u00f1os y a\u00f1os\u201d, reflexiona.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, reconoce que \u201cla persona que est\u00e1 en la calle es porque rompi\u00f3 todos los v\u00ednculos\u201d y no llega a esa condici\u00f3n solamente por la p\u00e9rdida de una vivienda o un trabajo. Es un fen\u00f3meno de \u201cuna gran complejidad y multicausalidad\u201d\u00a0que demanda otro tipo de abordajes.<\/p>\n<p>Sin embargo, quienes se pierden en el asfalto parecen encontrarse y no siempre llevan una vida solitaria, pareciera que pueden mantener o generar nuevos lazos. Ese es el caso de Tatiana, quien junto a su pareja \u201cEl Chino\u201d habitualmente se ganan la vida cuidando coches en plaza San Mart\u00edn. \u201cHoy vinimos a Pringles porque nos dijeron que iban a entregar viandas para la cena \u2013dicen esperanzados\u2013, porque todav\u00eda no comimos. Adem\u00e1s, todav\u00eda nos faltan juntar 300 pesos para llegar a los 4.000 que nos cuesta la pensi\u00f3n de San Mart\u00edn y San Juan\u201d. El muchacho es alba\u00f1il y, por estos d\u00edas, concluy\u00f3 la obra donde trabajaba. Tambi\u00e9n explica que las noches en que no llegan a recolectar el dinero de las changas, tienen que buscar alg\u00fan lugar para acomodarse a la intemperie.<\/p>\n<p>Durante el aislamiento social y obligatorio impuesto en la pandemia por covid, el Estado reforz\u00f3 las partidas y tuvo que poner en funcionamiento nuevos dispositivos de asistencia.\u00a0A nivel local, en la etapa del aislamiento empez\u00f3 a funcionar \u201cEl Hostal\u201d, ubicado en Grandoli 3450, en base a derivaciones de los efectores de salud o equipos de calle. El espacio se mantiene en la actualidad y all\u00ed pueden dormir por las noches hasta 30 personas (aunque durante la etapa estival hay una demanda menor) mientras que durante el d\u00eda van y vienen detr\u00e1s del trabajo informal.<\/p>\n<p>Con respecto a la asistencia brindada por el Estado municipal afirma que, si bien en el invierno se intensifican los dispositivos de acompa\u00f1amiento a ra\u00edz de la inclemencia del clima, la asistencia se mantiene durante todo el a\u00f1o.\u00a0\u201cLos equipos de calle que trabajan en un horario diurno y otro nocturno cubren la demanda que se recibe a trav\u00e9s de la l\u00ednea 147 del Sistema \u00danico de Asistencia (SUA)\u201d, asegura.<\/p>\n<p>Tabares recuerda que tambi\u00e9n funciona el refugio de Felipe Mor\u00e9 al 900, para varones mayores de 18 a\u00f1os con 60 camas. \u201cEsa es una instancia superadora que incluye un centro de d\u00eda con talleres y otras actividades que contribuyen a reconstruir lazos, retomar h\u00e1bitos que se pierden despu\u00e9s de a\u00f1os de estar en la calle y finalmente lograr una vida aut\u00f3noma\u201d, explica el funcionario. Otros dispositivos que menciona son casas asistidas por convenio como Sol de Noche, abierto solamente durante los meses invernales, y Bodai. Durante todo el a\u00f1o funciona C\u00e1ritas, que aloja a mujeres y ni\u00f1os.<\/p>\n<h6>Fuente: La Capital<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Terminal de Omnibus, las asociaciones de voluntarios reparten cerca de 150 viandas por noche entre gente que no tiene d\u00f3nde dormir. 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