{"id":143174,"date":"2024-01-08T11:42:54","date_gmt":"2024-01-08T14:42:54","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=143174"},"modified":"2024-01-08T11:42:54","modified_gmt":"2024-01-08T14:42:54","slug":"historias-detras-de-las-cacerolas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/historias-detras-de-las-cacerolas\/","title":{"rendered":"Historias detr\u00e1s de las cacerolas"},"content":{"rendered":"<p>Dami\u00e1n sali\u00f3 a la calle el 20 de diciembre apenas escuch\u00f3 la cadena nacional del Presidente. Luciana sali\u00f3 esa noche con el recuerdo de 2001, cuando reci\u00e9n terminaba el secundario y sus padres quedaban atrapados en el corralito. \u00abHoy est\u00e1n los dos jubilados y tuvieron que dejar las prepagas por los aumentos\u00bb, dice.<\/p>\n<p>El discurso por cadena nacional de Javier Milei en el que anunci\u00f3 la modificaci\u00f3n de m\u00e1s de 300 art\u00edculos a trav\u00e9s del decreto 70\/2023 precipit\u00f3 el rechazo generalizado de buena parte de la sociedad. Desde el 20 de diciembre -fecha que recuerda el ocaso del gobierno de La Alianza-, en todo el pa\u00eds se han multiplicado las asambleas barriales y las manifestaciones diarias. Vecinos y vecinas sin banderas partidarias salen a la calle a organizarse, a poner el cuerpo frente a lo que interpretan como un retroceso en los derechos adquiridos, un golpe al bolsillo, un avasallamiento de las instituciones de la democracia. En un clima de tensi\u00f3n creciente frente a un Gobierno que desoye el clamor popular, caceroleros cuentan qu\u00e9 los motiv\u00f3 a expresarse, en qu\u00e9 medida les impactan las nuevas medidas de ajuste y desregulaci\u00f3n y trazan un paralelismo con diciembre del 2001.<\/p>\n<p>\u00abNosotros salimos de forma espont\u00e1nea cuando Milei anunci\u00f3 el DNU\u00bb, cuenta Dami\u00e1n. \u00abDespu\u00e9s nos enteramos por gente del barrio que se empezaban a juntar en Los Incas y Triunvirato, vino gente de otros barrios cercanos y se iban sumando a medida que march\u00e1bamos. Fue muy emocionante\u00bb. Dami\u00e1n recuerda los momentos iniciales de los cacerolazos y aquella primera movilizaci\u00f3n al Congreso, adonde lleg\u00f3 con su compa\u00f1era cerca de las 2 de la ma\u00f1ana. Como muchos de los que salieron esa noche y los d\u00edas posteriores, sintieron que a partir del decreto \u00abcambiaron las reglas del juego de toda la econom\u00eda, el pa\u00eds tiene un cartel de venta y los laburantes no ganamos en ninguna medida\u00bb.<\/p>\n<p>Luciana sali\u00f3 con su cacerola al balc\u00f3n, pero se enter\u00f3 por grupos de Whatsapp del barrio que hab\u00eda concentraciones en Chacarita y decidi\u00f3 sumarse. A diferencia de lo que pas\u00f3 los d\u00edas posteriores, s\u00f3lo hab\u00eda un m\u00f3vil policial a unos metros de la manifestaci\u00f3n. Recuerda el 2001 como un proceso m\u00e1s largo, desde la \u00f3ptica de una reci\u00e9n egresada del Colegio Nacional Buenos Aires a punto de entrar a la carrera de Dise\u00f1o Industrial de la UBA, con sus padres afectados por el corralito. \u00abHoy est\u00e1n los dos jubilados y tuvieron que dejar la prepaga por los aumentos\u00bb, afirma y piensa que \u00abhay un clima de caos social que reci\u00e9n empieza y puede empeorar a medida que la gente salga y las fuerzas repriman las protestas. La clase media puede resistir un poco m\u00e1s, pero las subas desmedidas de precios y la falta de seguridad bancaria nos pega directamente\u00bb.<\/p>\n<p>***<br \/>\nLa marcha a Congreso del 20 de diciembre fue el punto de partida para el retorno de expresiones populares que remiten de alguna manera a \u00e9pocas de crisis profundas. Las asambleas se multiplicaron en cada barrio de la Ciudad de Buenos Aires y en muchas localidades del conurbano y las provincias.\u00a0En Parque Rivadavia se conform\u00f3 una \u00abasamblea de asambleas\u00bb que se re\u00fane peri\u00f3dicamente y donde participan representantes de distintos lugares. La diversidad de voces da cuenta, a su vez, de lo heterog\u00e9neo de los reclamos que siguieron al DNU. \u00abAdem\u00e1s de la derogaci\u00f3n de la ley de alquileres, la flexibilizaci\u00f3n laboral y otras cuestiones econ\u00f3micas,\u00a0el decreto habilita la venta de los recursos naturales, y de eso no se habla tanto. De las crisis econ\u00f3micas suele haber retorno, pero del desastre en materia ambiental no\u00bb, advierte\u00a0Julieta\u00a0desde la asamblea.<\/p>\n<p>\u00abEs dif\u00edcil agrupar a los caceroleros porque no existe una identidad &#8216;cacerolera&#8217; de la misma manera que existe una identidad &#8216;piquetera&#8217; o &#8216;sindical&#8217;. La gente suele cacerolear por razones relativamente contingentes durante cierto tiempo, pero dicha participaci\u00f3n no genera lazos estables que lleven a la existencia de un movimiento social u organizaci\u00f3n clara\u00bb, se\u00f1ala Tom\u00e1s Gold, mag\u00edster en Ciencia pol\u00edtica de la UNSAM y estudiante doctoral en sociolog\u00eda de la Universidad de Notre Dame de Estados Unidos. Autor de diversos estudios sobre el fen\u00f3meno, Gold asegura que los cacerolazos pueden distinguirse de otras formas de protesta tanto por el uso percusivo de elementos del \u00e1mbito dom\u00e9stico en el espacio p\u00fablico como por el alto grado de espontaneidad. \u00abLa cacerola vac\u00eda remite simb\u00f3licamente a la falta de alimento en los hogares, a partir de las protestas populares en las d\u00e9cadas de los \u201870s y \u201880s, luego en el menemismo las clases medias urbanas comenzaron a asociar la ca\u00edda en los ingresos familiares con la falta de atenci\u00f3n de los representantes electos. De tal modo, los cacerolazos comenzaron a simbolizar tambi\u00e9n un modo de generar &#8216;ruido&#8217; frente a la falta de escucha de la ciudadan\u00eda por parte de las \u00e9lites pol\u00edticas\u00bb.<\/p>\n<p>Estas caracter\u00edsticas facilitan la participaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda en la protesta, ya que no requieren involucramiento organizacional ni una agenda compartida. Para Gold, \u00abesto lleva a que muchas veces se construya una identidad negativa: se sabe contra qu\u00e9 o qui\u00e9n son los cacerolazos, pero no siempre a favor de qu\u00e9 o de qui\u00e9n\u00bb. El acad\u00e9mico cree que \u00abse est\u00e1n registrando crecientes niveles de hartazgo con las \u00e9lites pol\u00edtico-partidarias, y est\u00e1n dadas las condiciones para que se desate una importante recesi\u00f3n econ\u00f3mica. Dicha combinaci\u00f3n tiene similitudes con la que se vivi\u00f3 en 2001, pero no creo que estemos todav\u00eda en condiciones de trazar un paralelo entre ambas. Por ahora, las manifestaciones han sido m\u00e1s en rechazo de Milei y sus primeras medidas que en rechazo a la clase pol\u00edtica en su totalidad\u00bb.<\/p>\n<p>***<br \/>\nComo parte del plan de lucha, en las asambleas barriales acordaron realizar\u00a0ruidazos\u00a0todos los mi\u00e9rcoles en diferentes esquinas y plazas, hasta que caiga el DNU. La concentraci\u00f3n semanal frente al Congreso, por su parte, funciona como punto de encuentro para manifestantes de otras ciudades. Tal es el caso de de\u00a0Roberto y Liliana,\u00a0que llegaron con su hija Martina desde Villa del Totoral, un pueblo del norte de C\u00f3rdoba, por unos d\u00edas. \u00abVimos un flyer con un n\u00famero de tel\u00e9fono y decidimos participar.\u00a0Queremos que la nena aprenda a defender sus derechos\u00bb, sostienen. En un pueblo chico, donde Milei gan\u00f3 con el 75 por ciento de los votos, las manifestaciones a\u00fan son escasas. \u00abEspero que la gente se d\u00e9 cuenta. Esto ya lo vivimos\u00bb, dicen. \u00c9l complementa la jubilaci\u00f3n m\u00ednima con trabajos particulares en sistemas, ella es docente y recuerda: \u00abEn 2001 trabajaba en barrios marginales de C\u00f3rdoba y no me alcanzaba para nada.\u00a0Salimos de la pensi\u00f3n con botellas y palos, fue una catarsis contra todo lo que estaba pasando. En esa \u00e9poca mi provincia reaccionaba\u00bb.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>\u00abLos viejos nos empezamos a amuchar a partir de nuestros dolores\u00bb, dice Maritza, quien particip\u00f3 de la concentraci\u00f3n que agrupaciones de adultos mayores realizaron frente al Congreso hace pocos d\u00edas. En este contexto de incertidumbre dice que siente\u00a0\u00abmiedo, desaz\u00f3n y bronca\u00bb\u00a0por la suba en los precios de los medicamentos, las verduras, la luz que impactan directamente en su bolsillo. \u00abNo me merezco morir enferma en un rinc\u00f3n\u00bb, sostiene.<\/p>\n<p>Maritza tiene 72 a\u00f1os y cobra la jubilaci\u00f3n m\u00ednima. Recuerda con angustia el gobierno de Carlos Menem, cuando el aluvi\u00f3n de privatizaciones dio carta blanca a las empresas concesionarias para ejercer presi\u00f3n sobre los trabajadores. \u00abTom\u00e9 el retiro voluntario en medio del apriete.\u00a0No me daban trabajo, me desmantelaron la oficina y qued\u00e9 con un escritorio en el medio de la nada\u00bb. Licenciada en Ciencias de la Educaci\u00f3n y sin posibilidades de reinserci\u00f3n en el mercado laboral, puso una residencia universitaria tras el retiro. Pero el 2001 peg\u00f3 de lleno en una actividad que se nutr\u00eda de estudiantes de las provincias que dejaron de llegar. \u00abEntr\u00e9 en una situaci\u00f3n de desasosiego,\u00a0recurr\u00ed varias veces al club del trueque para llegar a fin de mes\u00bb, recuerda. En ese entonces, como ahora, sali\u00f3 a manifestarse al escuchar la cadena nacional del Presidente. Aunque esta vez, 22 a\u00f1os despu\u00e9s, el tiempo se impone sobre la voluntad. \u00abTengo medio ri\u00f1on, soy diab\u00e9tica tipo 2, tengo eficema y respiro con dificultad. No puedo estar en todas las marchas porque me cuesta movilizarme\u00bb. Sin embargo, estuvo en el Congreso este 20 de diciembre para expresar su rechazo al DNU de Milei, y sigue en la calle porque \u00abtengo una hija y nietos que quiero que puedan estudiar en la universidad p\u00fablica\u00bb.<\/p>\n<h6>Fuente: P\u00e1gina 12<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dami\u00e1n sali\u00f3 a la calle el 20 de diciembre apenas escuch\u00f3 la cadena nacional del Presidente. 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