{"id":146009,"date":"2024-04-25T05:09:30","date_gmt":"2024-04-25T08:09:30","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=146009"},"modified":"2024-04-24T19:14:26","modified_gmt":"2024-04-24T22:14:26","slug":"drama-y-miseria-en-neuquen-cada-vez-son-mas-los-que-viven-en-la-calle","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/drama-y-miseria-en-neuquen-cada-vez-son-mas-los-que-viven-en-la-calle\/","title":{"rendered":"Drama y miseria en Neuqu\u00e9n: cada vez son m\u00e1s los que viven en la calle"},"content":{"rendered":"<p>Estiman que supera el centenar las personas sin techo que deambulan diariamente por la capital. Los problemas son muchos y las soluciones no alcanzan.<\/p>\n<p>Suelen andar de a grupos o en parejas, aunque tambi\u00e9n est\u00e1n los solitarios. Durante el d\u00eda se mimetizan con el movimiento alocado de la ciudad de Neuqu\u00e9n, pero de noche es m\u00e1s f\u00e1cil reconocerlos. Son los que materializan los n\u00fameros del drama, la indigencia y la miseria, los sin techo, los que no tienen nada m\u00e1s que lo que llevan puesto, los que viven en la calle.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ntos realmente hay, es dif\u00edcil saberlo. Son muchos m\u00e1s de los que se cree. En el \u00faltimo relevamiento que hizo Red Solidaria (RS) cont\u00f3 85, aunque desde la propia organizaci\u00f3n aseguran que se trat\u00f3 de una recorrida de rutina, de las tantas que realizan para asistirlos con comida y algo de abrigo. Saben que el n\u00famero es mayor.<br \/>\nDesde la Municipalidad de Neuqu\u00e9n sostienen que hay unos 170, aunque aclaran que la mayor\u00eda no viven literalmente en la calle, sino que es en la v\u00eda p\u00fablica donde se ganan el sustento del d\u00eda. Los n\u00fameros van cambiando todos los a\u00f1os y tambi\u00e9n el perfil de los an\u00f3nimos que no tienen d\u00f3nde vivir.<\/p>\n<p>Mayoritariamente son personas j\u00f3venes que quedaron excluidas de sus hogares por distintos motivos. A algunos los echaron sus propios familiares (que tambi\u00e9n son pobres), por problemas de convivencia, de drogas, de miseria. Pero tambi\u00e9n est\u00e1n los adultos que perdieron todo hace tiempo y se resignan con vivir con lo que encuentren en la v\u00eda p\u00fablica, ya sea un refugio o un plato de comida.<\/p>\n<p>Hay un muy peque\u00f1o grupo que lo integran los linyeras de siempre, representados por Jaime, el m\u00e1s conocido de la capital neuquina. Son los m\u00e1s marginales de todos los que deambulan y que adem\u00e1s padecen problemas psiqui\u00e1tricos por tantos a\u00f1os de indigencia, excesos y adicciones.<\/p>\n<p>Desde el Estado buscan contenerlos, pero esa contenci\u00f3n es ef\u00edmera, apenas un parche. Es una ayuda que se les brinda, pero que no soluciona el grave problema social por el que atraviesan. Es m\u00e1s,\u00a0muchos ni siquiera quieren ir a los refugios que hay en la ciudad, aunque hoy las 65 camas que existen para cobijarlos est\u00e1n ocupadas.<\/p>\n<p>El drama social que se ve en muchos rincones de la ciudad de Neuqu\u00e9n no es nuevo, pero se agrav\u00f3 con la crisis econ\u00f3mica y con la cantidad de personas que llegan de otras provincias en busca de trabajo y no lo consiguen. Y se visibiliza a\u00fan m\u00e1s cuando comienzan los fr\u00edos del oto\u00f1o y se hace realidad la pesadilla del invierno.<\/p>\n<p>Quienes tienen la radiograf\u00eda m\u00e1s precisa de lo que ocurre en las calles son los integrantes de RS. Reconocen que no pararon de trabajar desde el a\u00f1o pasado, ni siquiera durante los meses de verano cuando antes s\u00ed se tomaban un respiro.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n sin fines de lucro realiza cuatro salidas por semana y arma viandas o consigue alimentos para repartirlos entre quienes viven esa realidad que duele y que parece imposible de modificar. El grupo prepara comida caliente en la casa de alg\u00fan voluntario o recibe donaciones de distintas instituciones p\u00fablicas o privadas que nunca alcanza. Hasta del Hospital Castro Rend\u00f3n colaboran con las viandas que elaboran para el personal que trabaja all\u00ed y que a veces sobran. Cuando hay comidas ricas como las milanesas con pur\u00e9 es m\u00e1s dif\u00edcil; cuando hay alg\u00fan guiso o una ensalada con arroz y verduras es m\u00e1s f\u00e1cil. Para la gente que vive en la calle todo es bienvenido para llenar la panza. Es una cuesti\u00f3n de supervivencia.<\/p>\n<p>Alberto C\u00e1mpora es un conocido referente de RS y un hombre que no aparece mucho en los medios, salvo cuando es necesario hacer p\u00fablica una campa\u00f1a para un fin espec\u00edfico o cuando requiere la colaboraci\u00f3n de m\u00e1s voluntarios que lo ayuden en esta patriada que parece no tener fin.<\/p>\n<p>\u00c9l y su equipo son los que recorren las calles de la ciudad con las viandas, los vasos de sopa caliente o abrigos.\u00a0Ya conocen a la gran mayor\u00eda de sus clientes hasta por su nombre, pero siempre se encuentran con alguno nuevo y se angustian cuando la comida no alcanza para todos. \u00bfQui\u00e9n tiene la prioridad? \u00bfEl chico? \u00bfEl anciano? \u00bfEl que aparece de golpe?<\/p>\n<p>\u201cEs la primera vez en 18 a\u00f1os que no aflojamos. Esto que est\u00e1 pasando es peor que una inundaci\u00f3n porque la inundaci\u00f3n dura tres o cuatro d\u00edas y esto no termina m\u00e1s\u201d, asegura y reconoce que est\u00e1 cansado porque la tarea es intensa, demasiada para hacerla en forma paralela a la que \u00e9l lleva adelante para ganarse la vida: el trabajo inmobiliario.<\/p>\n<p>Esas 300 viandas que se reparten cuestan caro y hay veces que hasta la misma gente de la red tiene que poner plata de sus bolsillos para poder cubrir los costos que son cada vez m\u00e1s elevados. \u201cHoy un envase de pl\u00e1stico vale tanto como la comida que lleva adentro\u201d, se lamenta.<\/p>\n<p>En la organizaci\u00f3n reciben bastante ayuda y tuvieron ofrecimientos de dinero de distintas empresas, pero C\u00e1mpora las rechaz\u00f3 varias veces por una simple raz\u00f3n: teme en convertirse en un organismo paraestatal con todas las responsabilidades que ello implica y hasta con las cr\u00edticas que le puedan caer cuando las cosas no salen bien, como ocurre habitualmente, porque las cosas no salen bien, no se solucionan de ra\u00edz; apenas son paliativos que permiten que los sin techo no se mueran de hambre o de fr\u00edo, aunque a veces se mueren de hambre y tambi\u00e9n de fr\u00edo. Y ese es un trabajo de todos los d\u00edas; es como correr detr\u00e1s de una utop\u00eda.<\/p>\n<p>Solo a lo largo de la Avenida Argentina viven unas 40 personas en la calle. En los d\u00edas lluviosos no se ven porque est\u00e1n refugiados, pero cuando el tiempo lo permite, durante las ma\u00f1anas, los mediod\u00edas y al final de las noches, est\u00e1n cerca de los lugares donde saben que pueden recibir algo: un billete o las sobras de comida que les dan en algunos restaurantes cuando las cocinas est\u00e1n por cerrar.<\/p>\n<p>J.G. es uno de ellos. No quiere decir su nombre y reniega de fotos no porque le d\u00e9 verg\u00fcenza, sino que no quiere que se entere su familia -que vive en un barrio que tampoco quiere decir- para que no se preocupe. \u00c9l se fue de su casa por voluntad propia, porque en el hogar donde viv\u00eda eran muchos y no alcanzaba para todos, ni siquiera el techo. Dice que los visita seguido, pero es solo eso: nada m\u00e1s que una visita cada tanto.<\/p>\n<p>El chico de las iniciales reconoce que tiene 19 a\u00f1os, que apenas curs\u00f3 la primaria y que la secundaria la empez\u00f3, pero lo aburri\u00f3. Limpia vidrios de los autos y changuea en el centro y otras veces en el Bajo. Es reticente y desconfiado al hablar. Solo suelta palabras a rega\u00f1adientes o a cambio de algo tan simple como un cigarrillo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfD\u00f3nde dorm\u00eds?<\/p>\n<p>&#8211; Donde puedo. Algunas veces en lo de un amigo y si no, en la calle. Siempre aparece algo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY la comida?<\/p>\n<p>&#8211; Consigo porciones de pizzas o algo que sobra. Siempre como.<\/p>\n<p>J.G. no tiene aspecto de indigente. La ropa que lleva puesta est\u00e1 un poco sucia, pero no est\u00e1 rota. Las zapatillas est\u00e1n relativamente nuevas. Dice que se las regalaron. Tambi\u00e9n asegura que suele ba\u00f1arse en las visitas que hace a su casa o en las estaciones de servicio donde tiene que pagar. Tiene el pelo corto y una barba incipiente, como la de los adolescentes que se est\u00e1n convirtiendo en hombres. Parece que tiene menos a\u00f1os de los que dice tener.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfNo te da miedo vivir en la calle?<\/p>\n<p>&#8211; Dame un cigarrillo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfEs peligrosa la calle?<\/p>\n<p>&#8211; A veces est\u00e1 pesada porque hay de todo, especialmente a la noche. Algunos pibes est\u00e1n sacados, pero yo no me meto en quilombos. Tampoco quiero robar.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfTe drog\u00e1s?<\/p>\n<p>(Hace una pausa y piensa) &#8211; Cuando puedo fumo algunas secas que me convidan, pero otras cosas no. Un d\u00eda tom\u00e9 algo que me dieron unos pibes y estuve re mal, re loco. A partir de ah\u00ed cort\u00e9.<\/p>\n<p>J.G. tiene la imagen de un pibe tranquilo, que no busca problemas, aunque en realidad parece que no busca nada, que no le importa nada, que solo vive y deambula. Se concentra en esa rutina laboral que es esperar que los sem\u00e1foros detengan a los automovilistas para limpiar los parabrisas a las apuradas a cambio de algunos pesos.<\/p>\n<p>No es como otros que s\u00ed llevan una vida m\u00e1s arriesgada y violenta que muchas veces cruza el l\u00edmite del delito,\u00a0como T.T. un hombre desquiciado que hace tiempo dej\u00f3 su juventud y tiene en vilo a varios comerciantes del centro.\u00a0Les pide dinero y se enoja si no le dan, se pelea en la calle con otros que est\u00e1n en la misma situaci\u00f3n que \u00e9l o con cualquiera que se le cruce, o hace exhibiciones obscenas o protagoniza situaciones desagradables. Es un problema social que nadie sabe c\u00f3mo resolver, aunque T.T. (ya reconocido con nombre y apellido) se gan\u00f3 un lugar en las p\u00e1ginas de los portales de noticias porque, adem\u00e1s de su comportamiento, lleva acumuladas decenas de causas penales.<\/p>\n<p>La Justicia mantiene por estos d\u00edas una puja con el gobierno sobre si hay que mantenerlo encerrarlo (como est\u00e1 ahora en una comisar\u00eda hasta ver qu\u00e9 tratamiento le dan) o si dejarlo libre. Es un caso dif\u00edcil, como tantos otros, aunque las realidades de cada uno de los que viven en la calle son distintas.<\/p>\n<p>Los pibes m\u00e1s j\u00f3venes suelen pernoctar en grupos numerosos. El balneario municipal es uno de los lugares elegidos, especialmente en los d\u00edas de oto\u00f1o cuando ya nadie va a comer un asado y las rondas policiales no son tan frecuentes. All\u00ed hay una veintena. Tambi\u00e9n est\u00e1n en las plazas y espacios p\u00fablicos del centro con colchones, frazadas y lonas. Detr\u00e1s de una antena de telefon\u00eda, en direcci\u00f3n a Plottier, a la vera de la ruta 22 (Ahora Avenida Mosconi) otro grupo similar utiliza los pastizales de refugio. Algunos sectores de Parque Norte sirven tambi\u00e9n para el campamento improvisado aun en los d\u00edas fr\u00edos. La juventud hace que la miserable aventura sea m\u00e1s soportable. Por algunos a\u00f1os tendr\u00e1n esa ventaja.<\/p>\n<p>Pero hay otros casos que muestran un drama mucho m\u00e1s profundo como el que encontr\u00f3 RS hace poco: una joven embarazada con dos criaturas que suele vivir debajo del puente que une la Isla 132 con el Paseo de la Costa y que cada tanto (y vaya uno a saber por qu\u00e9) algunos familiares le dan refugio temporario; despu\u00e9s regresa a la calle.\u00a0La historia seguramente encierra otras realidades m\u00e1s penosas y crueles que confluyen en una tragedia que parece sacada de una miniserie de la Edad Media, pero que ocurre en el siglo XXI en la capital de Neuqu\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Drama y miseria en las grandes ciudades del mundo<\/strong><br \/>\nEl fen\u00f3meno de los sin techo es desde hace tiempo un gran problema para las grandes ciudades del mundo, aun para las que tienen riquezas.<\/p>\n<p>San Francisco, una de las aglomeraciones urbanas m\u00e1s pr\u00f3speras de Estados Unidos, enfrenta el crecimiento de los homeless con un agregado letal: el fentanilo, la droga que todos los d\u00edas expulsa a miles de personas de sus hogares y los convierte en verdaderos zombies que no tienen siquiera voluntad y, mucho menos, capacidad de razonar.<\/p>\n<p>Se estima que por las calles de esa ciudad antes glamorosa deambulan unas 20.000 personas diariamente buscando lo que sea con tal de que tenga valor para comprar una dosis que les permita mantenerse en ese submundo alejado de la vida real.\u00a0Alimentarse pas\u00f3 a ser algo secundario. El delito se multiplic\u00f3 y el turismo se desmoron\u00f3 porque una ciudad que empieza a mostrar sus ruinas sociales deja de ser atractiva.<\/p>\n<p>El gobierno destin\u00f3 14.000 millones de d\u00f3lares para tratar el problema de la falta de vivienda y los alt\u00edsimos costos que tienen los alquileres (3.000 d\u00f3lares promedio por un departamento, seg\u00fan Redfin, una consultora de bienes ra\u00edces de ese pa\u00eds). Tambi\u00e9n invirti\u00f3 otras sumas siderales en la lucha contra la droga y en la contenci\u00f3n de los que viven en la calle. Construy\u00f3 refugios, subsidi\u00f3 hoteles, alquil\u00f3 departamentos y hasta reparti\u00f3 estupefacientes y jeringas para evitar los efectos de la abstinencia, pero el problema no solo sigue, sino que se agrav\u00f3.<\/p>\n<p>Neuqu\u00e9n est\u00e1 lejos de la realidad de San Francisco, pero ya tiene peque\u00f1os s\u00edntomas similares que preocupan y alarman porque el tiempo pasa r\u00e1pido y la ciudad se agiganta pronto, igual que los dramas.\u00a0No hay fentanilo, pero ya circula el crack, un derivado de coca\u00edna convertido en cristales; los precios de los alquileres son dif\u00edciles de pagar hasta para la gente que tiene un trabajo y a ese combo se le suma la crisis econ\u00f3mica. El resultado es igual, aunque a menor escala.<\/p>\n<p>Durante las noches, cuando la capital m\u00e1s grande de la Patagonia comienza a apagarse, vuelven a hacerse visibles entre las sombras los sin techo y sin nada, que hasta algunas horas atr\u00e1s circulaban entre los que tienen poco y los que tienen mucho. Son los perdidos, los violentos, los tristes, los suicidas, los locos, los an\u00f3nimos, los perseguidos, los acusados, los ignorados, los adictos, los hambrientos, los que generan bronca y los que generan l\u00e1stima, los que est\u00e1n en carne viva y los que est\u00e1n curtidos, los incomprendidos, los mal llevados, los nadies, los de la calle.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una charla con palabras sacadas con tirabuz\u00f3n y varios cigarrillos pedidos, J.G. dice que no quiere hablar m\u00e1s, que ya est\u00e1 bien y que se ir\u00e1 porque tiene hambre.<\/p>\n<p>No lo demuestra, pero es evidente que est\u00e1 fastidiado e inc\u00f3modo, que no le gusta hablar de su vida, ni de sus problemas, ni siquiera de las cosas lindas de su pasado si es que alguna vez las hubo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfA d\u00f3nde vas?<\/p>\n<p>&#8211; A buscar pizza o algo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfYa sab\u00e9s d\u00f3nde vas a dormir esta noche?<\/p>\n<p>&#8211; Todav\u00eda no. Alg\u00fan lugar voy a encontrar.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY ma\u00f1ana?<\/p>\n<p>&#8211; Y ma\u00f1ana, \u00bfqu\u00e9?<\/p>\n<h6>Fuente: La ma\u00f1ana Neuqu\u00e9n<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estiman que supera el centenar las personas sin techo que deambulan diariamente por la capital. Los problemas son muchos y las soluciones no alcanzan.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":146010,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[23],"class_list":["post-146009","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-informe-municipal","tag-neuquen"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/146009","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=146009"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/146009\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/146010"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=146009"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=146009"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=146009"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}