{"id":146457,"date":"2024-05-08T06:18:04","date_gmt":"2024-05-08T09:18:04","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=146457"},"modified":"2024-05-08T06:18:04","modified_gmt":"2024-05-08T09:18:04","slug":"trashumancia-para-turistas-son-madre-e-hija-y-vivieron-la-experiencia-de-ser-crianceras-por-dos-dias","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/trashumancia-para-turistas-son-madre-e-hija-y-vivieron-la-experiencia-de-ser-crianceras-por-dos-dias\/","title":{"rendered":"Trashumancia para turistas: son madre e hija y vivieron la experiencia de ser crianceras por dos d\u00edas"},"content":{"rendered":"<p>Una agencia ofrece la posibilidad de compartir la rutina de los crianceros del norte neuquino. Alex relat\u00f3 la experiencia de acompa\u00f1arlos hacia la invernada junto a su hija.<\/p>\n<p>Del sur al norte, pero repletas de neuquinidad. Alex Tersoglio y su hija Kenya Campos Haedo son de Villa La Angostura, pero este verano cruzaron la provincia entera para vivir la experiencia de la trashumancia en carne propia. A partir de la propuesta de una agencia de turismo, se mimetizaron por unos d\u00edas con los crianceros del norte neuquino y compartieron con ellos el arreo, los mates y las guitarreadas para dejarse atravesar por una pr\u00e1ctica ancestral que se conserva como un sello de Neuqu\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00abNo conoc\u00eda a la agencia de turismo pero cuando vi una publicaci\u00f3n en Instagram, autom\u00e1ticamente\u00a0reconoc\u00ed la imagen de la trashumancia y vi que ofrec\u00edan salidas para turistas con cupos limitados\u00bb, dijo Alex, que encontr\u00f3 en ese mensaje una se\u00f1al para reavivar su evidente esp\u00edritu aventurero y su amor por la naturaleza. Aunque\u00a0su rutina diaria en Villa La Angostura\u00a0nunca escatima en paisajes privilegiados, se entusiasm\u00f3 con la posibilidad de dejarse inundar por terrenos m\u00e1s desolados, pero con la chance de ver en primera fila el esp\u00edritu sacrificado de los crianceros de chivitos y ovejas.<\/p>\n<p>\u00abSiempre nos apasion\u00f3, como si fuera un movimiento migratorio masivo de animales, visualmente es m\u00e1s que atractivo ver tantos chivos y ovejas en un lugar \u00fanico de monta\u00f1as y quebradas, y siempre est\u00e1\u00a0esa relaci\u00f3n especial de caballo, perros y el ganado\u00bb, explic\u00f3 en di\u00e1logo con\u00a0LMNeuqu\u00e9n.<\/p>\n<p>Tras el contacto con la agencia Turismo Rumbo Norte, Alex se decidi\u00f3 a vivir la experiencia junto a su hija Kenya, de 24 a\u00f1os. \u00abEn realidad era una salida de cinco d\u00edas pero lo tuvimos que acortar porque mi hija no pod\u00eda tomarse tantos d\u00edas libres en la universidad\u00bb, se\u00f1al\u00f3 sobre el programa, que les permiti\u00f3 pasar dos d\u00edas y medio en las cercan\u00edas de Huinganco, como protagonistas de la trashumancia.<\/p>\n<p>\u00abPudimos experimentar el arreo en s\u00ed durante muchas horas y ese trabajo continuo que hacen ellos con los animales\u00bb, dijo y agreg\u00f3 que lo m\u00e1s destacado del viaje fue el intercambio de experiencias con los arrieros y la posibilidad de charlar con ellos al lado del fog\u00f3n. \u00abPudimos aprender de la tradici\u00f3n ancestral, pero tambi\u00e9n de los momentos de silencio\u00bb, explic\u00f3.<\/p>\n<p>Incluso cuando los arreos se hacen a base de los gritos y los silbidos, con tantas horas a caballo, estas crianceras espont\u00e1neas afrontaban tambi\u00e9n momentos atravesados por un silencio abrumador. Y ah\u00ed, el bramido del viento se convert\u00eda en el \u00fanico sonido posible. Era entonces cuando suced\u00eda: sus ojos captaban esa complicidad de miradas de los trashumantes y una sincron\u00eda entre los pi\u00f1os y los arrieros que nadie m\u00e1s podr\u00eda explicar.<\/p>\n<p>\u00abA veces pensamos que el trabajo s\u00f3lo consiste en ese arreo visible entre la invernada y la veranada, pero como dice su nombre, ellos se dedican a la crianza de los animales a tiempo completo\u00bb, resumi\u00f3 la mujer, que es oriunda de Estados Unidos pero lleva a\u00f1os afincada en La Angostura. \u00abEst\u00e1n todo el tiempo con sus animales, esperan la \u00e9poca de la reproducci\u00f3n, asisten las pariciones, vuelven a llevarlos para la veranada, es un continuo trabajo de toda su vida\u00bb, detall\u00f3.<\/p>\n<p>Aunque las dos hab\u00edan visto documentales, fotos y relatos sobre la trashumancia, Alex consider\u00f3 que s\u00f3lo la vivencia en carne propia\u00a0permite dimensionar cu\u00e1n dura es la rutina de los crianceros.\u00a0Por eso, incluso varias semanas despu\u00e9s de su regreso, sigue impactada por haber sido testigo de esa realidad: \u00abEs muy duro vivir cuatro meses aislados de todo en la veranada, absolutamente solos con sus animales, sin siquiera un techo ni un puesto de material. Esta soledad que ellos viven durante cuatro meses y el interminable trabajo que tienen con sus animales\u00bb, aclar\u00f3.<\/p>\n<p>Para las dos, ser crianceras por unos d\u00edas fue una experiencia movilizadora. Cuando se acercaba el final, llegaron a la localidad de Huinganco, en coincidencia con los festejos por el aniversario de la fundaci\u00f3n del pueblo. Como si alguien lo hubiera orquestado de antemano, arribaron sobre sus caballos cuando sonaba el himno de Neuqu\u00e9n y el gobernador de la provincia, Rolando Figueroa, saludaba a los vecinos.<\/p>\n<p>\u00abNos hab\u00edamos despertado a las 6 de la ma\u00f1ana y est\u00e1bamos agotadas de estar todo el d\u00eda arriando\u00bb, dijo Alex pero se\u00f1al\u00f3 que fue entonces cuando mir\u00f3 sobre su hombro y vio a su hija, nacida en Villa La Angostura, como una s\u00edntesis de la identidad neuquina.\u00a0\u00abLa vi con el poncho y las botas, gritando como una arriera y con el himno sonando de fondo, y sent\u00ed mucho orgullo. Vi a la gente que se acercaba y la saludaba, las nenas se emocionaban porque es raro ver mujeres crianceras, sobre todo si son tan j\u00f3venes\u00bb, relat\u00f3.<\/p>\n<p>Aunque Alex reconoce que la trashumancia no es una actividad para tomarse a la ligera,\u00a0recomienda la salida tur\u00edstica a a todos los que quieran comprender un poco m\u00e1s sobre esta tradici\u00f3n ancestral. Hay que tolerar el fr\u00edo y endurecer la piel ante las rudeza del terreno, pero la ganancia siempre se hace notar.<\/p>\n<p>\u00abEs como viajar en un t\u00fanel del tiempo que te lleva tantos a\u00f1os atr\u00e1s, y es maravilloso ver que se siga haciendo hasta el d\u00eda de hoy a pesar de tanta tecnolog\u00eda y modernidad\u00bb, detall\u00f3 sobre su experiencia, que le permiti\u00f3 estrechar lazos con su hija y dejarse sorprender por las realidades del crianceros, que sostienen una pr\u00e1ctica curiosa para los ojos que nos son neuquinos.<\/p>\n<p>\u00abLo recomendar\u00eda a todas las personas que les atraiga la trashumancia, pero es importante que se sientan c\u00f3modos con el caballo y que sepan cabalgar\u00bb, mencion\u00f3 sobre la actividad, que requiere de largas jornadas sobre las monturas. \u00abNo es apto para veganos porque hay que comer lo que ellos comen\u00bb, sonri\u00f3.<\/p>\n<p>Y agreg\u00f3 que la experiencia no se parece nada en nada al turismo tradicional de descansar o tomar fotograf\u00edas.\u00a0\u00abHay que estar dispuestos a trabajar, es una experiencia \u00fanica pero que requiere ser participantes activos, no somos observadores\u00bb, aclar\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Un d\u00eda en la vida de los crianceros<\/strong><br \/>\nLa rutina de las turistas era algo distinta a la que suelen tener los crianceros, pero incluso as\u00ed exig\u00eda del br\u00edo de Alex y Kenya. \u00abNosotras nos despert\u00e1bamos a las 6 y ya escuch\u00e1bamos que ellos estaban trabajando, pero el fr\u00edo y el cansancio nos invitaban a aprovechar a dormir todo lo que pod\u00edamos\u00bb, cont\u00f3.<\/p>\n<p>A las 4 y media, los crianceros se despertaban para buscar a los chivos que se alejaban del pi\u00f1o. Cuando ellas sal\u00edan de la carpa, en medio de la oscuridad, los animales ya estaban listos para salir. Al lado del fuego, desarmaban la carpa, preparaban su caballo y se abrigaban el est\u00f3mago con mate caliente, pan y queso.<\/p>\n<p>A las 7.15 de la ma\u00f1ana, cuando despuntaba el d\u00eda, ya ten\u00edan el caballo listo y empezaban el arreo,\u00a0con la intenci\u00f3n de trasladar los chivos de la veranada a la zona de invernada\u00a0justo cuando las primeras nevadas se cern\u00edan sobre sus pasos. Guiando al pi\u00f1o y al trote lento de los caballos, ve\u00edan el amanecer en la inmensidad del cielo neuquino, que te\u00f1\u00eda las ondulaciones del terreno con una amplia paleta de colores.<\/p>\n<p>\u00abA eso era a las 12.30, se llegaba a un lugar fijado que era c\u00f3modo, donde los animales ten\u00edan pastura y agua\u00bb, dijo Alex y agreg\u00f3: \u00abAh\u00ed se preparaba el chivo y nos qued\u00e1bamos hasta las 4, se respeta el tiempo de descanso de todos los animales, por m\u00e1s que almorz\u00e1bamos r\u00e1pido. Segu\u00edamos con rondas de mate incluso dos horas despu\u00e9s de comer\u00bb.<\/p>\n<p>Tras ese lapso, comenzaban otra vez el arreo, que segu\u00eda hasta despu\u00e9s de las 7 de la tarde. \u00abCuando lleg\u00e1bamos al pr\u00f3ximo lugar, se armaba la carpa y otra vez el fueguito. Entre rondas de mate, tocaba preparar la cena que era puchero o chivo, y\u00a0a las 9.30 uno ya ped\u00eda cama porque el fr\u00edo pegaba y hab\u00eda que descansar\u00bb, aclar\u00f3.<\/p>\n<p>Como la posibilidad de vivir la trashumancia como turistas todav\u00eda no est\u00e1 muy difundida, Alex y Kenya rescataron la oportunidad de experimentarlas con total autenticidad. As\u00ed, ellas eran las \u00fanicas for\u00e1neas del grupo y eso les permiti\u00f3 forjar v\u00ednculos con los crianceros y verlos en su rutina diaria, lejos de la masividad de otras propuestas tur\u00edsticas.<\/p>\n<h6>Fuente: La Ma\u00f1ana Neuqu\u00e9n<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una agencia ofrece la posibilidad de compartir la rutina de los crianceros del norte neuquino. 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