{"id":15855,"date":"2014-10-06T08:46:47","date_gmt":"2014-10-06T11:46:47","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=15855"},"modified":"2014-10-06T08:46:47","modified_gmt":"2014-10-06T11:46:47","slug":"mafalda-o-la-clase-media-como-quisieramos-que-fuera","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/mafalda-o-la-clase-media-como-quisieramos-que-fuera\/","title":{"rendered":"Mafalda, o la clase media como quisi\u00e9ramos que fuera"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/5428b4bb514af_510x338.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15860\" src=\"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/5428b4bb514af_510x338.png\" alt=\"5428b4bb514af_510x338\" width=\"510\" height=\"338\" srcset=\"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/5428b4bb514af_510x338.png 510w, http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/5428b4bb514af_510x338-300x198.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Figura central de la cultura argentina, hoy se cumplen 50 a\u00f1os desde que, por primera vez, la genial invenci\u00f3n de Quino vio la luz, en septiembre de un ya lejan\u00edsimo 1964, cuando gobernaba Illia, el peronismo estaba proscripto y De Gaulle llegaba al pa\u00eds.<br \/>\nMafalda, homenaje a una mirada aguda sobre el mundo, el pa\u00eds y la benem\u00e9rita clase media argentina.<\/p>\n<p>Hace hoy 50 a\u00f1os en los kioskos porte\u00f1os se pon\u00eda en venta el n\u00famero 99 del semanario pol\u00edtico Primera Plana; su tapa estaba ocupada \u00edntegramente por el rostro del presidente franc\u00e9s De Gaulle, que llegar\u00eda al pa\u00eds d\u00edas despu\u00e9s, saludado por la proscrita oposici\u00f3n peronista al grito de \u201c\u00a1Per\u00f3n, De Gaulle, un solo coraz\u00f3n!\u201d. En su interior, la revista informaba a los lectores que a partir de esta edici\u00f3n publicar\u00eda \u201cuna historieta casi de la vida real, por la que desfilan una intelectualizada ni\u00f1a, Mafalda, y su peculiar mundo de familiares y de amigos\u201d. As\u00ed ve\u00eda la luz la criatura de Quino, quiz\u00e1s la figura m\u00e1s importante de la riqu\u00edsima historia de nuestro humor gr\u00e1fico.<\/p>\n<p>Luego de unos meses en Primera Plana, Mafalda saltar\u00eda en 1965 al peri\u00f3dicoEl Mundo (pasando de dos tiras semanales a una diaria, lo que\u00a0 motiv\u00f3 la ampliaci\u00f3n de los personajes, de la familia original a la presencia de Felipe, Susanita y Manolito) y luego, en 1968, a Siete D\u00edas (completando la serie con Guille y Libertad), donde permanecer\u00eda hasta su despedida final, cinco a\u00f1os despu\u00e9s. Ya por entonces hab\u00eda comenzado a circular en los libritos editados por De la Flor, formato con el que la mayor\u00eda de nosotros la conocimos y la seguimos leyendo.<\/p>\n<p>Convertida en fen\u00f3meno editorial, su autor decidi\u00f3 retirarla en 1973, tan agotado por el esfuerzo como temeroso de que su criatura terminara en la repetici\u00f3n adocenada que afect\u00f3 a tantos personajes del comic. Tal cosa nunca ocurri\u00f3; como sus amados Beatles, Mafalda supo mantener la frescura en cada uno de sus menos de diez a\u00f1os de duraci\u00f3n. Medio siglo despu\u00e9s, seguimos encontrando granos de verdad en sus agudas observaciones, o utilizando alguna de sus vi\u00f1etas para ilustrar alg\u00fan argumento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-size: 14pt\">En contraste con una \u00e9poca tan marcada por la radicalizaci\u00f3n de las posiciones ideol\u00f3gicas, la pol\u00edtica en Mafalda es m\u00e1s reflexiva e introspectiva que contestataria o militante (salvo quiz\u00e1s en el personaje de Libertad), y sus inquietudes tienden a un moralismo que roza el desencanto, frente a un presente que provoca tanto malestar como ilusiones.<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p>Y sin embargo, Mafalda fue una criatura ejemplar de su tiempo, con todas sus contradicciones: producto ella misma de la industria publicitaria (fruto de un encargo para la fallida campa\u00f1a de productos \u201cMansfield\u201d en 1963), expresi\u00f3n de modernizaci\u00f3n cultural y t\u00e9cnica ya desde los soportes gr\u00e1ficos en los que apareci\u00f3, sus personajes est\u00e1n cruzados tanto por preocupaciones de ascenso social en una sociedad de consumo (la televisi\u00f3n, el auto propio, las vacaciones, la inflaci\u00f3n) como por el ideario de sus sectores m\u00e1s politizados: el feminismo, los militares, el hambre en el mundo, el comunismo, China, Vietnam o U Thant. El globo terr\u00e1queo es por momentos un personaje m\u00e1s de la tira, en di\u00e1logo mudo con su protagonista: en una Argentina signada por la Guerra Fr\u00eda y la Doctrina de la Seguridad Nacional, la politizaci\u00f3n del lector de Mafalda no pod\u00eda separar el plano local del internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">\n[embedyt]http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=17vd5SfbOwM[\/embedyt]<\/p>\n<p>Sin embargo, en contraste con una \u00e9poca tan marcada por la radicalizaci\u00f3n de las posiciones ideol\u00f3gicas, la pol\u00edtica en Mafalda es m\u00e1s reflexiva e introspectiva que contestataria o militante (salvo quiz\u00e1s en el personaje de Libertad), y sus inquietudes tienden a un moralismo que roza el desencanto, frente a un presente que provoca tanto malestar como ilusiones. Este contradictorio pesimismo esperanzado vuelve significativo que dejara de publicarse en 1973 (cinco d\u00edas despu\u00e9s de la masacre de Ezeiza), cuando el estrecho espacio entre inquietudes pol\u00edticas y distancia frente a las opciones partidarias, ya se hab\u00eda angostado en demas\u00eda. El sue\u00f1o final con el que se despedir\u00e1 Mafalda (un planeta plagado de manifestaciones y banderas) suena tanto a apuesta al futuro como a escape del presente.<\/p>\n<p>Personaje universal, editado en varios pa\u00edses e idiomas, Mafalda nunca dej\u00f3 de ser profundamente local: la Buenos Aires de sus cuadritos conforma una geograf\u00eda reconocible y a\u00f1orada, de chicos sentados en la puerta de sus edificios y jugando en las calles y plazas porte\u00f1as, de almacenes de barrio y escuelas p\u00fablicas con alumnos en guardapolvo y maestras cari\u00f1osamente desp\u00f3ticas. Quiz\u00e1s a esto deba en gran parte su vigencia, a esa capacidad de graficar un paisaje, una sensibilidad, unas preocupaciones, que para muchos se identifican todav\u00eda con el universo de una clase media m\u00edtica, al que como todo mito se lo sigue evocando, sobre todo cuando la comparamos con sus manifestaciones m\u00e1s actuales.<\/p>\n<p>Si esa clase media que se pod\u00eda espejar en Mafalda pudo vincularse de alg\u00fan modo con los movimientos transformadores que marcaron nuestros a\u00f1os m\u00e1s turbulentos y creativos, pareciera que su impulso parece haber agotado en las d\u00e9cadas siguientes, pol\u00edtica y art\u00edsticamente. Quino ha especulado con que su protagonista seguramente habr\u00eda terminado desaparecida por el Proceso. Sin embargo, otros han sugerido mordazmente que podr\u00eda haber tenido un desenlace bien distinto. \u00bfEs Carri\u00f3 la desembocadura pat\u00e9tica de la clase media de los \u201960, y Gaturro su expresi\u00f3n gr\u00e1fica m\u00e1s adecuada? De ser as\u00ed, seguir leyendo a Mafalda nos obliga a recordar que ese mismo sector eligi\u00f3 en alg\u00fan momento de su historia otra forma de representarse, una que bien podr\u00eda volver a habitarla en el futuro.<\/p>\n<pre>Por\u00a0Daniel Sazb\u00f3n - T\u00e9lam<\/pre>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Figura central de la cultura argentina, hoy se cumplen 50 a\u00f1os desde que, por primera vez, la genial invenci\u00f3n de Quino vio la luz, en septiembre de un ya lejan\u00edsimo 1964, cuando gobernaba Illia, el peronismo estaba proscripto y De Gaulle llegaba al pa\u00eds. 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