{"id":163388,"date":"2026-04-21T06:19:29","date_gmt":"2026-04-21T09:19:29","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=163388"},"modified":"2026-04-21T06:19:29","modified_gmt":"2026-04-21T09:19:29","slug":"encuentro-global-progresista-frente-a-la-crisis-el-avance-de-la-derecha-comienza-donde-nosotros-fallamos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/encuentro-global-progresista-frente-a-la-crisis-el-avance-de-la-derecha-comienza-donde-nosotros-fallamos\/","title":{"rendered":"Encuentro global progresista frente a la crisis: El avance de la derecha comienza donde nosotros fallamos"},"content":{"rendered":"<p>Barcelona te descoloca. No por lo que muestra, sino por lo que deja flotando. Hay algo en el aire que no se ve, pero se siente. Penetra las paredes, fluye por las veredas, est\u00e1 presente en las conversaciones cortadas a mitad de frase, en los gestos de dirigentes que vienen de realidades muy distintas pero cargan una preocupaci\u00f3n parecida. No es solo una ciudad. Es un punto de encuentro donde la pol\u00edtica deja de ser discurso y se vuelve clima.<\/p>\n<p>Con un conjunto de compatriotas arribamos con una idea clara: escuchar, intercambiar, aportar e intentar comprender. Pero ese orden se rompe r\u00e1pido. Porque lo que aparece no es un diagn\u00f3stico nuevo, ni una discusi\u00f3n acad\u00e9mica. Es algo m\u00e1s inc\u00f3modo.\u00a0La democracia est\u00e1 en disputa, se deshilacha en distintas regiones.\u00a0Se desgasta cuando el insulto reemplaza al argumento, cuando el adversario deja de ser interlocutor y pasa a ser enemigo, cuando el miedo empieza a rendir m\u00e1s que la esperanza, cuando la concentraci\u00f3n de la riqueza se vuelve obscena.<\/p>\n<p>M\u00e1s de cinco mil personas. M\u00e1s de cien fuerzas pol\u00edticas. Idiomas distintos, trayectorias diversas, historias incluso contradictorias.\u00a0En cada panel, en cada charla informal de la Global Progressive Mobilisation, una palabra vuelve una y otra vez: guerra. Palestina, Libano, Ir\u00e1n, Ucrania. Escenarios distintos, una l\u00f3gica com\u00fan. La violencia como herramienta de la pol\u00edtica global por parte de los inescrupulosos.<\/p>\n<p>Lula no evade el tema. Dice lo que muchos piensan y pocos enuncian con tanta claridad: el mundo no aguanta m\u00e1s esta locura de guerra. Da un paso m\u00e1s. Se\u00f1ala que quienes deber\u00edan garantizar la paz muchas veces la ultrajan.\u00a0Cuestiona el funcionamiento del Consejo de Seguridad, reclama una reforma profunda, con representaci\u00f3n real del Sur Global. No como gesto simb\u00f3lico, sino como condici\u00f3n para que el multilateralismo deje de ser una promesa vacua.<\/p>\n<p>Pero lo que m\u00e1s pesa no es solo la guerra como hecho. Es el clima que se impone en la pol\u00edtica cotidiana.\u00a0La l\u00f3gica del enfrentamiento permanente. El otro convertido en amenaza. Las ultraderechas no solo crecen en ese terreno, lo necesitan, lo alimentan, lo amplifican. Ah\u00ed despliegan sus intereses y negocios.<\/p>\n<p>Entonces aparece la pregunta inc\u00f3moda. \u00bfPor qu\u00e9 avanzan? \u00bfPor qu\u00e9, incluso cuando sus propuestas generan da\u00f1o, siguen creciendo?\u00a0Pedro S\u00e1nchez lo plantea con una frase potente: no gritan porque est\u00e9n ganando, gritan porque saben que su tiempo se acaba. Puede ser. Pero esa afirmaci\u00f3n, por s\u00ed sola, no alcanza para explicar lo que vemos.<\/p>\n<p>Porque hay algo que no estamos resolviendo. El obrero metal\u00fargico, encaminado hacia su cuarta presidencia, vuelve a poner el foco donde duele: la desigualdad no es un accidente. Es una decisi\u00f3n pol\u00edtica. Cada gobierno elige a qui\u00e9n protege y a qui\u00e9n deja atr\u00e1s. Cuando esas decisiones no corrigen las brechas,\u00a0cuando las promesas no se traducen en mejoras concretas, el malestar encuentra otros canales.\u00a0La desesperanza, la sensaci\u00f3n de abandono, y hasta traici\u00f3n, le brind\u00f3 una oportunidad de irrupci\u00f3n al extremo reaccionario.<\/p>\n<p>Ese es el punto nodal. Tener raz\u00f3n no alcanza, jam\u00e1s fue suficiente. Si la vida cotidiana no mejora, si el salario no alcanza, si el trabajo formal escasea, si el futuro se vuelve incierto, la legitimidad se erosiona. Primero de a poco, luego de forma explosiva. En ese vac\u00edo, otros avanzan enga\u00f1ando con supuestas respuestas simples a problemas complejos.<\/p>\n<p>Hay una autocr\u00edtica que empieza a aparecer, todav\u00eda de forma incipiente pero necesaria. No hemos logrado construir una alternativa econ\u00f3mica lo suficientemente s\u00f3lida, persistente, transformadora. Seguimos discutiendo muchas veces dentro de los m\u00e1rgenes que fijaron otros. As\u00ed es dif\u00edcil disputar el poder real. Ganar elecciones no implica ganar el poder.<\/p>\n<p>Desde Argentina, todo esto no es teor\u00eda. Es presente. Estamos atravesando uno de los procesos m\u00e1s vertiginosos de retroceso social y econ\u00f3mico en democracia. Un gobierno que no corrige: desarma y destruye. Que no dialoga: insulta e impone. Que no gestiona tensiones: las alimenta y profundiza. Y que, adem\u00e1s, lo hace con una violencia discursiva que no es un exceso ni un desborde, sino parte de un m\u00e9todo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En ese contexto, lo que pasa en Barcelona no se siente lejano. Funciona como espejo y advertencia. Porque si el malestar no se interpreta y no se transforma en propuesta concreta, otros lo hacen. Y lo hacen desde el resentimiento, desde la exclusi\u00f3n, desde la falaz simplificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No es casual, entonces, que en los pasillos, en las conversaciones informales, incluso fuera de los paneles, aparezca con fuerza una consigna que trasciende fronteras: Cristina Libre. No como un eslogan aislado, ni como una discusi\u00f3n exclusivamente argentina. Como se\u00f1al de que la judicializaci\u00f3n de la pol\u00edtica y la persecuci\u00f3n a liderazgos populares no son fen\u00f3menos locales, sino parte de un clima m\u00e1s amplio que pone en tensi\u00f3n la calidad democr\u00e1tica.\u00a0La presencia de Lula es un claro testimonio de ello.<\/p>\n<p>Esa consigna convive con otras discusiones igual de urgentes. \u00bfC\u00f3mo traducir valores en resultados? \u00bfC\u00f3mo hacer que la igualdad deje de ser una aspiraci\u00f3n y se convierta en una experiencia concreta? \u00bfC\u00f3mo regular plataformas que moldean el sentido com\u00fan sin rendir cuentas? \u00bfC\u00f3mo reconstruir expectativas en sociedades que se cansaron de esperar? \u00bfC\u00f3mo enfrentar los procesos tecnol\u00f3gicos que ponen en riesgo el trabajo? No hay respuestas simples. En un tiempo que las sociedades esperan soluciones r\u00e1pidas, tambi\u00e9n es un problema.<\/p>\n<p>La imagen final del encuentro es potente. Dirigentes de distintos pa\u00edses, intentando construir una agenda com\u00fan frente a desaf\u00edos compartidos.\u00a0Una foto que busca transmitir coordinaci\u00f3n, fuerza, perspectiva global. Pero la pol\u00edtica no se define en las fotos. Se define despu\u00e9s. En cada decisi\u00f3n y en cada pol\u00edtica p\u00fablica. En cada conflicto que se enfrenta o se elude. Ah\u00ed est\u00e1 la verdadera prueba y el mayor riesgo.<\/p>\n<p>Porque el tiempo no es un dato menor. Cuando la democracia empieza a debilitarse, no siempre hay margen para corregir el rumbo. Por eso, m\u00e1s all\u00e1 de los discursos, de las coincidencias y de las buenas intenciones, la pregunta sigue abierta. Es tan inc\u00f3moda como inevitable.\u00a0\u00bfEstar\u00e1 el campo popular a la altura del desaf\u00edo que la realidad nos impone? Porque lo que est\u00e1 en juego no admite demora, ni titubeos. No hay margen para el fracaso.<\/p>\n<p>Por\u00a0Nicol\u00e1s Trotta<\/p>\n<p>Diputado nacional (Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires)<\/p>\n<h6>Fuente: P\u00e1gina 12<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Barcelona te descoloca. No por lo que muestra, sino por lo que deja flotando. 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