{"id":35114,"date":"2015-08-19T08:36:41","date_gmt":"2015-08-19T11:36:41","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=35114"},"modified":"2015-08-19T10:43:08","modified_gmt":"2015-08-19T13:43:08","slug":"de-jacobacci-a-bariloche-en-un-tren-que-achica-las-distancias","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/de-jacobacci-a-bariloche-en-un-tren-que-achica-las-distancias\/","title":{"rendered":"De Jacobacci a Bariloche en un tren que achica las distancias"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_35115\" style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/imagen-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-35115\" class=\"size-full wp-image-35115\" src=\"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/imagen-1.jpg\" alt=\"El paisaje t\u00edpicamente patag\u00f3nico recibe a los pobladores de la Line Sur a su llegada a Bariloche\" width=\"600\" height=\"384\" srcset=\"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/imagen-1.jpg 600w, http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/imagen-1-300x192.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-35115\" class=\"wp-caption-text\">El paisaje t\u00edpicamente patag\u00f3nico recibe a los pobladores de la Line Sur a su llegada a Bariloche<\/p><\/div>\n<p>Las v\u00edas unen a la gente del oeste de la L\u00ednea Sur con la ciudad m\u00e1s grande de la provincia. Tres veces por semana cientos de personas viajan para hacer tr\u00e1mites, ir al m\u00e9dico, estudiar o visitar familiares.<\/p>\n<p>El reloj de la estaci\u00f3n marc\u00f3 las 5:30. La oscuridad de la noche a\u00fan reinaba y los pasajeros apuraban el paso hacia el vag\u00f3n, aunque la mayor\u00eda ya se encontraba arriba, en sus asientos, a la espera del inicio del viaje que comenz\u00f3 tras el sonido de la campana. De inmediato, el tren se puso en movimiento y la bocina anunci\u00f3 a todo el pueblo su partida.<\/p>\n<p>Minutos antes Gustavo, el guarda de la formaci\u00f3n, hab\u00eda dado la se\u00f1al al maquinista para iniciar la marcha. Arriba, Rudecil miraba los \u00faltimos boletos para indicar a los pasajeros su ubicaci\u00f3n, una tarea que repetir\u00eda en cada parada intermedia.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n tiene solo dos vagones con una capacidad de 144 pasajeros.El viaje comenz\u00f3 en Ingeniero Jacobacci donde el llamado \u00abtren chico\u00bb parte cargado de pasajeros que viajan por el d\u00eda a Bariloche, generalmente para realizar tr\u00e1mites, ir al m\u00e9dico y hay quienes incluso van a hacer las compras a los supermercados. Con un importante rol social, la formaci\u00f3n del Tren Patag\u00f3nico comunica con la ciudad no solo a los jacobacinos sino tambi\u00e9n a los pobladores de Clemente Onelli, Comallo, Pilcaniyeu, Perito Moreno y \u00d1irihuau.<\/p>\n<p>Flavia Pedraza fue una de las primeras en subir al tren y ubicarse en su butaca. Eligi\u00f3 la ventanilla para luego del amanecer poder tomar fotos porque hac\u00eda mucho tiempo que no hac\u00eda el trayecto. Esta vez hab\u00eda llegado horas antes de un largo viaje. Desde Chimpay, donde reside actualmente, hab\u00eda viajado por la Ruta 6 hasta Jacobacci. Pero de inmediato le surgi\u00f3 un nuevo viaje, esta vez a Bariloche para cumplir tr\u00e1mites para su madre que vive en Jacobacci y padece una discapacidad.<\/p>\n<p>El convoy parte a la ma\u00f1ana de Jacobacci y regresa por la tarde.El abuelo de Flavia era ferroviario, por eso el viaje sobre rieles le gusta. \u00abEl paisaje es m\u00e1s lindo que el que se ve cuando vas en colectivo, las v\u00edas cruzan por el medio de las monta\u00f1as\u00bb, dijo entusiasmada. A su lado, otra mujer se sent\u00f3 una vez m\u00e1s en el mismo tren en el que cada semana viaja al menos dos veces. Es conocida -o tal vez pariente- de Flavia, pero un poco m\u00e1s t\u00edmida y resguarda su nombre. Ella es una \u00abpasajera frecuente\u00bb y no por placer sino porque la enfermedad de uno de sus hijos motiva sus viajes peri\u00f3dicos al hospital, a retirar medicamentos y realizar tr\u00e1mites en Bariloche. \u00abEl 27 vengo con \u00e9l porque tenemos turno\u00bb, cont\u00f3 antes de la primera parada de la formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A las 6:15 el maquinista activ\u00f3 las luces del vag\u00f3n y volvieron a verse relucientes las butacas de cuerina azul, los percheros individuales y los bolsos del portaequipajes superior que se bamboleaban lentamente con el traj\u00edn del andar. La bocina prolongada anunci\u00f3 la proximidad de la primera parada: Clemente Onelli. All\u00ed solo descendieron dos mujeres de guardapolvos, eran docentes de la escuela hogar que se puede ver desde la estaci\u00f3n. De inmediato se perdieron en la noche caminando bajo la tenue luz del poblado y el tren volvi\u00f3 a andar.<\/p>\n<p>Pilcaniyeu es la \u00faltima parada antes del destino final. Para esa hora ya el sol asom\u00f3 en la enorme estepa.La formaci\u00f3n tiene solo dos vagones con una capacidad de 144 pasajeros. Al partir de Jacobacci se ubica a todos los pasajeros en uno de los coches y luego, en las paradas intermedias, se habilita el otro vag\u00f3n. \u00abEn promedio viajan 100 pasajeros por servicio, los primeros d\u00edas del mes van menos pero despu\u00e9s siempre se llena. La gente lo usa para ir a hacer tr\u00e1mites a Bariloche, al m\u00e9dico y sobretodo los que suben en Pilcaniyeu y Comallo tambi\u00e9n van de compras porque les conviene ir al supermercado grande\u00bb, relat\u00f3 Gustavo, el guarda que en cada estaci\u00f3n toma un poco del aire fresco, controla los ascensos y toca el silbato para arrancar otra vez.<\/p>\n<p>Cuando las luces del vag\u00f3n se apagan se silencian las voces nuevamente. La mayor\u00eda aprovecha a dormir un rato hasta que otra vez la bocina los despierta, ahora en Comallo, donde espera una larga fila de pasajeros ansiosos por subir y refugiarse de la fr\u00eda noche.<\/p>\n<p>El reloj marca las 7:10 y se siente con fuerza el intenso fr\u00edo al lado de las v\u00edas.<\/p>\n<p>Mientras sigue detenido el tren, aparece en escena Sebasti\u00e1n, el joven con el carrito de golosinas y gaseosas que tiene la concesi\u00f3n del \u00abbufete\u00bb del tren, pero como en este viaje se cambi\u00f3 la formaci\u00f3n porque la utilizada habitualmente est\u00e1 en reparaci\u00f3n, no tiene el espacio que hace las veces de \u00abcaf\u00e9 a bordo\u00bb para los pasajeros.<\/p>\n<p>Hay calefacci\u00f3n y, seg\u00fan la disponibilidad, hasta un bufete para que el viaje, que se inicia a la madrugada, sea m\u00e1s llevadero.Media hora antes de arribar a Pilcaniyeu, la tercera estaci\u00f3n intermedia, comienza a clarear y la silueta del paisaje de estepa se hace m\u00e1s notoria. En la estaci\u00f3n esperan unas 25 personas que directamente suben al segundo vag\u00f3n luego de exhalar bocanadas de vapor que hace evidente el crudo fr\u00edo de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>El tren tiene un significado particular en estas latitudes que a veces se sienten aisladas. \u00abEs un servicio \u00fatil para todos\u00bb, opin\u00f3 Rudecil Varela, el limpiacoche del tren y coincidi\u00f3 Alfredo Penchulaf, que viajaba entre los primeros asientos. \u00abLa gente va por tr\u00e1mites, al m\u00e9dico o para hacer estudios que en Jacobacci no hay. Yo hoy voy a visitar a un hijo que tengo en Bariloche, es bueno el servicio, m\u00e1s c\u00f3modo y con ba\u00f1o\u00bb, relat\u00f3 el hombre de boina que de inmediato fue interrumpido por su vecino de butaca, N\u00e9stor Anquita, quien aclar\u00f3 que \u00abtambi\u00e9n es m\u00e1s econ\u00f3mico\u00bb.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n tiene dos vagones, pero el segundo no se ocupa hasta que el primero no se haya completado.Desde el primer asiento Andr\u00e9s Carriqueo, un bombero de Pilcaniyeu, acot\u00f3 que para su pueblo es una ventaja tener el tren que \u00abda garant\u00eda que pasa a horario\u00bb algo que con el transporte por ruta es aleatorio, dependiendo de las condiciones del camino.<\/p>\n<p>Hasta 1993 Rudecil perteneci\u00f3 a las cuadrillas que reparaban las v\u00edas.Mientras tanto, el tren sigue su andar. Despu\u00e9s de Pilcaniyeu, por donde pas\u00f3 a las 8:30, la velocidad promedio de 40 a 50 kil\u00f3metros por hora, desciende por un trayecto en pendiente. Al no haber pasajeros en Perito Moreno ni en \u00d1irihuau, se omiten esas paradas y el tren sigue su curso para ingresar a horario en Bariloche, siempre con la bocina resonando hasta detenerse en la antigua estaci\u00f3n donde algunos esperan su llegada en el and\u00e9n.<\/p>\n<p>Rudecil Varela, toda una vida sobre el ferrocarril<\/p>\n<p>El tramo final acerca a Rudecil Varela al vag\u00f3n de pasajeros para observar por la ventanilla el andar de los ciervos que cada tanto aparecen y desaparecen del paisaje. El hombre es un viejo empleado ferroviario, arranc\u00f3 con Ferrocarriles Argentinos cerca de los 80, cuando realizaba tareas en las cuadrillas que reparaban la v\u00eda del antiguo trayecto de La Trochita, que pasaba por el paraje donde se cri\u00f3, Ojos de Agua.<\/p>\n<p>Rudecil trabaj\u00f3 hasta 1993 en esas tareas, luego fue enviado a una cuadrilla cerca de Patagones por donde transitaba el tren proveniente de Constituci\u00f3n y m\u00e1s adelante, ya con el Tren Patag\u00f3nico, le ofrecieron cambiar de tarea. Ahora es limpiacoche y viaja en cada servicio del trayecto Jacobacci-Bariloche.<\/p>\n<p>\u00abCuando me ofrecieron cambiar lo pens\u00e9 porque ten\u00eda que mandar a mis hijos a estudiar y la paga era diferente\u00bb, cont\u00f3 el hombre de anteojos, con el prolijo uniforme de la empresa estatal. No reniega del cambio pero prefiere no opinar qu\u00e9 tarea le gustaba m\u00e1s. La cuesti\u00f3n es que fue acertada en su momento y ahora tiene a su hija que se recibi\u00f3 de docente especial y vive en Viedma, y otro hijo polic\u00eda en Bariloche, mientras contin\u00faa criando en Jacobacci al m\u00e1s chico, de 16.<\/p>\n<h6>Fuente: R\u00edo Negro<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las v\u00edas unen a la gente del oeste de la L\u00ednea Sur con la ciudad m\u00e1s grande de la provincia. Tres veces por semana cientos de personas viajan para hacer tr\u00e1mites, ir al m\u00e9dico, estudiar o visitar familiares. El reloj de la estaci\u00f3n marc\u00f3 las 5:30. 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