{"id":4687,"date":"2014-03-23T09:03:56","date_gmt":"2014-03-23T12:03:56","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=4687"},"modified":"2014-03-31T09:17:17","modified_gmt":"2014-03-31T12:17:17","slug":"pampa-llana-donde-el-tiempo-pasa-entre-la-soledad-y-las-carencias","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/pampa-llana-donde-el-tiempo-pasa-entre-la-soledad-y-las-carencias\/","title":{"rendered":"Pampa Llana: donde el tiempo pasa entre la soledad y las carencias"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/p91800292.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4688\" alt=\"OLYMPUS DIGITAL CAMERA\" src=\"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/p91800292.jpg\" width=\"800\" height=\"483\" srcset=\"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/p91800292.jpg 800w, http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/p91800292-300x181.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\n<p>No solo ocho horas de viaje dividen a la capital de este pueblo. Una escuela, una cultura y la vocaci\u00f3n de servicio.<\/p>\n<p>Pisar el pueblo de Pampa Llana es como retroceder en el tiempo. All\u00e1 lejos, muy lejos, donde la tecnolog\u00eda y los medios de comunicaci\u00f3n no llegan, la soledad y la carencia forman parte inseparable del paisaje. No existe el tel\u00e9fono, muy pocos tienen luz y gas envasado, no hay se\u00f1al satelital, m\u00e9dicos, ni comercios.<\/p>\n<p>Una escuela, una iglesia y 30 casas de adobe conforman esta peque\u00f1a localidad inh\u00f3spita ubicada en el sur del departamento de San Carlos, a poco m\u00e1s de 100 kil\u00f3metros de Angastaco y a 4.500 metros de altura.<\/p>\n<p>Escondido entre monta\u00f1as que custodian con celo a las casi 400 personas de la etnia diaguita calchaqu\u00ed que all\u00ed habitan, las necesidades est\u00e1n tan ocultas como sus habitantes dentro de la geograf\u00eda salte\u00f1a.<\/p>\n<p>En Pampa Llana, apenas sale el sol, 100 ni\u00f1os y adolescentes acuden al punto que los une y que le dio vida a ese pueblo, la Escuela N\u00a7 4.749.<\/p>\n<p>Son las ocho de la ma\u00f1ana y los chicos se preparan para cantar Aurora y entrar a clases. Con una temperatura bajo cero, cantan entusiasmados. Es que all\u00e1, ir a la escuela es tener vida. Todo transcurre en ese edificio incompleto y con carencias cuyo principal motor es el esfuerzo de los docentes.<\/p>\n<p>No todos viven cerca de la escuela. Nayla tiene cinco a\u00f1os y camina varios kil\u00f3metros de la mano de su hermano para ir a clase todos los d\u00edas. Llega con el delantal y las zapatillas mojadas por el fr\u00edo de la ma\u00f1ana, cuenta Raquel, su maestra de jard\u00edn.<\/p>\n<p>En Pampa Llana los docentes hacen patria. Dejan a sus familias en la ciudad por la misi\u00f3n de educar a estos chicos. Est\u00e1n solos y privados del bienestar.<\/p>\n<p>En sus rostros llevan ese orgullo por ense\u00f1ar pese a las carencias con las que se encuentran y los sinsabores de estar lejos de sus hijos y de la ciudad. La mayor\u00eda de las veces, mandan cartas a trav\u00e9s de alguna persona que baja hasta Salta. Otras, la radio AM 840 es la mensajera. \u201cUn saludo para Teresita, de Pampa Llana. Le avisamos que subimos la semana que viene\u201d, ejemplifica la maestra. La radio a\u00fan acorta distancias y solo algunos tienen.<\/p>\n<p>El calor que se percibe en las aulas refleja que el trabajo docente rinde frutos, aunque luchan contra la falta de infraestructura y un presupuesto escueto. Los alumnos de 1\u00a7, 2\u00a7 y 3\u00a7 grados comparten simult\u00e1neamente la misma aula, igual que los de 4\u00a7, 5\u00a7, 6\u00a7 y 7\u00a7, que reciben las lecciones juntos y apretados. Los docentes dividen la hora de clase para ense\u00f1ar a cada curso, mientras el resto espera su turno desde su banco.<\/p>\n<p>Por d\u00eda, el Gobierno destina $7,40 por cada chico que acude a jornada completa y $5,80 para los de media jornada. Con esa suma, y como si la inflaci\u00f3n no existiera, la escuela tiene que darles el desayuno, el almuerzo y la merienda durante los 191 d\u00edas de clases. \u201cLa comida fuerte la reciben en la escuela, por eso la asistencia es perfecta\u201d, cuenta Teresa, la maestra principal de la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay dos hechos que llaman la atenci\u00f3n en Pampa Llana. Las adolescentes que se convierten en madres a corta edad y la paulatina desaparici\u00f3n del arte de tejer como medio de subsistencia tras percibir la Asignaci\u00f3n Universal por Hijo (AUH).<\/p>\n<h3>Nadie llega hasta ah\u00ed<\/h3>\n<p>Pocos, casi nadie, se arriman hasta Pampa Llana, salvo los pastajeros cuyos hijos acuden a la escuela. La distancia y el camino pedregoso que bordea las monta\u00f1as convierten en una odisea la llegada. Semanas atr\u00e1s, y sin esperarlo, el ministro de Educaci\u00f3n, Roberto Dib Ashur, lleg\u00f3 al lugar con su equipo. Contaron los vecinos que \u201cestuvo diez minutos, le hizo fr\u00edo y se march\u00f3\u201d, aunque con la promesa, acaso repetida en varias oportunidades, de construir un albergue en la escuela.<\/p>\n<h3>Pocos actores, pero claves<\/h3>\n<p>En este pueblo hay pocos actores que tienen la misi\u00f3n de dirigir los destinos de quienes all\u00ed viven. El director de la escuela, Jorge Gonz\u00e1lez, la maestra Teresa Urbano y el agente sanitario. Los dos primeros son los encargados de la preparaci\u00f3n de los alumnos, un desaf\u00edo que los enfrenta a una infinidad de adversidades, pero lo hacen y con orgullo, al igual que el resto del plantel de maestros y docentes. \u201cEstoy lejos de todas las diversiones y de mi familia. Duele, pero yo tomo a los chicos como a mis hijos\u201d, sostuvo Teresa, maestra que cumple el rol de docente y madre de los chicos.<br \/>\n\u201cQue los chicos sean alguien el d\u00eda de ma\u00f1ana\u201d, es lo que m\u00e1s repite el cuerpo de docente.<\/p>\n<h3>\u201cSolo le pido a Dios, que el futuro no me sea indiferente\u201d<\/h3>\n<p>Un viaje inolvidable para ellos y una muy grata visita para quienes trabajan en la redacci\u00f3n de El Tribuno fue el primer contacto con un grupo de alumnos de la escuela N\u00ba 4749 de Pampa Llana, quienes llegaron el 28 de noviembre del a\u00f1o pasado acompa\u00f1ados por la docente Daniela Ormachea.<\/p>\n<p>As\u00ed comenzamos a conocer la historia de esos chicos de las monta\u00f1as que, en algunos casos, caminan horas para ir a clases desde los distintos parajes en los que viven. En la redacci\u00f3n conocieron las rotativas, hablaron con los periodistas y hasta cantaron coplas. Antes de irse nos invitaron a conocer su lugar, dijeron que esperar\u00edan a El Tribuno en esa escuela que le da vida al pueblo. Imposible negarse.<\/p>\n<p>Como la escuela tiene r\u00e9gimen de verano y las clases terminan en mayo, se organiz\u00f3 este viaje antes de que culmine marzo. Entre los trabajadores del diario y algunas instituciones se juntaron donaciones y, el jueves pasado, en una camioneta llena de ropa, calzado, golosinas y libros, partimos hacia ese paraje del municipio de Angastaco, en el departamento de San Carlos.<\/p>\n<p>Casi ocho horas de viaje, por caminos con tramos de calamina, curvas pronunciadas, mucha altura y senderos de piedra que dificultan el transitar de los veh\u00edculos por la monta\u00f1a, unen la capital salte\u00f1a con ese paraje situado a casi 4.500 metros sobre el nivel del mar.<\/p>\n<p>Al caer la tarde, despejada y fr\u00eda, el equipo period\u00edstico lleg\u00f3 a la escuela en la que lo esperaba el director y algunos docentes de la instituci\u00f3n para compartir una merienda y una cena en la que pudimos conocer m\u00e1s sobre una comunidad lejana y olvidada.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana siguiente, a las 7, comenzaron a llegar los alumnos. Era una jornada especial: celebrar\u00edan el equinoccio de oto\u00f1o con ofrendas a la Madre Tierra. Primero lo hicieron los docentes, padres y alumnos m\u00e1s grandes y luego los m\u00e1s peque\u00f1os de la comunidad. Como todos los 21 de marzo, se rindi\u00f3 homenaje a la Pacha y se le agradeci\u00f3 por todos los alimentos que les ha brindado a la comunidad. Adem\u00e1s, en un reloj de sol marcaron con un trazo de tiza el primer rayo del oto\u00f1o que el viernes se registr\u00f3 a las 7.50. El mismo sol que se qued\u00f3 durante el resto de la jornada.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del desayuno, con mate cocido y pan casero comenzaron las clases. Una de las aulas, colmada, re\u00fane a diario a los alumnos de cuarto, quinto, sexto y s\u00e9ptimo grado. Teresita, la maestra de esos grados, debe organizar el tiempo para dar las clases a los 29 chicos que, en el mismo espacio, son estudiantes de cursos diferentes.<\/p>\n<p>Antes de que termine la ma\u00f1ana los chicos rezaron un v\u00eda crucis en la iglesia del pueblo, a pocos metros de la escuela.<\/p>\n<p>Siguieron el almuerzo, m\u00e1s horas de clases y los preparativos para una especial actividad en el patio soleado de la escuela.<\/p>\n<h3>Un decir de bailes y coplas<\/h3>\n<p>Los chicos comenzaron a salir de las aulas con ponchos salte\u00f1os. Las chicas, con faldas estampadas, mantones y sombreros con cintas de colores. Se pusieron en posici\u00f3n y se arm\u00f3 el baile en Pampa Llana con chacareras, gatos y zambas.<\/p>\n<p>Luego lleg\u00f3 la copla: \u201cEn el campo de Pampa Llana \/ se levanta polvo y remolino \/ y as\u00ed me da vuelta el a\u00f1o \/ como piedra en el molino\u201d, recit\u00f3 uno de los chicos. \u201cPacha Mama, santa tierra \/ No me coma todav\u00eda, \/ voy a cantar esta noche \/ y ma\u00f1ana todo el d\u00eda.\u201d, recit\u00f3 otro.<\/p>\n<p>En la voz de decenas de ni\u00f1os que conmueven por su pureza, se oy\u00f3 una canci\u00f3n que estremece en el marco de un primer d\u00eda de oto\u00f1o que predice otro duro invierno. \u201cSolo le pido a Dios \/ que el futuro no me sea indiferente, \/ desahuciado est\u00e1 el que tiene que marchar \/ a vivir una cultura diferente\u201d. Esa estrofa se vuelve reflexi\u00f3n y tristeza en esas voces.<\/p>\n<p>Ese decir con bailes y coplas termin\u00f3 la merienda, la \u00faltima de las comidas que los chicos reciben en la escuela. Antes de irse, se les entregaron algunas de las golosinas que llegaron con las donaciones y leyeron varios ejemplares de El Tribunito.<\/p>\n<p>A las cinco termin\u00f3 la jornada escolar. Cargando las mochilas en sus espaldas y de frente al majestuoso paisaje con mucho cielo, volvieron a sus casas.<\/p>\n<p>Para algunos, a esa hora, bajo un sol a\u00fan radiante, hab\u00eda llegado la hora de ponerse a trabajar con la lana para ayudar a sus padres. Otros, en cambio, iban a tener la suerte de hacer alg\u00fan partidito de f\u00fatbol o jugar como juegan la mayor\u00eda de los ni\u00f1os, con sus hermanos y en casa.<\/p>\n<h3>Los datos<\/h3>\n<p>Seg\u00fan inform\u00f3 a El Tribuno el agente sanitario de Pampa Llana, hay dos ni\u00f1os que padecen de desnutrici\u00f3n. Otros pobladores afirman que son m\u00e1s los chicos golpeados por esa enfermedad. No hay m\u00e9dico y el agente sanitario atiende en su precaria vivienda. Para emergencias, tienen que bordear monta\u00f1as y llegar a Angastaco.<\/p>\n<p>Los habitantes del pueblo no se abastecen solo de lo que producen: habas, papas, rabanitos, queso de cabra y carne de llama y cordero; tienen que comprar mercader\u00eda en otros lugares para abastecerse. Ahora en la escuela han creado un invernadero donde siembran acelga, lechuga, cebolla y dem\u00e1s vegetales.<\/p>\n<p>Por las bajas temperaturas, la escuela tiene el r\u00e9gimen de verano, es decir, las clases comienzan en agosto y se extienden hasta mayo. Cumplen con los 191 d\u00edas del calendario escolar. Por la falta de espacio las clases son plurigrado, hay varios grados por aula y los maestros dictan las clases simult\u00e1neamente a chicos de distintos niveles.<\/p>\n<h6>Fuente: El Tribuno de Salta<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No solo ocho horas de viaje dividen a la capital de este pueblo. Una escuela, una cultura y la vocaci\u00f3n de servicio. 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