{"id":57053,"date":"2016-12-07T08:29:49","date_gmt":"2016-12-07T11:29:49","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=57053"},"modified":"2016-12-07T08:29:49","modified_gmt":"2016-12-07T11:29:49","slug":"ushuaia-comienzo-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/ushuaia-comienzo-del-mundo\/","title":{"rendered":"Ushuaia, el comienzo del mundo"},"content":{"rendered":"<p>Cruzando la Cordillera y antes de caernos del mapa, la ciudad nos espera con lagos incre\u00edbles y una gastronom\u00eda de primera. Aventuras todoterreno a tres horas y media -en avi\u00f3n- de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>Por una ley de Promoci\u00f3n Industrial, en la d\u00e9cada del \u201880 se instal\u00f3 en Ushuaia gente de todo el pa\u00eds, incluidos muchos cordobeses que buscaban salida al mar, seg\u00fan bromea un amigo porte\u00f1o. \u201cDebido a esa \u2018gran venida\u2019, la ciudad tuvo un crecimiento r\u00e1pido y desordenado\u201d, comenta Mar\u00eda Pain\u00e9, del Instituto Fueguino de Turismo. Con solo levantar la vista puede comprobarse c\u00f3mo las construcciones han ido gan\u00e1ndole terreno a las monta\u00f1as cercanas, que amenazan con empujar la ciudad al agua. Ushuaia est\u00e1 \u201capretada\u201d entre la cadena monta\u00f1osa del Martial y el Beagle.<\/p>\n<p><strong>Presos y centollas<\/strong><\/p>\n<p>Nos instalamos en Las Hayas Ushuaia Resort, enclavado en pleno bosque fueguino, a solo 2,5 kil\u00f3metros del centro de la ciudad. Hago una selfie con la imponente vista desde mi habitaci\u00f3n y me preparo para iniciar la primera visita. A la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>El famoso presidio de Ushuaia conserva toda un ala en su estado original. El \u201cPetiso Orejudo\u201d, Sacomano y \u201cEl M\u00edstico\u201d no son los mejores anfitriones. Sus estatuas y las de otros populares habitantes de la c\u00e1rcel del fin del mundo causan escalofr\u00edos. Funcionan, tambi\u00e9n all\u00ed, el Museo Mar\u00edtimo y una galer\u00eda de arte.<\/p>\n<p>Al salir, la brisa helada nos despeja. Vuelta al hotel y breve descanso antes de disfrutar de los otros imperdibles de la isla: centolla, merluza negra y cordero fueguino (ojo: confundirlo con el patag\u00f3nico es como hacer lo propio con los salames de Colonia Caroya y Oncativo. Cada cual tiene su hinchada). Maridamos con magn\u00edficos vinos (del Fin del Mundo, claro) y optamos por la roja, la rubia y la negra artesanal (en botellas peque\u00f1as y en ese orden), sin mayores preocupaciones. Hasta mi piso hay ascensor.<\/p>\n<p>\u201cAl d\u00eda hay que aprovecharlo\u201d, wasapea el Chino, fot\u00f3grafo del grupo, a las 5 de la ma\u00f1ana mientras retrata el amanecer. El primer \u201cvisto\u201d llega a eso de las 8.<\/p>\n<p><strong>Lago encontrado<\/strong><\/p>\n<p>Un Land Rover Defender siempre es promesa de aventura. Despu\u00e9s de 60 kil\u00f3metros hacia el norte de la isla por la RN3, llegamos al punto m\u00e1s elevado, el Paso Garibaldi (a 430 metros sobre el nivel del mar). All\u00ed, con una vista infinita, llueve, nieva y se despeja en minutos.<\/p>\n<p>Al descender, dejamos atr\u00e1s el asfalto y nos internamos en lo que solo un s\u00e1dico calificar\u00eda de calle. Sacudones y rebotes hacen el viaje muy placentero. Al cabo de pocos kil\u00f3metros llegamos al Fagnano, un interminable espejo cristalino con importantes olas que invitan a mirar desde la orilla.<\/p>\n<p>Abandonamos la 4&#215;4 y comenzamos la caminata por el bosque: nos esperan el lago Escondido, la caba\u00f1a y, como siempre, un plato.<\/p>\n<p>Arden los \u201cchulengos\u201d, el buen vino y la compa\u00f1\u00eda de gente de todo el mundo.<\/p>\n<p><strong>Caminantes<\/strong><\/p>\n<p>\u201cHemos recibido gente que viene a esta excursi\u00f3n con tacos aguja\u201d, nos cuenta sonriente Walter, nuestro gu\u00eda. Equipados con botas para el agua y bastones, atravesamos bosques de lengas y esquivamos \u201ccastoreras\u201d hasta llegar, nueve kil\u00f3metros despu\u00e9s, a la magn\u00edfica laguna Esmeralda. Una vez all\u00ed, nos sentamos en las piedras de la orilla con la mirada perdida. No sabemos si es por el cansancio o por la belleza del entorno (quiz\u00e1s sea por ambos).<\/p>\n<p>Esta actividad, de baja dificultad, atrae a muchos caminantes en una especie de desfile de Salomon y The North Face. Algunos acampan en los bosquecitos cercanos. Lo hacen en silencio, susurrando a lo sumo, en m\u00faltiples idiomas. La vuelta es m\u00e1s r\u00e1pida, por las energ\u00edas renovadas y porque, como siempre, un plato espera.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n: Ushuaia es un para\u00edso cercano, con tanta variedad que Tim Burton podr\u00eda hacer de las suyas, y no ser\u00eda raro ver a Heidi y el Abuelo correteando lanares fueguinos \u00a0por las laderas nevadas. Suena bonito, pero sigue sin convencerme lo de \u201cel fin del mundo\u201d. Para m\u00ed, no es el fin de nada, sino el comienzo de algo, porque no se vuelve a casa igual que como se ha venido. \u00bfAcaso no se filmaron ac\u00e1 varias escenas de El Renacido?<\/p>\n<p><strong>Este es el fin<\/strong><\/p>\n<p>\u00daltima noche. Mis compa\u00f1eros de \u201cla Capi\u201d ya se fueron. Me quedo una noche m\u00e1s esperando el directo a C\u00f3rdoba. Me acuerdo de mi t\u00edo Luis, que criaba ovejas en la Villa Mar\u00eda donde nac\u00ed. En memoria de ese viejito lindo armo el men\u00fa de despedida. Empanadas de cordero de entrada y ravioles de cordero con bolognesa de cordero como plato fuerte. Acompa\u00f1an la roja, la rubia y la negra, en ese orden. Me salto el postre. No soporto el queso, sea de vaca, cabra u oveja. Todav\u00eda la cocina no ha desarrollado postres a base de cordero. Creo.<\/p>\n<p><strong>Noche de pioneros<\/strong><br \/>\nEst\u00e1 oscureciendo y otra aventura comienza. Hay cuatriciclos atravesando arroyos, caminatas por el bosque, castores tan trabajadores como da\u00f1inos (perd\u00f3n, NatGeo), lecciones de historia en la caba\u00f1a museo Ernesto Krund, guiso y vino caliente. La familia Cornejo, anfitriona de lujo. Una excursi\u00f3n imperdible.<\/p>\n<h6>Fuente: La Voz<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cruzando la Cordillera y antes de caernos del mapa, la ciudad nos espera con lagos incre\u00edbles y una gastronom\u00eda de primera. <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":57054,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[87],"tags":[34],"class_list":["post-57053","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-turismo","tag-tierra-del-fuego"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57053","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=57053"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57053\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/57054"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=57053"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=57053"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=57053"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}