{"id":61880,"date":"2017-04-20T06:57:40","date_gmt":"2017-04-20T09:57:40","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=61880"},"modified":"2017-04-20T06:57:40","modified_gmt":"2017-04-20T09:57:40","slug":"neofascismos-liberales","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/neofascismos-liberales\/","title":{"rendered":"Neofascismos liberales"},"content":{"rendered":"<p>Por Horacio Gonz\u00e1lez<br \/>\nLa expresi\u00f3n neofascismo suena rara, inconveniente, no abandona nunca sus aires nefastos pero imprecisos. Y desde luego, como es un enunciado siempre disponible, se emplea con rapidez, impulsado por sus contornos difusos. \u00bfCalificar\u00edamos as\u00ed al gobierno de Macri? Examinaremos la cuesti\u00f3n. El sufijo \u201cneo\u201d modifica, suaviza y da cierto misterio al concepto posterior al que se le aplica. Lo env\u00eda hacia una zona ambigua que resiste ser descripta con facilidades dogm\u00e1ticas. Apenas indica que un concepto original se presentar\u00e1 bajo nuevos ropajes. Deberemos entonces indagar si las actuaciones en el plano del lenguaje, la econom\u00eda y el control social que ejerce el macrismo, pueden rozarse en ciertos puntos espec\u00edficos con algunas evidencias del fascismo, no en su sentido literal sino evocativo. Por decirlo as\u00ed, bajo insinuantes evidencias apenas deslizadas.<\/p>\n<p>No perderemos tiempo con la expresi\u00f3n \u201cfascismo\u201d como acusaci\u00f3n r\u00e1pida. Tal como comprobamos habitualmente, sale veloz entre nosotros la expresi\u00f3n \u201cfachos\u201d. Pero trataremos con calma de ver qu\u00e9 raigambre puede tener ahora esa palabra en la actualidad argentina. Y en especial, en lo que hace un Gobierno que casi siempre suele ser ubicado en los cuadrantes del \u201cneoliberalismo\u201d. Necesariamente, para aliviar este tipo de comparaciones ultristas e insustanciales (en el pasado se lleg\u00f3 a hablar de \u201cnazi-nipo-peronismo\u201d), encerramos la palabra fascismo entre el prefijo \u201cneo\u201d y la expresi\u00f3n \u201cliberal\u201d, como un polvillo imprescindible en un cometa cuya cola atrae toda clase de detritus sobre los que nos debemos pronunciar. Estas mixturas o entrecruzamientos de apariencia ins\u00f3lita pertenecen, en cambio, a los momentos de mayor tensi\u00f3n hist\u00f3rica, como \u00e9stos. Y lo que parece contrapuesto, s\u00fabitamente, se encuentra.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u201cneofascismo liberal\u201d ya la ha sugerido Jorge Alem\u00e1n en varios trabajos y aqu\u00ed la sustraigo para comentarla, muy seguramente en el mismo sentido que \u00e9l le ha dado, aunque tratando de explorar con ella \u00e1mbitos de la comunicaciones de masas, formulismos discursivos del Presidente y de sus funcionarios, y dem\u00e1s artilugios del Gobierno \u201csurgido de elecciones democr\u00e1ticas\u201d. Lo resumimos en la pregunta sobre qu\u00e9 tipo de ciudadan\u00eda est\u00e1n construyendo. Todas las figuras de la ley, de la lengua, del juicio o de la misma conversaci\u00f3n de apariencia trivial, se han transfigurado con el macrismo.<\/p>\n<p>Es claro que la acusaci\u00f3n de \u201cfascismo\u201d es proliferante, fulminante y dispendiosa. Tantas veces que hubo de necesitarla, el liberalismo golpista la dirigi\u00f3 como una flecha instant\u00e1nea contra el peronismo. En su base hab\u00eda un importante equ\u00edvoco, que costaba deshacer y que en gran parte ocup\u00f3 la tarea de la public\u00edstica peronista&#8230; y del propio Per\u00f3n. En la \u00e9poca del Congreso de Filosof\u00eda, fines del 40, se le ofrece a Per\u00f3n invitar al fil\u00f3sofo alem\u00e1n Carl Schmitt, reci\u00e9n liberado por los norteamericanos. El l\u00edder argentino algo sab\u00eda del asunto y les responde a sus colaboradores: \u201c\u00bfqu\u00e9 quieren, ya me dicen fascista, imag\u00ednense si ahora traemos a un escritor que tiene teor\u00edas consideradas nazis?\u201d.<\/p>\n<p>En las intervenciones del ensayismo peronista sol\u00eda remarcarse que el peronismo surg\u00eda de una sociedad industrial en construcci\u00f3n, con un proletariado nuevo (tesis muy matizada luego por Milc\u00edades Pe\u00f1a y otros autores) que expresaba demandas democr\u00e1tico-sociales y de modernizaci\u00f3n con justicia distributiva. No un nacionalismo redentista basado en arca\u00edsmos ps\u00edquicos en contrapunto con tecnolog\u00edas capitalistas avanzadas. Sino, un nacionalismo democr\u00e1tico y popular con distintos tipos de negociaci\u00f3n con econom\u00edas despu\u00e9s llamadas del \u201ccapitalismo m\u00e1s concentrado\u201d. Los fascismos europeos surg\u00edan en cambio del mesianismo de la sangre, aliado a los c\u00e1nticos triunfales del futurismo art\u00edstico ante las grandes tecnolog\u00edas. La epopeya del jefe teatralizado ante las multitudes, junto a la \u00e9pica de una tecnolog\u00eda heroica en su mismo ser veloz y destructivo, caracteriz\u00f3 a esos fascismos. Funestos mitos oper\u00edsticos, justificaron matanzas masivas con pensamientos escatol\u00f3gicos amalgamados con delirios de la raz\u00f3n de Estado.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la filosof\u00eda mesi\u00e1nica de la superioridad racial, sigue siendo \u00fatil para percibir los otros rostros de fascismo apocal\u00edptico, como eran los de la cotidianidad fascista tratando de conquistar los \u00faltimos poros de la sociedad. Se puede hacer todo esto con la revisi\u00f3n de grandes films. Ejemplificamos con Amarcord (Fellini), El General Della Rovere (Rosellini) o Un d\u00eda particular (Scola), entre tantos otros. Un equivalente argentino podr\u00eda ser el famoso cuento de Bioy Casares y Borges \u201cLa fiesta del monstruo\u201d, donde la violencia final antisemita suena impostada, pues lo que realmente les interesaba a los autores de ese gran libelo es acusar al peronismo de vulgaridad ling\u00fc\u00edstica. El narrador desastrado que concurre a la Plaza de Mayo habla un cocoliche entre burocr\u00e1tico y rebuscado, idiom\u00e1ticamente derrumbado.<\/p>\n<p>Frente a esa cr\u00edtica, terminante e hiperb\u00f3lica pero que no hace cre\u00edble al \u201cfascismo\u201d de Per\u00f3n, Borges escribe en cambio el \u201cDeutsches R\u00e9quiem\u201d, donde la grave pintura del oficial nazi \u2013un intelectual v\u00edctima de un destino catastr\u00f3fico\u2013 intenta ser comprensiva, cre\u00edble y tr\u00e1gica. El verdugo nazi y la v\u00edctima jud\u00eda se complementaban, y con ese mismo argumento del tiempo circular, Borges conden\u00f3 luego a las juntas militares. Borges sab\u00eda perfectamente qui\u00e9n era Ernst J\u00fcnger, y contrario sensu, el gran fil\u00f3sofo Carlos Astrada, cuando actu\u00f3 perif\u00e9ricamente en las filas del primer peronismo, lleg\u00f3 a criticarlo sin poner como atenuante su exquisita y siempre reconocida est\u00e9tica de lo aciago. Cuestion\u00f3 a J\u00fcnger precisamente por su tesis de la \u201cmovilizaci\u00f3n total\u201d. Era tocar uno de los n\u00facleos esenciales de lo que, alberdianamente, se conden\u00f3 como el crimen de la guerra en el siglo XX.<\/p>\n<p>Los sectores medios, como los que en Europa \u2013Italia y Alemania\u2013, hace m\u00e1s de medio siglo, se movilizaban acosados por humillantes derrotas b\u00e9licas anteriores junto a la b\u00fasqueda de culpables externos, no se dieron as\u00ed entre nosotros. Aqu\u00ed el reguero de violencia nacional no sigui\u00f3 necesariamente las formas pol\u00edticas entrelazadas con una locura mesi\u00e1nica que pretend\u00eda diversas f\u00f3rmulas m\u00e1gico-burocr\u00e1ticas de racionalizaci\u00f3n. Es cierto que en el bombardeo a la Plaza de Mayo se buscaron justificaciones en ideolog\u00edas egregias. Para los marinos cristianos el \u201cCristo Vence\u201d y para los militares laicos el fantasma redivivo de Rosas. Eran f\u00f3rmulas fan\u00e1ticas y sacramentadas que podr\u00edan justificar la masacre de tantas personas. Justificaciones m\u00edsticas o id\u00f3latras que se fueron difuminando, aunque se tomaron su tiempo para hacerlo. Solitarios quedaron los masacrados de la historia, tirados sobre pavimentos y descampados.<\/p>\n<p>La represi\u00f3n con tecnolog\u00edas delirantes y secretas del 76, en el gobierno de las juntas militares, tuvo revestimiento liberal. Y en lo econ\u00f3mico, sabemos cu\u00e1les fueron los resultados de estos fotogramas del \u201ccapitalismo neoliberal\u201d. Pero en el interior de las mazmorras de exterminio, sol\u00eda haber ciertas \u201chip\u00f3stasis\u201d: los retratos de Hitler. En su famosa \u201cCarta a la Junta Militar\u201d, uno de los m\u00e1s conmovedores testimonios contempor\u00e1neos de denuncia y dial\u00e9ctica de la esperanza, Walsh dice que los planes de sacrificio masivo de militantes se explicaban por una motivaci\u00f3n econ\u00f3mica, por la aplicaci\u00f3n de un plan trazado por las potencias financieras internacionales. Estas precisas y tan c\u00e1usticamente elaboradas sentencias de Walsh sobre las t\u00e9cnicas de tortura y desaparici\u00f3n nos permiten introducir una interrogaci\u00f3n sobre esa maquinaria de muerte.<\/p>\n<p>\u00bfFuncionaba como ap\u00e9ndice estricto de los proyectos econ\u00f3micos o ten\u00eda un l\u00fagubre goce aut\u00f3nomo, relativamente exento de aquellas determinaciones materiales? Quiz\u00e1s hab\u00eda un aut\u00f3mata exterminador dentro del aparato clandestino del Estado, que se regocijaba turbiamente de esas econom\u00edas propias de saqueo y la acumulaci\u00f3n primitiva devastadora, devorando cuerpos m\u00e1s all\u00e1 de lo que reclamaba ese mismo plan econ\u00f3mico. Ese ser\u00eda el \u201cneonazismo\u201d oculto de la Gran Represi\u00f3n, que conviv\u00eda con la frase \u201clos desaparecidos son entelequias\u201d del \u201cliberal\u201d Videla.<\/p>\n<p>Pero era una \u00e9poca en que, todav\u00eda, no estaban abolidas las significaciones ideol\u00f3gicas visibles, de plaza p\u00fablica: nacionalismo, liberalismo, y en un plano m\u00e1s impl\u00edcito, los diversos populismos, ante los cuales no era necesario que llegaran las m\u00e1s elaboradas reflexiones de Laclau, para intuirlo como una intermediaci\u00f3n de nacionalismos democr\u00e1ticos, socialismos populares, jacobinismos republicanos y seg\u00fan los momentos diversos que se atravesaban, proclamas de \u201ccapitalismo serio\u201d contra el \u201cindeseable capitalismo salvaje\u201d. Sin duda, una pol\u00e9mica.<\/p>\n<p>El macrismo hace un corte, da un salto definitivo hacia la desconexi\u00f3n total de las ideolog\u00edas para inaugurar una oscura pol\u00edtica pulsional, exacerbando al individuo aislado como un \u00e1tomo regido por un nuevo tipo de legalidad represiva. El \u201cdeseo represivo\u201d es provocado en una nueva definici\u00f3n de un individuo, apenas superficialmente \u201cciudadano\u201d, pero que expuls\u00f3 la idea cl\u00e1sica de ley de su clausurada conciencia de hombre unidimensional. Marchamos hacia una concepci\u00f3n de la \u201cley\u201d que hasta ahora no conoc\u00edamos. Es la ley encarnada por el Carro Blindado Antipiquete con Ca\u00f1\u00f3n Hidrante. Este artefacto no se halla dentro de la Constituci\u00f3n, sino al rev\u00e9s. La Constituci\u00f3n es su estropajo, su harapo para el guardabarros. \u00a0Esto supone la abolici\u00f3n de la norma subjetiva ciudadana, fundada como tal en las diversas vicisitudes de la historia nacional. Es sustituida ahora por la conciencia inmediata, obturada en todos sus poros por el rezo ante el altar del Autom\u00f3vil Acorazado que act\u00faa en forma intratable, como animal suelto. Verbitsky lo llama teolog\u00eda pol\u00edtica, en su \u00faltima nota en este diario. Dentro de ese carro espectral viajan los voceros escogidos \u2013no son pocos y nos hablan todas las noches\u2013 del neofascismo liberal macrista.<\/p>\n<p>La ley moderna, desde el siglo XVIII en adelante siempre se concibi\u00f3 a la manera kantiana \u2013incluso los nacionalismos m\u00e1s \u201chegelianos\u201d tambi\u00e9n lo expusieron as\u00ed\u2013, de modo tal que se relacionase la norma general con la voluntad intr\u00ednseca de la persona. La ley moral surgir\u00eda entonces de la \u201cvoluntaria capacidad de que cada individuo sea un legislador universal\u201d. Lo contrario al blindaje de la conciencia. Era la ley general social reelaborada por una subjetividad abierta del propio \u201clegislador ciudadano\u201d. Yrigoyenismos, peronismos, alfonsinismos, kirchnerismos se convirtieron en el resistente hilo zigzagueante de la reparaci\u00f3n nacional democr\u00e1tica, con su m\u00e1s o sus menos y sus pr\u00e9stamos o recelos mutuos. Todos esos nombres se rigieron por ese legado en la interpretaci\u00f3n de la ley. Ley social como discusi\u00f3n colectiva y sujetos p\u00fablicos fusionados en ese debate sobre la norma porosa que hac\u00eda a la arquitectura de sus conciencias aut\u00f3nomas.<\/p>\n<p>La novedad es que con el macrismo todo eso ha desaparecido. El fascismo son dos cosas, su nivel historizado y su nivel metaf\u00f3rico. Lo primero, el macrismo no lo frecuenta pues pronuncia palabras republicanas ahist\u00f3ricas, aunque cada vez menos y sin comprenderlas acabadamente. Pero en el otro plano, su concepci\u00f3n financiera de las conciencias expulsa la ley moral. Concibe apenas conciencias hidrantes, chorros de violencia protocolizada que hostigan cuerpos. Por encima de la ley com\u00fan hay Protocolos. El Macri-Prinzip, agazapado hasta el momento, ya sali\u00f3 a luz. Act\u00faa al margen de los andamiajes normativos de una trama heredada, imperfecta pero ligada a la idea de hombres sociales libres. El Macri-Prinzip niega todo eso con un complejo y resbaladizo sistema de justificaciones para el pillaje de las conciencias por parte del Estado. El Carro Hidrante-Prinzip va al frente y retrocede un poco. Ejemplo: ataca las bases materiales del cine nacional y al otro d\u00eda dice que lo \u201caman\u201d. Las melosas rectificaciones posteriores son la incrustaci\u00f3n del melodrama liberal en la conciencia del Protocolo General, y la gu\u00eda del Carro de Combate Urbano son neomet\u00e1foras fascistoides que ocupan el lugar de la ley com\u00fan general.<\/p>\n<p>La voz marginal de Baby Etchecopar, un troll con viscosidades a plena luz que actuaba hace tiempo, se corre progresivamente hacia el centro del sistema macrista. La sociedad argentina, con sus insuficiencias, era una sociedad de debates, una sociedad multilegislativa. La forma abierta de ley hac\u00eda que estuviera en los parlamentos y simult\u00e1neamente en las conciencias del pueblo del Himno y de la Constituci\u00f3n. El negacionismo macrista, con tantas manifestaciones ya a la vista, implica abandonar esa idea abierta de la ley, esa bellota siempre en debate, por una combinatoria gaseosa y picante. Un neofascismo progresivo, silencioso y sin palabras, con pr\u00f3tesis liberales que cada vez m\u00e1s se alejan de sus actos reales. Ganarle lo m\u00e1s pronto posible las elecciones, lo que no es un sue\u00f1o descabellado, supone interferir la pesadilla del Gobierno de los Panzer Wagen, adquiridos con el dinero que le falta a la educaci\u00f3n, al cine nacional o a la econom\u00eda popular.<\/p>\n<h6>Fuente: P\u00e1gina 12<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La expresi\u00f3n neofascismo suena rara, inconveniente, no abandona nunca sus aires nefastos pero imprecisos. 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