{"id":68503,"date":"2017-10-09T07:17:39","date_gmt":"2017-10-09T10:17:39","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=68503"},"modified":"2017-10-09T07:17:39","modified_gmt":"2017-10-09T10:17:39","slug":"sentir-la-injusticia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/sentir-la-injusticia\/","title":{"rendered":"Sentir la injusticia"},"content":{"rendered":"<p>Muchos se negaron a creer que lo hab\u00edan matado, aunque ya no era un secreto que estaba en la guerrilla boliviana y all\u00ed perder la vida era un destino m\u00e1s que probable, como \u00e9l lo se\u00f1alara tantas veces. Sin embargo, el Che ya era un personaje legendario y como tal te\u00f1ido de un halo de inmortalidad. Fidel Castro, comprendiendo que era necesario asumir cuanto antes la noticia dolorosa, en un dram\u00e1tico discurso radiof\u00f3nico no dej\u00f3 posibilidad ninguna de seguir dudando. Est\u00e1bamos entonces en Cuba, con Lila Pastoriza, y, d\u00edas despu\u00e9s, pudimos asistir al acto en la Plaza de la Revoluci\u00f3n, donde Fidel, frente a un mill\u00f3n de personas \u2013rostros cruzados de l\u00e1grimas y un silencio tan poco habitual como conmovedor\u2013 nos dej\u00f3 una sentencia que resum\u00eda buena parte de la historia: \u201cCuando nos pregunten c\u00f3mo queremos que sean nuestros hijos, les responderemos: que sean como el Che\u201d.<\/p>\n<p>Vinieron m\u00e1s tarde momentos confusos, en los que costaba conciliar la magnitud del personaje y del proyecto latinoamericano con su intento en Bolivia, que mostraba las limitaciones de la mirada foquista. Tiempos de mucha discusi\u00f3n, en los que, sin embargo, no nos cre\u00edamos derrotados, porque el ejemplo de Guevara segu\u00eda siendo m\u00e1s fuerte que cualquier objeci\u00f3n. En 1969, el Cordobazo tendr\u00eda un efecto paradojal: a partir de all\u00ed result\u00f3 impensable cualquier proyecto que no reconociera un rol principal a la lucha de los trabajadores, pero \u2013por otra parte\u2013 la combativa reacci\u00f3n del pueblo que se sent\u00eda ahogado por la dictadura de entonces parec\u00eda confirmar nuestras expectativas revolucionarias.<\/p>\n<p>Cuando nos acercamos al peronismo, como tantos otros militantes en los setenta, la relaci\u00f3n con el Che se hizo para nosotros m\u00e1s dif\u00edcil. Mientras las agrupaciones de izquierda levantaban su figura como estandarte, otras eran las banderas de los Montoneros o del activismo sindical de la Juventud Trabajadora Peronista. Sin embargo, \u00e9ramos conscientes de cu\u00e1nto ten\u00eda que ver nuestra pr\u00e1ctica pol\u00edtica con el Che y con quienes hab\u00edan sostenido \u2013en aquellos a\u00f1os formativos\u2013 que era posible cambiar el mundo y que val\u00eda la pena vivir para eso. Despu\u00e9s, en la c\u00e1rcel o en el exilio, el respeto a su figura y el reconocimiento compartido a su trayectoria nos ayudaron, en momentos en que las diferencias pol\u00edticas entre la militancia peronista y la izquierda parec\u00edan insalvables, a sentirnos hermanados con todos los que luchaban contra la dictadura.<\/p>\n<p>\u00c9l hab\u00eda se\u00f1alado m\u00e1s que ninguno las limitaciones de la experiencia de los socialismos reales, hab\u00eda denunciado en su Discurso de Argel que el comercio exterior de esos pa\u00edses mostraba las mismas inequidades que eran regla en el capitalismo, hab\u00eda imaginado sociedades en los que el incentivo material deb\u00eda perder peso frente al est\u00edmulo moral y a la solidaridad. Hab\u00eda cuestionado con m\u00e1s fuerza que ninguno las visiones dogm\u00e1ticas que limitaban severamente la libertad de la creaci\u00f3n literaria y art\u00edstica, se\u00f1alando el absurdo del llamado realismo socialista que pretend\u00eda parar el curso de la historia imponiendo como forma excluyente de narrar a la novela realista del siglo XIX. Hab\u00eda proclamado tambi\u00e9n la necesaria unidad latinoamericana, la misma que, desde otra perspectiva, Per\u00f3n reclamar\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>El mundo cambi\u00f3 en un sentido muy distinto al imaginado por el Che, pero la experiencia de comienzos del siglo XXI reactualiz\u00f3 su proyecto de unidad latinoamericana. Muchas de sus anticipaciones siguen siendo actuales; otras, como sus documentadas observaciones sobre el funcionamiento de las econom\u00edas socialistas, deben revisarse en un contexto muy distinto, signado por la desaparici\u00f3n de la mayor\u00eda de los pa\u00edses del socialismo real y por la paradoja de que el capitalismo se vuelve cada vez m\u00e1s injusto e impiadoso, mientras resulta m\u00e1s dif\u00edcil imaginar su desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, la dimensi\u00f3n \u00e9tica de Guevara no ha dejado de crecer. En un mundo que reduce los espacios en que se pueda manifestar la solidaridad entre los hombres, resuena la frase del Che, en la carta de despedida a sus hijos, reclam\u00e1ndoles que nunca perdieran la que considera la principal cualidad de un revolucionario: \u201cSean siempre capaces de sentir en lo m\u00e1s hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo\u201d.<\/p>\n<p>Este breve recorrido, necesariamente muy personal, es tambi\u00e9n, con sus m\u00e1s y sus menos, la historia de muchos de los que seguimos extra\u00f1ando al Che, de quienes hemos aprendido a discutirle con la misma firmeza que \u00e9l ten\u00eda para defender sus ideas y no aceptar acr\u00edticamente ninguna afirmaci\u00f3n por ilustre que fuera quien la formulaba. As\u00ed debat\u00eda con quienes cautivados por el genio de Marx se negaban a ver los condicionamientos hist\u00f3ricos que pesaban sobre su pensamiento.<\/p>\n<p>Nuestra relaci\u00f3n con Guevara se ha tornado m\u00e1s compleja, es cierto, pero en cincuenta a\u00f1os no hemos dejado de sentir su presencia. Son millones las personas que en el mundo comparten la admiraci\u00f3n al guerrillero heroico junto a un sentimiento amoroso hacia el hombre noble, sensible, talentoso y solidario que alumbr\u00f3 los tiempos de nuestra juventud.<\/p>\n<p>Por\u00a0Eduardo Jozami<\/p>\n<h6>Fuente: P\u00e1gina 12<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchos se negaron a creer que lo hab\u00edan matado, aunque ya no era un secreto que estaba en la guerrilla boliviana y all\u00ed perder la vida era un destino m\u00e1s que probable, como \u00e9l lo se\u00f1alara tantas veces.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":68504,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[21],"class_list":["post-68503","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","tag-argentina"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68503","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=68503"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/68503\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/68504"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=68503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=68503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}