{"id":7450,"date":"2014-05-12T15:28:14","date_gmt":"2014-05-12T18:28:14","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=7450"},"modified":"2014-05-12T15:28:14","modified_gmt":"2014-05-12T18:28:14","slug":"justicia-social-y-seguridad-estigmatizaciones-y-aislamientos-de-las-juventudes","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/justicia-social-y-seguridad-estigmatizaciones-y-aislamientos-de-las-juventudes\/","title":{"rendered":"Justicia Social y Seguridad: Estigmatizaciones y aislamientos de las juventudes"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/cs04fo01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-7451\" src=\"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/cs04fo01.jpg\" alt=\"cs04fo01\" width=\"232\" height=\"197\" \/><\/a>El Censo 2010 revel\u00f3 que el 42 por ciento de la poblaci\u00f3n, unos 17 millones de personas, tiene hasta 24 a\u00f1os. La mirada conservadora vincula a los j\u00f3venes pobres con el delito. Sin embargo, las juventudes tienen hoy una agenda vinculada a la solidaridad y territorialidad.<\/p>\n<h5>Por Roxana Mazzola *<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Existen diversos imaginarios sobre las juventudes que han predominado en nuestro pa\u00eds y que est\u00e1n presentes en conversaciones cotidianas. Son parte de nuestro \u201cacervo\u201d cultural, los cuales a menudo se naturalizan y cristalizan en instituciones, legislaciones, que establecen lo \u201capropiado en las formas de intervenir del Estado\u201d por m\u00e1s que vulneren derechos. Algunas de estas percepciones (en especial las m\u00e1s perjudiciales) son reproducidas por los medios de comunicaci\u00f3n, despertando esa mirada instalada en la memoria colectiva hace m\u00e1s de un siglo o durante los procesos m\u00e1s represivos o regresivos. Esto tiene lugar frente a otras luchas por la justicia social, con otros sentidos, donde las juventudes son \u201cprotagonistas\u201d. Esas etapas fueron las siguientes.<\/p>\n<p><strong>&#8211; 1920\/30: la \u201ccriminalizaci\u00f3n de la juventud\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Surge a inicios del siglo XX con una oligarqu\u00eda restringida y modelo de desarrollo agroexportador. Se visualiza al joven como peligroso y hay una asociaci\u00f3n lineal entre comportamientos juveniles y violencia. No se distingue entre juventud pobre y delito. Es el mecanismo del \u201cp\u00e1nico moral\u201d el que entra a operar y se instalan discusiones que tiendan a justificar mecanismos represivos sobre ni\u00f1os y j\u00f3venes. Es el paradigma de la \u201csituaci\u00f3n irregular\u201d de la infancia, adolescencia y juventud. Esta es una mirada vigente. Como se\u00f1ala Kessler, muchas veces en los barrios populares sus propios vecinos los ven como una suerte de amenaza interna. Una mirada m\u00e1s restrictiva y una idea de justicia distributiva m\u00e1s vinculada a criterios utilitaristas: cada uno como pueda. No se fortalec\u00eda a las familias sino a instituciones especializadas para el \u201ctratamiento\u201d de los j\u00f3venes. Medidas para garantizar el orden social, la seguridad y el control son lo esencial.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Los \u201950: preparaci\u00f3n para la vida adulta, normalizaci\u00f3n y justicia social.<\/strong><\/p>\n<p>En el marco de pol\u00edticas distributivas, la concepci\u00f3n que identifica la juventud como un per\u00edodo \u201cpreparatorio\u201d, de transici\u00f3n entre la ni\u00f1ez y la adultez, tiene lugar desde los a\u00f1os \u201950, bajo un modelo de industrializaci\u00f3n sustitutiva de importaciones y con eje en la ampliaci\u00f3n de los derechos del trabajador y de la familia obrera. Es el paradigma de la \u201cnormalizaci\u00f3n\u201d ligado a criterios igualitarios de justicia distributiva. Las pol\u00edticas p\u00fablicas se orientan a promover la educaci\u00f3n y capacitaci\u00f3n como v\u00edas de preparaci\u00f3n para la vida adulta, lo que permiti\u00f3 una creciente incorporaci\u00f3n de amplios sectores juveniles a los beneficios de la educaci\u00f3n, mientras que la familia era aquella tradicional nuclear con jefatura de hogar masculina.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Los \u201960 y \u201970: el \u201cprotagonismo\u201d juvenil.<\/strong><\/p>\n<p>La juventud politizada y los movimientos art\u00edsticos aparece en escena. El paradigma del \u201cprotagonismo\u201d juvenil intenta tomar un lugar, aunque por poco tiempo. Son los hijos y las hijas del proceso de inclusi\u00f3n y distribuci\u00f3n generado durante el peronismo. La asociaci\u00f3n ya no era entre j\u00f3venes universitarios solamente, como en la Reforma Universitaria de 1918, sino que grupos de j\u00f3venes fueron forjando una asociaci\u00f3n con movimientos populares, barriales y obreros a lo largo de esas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p><strong>&#8211; 1976: la \u201ccriminalizaci\u00f3n\u201d extendida.<\/strong><\/p>\n<p>Cuando se instaur\u00f3 la dictadura militar m\u00e1s cruenta en la historia de nuestro pa\u00eds, se impuso un plan econ\u00f3mico de ajuste, con congelaci\u00f3n de salarios, proscripci\u00f3n de la asociaci\u00f3n sindical, bajo un eslogan que dec\u00eda \u201cachicar el Estado para agrandar la Naci\u00f3n\u201d. Es aquella mirada de \u201ccriminalizaci\u00f3n de la juventud\u201d de inicios de siglo, ahora extendida a toda la sociedad, la que vuelve a tomar lugar y en su peor forma. La apropiaci\u00f3n sistem\u00e1tica de ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos, la desaparici\u00f3n forzada de personas y la instauraci\u00f3n del miedo en la sociedad como forma de doblegaci\u00f3n ser\u00e1n algunos de los signos escalofriantes de la instauraci\u00f3n de un orden social injusto.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Los \u201990 y la crisis de 2001: los \u201cni ni\u201d y la \u201cprotecci\u00f3n restringida\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>En los \u201990 se gesta la imagen que etiquet\u00f3 a los j\u00f3venes como los \u201cni ni\u201d, que no estudian ni trabajan. Consolidando aquellas pol\u00edticas econ\u00f3micas iniciadas en la dictadura, en los \u201990 las juventudes ser\u00e1n segregadas y vulneradas en sus derechos. La salud, educaci\u00f3n y seguridad social fueron descentralizadas y\/o privatizadas, instaurando un federalismo social desigual. La falta de empleo, la deserci\u00f3n escolar y la baja calidad educativa se destacan como detonantes de los llamados \u201cni ni\u201d. Su origen proviene del acr\u00f3nimo ingl\u00e9s NEET, not in employment, education or training (ni trabaja, ni estudia ni recibe formaci\u00f3n). El mismo fue utilizado por primera vez en 1999 en un informe de la Social Exclusion Unit, que es una oficina de apoyo al gabinete del primer ministro de la Gran Breta\u00f1a. Su uso se ha extendido, siendo especialmente atractivo para los medios de comunicaci\u00f3n. Bajo esta mirada, los j\u00f3venes son estigmatizados, siendo visualizados como seres inactivos e improductivos, constituy\u00e9ndose as\u00ed dicha estigmatizaci\u00f3n en el origen de una forma de exclusi\u00f3n. Si bien refleja lo que se quiere decir, llamarlos \u201cni ni\u201d, como bien se\u00f1alara Emilce Moler, es hacerlos responsables de las carencias que tienen. Cuando la realidad es que no tienen acceso a la educaci\u00f3n, ni al trabajo. Los j\u00f3venes hacen muchas actividades. Cuidan a sus hermanos, colaboran en sus casas, escuchan y recrean arte, m\u00fasica, militan. Esta es una mirada homogeneizadora y que invisibiliza la complejidad de sus vidas frente a la heterogeneidad de situaciones de las juventudes. Los visualiza de forma pasiva. Este es el paradigma de la \u201cprotecci\u00f3n restringida\u201d de la infancia, adolescencia y juventud.<\/p>\n<p><strong>&#8211; 2003 en adelante: despertar pol\u00edtico de las juventudes y la \u201cprotecci\u00f3n ampliada\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Desde el a\u00f1o 2003, el despertar pol\u00edtico de las juventudes es una manifestaci\u00f3n concreta del cambio pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social y cultural que vive nuestro pa\u00eds, en contraste con los \u201990. Del desinter\u00e9s, la apat\u00eda, la falta de participaci\u00f3n o de \u201cvoluntad\u201d de cambio se pas\u00f3 al protagonismo de las juventudes, a reconocerlos como agentes de cambio y transformadores de la realidad. Es el nuevo paradigma: la \u201cprotecci\u00f3n ampliada\u201d donde las infancias y juventudes dejan de ser consideradas una \u201camenaza\u201d para la sociedad y el Estado interviene garantizando cierta justicia distributiva a su favor. Comienza un proceso donde dejan de ser invisibilizadas y consideradas un colectivo restringido, pero en dura disputa con otras miradas que limitan el alcance del cambio cultural.<\/p>\n<p>Las juventudes son protagonistas de luchas continuas en la sociedad, no s\u00f3lo discursivas sino en su materializaci\u00f3n. Conviven paradigmas, expresi\u00f3n de disputas y proyectos distintos. Hay una ambivalencia en su visualizaci\u00f3n como sujetos activos o pasivos a lo largo de nuestra historia donde se olvida que son presente y protagonistas. Comprenden al 42 por ciento de la poblaci\u00f3n (17 millones tiene hasta 24 a\u00f1os seg\u00fan el Censo 2010). Restringir la discusi\u00f3n a la mirada unilineal que vincula a los j\u00f3venes pobres con el delito no s\u00f3lo es tener una visi\u00f3n homegeneizadora de las juventudes cuando sus realidades son muy heterog\u00e9neas, sino que implica tambi\u00e9n no plantear alternativas y dar vuelta la cara a casi la mitad de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay una agenda vinculada a la solidaridad, territorialidad y cohesi\u00f3n social a promover, sin que sea filantr\u00f3pica. El desaf\u00edo es cambiar la mirada, m\u00e1s que reproducirla sobre las juventudes<\/p>\n<h5>* Directora ejecutiva del Cedep. Realizado en base a un documento de trabajo sobre Progresar para la revista Estado y Pol\u00edticas P\u00fablicas, Flacso, 2014 y el libro Nuevo paradigma. La AUH en Argentina, Editorial Prometeo, 2012. mazzola.roxana@gmail.com<\/h5>\n<h6>Fuente: P\u00e1gina 12<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Censo 2010 revel\u00f3 que el 42 por ciento de la poblaci\u00f3n, unos 17 millones de personas, tiene hasta 24 a\u00f1os. La mirada conservadora vincula a los j\u00f3venes pobres con el delito. Sin embargo, las juventudes tienen hoy una agenda vinculada a la solidaridad y territorialidad. 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