{"id":75016,"date":"2018-04-06T08:16:24","date_gmt":"2018-04-06T11:16:24","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=75016"},"modified":"2018-04-06T08:16:24","modified_gmt":"2018-04-06T11:16:24","slug":"mundo-orca","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/mundo-orca\/","title":{"rendered":"Mundo Orca"},"content":{"rendered":"<p>El avistaje de fauna en Pen\u00ednsula Vald\u00e9s es el gran atractivo de esta regi\u00f3n natural protegida.<\/p>\n<p>Ballenas, lobos marinos, elefantes marinos, zorros, mulitas, ping\u00fcinos y guanacos son parte de la poblaci\u00f3n faun\u00edstica de la conocida, a nivel mundial, Pen\u00ednsula Vald\u00e9s. \u00bfY las orcas?<\/p>\n<p>Muchos la llaman \u00abballena asesina\u00bb. Pero las orcas, son el delf\u00edn m\u00e1s grande del mundo y en su vida despiertan pasi\u00f3n y adrenalina. Son mam\u00edferos, tienen dientes, sangre caliente, paren a sus cr\u00edas. Y habitan los oc\u00e9anos del mundo cerca de las plataformas continentales: Ant\u00e1rtida, Islandia, Kamchatka, Noruega, Nueva Zelanda, Nueva Guinea, Norteam\u00e9rica y Reino Unido. Y, por supuesto, en el Mar Argentino.<\/p>\n<p>Y es justo en nuestro pa\u00eds donde est\u00e1 la diferencia, porque en Pen\u00ednsula, en Caleta Vald\u00e9s, es el \u00fanico lugar del mundo donde las orcas adoptan un comportamiento distinto que se llama \u00abvaramiento intencional\u00bb. Los expertos cuentan que las orcas lo practican desde chicas y s\u00f3lo algunas de ellas logran tener \u00e9xito en la acci\u00f3n de tomar impulso en el agua junto a la costa para varar en la playa y cazar un lobito marino que atrapan entre sus dientes y con un fuerte envi\u00f3n giran sus nueve metros de longitud y sus m\u00e1s de diez toneladas en un segundo para regresar al mar y compartir la pieza con sus compa\u00f1eras. Es, sin dudas, uno de los instantes m\u00e1s violentos que rigen en la ley de la naturaleza en estado puro. Salvaje. Extremo. Pero es precisamente ese instante en el que el espectador se integra con la adrenalina y la emoci\u00f3n al momento sublime, inalcanzable, irrepetible y \u00fanico.<\/p>\n<p>Desde el aire se ve este territorio como una mano abierta y una traves\u00eda por tierra hacia Punta Norte deja en claro porqu\u00e9 esta regi\u00f3n es Reserva Integral. La adrenalina crece a medida que uno se acerca y se prepara para el avistaje de orcas que cazan lobitos marinos. De esto se trata. Naturaleza virgen y en estado pur\u00edsimo.<\/p>\n<p>A esta altura, el mar es de un azul oscuro e intenso. Los de m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os pueden recordar aquel documental \u00abAll\u00e1 lejos en el sur\u00bb, donde una de las cuestiones de la naturaleza que se mostraba era c\u00f3mo una orca se montaba en la arena y atrapaba un lobito marino. Andy Pruna era el autor del filme y se preguntaba, c\u00e1mara en mano y en off, si era m\u00e1s fuerte lo que estaba registrando para la posteridad o deb\u00eda retirarse pues, parec\u00eda que los lobitos al verlo hu\u00edan hacia el mar a pesar de que all\u00ed, los esperaban las orcas. Impacta esta especie de masacre. Pero es una Ley del mundo natural. Y de todos los sitios del planeta donde habitan orcas, es en la Patagonia argentina, en especial, Punta Norte donde se produce el varamiento intencional.<\/p>\n<p>Con esta idea y en especial los amantes de la naturaleza virgen se arriman a\u00f1o a a\u00f1o a estas costas de la Pen\u00ednsula Vald\u00e9s. Al final de la primavera y al principio del oto\u00f1o se las puede ver. Y el camino de ripio durante las dos horas que restan desde Pir\u00e1mides atraviesa la estepa, tranqueras, ovejas, guanacos, estepa y m\u00e1s estepa.<\/p>\n<p>Hasta que de pronto, una curva y el mar. As\u00ed, enorme, azul oscuro, se despega del cielo y se recortan todo el tiempo las playas y los acantilados. Y un grupito de \u00e1rboles verdes, los \u00fanicos, auguran una estancia. Es La Ernestina donde su due\u00f1o, Juan Manuel Copello, hace dieciocho a\u00f1os que conduce a los grupos de visitantes que se alojan aqu\u00ed a un lugar privilegiado para avistar orcas.<\/p>\n<p>Desde la \u00e9poca de su bisabuelo, 1907, que cr\u00edan ovejas. Juan es un experto en orcas, por verano calcula unas 50 personas que duermen en la estancia para lograr ver los varamientos. \u00abEn general europeos, en los \u00faltimos a\u00f1os, muchos alemanes y norteamericanos\u00bb, apunta en di\u00e1logo con La Capital.<\/p>\n<p>Pero los bichos no esperan. As\u00ed es que, una hora de atraso, puede poner fin al sue\u00f1o de ver orcas. Sin embargo, el mismo camino que conduce a la estancia lleva hasta el mirador p\u00fablico de la Reserva Faun\u00edstica de Punta Norte. Con guardafauna incluido y sistema de radios, se van comunicando hasta que se pasan el dato de si vieron a \u00abJC\u00bb, \u00abMel\u00bb o a \u00abAntu\u00bb.<\/p>\n<p>Un buen folleto con fotos impecables las identifica a cada una. La aleta dorsal que asoma amenazante y una mancha en su base a la que se la llama \u00abmontura\u00bb, y otra junto a los ojos, son la huella digital, y es justo lo que individualizan los expertos para corroborar el estado de cada individuo, y hacer su seguimiento. Si lo han vuelto a ver, si ha desaparecido y qu\u00e9 comportamiento tiene.<\/p>\n<p>Las horas avanzan y uno se vuelve por ese d\u00eda en un flamante naturalista experto en el mundo orcas. La verdad es que son imponentes y preciosas. Hay orcas hembras y machos. Cuando la aleta que asoma es recta y enorme, es macho y la femenina es m\u00e1s peque\u00f1a y con cierta curvatura en uno de sus lados. En esos di\u00e1logos se lleva la tarde cuando el sol pierde fuerza sobre el oc\u00e9ano. La naturaleza tambi\u00e9n conlleva mucha paciencia y nadie puede predecir si al final las ver\u00e1. Que no decaiga.<\/p>\n<p>Son largas las horas de espera. Un lobito, una colonia de lobos marinos, gaviotas, un zorro colorado que pasa y mira. Lo mismo que los \u00abpiches\u00bb, las mulitas chiquitas que hay que ver c\u00f3mo rajan. La ropa siempre en capas para abrigarse en la intemperie. De pronto se es escucha por radio: \u00abSe acercan\u00bb. Y del enorme oc\u00e9ano que tenemos a nuestros pies, bajo el acantilado, casi planchado, en su mejor momento de marea alta. Mientras algunos lobitos marinos nadan en la orilla y otros duermen panza arriba, el silencio total de la expectativa se interrumpe cuando una aleta negra formidable avanza cortando el mar. Brillante, recta y negra.<\/p>\n<p>Parece estar tan cerca que la podemos tocar. Pero no. La playa es de canto rodado. Y no se entiende como no queda atascada. Es que la marea alta llena el \u00abcanal de ataque\u00bb, el mar crecido inunda las restingas que forman canales por donde acceden las orcas, est\u00e1 pegadito a la playa que baja en picada. Y ah\u00ed, tambi\u00e9n, est\u00e1 la colonia de lobos marinos. Estamos todos, bah. Pero ni se mosquean. El p\u00fablico humano se tapa la boca. Algunos cierran los ojos. Otros ajustan los bionoculares. Se siente el gatillo de las c\u00e1maras de fotos. Todo esto ocurre en un segundo. Y nada. Pasa de largo la aleta y se la traga el mar. Da hasta envidia cuando el guardafauna local cuenta que d\u00edas atr\u00e1s vio ah\u00ed mismo a esa misma hora, cinco varamientos. Despu\u00e9s de las 19, comienza a bajar la marea, y con esto, baja la posibilidad de que se acerquen las orcas.<\/p>\n<p>Los que duermen en Puerto Madryn deber\u00e1n volver al otro d\u00eda para probar m\u00e1s suerte y los que tienen la suerte de dormir en la estancia La Ernestina, tendr\u00e1n m\u00e1s chang\u00fc\u00ed. Su due\u00f1o, Juan Copello recibe con sonrisas y renueva la advertencia: \u00abLas orcas no esperan. En uno de los viajes, unos a\u00f1os atr\u00e1s, dos de los hu\u00e9spedes eran ingleses que se conocieron en la Argentina. Uno de ellos, Mike, profesor en Londres, recorr\u00eda mares del mundo para avistar orcas; y Ken, busca cada a\u00f1o lugares para admirar la naturaleza, hacer safaris. Cuatro d\u00edas completos estuvieron de guardia para ver orcas. Hasta que una ma\u00f1ana, luego del desayuno en la estancia bien temprano, Juan apuraba el tranco desde la camioneta 4&#215;4. Con un r\u00e1pido relevamiento del territorio, se mont\u00f3 una guardia junto al faro de Punta Norte. Y desde all\u00ed, radio mediante en comunicaci\u00f3n con la regi\u00f3n, los datos iban y ven\u00edan sobre el avistaje de varios ejemplares.<\/p>\n<p>Otra vez, el sol que entibia la ma\u00f1ana, el mar hecho una plancha, pero ni siquiera se ve\u00edan lobos marinos. La espera mirando el horizonte perfecto puede ser larga. Pero los guanacos, zorros y demases amenizan la guardia. El mundo natural es completo, Hay cactus, matas. Y arenisca. As\u00ed que cercano al mediod\u00eda surge un nuevo dato, y el grupo se pone en movimiento a bordo de la camioneta. Hay m\u00e1s \u00e1nimo a medida que crece la marea. Desde el techo del veh\u00edculo hay m\u00e1s visi\u00f3n. De pronto, Juan, el experto grita desfigurado: \u00ab\u00a1Orcas!\u00bb. Y de un salto trepa a su asiento, pone en marcha la nave y salimos todos agarrados hacia \u00abel lugar\u00bb.<\/p>\n<p>Parece que volamos, pero llegamos. Y ya no es ni faro ni mirador, ahora directamente, estamos junto a la playa, inclinada y de canto rodado. La orden es clara, caminar en fila, arrodillados y en completo silencio hasta un rinc\u00f3n seguro y prudente donde no molestemos a la colonia de lobos marinos, que ahora s\u00ed, los vemos cercanos, dentro de las dimensiones patag\u00f3nicas.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n es casi imposible. Las piedras bajo las rodillas hacen un ruido b\u00e1rbaro y duelen un mont\u00f3n. A uno se le escapa un soplido de esfuerzo y es el mismo que hacen los lobitos y es el mismo que atrae a las orcas, adem\u00e1s, ahora, as\u00ed arrodillados, parecemos lobos de mar. Miedo. \u00bfTerror? El mar est\u00e1 como ajeno, cerquita de nosotros. Pero ya estamos en el baile, as\u00ed que el dolor se olvida y se contiene la respiraci\u00f3n cuando una se\u00f1a de Juan advierte la presencia de una aleta enorme. Pero no es una, \u00a1son siete! Al mismo ritmo cortan el mar, van rapid\u00edsimo. Los ojos no alcanzan. Los lobitos juegan en la orilla, chiquititos, preciosos. \u00a1Av\u00edsenles! Se meten al mar, y salen como corriendo. Juegan entre s\u00ed, remolonean, son una dulzura.<\/p>\n<p>Y las aletas est\u00e1n s\u00faper cerca. Cada vez m\u00e1s. Hasta que una frena, encara la playa y avanza sin m\u00e1s. Lo que aparece es un monstruo gigante con forma de orca, impecable. Que salta y se monta en la playa de piedras y atrapa con la boca un lobito. Toma envi\u00f3n, pega un salto gigante y vuelve al mar revoleando al bichito. Tremendo. Algunos lobitos miran sin comprender. Y ya est\u00e1. Ya fue.<\/p>\n<p>La orca se une a la manada con la presa entre los dientes. Y la paz vuelve a reinar en la playa. Cuando el estupor del grupo a\u00fan no se disipa, se repite la acci\u00f3n, uno, dos y otra vez. Algunos se olvidan de gatillar la c\u00e1mara. Juan advierte: \u00a1no se distraigan!. Vemos uno que logra zafar con ayuda de una ola y trepa torpe por entre el canto rodado. En fin. Es raro el ser humano. Porque a esta altura, se olvida de las l\u00e1grimas y ante la torpeza de los lobitos que vuelven al mar, el alma cobra la fuerza del depredador y hasta aclama por m\u00e1s. Y ocurren nuevos varamientos, nueva cacer\u00eda.<\/p>\n<p>Fue una jornada que al contarla nadie la cree. Lo p\u00fanico que salva a los lobitos es, tambi\u00e9n, la misma naturaleza cuando empieza a bajar la marea. Y con ella, las orcas ven dificultada su tarea. El grupo se re\u00fane y mediante se\u00f1as, nos alejamos, otra vez con el suplicio de caminar arrodillados. La tarde se apaga, el atardecer acompa\u00f1a durante el camino a la estancia al grupo que sigue en silencio.<\/p>\n<p>La noche es un sue\u00f1o. Una vez en el living del casco, los ojos grandes de todos expresan m\u00e1s que las palabras. Claro, hay gente que reserva habitaciones hasta dentro de cinco a\u00f1os. Es clave el lugar. Es \u00fanica la experiencia.<\/p>\n<p>Para otra experta como Mar\u00eda Leoni Gaffet, es m\u00e1s lo que \u00abno se sabe\u00bb sobre orcas que lo que s\u00ed se conoce, la gran inc\u00f3gnita es el gran atractivo. Las orcas habitan los mares que ba\u00f1an a la pen\u00ednsula todo el a\u00f1o, pero claro que \u00abcuando nacen los cachorros tanto de elefantes marinos, en noviembre, y en febrero-marzo, los lobos marinos, es cuando se produce el varamiento\u00bb, explica la secretaria de Turismo de Puerto Madryn, quien adem\u00e1s distingue el avistaje de ballenas de entre junio a diciembre, el verano con los delfines y todo el a\u00f1o la avifauna que puebla este enclave de la naturaleza que, en Europa, no se consigue.<\/p>\n<p>Datos \u00fatiles<\/p>\n<p>www.peninsulavaldes.org.ar<\/p>\n<p>\u2022Entrada al \u00e1rea Natural Protegida:<br \/>\n-extranjeros $415<br \/>\n-argentino $220<br \/>\n-residente de Chubut $70 (menores de cinco a\u00f1os gratis)<\/p>\n<p>\u2022Estancia La Ernestina:<br \/>\n-habitaci\u00f3n base doble y todo incluido, 960 d\u00f3lares, info@laernestina.com; www.laernestina.com \/ 0280-15466-1079.<\/p>\n<p>\u2022www.Hotelpeninsula.com.ar \/ hotel Peninsula , (Puerto Madryn ) por noche base doble $2.369<\/p>\n<p>\u2022Para conocer m\u00e1s sobre el Mundo Orca:<br \/>\nV\u00eda Facebook \/Punta Norte Orca Research\/ web www.pnor.org<\/p>\n<p>\u2022En Semana Santa, el atractivo est\u00e1 en Madryn con el V\u00eda Crucis Submarino: www.madryn.travel; www.chubutpatagonia.gob.ar; www.chubut.gov.ar; www.madryn.gov.ar<\/p>\n<p>D\u00f3nde comer<\/p>\n<p>\u2022\u00bbEn mis fuegos\u00bb, es el restaurante del chef Gustavo Rapretti, donde se pueden degustar platos \u00fanicos de excelencia, con frutos del mar y cordero patag\u00f3nico.<\/p>\n<h6>Fuente: La capital<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El avistaje de fauna en Pen\u00ednsula Vald\u00e9s es el gran atractivo de esta regi\u00f3n natural protegida.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":75017,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[87],"tags":[14],"class_list":["post-75016","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-turismo","tag-chubut"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75016","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75016"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75016\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/75017"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75016"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75016"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75016"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}