{"id":75968,"date":"2018-05-02T07:06:09","date_gmt":"2018-05-02T10:06:09","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=75968"},"modified":"2018-05-02T07:06:09","modified_gmt":"2018-05-02T10:06:09","slug":"que-es-la-politica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/que-es-la-politica\/","title":{"rendered":"Qu\u00e9 es la pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p>Reacia a ser definida, en primer lugar la pol\u00edtica fascina porque jam\u00e1s concluye su intercambio de piezas y estas nunca se equivalen entre s\u00ed. Si todo ocurre en un espacio plano, el conjunto de los actuantes siempre estar\u00e1 obligado a rezar la oraci\u00f3n de \u201clo que falta\u201d, \u201clo que no alcanza\u201d. Parece una forma arcaica de la econom\u00eda, un trueque siempre inestable, un desequilibrio que no se remedia. Aqu\u00ed las promesas solo se combinan con olvidos y construcciones fugaces. La atracci\u00f3n principal de la pol\u00edtica consiste en que condiciona todo lo que todos decimos querer. Precisamente porque todos actuamos al mismo tiempo una divergencia.<\/p>\n<p>Es cuando se siente el deber de llamar a la \u201cgenerosidad\u201d \u2013es decir, que alguien cese de actuar\u2013, pero eso nunca se logra. Cada uno, en el ruedo pol\u00edtico, no puede dejar de ser lo que es. Visto desde un plano \u00fanico, lo pol\u00edtico obstaculiza cada conjunto de hechos con otro conjunto f\u00e1ctico, semejante y contrapuesto. Pero con m\u00faltiples segmentos que saltan constantemente de un lugar a otro. Visto por el absurdo, lo m\u00e1s importante entonces es ese salto. El secreto riesgo de deserci\u00f3n. Ah\u00ed se ve que en pol\u00edtica solo hay tiempos entrecruzados, repletos de cortes, oscuros y profundos. El ser pol\u00edtico no es euclidiano, sino que transcurre en m\u00faltiples espacios que no encajan entre s\u00ed. No se quiere confesar el deseo de dar ese salto, parece mejor cultivar una identidad persistente. En esa estabilidad ficticia, el pol\u00edtico adquiere la m\u00e1scara a\u00f1orada del tecn\u00f3crata, cuando ya no tiene que decir qui\u00e9n es.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica es enemiga de la satisfacci\u00f3n total y simult\u00e1nea en sus partes tan diversas. Debido a eso tambi\u00e9n crea, pero para combatirlo, su \u201cespacio p\u00fablico basado en la totalidad de la comprensi\u00f3n social\u201d. Con esto, ninguna totalidad puede sentirse c\u00f3moda o desagraviada, pues si se generara una absoluta seducci\u00f3n, ella se desplomar\u00eda de inmediato al quedar saciada en un instante. El imposible destino de la pol\u00edtica ser\u00eda entonces el ascetismo. Pero que algo quede firme, que las cosas tengan una d\u00e1diva de inmovilidad, es lo que subyace en cualquier pol\u00edtica, ya se diga conservadora, reformista o revolucionaria. El movilizador m\u00e1s entusiasta, el juglar del cambio m\u00e1s convencido, construye siempre un ritual, una base firme para tanto movimiento. A fin de convocarlo y al mismo tiempo refutarlo. No es f\u00e1cil quedar sin instituciones, pero es f\u00e1cil hablar en camisa y que solo se escuche el viento entre las arboledas y, entre las sombras, asome una torre perforadora de gas.<\/p>\n<p>Pero en el neoliberalismo estas dif\u00edciles caracter\u00edsticas se convierten en una exuberante impostura, siempre disimulada en la construcci\u00f3n de personas enumeradas, computadas, remarcadas y repuestas permanentemente en la g\u00f3ndola del Mall. Por eso, decir \u201ccambiemos\u201d no es il\u00f3gico. Un ser vac\u00edo pero situado en un lugar fuerte, se reviste de una voz colectiva para escucharse decir, y escuchar que le dicen, en un susurro insoportable: cambiemos, cambiemos. Consigue entonces moldear por el reverso a los individuos para adecuarlos a velocidades, fluidos y ondulaciones sin acto de cierre, pues eso ya se produjo al principio. Cuando se constat\u00f3 que individuo es igual a repetici\u00f3n. Cambiar, as\u00ed, es postular un Amo que te susurra \u201c\u00bfviste que ahora aut\u00e9nticamente sos vos?\u201d.<\/p>\n<p>Con eso, la pol\u00edtica (del neoliberalismo) ilusiona con una libertad en singular, que no altera las bases m\u00e1s firmes de una arcaica dominaci\u00f3n. Dicta una orden pero finge recibirla de los que ya la aceptaron y proclaman: cambiemos, cambiemos, que deseamos ser \u00e1tomos liberados. Pero todo ello, gracias a la sospecha y al odio. El neoliberalismo elimina la forma representacional, tan deficiente, que se conoci\u00f3 por siglos. Por eso, esta pol\u00edtica se concibe como una progresiva absorci\u00f3n del sujeto, hasta el punto de que ya expropiado cree que habla por s\u00ed mismo. Pero ahora es ventr\u00edlocuo. Antes, en que estaba relativamente libre, le parec\u00eda que ocurr\u00eda un tiempo d\u00f3nde lo amenazaban los garantistas, que imped\u00edan el experimento de que otros le injertaran voces.<\/p>\n<p>Parte de la contradicci\u00f3n en el coraz\u00f3n de los neoliberales es que destruyen viejas instituciones, que, a\u00fan burocr\u00e1ticas, son parte de un m\u00ednimo cimiento de la vida p\u00fablica. La reemplazan con procedimientos, colores, aplicaciones digitales, espect\u00e1culos del Estado y de personas vivientes, pero como en Shakespeare, disfrazados de \u00e1rboles. Nada que obstruya el flujo del capital, nada de prisiones, sino fuga. Para las personas, ciudad uniformada, existencia dentro de un logotipo.<\/p>\n<p>Los sujetos reales del neoliberalismo surgen de plasmas previos, embriones que esperaban encontrar p\u00f3stumamente su vida, aunque atenazada. Lo que se plasma all\u00ed es la obligaci\u00f3n de portar y vivir como individuo su propia condici\u00f3n de dato, de emisor de pulsaciones. Para poder, as\u00ed, encajarse en normas horarias, de transporte, de consumo, de vigilancia, de pensamiento, de inteligibilidad. Y viceversa, acoplar las categor\u00edas generales de gasto vital, en tal o cual serie de sujetos. Al \u00edtem \u201cfervorosos\u201d le asignamos tantos millones de individuos, al \u00edtem \u201cab\u00falicos\u201d otros tantos, quiz\u00e1s menos. \u00a1Medidas de gobierno! Este aglomerado mec\u00e1nico sirve para adosar individuos a la m\u00e1quina reproductora del lenguaje de servicios: catalogados anticipadamente todos los deseos, cada uno entra libremente en alguna cuadr\u00edcula para declararse deseante, pero su deseo ya fue empaquetado. Se lo encapsul\u00f3 creyendo que hay deseos que gozan de una transparencia absoluta, la que \u00e9l ahora vive sin saberse sujeto, adentro de los estuches previstos de conexiones; ser\u00e1n muchas, todas prefiguradas; no es el sujeto el que aplica, sino que las aplicaciones tienen sujetos.<\/p>\n<p>Solo se habla ahora de dejar sueltos los deseos singulares, que una fea realidad condiciona siempre. \u201cQu\u00e9 m\u00e1s quisiera yo que todos los argentinos la tuvieran m\u00e1s f\u00e1cil; si hubiera otro camino, cr\u00e9anme, ya lo hubiera propuesto.\u201d He aqu\u00ed un caso de singularizaci\u00f3n del sujeto neoliberal, con la pegadiza plegaria del inveros\u00edmil impostor. No puede examinar la falencia de su ideal m\u00e1ximo. Yo = yo. Por eso todo en \u00e9l es una clase maestra de indigencia humana. Si pens\u00f3 tanto para buscar otro camino y no lo encontr\u00f3, hay una falla muy honda en el significado del pensamiento. El peso fatal del \u201ca priori\u201d es tan grande en el neoliberalismo, que horas enteras de cavilaci\u00f3n, que hasta pueden llamarse retiro espiritual, solo llevar\u00e1n al punto de partida, la igualdad supina del que habl\u00f3 con lo que fue hablado. El nace ya conversado, ya enmarcado.<\/p>\n<p>Fuera del neoliberalismo, lo m\u00e1s escuchado en t\u00e9rminos de lo que se habla \u2013cuando se habla de pol\u00edtica\u2013 es sobre algo que no alcanza, algo que falta, lo que no se sabe qu\u00e9, lo que est\u00e1 a\u00fan disponible. Evidentemente este es otro elemento de fascinaci\u00f3n. El pol\u00edtico profesional no ignora las ra\u00edces profundas de la atracci\u00f3n que siente por verse anunciando \u201clo que falta\u201d, acaso permiti\u00e9ndose relativizar \u201clo que hay\u201d y al mismo tiempo arrojando una visi\u00f3n lineal de los eventos colectivos. Para el cual no imagina desv\u00edos, no hay momentos previos que desplazados s\u00fabitamente interfieran en las ret\u00edculas ya implantadas d\u00f3nde se mueve el ajedrez pol\u00edtico, jur\u00eddico, comunicacional. Pero solo ese enraizamiento en lo inesperado ser\u00e1 ley en nosotros, bajo la forma del otro. Esto permitir\u00eda hablar de novedades, modificaciones, nuevas instancias desviadas de la norma burocr\u00e1tica. Nada de esto puede detectarse en el lenguaje de la \u201cacumulaci\u00f3n pol\u00edtica\u201d. Cuando parece ya estar todo \u201cacumulado\u201d, la m\u00ednima sospecha de que hay una fisura, lleva al \u201ccr\u00e9anme\u201d. Juego peligroso; cada \u201ccr\u00e9anme\u201d crea un abismo m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>Es que el modo en que el neoliberalismo configur\u00f3 la pol\u00edtica del \u201cno hab\u00eda otra\u201d surgi\u00f3 de una suma cero donde nada se crea, sino que el que pens\u00f3 tanto para concluir que no hab\u00eda m\u00e1s soluci\u00f3n que un quebranto gradual \u2013m\u00e1s perverso a\u00fan\u2013 solo puede sacar algo del fondo de la olla rascando con furia contenida. All\u00ed donde a\u00fan preexiste la poblaci\u00f3n. Todo esto no puede ser combatido solamente con un pensamiento que sigue el rosario lineal de \u201clo que falta\u201d. Por lo menos, no con el presupuesto de que lo que \u201chay\u201d es un \u201cpiso\u201d de una arquitectura prefijada que debe convertirse a la \u201cunidad general\u201d.<\/p>\n<p>Esto no se obtiene sin que se reconozca el grumo rec\u00f3ndito que parece et\u00e9reo, pero es el material fortuito a la espera. Estar\u00e1 fuera de todo plan, concili\u00e1bulo o contabilidad, pero repentinamente emerge. Entonces aviva todo, hace arder lo congelado, y mucho m\u00e1s lo ultracongelado, que se apodera de lo anteriormente ya congelado, elevando la frialdad del dominio varios grados bajo cero. Como siempre hay algo peor, se nos invita as\u00ed a la antiqu\u00edsima leyenda del mal menor, donde el mundo son graduaciones y no cortes decididos por una historia soberana. Llamar\u00edamos lo pol\u00edtico, en sentido estricto, a la resistencia al \u201cmal menor\u201d.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica heredada \u2013la que fund\u00f3 sociedades y naciones a\u00fan con sus conocidas falencias\u2013 se bas\u00f3 en sujetos, acciones y discursos que pod\u00edan cerrase sobre s\u00ed pero conservando una ambig\u00fcedad constitutiva, considerando la ley y sus poros como aquello por donde circula lo t\u00e1cito de la ley. Lo aun no configurado como ley. Solo el neoliberalismo postula, en la base, la rigidez de la ley \u2013uno por uno conectados por su exterior\u2013, mientras permite arriba la norma de la ilegalidad, que hace continuas excepciones para s\u00ed misma. Entonces la ilegalidad domina sobre la ley o pasa a ser la ley. Pero esos simulacros les costar\u00e1n caro. En cambio, un conjunto humano por el que ronda un sentido de emancipaci\u00f3n, mantiene la ley en su conciencia con intensidades diversas, no como un latigazo reglamentario manejado por la mano del Gran Ilegal con casco de gasista que profesa el \u201cno hab\u00eda otra\u201d, matriculado un d\u00eda antes de la explosi\u00f3n.<\/p>\n<p>Por eso, conectarse no es un acto t\u00e9cnico sino una difusa acci\u00f3n inherente a lo humano. Conectarse no surge de una voluntad regulada o de un cableado, sino de superposiciones casuales, de excepciones que la laxitud le propone leg\u00edtimamente a la norma r\u00edgida. O que la distensi\u00f3n le propone al reglamento del d\u00e9spota serial y oficinesco. El neoliberalismo necesita la norma para computar sujeto por sujeto, inmunizar a cada uno del otro y decir \u201cpens\u00e9 todas las alternativas, pero no hay otro remedio, cr\u00e9anme\u201d.<\/p>\n<p>La teor\u00eda cl\u00e1sica postul\u00f3 que un sujeto se sostiene en tres personas: yo, mis adversarios y mis jueces. Es lo que designa a lo pol\u00edtico como una elecci\u00f3n cada vez m\u00e1s compleja de sus propias decisiones, consecuencias, juzgamientos. Un sujeto pol\u00edtico nunca termina en \u00e9l mismo, sino en sus sortijas vaporosas que lo trasiegan en variados c\u00edrculos. En alg\u00fan momento debemos decir en la asamblea interna de nuestros otros cu\u00e1l es la voz que moldear\u00e1 nuestra figura p\u00fablica. Nunca ser\u00e1 la del yo m\u00e1s artificial \u2013sea la del \u201ccr\u00e9anme\u201d o de la m\u00e1s aceptable sumatoria de \u201clo que falta\u201d\u2013, sino la de un yo social que busca su palabra cifrada, que incluye muchos otros yo entrelazados y contradictorios. No se los debe apilar, sino hacerlos participar de una uni\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s fresca y efectiva. Adicionar ser\u00eda f\u00e1cil. Lo dif\u00edcil pero necesario es descubrir que lo que falta no es un segmento alejado atra\u00eddo por un astuto im\u00e1n. Sino que lo que hab\u00eda que descubrir lo conoc\u00edamos, porque ya habitaba entre nosotros.<\/p>\n<p>Por\u00a0Horacio Gonz\u00e1lez<\/p>\n<h6>Fuetne: P\u00e1gina 12<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reacia a ser definida, en primer lugar la pol\u00edtica fascina porque jam\u00e1s concluye su intercambio de piezas y estas nunca se equivalen entre s\u00ed. <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":75969,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[21],"class_list":["post-75968","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","tag-argentina"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75968","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75968"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75968\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/75969"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75968"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75968"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75968"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}