{"id":77580,"date":"2018-06-08T05:59:06","date_gmt":"2018-06-08T08:59:06","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=77580"},"modified":"2018-06-06T08:02:04","modified_gmt":"2018-06-06T11:02:04","slug":"la-cocina-de-fasinpat-en-neuquen-donde-los-hornos-jamas-se-apagan","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/la-cocina-de-fasinpat-en-neuquen-donde-los-hornos-jamas-se-apagan\/","title":{"rendered":"La cocina de Fasinpat en Neuqu\u00e9n, donde los hornos jam\u00e1s se apagan"},"content":{"rendered":"<p>En el Parque Industrial conocimos a A\u00edda Guayquimil, quien trabaja en Fasinpat desde hace 38 a\u00f1os. Aprendi\u00f3 a cocinar en la carpa que instalaron afuera de la por entonces Zan\u00f3n. Ahora comparte los ingredientes de la resistencia.<\/p>\n<p>En una f\u00e1brica con dimensiones industriales, mimetizada con el color de la arcilla de barda, con un constante sonido a motor, donde la ropa de grafa, es fundamental, hay un lugar donde el sol siempre da de frente. Es uno de los pocos espacios que se alumbra con luz natural y se calienta por el calor de las hornallas: la cocina de Fasinpat.<\/p>\n<p><strong>Entre mates y tortas fritas<\/strong><\/p>\n<p>La movilidad laboral producto de la flexibilizaci\u00f3n es una caracter\u00edstica de esta realidad econ\u00f3mica sin embargo hay casos como el de A\u00edda Guayquimil que trabaja en Fasinpat desde hace 38 a\u00f1os, y unos 19 en el sector de la cocina. Tiene la experiencia marcada a fuego de haber transitado por instancias significativas de la f\u00e1brica: la patronal, la transici\u00f3n a la gesti\u00f3n obrera y la expropiaci\u00f3n. A\u00edda aprendi\u00f3 a cocinar en la carpa que instalaron afuera, de la por entonces Zan\u00f3n, durante cinco meses. Los empresarios hab\u00edan cerrado la f\u00e1brica. Comenz\u00f3 ayudando, por su esp\u00edritu inquieto. Por ese tiempo, donde a un nutrido colectivo de trabajadores los conten\u00eda una carpa grande, los alentaban los bocinazos de los vecinos, y los guiaba la necesidad de recuperar su fuente laboral, se elaboraban comidas de olla. A la intemperie en periodo invernal y con fuego alimentado de pallets se cocinaba para los 400 obreros y a sus familias con el aporte de ingredientes que hac\u00eda el pueblo. Siempre de cerca y alimentando la fogata, entre mates y tortas fritas, A\u00edda comenz\u00f3 a involucrarse con los tiempos del leudado, las cocciones largas y cantidades rendidoras para una numerosa familia obrera. Reconoce que al principio no le fue f\u00e1cil entender el reclamo del conjunto de trabajadores hasta que comprendi\u00f3 que el pedido era genuino, que ven\u00edan sufriendo situaciones de explotaci\u00f3n laboral y que como trabajadora ten\u00eda derechos. Se sum\u00f3 a la lucha que no abandon\u00f3.<\/p>\n<p>Luego de un arduo proceso de lucha obrera al recuperar sus puestos de trabajo y reorganizarse por comisiones, A\u00edda aprovech\u00f3 la instancia para garantizar calor y alimento para la comunidad trabajadora. As\u00ed fue que arm\u00f3 un grupo de mujeres que se har\u00eda cargo del sector de la cocina: Blanca, Mar\u00eda, Ana y A\u00edda. Se organizaron por turnos. El comedor se unifica, ya no diferencia al personal jer\u00e1rquico de la clase trabajadora. Comenzaron haciendo pan y tortas amasando a mano. Por momentos se asustaban con el c\u00e1lculo de las cantidades, sin embargo entendieron que \u201ctodo era cuesti\u00f3n de multiplicar\u201d, aunque el amasado segu\u00eda siendo a sangre. A\u00edda cuenta que siempre fue de car\u00e1cter pero ya est\u00e1 m\u00e1s tranquila. Combinando antig\u00fcedad y compromiso es elegida coordinadora del sector. Junto con Antonia y Alda conforman un equipo de trabajo que desde hace 16 a\u00f1os, hasta esta parte, logr\u00f3 un formato de convivencia de esos en el que s\u00f3lo basta una mirada o una sonrisa para comunicar.<\/p>\n<p>En Fasinpat no se apagan los hornos que cocinan cer\u00e1micos y porcelanato. En los buenos tiempos bajo gesti\u00f3n obrera, llegaron a cocinar 80 porciones de comida para el turno central. Qu\u00e9 cocinar, c\u00f3mo y con qu\u00e9, era decisi\u00f3n y responsabilidad del equipo de trabajo de ese sector. Lasagna, \u00f1oquis, zapallitos rellenos, hamburguesas, s\u00e1ndwiches de milanesas, tartas, guisos, pastel de papas, ni\u00f1os envueltos, empanadas eran algunas de las propuestas para calentar el cuerpo de quienes trabajan en una f\u00e1brica a puerta abierta.<\/p>\n<p><strong>La cocina hoy<\/strong><\/p>\n<p>El ritmo de producci\u00f3n es fiel a la situaci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds. Se sabe que el trabajo en la f\u00e1brica peligra por los desmesurados aumentos del costo de su principal insumo, el gas. Ya hace dos a\u00f1os decidieron apagar uno de los tres hornos de la f\u00e1brica. Eso se traduce en menos empleados, en menos porciones de comida. Actualmente s\u00f3lo se elaboran refrigerios a base de harina: tortas fritas, s\u00e1ndwiches y pizzas. Desde esa cocina soleada adem\u00e1s se prepara pan para otra cer\u00e1mica cercana.<\/p>\n<p>Aida hace m\u00e1s de 35 a\u00f1os se levanta a las 4.45 de la ma\u00f1ana. Con nostalgia cuenta que el ritmo ahora es m\u00e1s lento. Con convicci\u00f3n imagina recuperar la adrenalina que se vive en una cocina activa. Lo dice con la tranquilidad que le da la experiencia. Sabe que con los ingredientes de la resistencia y la constancia lograron, este grupo de mujeres, sostener su sector, un espacio tan vital para los obreros, para la f\u00e1brica. A\u00edda dice que ya tiene \u201csu edad\u201d, que en unos pocos a\u00f1os se jubila, sin embargo no flaquea al transmitir lo que el trabajo y lucha colectiva le mostr\u00f3. No puede imaginar la f\u00e1brica sin la cocina. \u201cEs un mi segunda casa. Es un lugar donde muchos vienen a refugiarse, a conversar, a tomar algo calentito. Siempre dejo la puerta abierta para eso.\u201d, sostiene. Y entiende que esa es una manera de alimentar la comunicaci\u00f3n y la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<h6>Fuente: R\u00edo Negro<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el Parque Industrial conocimos a A\u00edda Guayquimil, quien trabaja en Fasinpat desde hace 38 a\u00f1os. Aprendi\u00f3 a cocinar en la carpa que instalaron afuera de la por entonces Zan\u00f3n. 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