{"id":79075,"date":"2018-07-15T11:39:04","date_gmt":"2018-07-15T14:39:04","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=79075"},"modified":"2018-07-15T11:39:04","modified_gmt":"2018-07-15T14:39:04","slug":"donde-se-come-una-vez-al-dia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/donde-se-come-una-vez-al-dia\/","title":{"rendered":"Donde se come una vez al d\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Es una vuelta al pasado, con encuentros de trueque, ollas que no alcanzan para todos, empleos desaparecidos, rebusques y planes sociales en constante recorte. Relatos de un Centro Comunitario que es apenas un ejemplo.<\/p>\n<p>Adriana Villoldo llega al Centro de Integraci\u00f3n Comunitaria en colectivo, como todos los martes y jueves, a las tres de la tarde. Es la responsable del comedor y con otras cuatro mujeres comienza a preparar mondongo y pollo al tuco. Y espera que le alcance, porque \u201cel jueves pasado hubo veinte personas que quedaron sin comer, no nos alcanz\u00f3. Se tuvieron que volver sin nada\u201d. Algunos hombres acomodan mesas y sillas. \u00a0A las cuatro y media, la gente empezar\u00e1 a hacer cola. Sirven la comida temprano, a las cinco y media de la tarde, porque piensan que muchos llegan sin haber almorzado.<\/p>\n<p>En el conurbano las ollas populares y el trueque vuelven a ser recursos para poder comer. La recesi\u00f3n y la suba de los precios de los alimentos aument\u00f3 dr\u00e1sticamente la demanda en \u00a0las zonas m\u00e1s pobres. Los comedores se sobrecargan. Los vecinos -en su mayor\u00eda, mujeres- completan con donaciones o colectas lo que consiguen del Estado, que no alcanza porque la necesidad va m\u00e1s r\u00e1pido que la instituci\u00f3n. Otro mecanismo de supervivencia que se extiende es el trueque: el cambio de ropa u objetos de la casa por mercader\u00edas.<\/p>\n<p>Villoldo lleva el pelo corto y rubio, los ojos delineados y repasados con rimmel. Debi\u00f3 haber sido \u00a0muy joven cuando en 1989 tuvo el primer comedor, en su casa. A \u00e9ste lo sostiene la municipalidad, aunque s\u00f3lo en parte. La intendencia -que conduce Mario Ishii- pone los alimentos secos y facilita el lugar, el edificio de un Centro de Integraci\u00f3n Comunitario. Ella est\u00e1 en representaci\u00f3n del municipio, hay otro compa\u00f1ero que tambi\u00e9n, pero el resto de los que hacen funcionar el comedor no. \u201cSon vecinos\u201d. Consiguen la carne y la verdura por su cuenta.<\/p>\n<p>\u00bfSon militantes? Contesta que s\u00ed. \u201cPeronista\u201d, pero se corrige: Justicialista. Consulta a los dem\u00e1s y la mayor\u00eda coincide.<\/p>\n<p>Ven\u00edan con un cupo para cincuenta personas, pero ahora est\u00e1n recibiendo m\u00e1s de cien. Ese salto escal\u00f3 en los \u00faltimos dos meses. Villoldo dice que est\u00e1n sobrepasados.<\/p>\n<p>\u201cCocin\u00e1bamos s\u00f3lo para los ni\u00f1os, pero despu\u00e9s empezaron a venir las mam\u00e1s con los hijos m\u00e1s grandes. Vimos c\u00f3mo iban dejando la verg\u00fcenza de lado, los adolescentes, para sentarse a comer\u201d. Ultimamente, tambi\u00e9n los hombres les piden un plato de comida o llevarse una vianda. Nadie puede impedirles que entren y se sumen a la cola, pero quedan \u00faltimos en el orden de prioridad. As\u00ed, la semana pasada, para veinte no alcanz\u00f3.<\/p>\n<p>Esto es contado repetidas veces por varias personas del comedor, como el hecho que marca la gravedad de las cosas. Y que llena el aire de ansiedad, porque nadie sabe cu\u00e1ntos van a venir a la fila la pr\u00f3xima vez.<\/p>\n<p>\u201cLe ped\u00ed a Desarrollo Social que todo lo que no quisieran en otros lugares me lo manden, lo acoplen a lo m\u00edo, porque la gente quiere algo para el fin de semana. Me pidieron la documentaci\u00f3n encarpetada\u2026 hay que juntarla y no todos son de Jos\u00e9 C. Paz porque nos est\u00e1 llegando gente desde Moreno\u201d.<\/p>\n<p><strong>Un salto<\/strong><br \/>\nEl comedor es uno de los muchos que pueden encontrarse, en estos d\u00edas, en el oeste del conurbano. Est\u00e1 en un barrio que todos nombran como \u201clas casitas\u201d y es parte de un complejo levantado por cooperativas de autoconstrucci\u00f3n. Lo inaugur\u00f3 N\u00e9stor Kirchner en 2009. En el registro catastral figura \u00a0como Saavedra Lamas: terrenos bien loteados, viviendas amplias, de techo de tejas y calles asfaltadas. Chalecitos bien levantados.<\/p>\n<p>Desde afuera la pobreza no se ve, no carcomi\u00f3 revoques ni subdividi\u00f3 terrenos, desdibujando la urbanizaci\u00f3n hasta convertirla en asentamiento. Tampoco se llev\u00f3 las baldosas de las veredas. Pero \u00a0est\u00e1 carcomiendo \u00a0las casitas desde adentro.<\/p>\n<p>Distribuidos en cuatro grandes urbanizaciones, ac\u00e1 viven 6000 familias. Recostada sobre el barrio hay otra zona m\u00e1s antigua, \u00a0de calles de tierra \u00a0que se caminan hundi\u00e9ndose en el fango. En estas cuadras, un basural a cielo abierto contamina la tierra y en primavera llena de p\u00fastulas a los ni\u00f1os. La fuente de trabajo m\u00e1s extendida es la alba\u00f1iler\u00eda, ahora parada. Hay jardineros de countries, la mayor\u00eda de las mujeres limpian por hora, son comunes los vendedores ambulantes. Un tipo de vendedor propio de Jos\u00e9 C Paz es el que ofrece de paelleras de aluminio. Hombres que a las seis de la ma\u00f1ana toman el tren San Mart\u00edn con veinte o treinta paelleras bajo el brazo, viajan hasta cualquier otro barrio y empiezan a caminar casa por casa. En busca de nuevos mercados, llegan hasta el conurbano sur \u2013Florencio Varela, Lan\u00fas\u2013 haciendo escala en Constituci\u00f3n, en jornadas de trabajo que se extienden hasta las diez de la noche. Cualquier que pase por plaza Constituci\u00f3n entre las diez y once de la noche, los podr\u00e1 ver volviendo a casa.<\/p>\n<p>En los hogares, parte de los ingresos familiares vienen e planes sociales o la Asignaci\u00f3n Universal por Hijo. As\u00ed, todo este conjunto de la poblaci\u00f3n es afectada por la crisis. \u201cLas mujeres al mediod\u00eda mayormente no comemos\u201d, contar\u00e1 el mismo d\u00eda, en el comedor del Centro Comunitario Bel\u00e9n, Lilia Coria. Dos vecinas que la acompa\u00f1an lo confirman. \u201cCocinamos una vez al d\u00eda y cenamos a la noche, cuando est\u00e1 toda la familia. \u00a0Si tenemos un lugar donde traer a los chicos a comer al mediod\u00eda, estamos tranquilas\u201d.<\/p>\n<p>Al resto del d\u00eda lo van llevando con mate bien dulce y pan. \u00bfDesde cu\u00e1ndo? No hace mucho, desde hace dos o tres meses.<\/p>\n<p><strong>Intendentes<\/strong><br \/>\nSan Atilio y Saavedra Lamas son aleatorios, una muestra acotada, traducible en palabras, de un fen\u00f3meno mayor. De una serie de consultas a otras intendencias del conurbano puede agregarse:<\/p>\n<p>En Esteban Etcheverr\u00eda, municipio gobernado por Fernando Gray, en 2015 repart\u00edan entre 12 y 15 bolsones de alimentos diarios. Hoy est\u00e1n entregando 600 bolsones por d\u00eda.<\/p>\n<p>En La Matanza, Ver\u00f3nica Magario anunci\u00f3 que \u00a0el municipio extender\u00e1 el servicio alimentario a los colegios secundarios, ante un panorama en el que a un cuarto de los adolescentes le falta una de las comidas diarias.<\/p>\n<p>En San Mart\u00edn hubo un aumento del 60 por ciento de los vecinos que recurren a comedores. Ante la p\u00e9rdida de puestos de trabajo, el intendente Gabriel Katopodis organiz\u00f3 este mi\u00e9rcoles un encuentro con las pymes del distrito, cooperativas, trabajadores del INTI, representantes de la red ProTejer y la Universidad de San Mart\u00edn en defensa del sector, \u201ca mil d\u00edas de gobierno de Mauricio Macri\u201d.<\/p>\n<p>En Lan\u00fas, voceros de la intendencia de N\u00e9stor Grindetti dijeron que no tienen registrado oficialmente un aumento de los comedores; sin embargo, desde el comedor del proyecto Cartoneritos, del Movimiento de Trabajadores y Excluidos, en Lan\u00fas Oeste, se\u00f1alaron que se duplicaron sus asistentes.<\/p>\n<p>En Avellaneda, la intendencia de Jorge Ferraresi pas\u00f3 de proveer comida a 300 personas, a fines de 2015, a 14 mil asistidos. \u201cEl n\u00famero hab\u00eda aumentado de 2015 a 2016, pero el incremento m\u00e1s grande fue el \u00faltimo trimestre. El municipio tiene hoy 133 comedores. Estamos garantizando la comida los siete d\u00edas de la semana a 14 mil personas, y adem\u00e1s llevamos ayudas a domicilio, por tercera edad o discapacidad, a otras 4.900 personas\u201d, cont\u00f3 Magdalena Sierra, responsable del Observatorio Social del distrito.<\/p>\n<p><strong>Administrar la pobreza<\/strong><br \/>\nMientras las mujeres cocinan, en el sal\u00f3n contiguo se realiza un encuentro de trueque. Es un grupo reciente, que va por la segunda reuni\u00f3n. Tambi\u00e9n lo coordina un trabajador de la secretar\u00eda de Planificaci\u00f3n municipal.<\/p>\n<p>\u201cTen\u00edamos un grupo de whatsapp para repartir una copa de leche que manda la provincia\u201d, explica Enrique Baigorria. \u201cAh\u00ed surgi\u00f3 la idea, que vimos en una nota, porque esto ya se est\u00e1 haciendo en otros lados, la diferencia ser\u00eda que nosotros lo empezamos a hacer bajo techo. Lamentablemente, es administrar la pobreza, pero es un recurso m\u00e1s: da una salida a la persona que est\u00e1 en su casa y no tiene como resolver la situaci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d.<\/p>\n<p>Las integrantes del grupo virtual arreglan por la red qu\u00e9 van a intercambiar el d\u00eda del encuentro. Una moderadora fija el valor de cada cosa, tomando como medida una unidad llamada Producto. Un paquete de yerba puede valer 2P, una remera en buen estado 3P. Cada encuentro dura una hora y media. Al final se sortean algunas mercader\u00edas. Si la juntada fue bien, las truequeadoras donan alguna mercader\u00eda para el mondongo. Las cocineras lo agradecen. Se sienten personalmente responsables de conseguir m\u00e1s comida, y en estos d\u00edas est\u00e1n pensando en juntar firmas para salir a pedir en las empresas de la zona.<\/p>\n<h6>Fuente: P\u00e1gina 12<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es una vuelta al pasado, con encuentros de trueque, ollas que no alcanzan para todos, empleos desaparecidos, rebusques y planes sociales en constante recorte. <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":79076,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[12],"class_list":["post-79075","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-informe-municipal","tag-buenos-aires"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79075","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=79075"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79075\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/79076"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=79075"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=79075"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=79075"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}