{"id":80659,"date":"2018-08-17T08:08:58","date_gmt":"2018-08-17T11:08:58","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=80659"},"modified":"2018-08-17T08:08:58","modified_gmt":"2018-08-17T11:08:58","slug":"80659-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/80659-2\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 de San Mart\u00edn"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e1s all\u00e1 de su excepcionalidad, el &#8216;Libertador&#8217; de tres pa\u00edses y uno de los principales gestores de la emancipaci\u00f3n latinoamericana vivi\u00f3 como cualquier hombre.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 de San Mart\u00edn fue uno de los hombres que consolidaron la independencia de los pa\u00edses sudamericanos a inicios del siglo XIX, y es considerado el pr\u00f3cer m\u00e1s importante de la Argentina. Su vida ha sido objeto constante de investigaci\u00f3n y no pocos debates y controversias, que siguen enriqueciendo y acrecentando la figura del Libertador a m\u00e1s de 160 a\u00f1os de su fallecimiento.<\/p>\n<p>Su existencia estuvo plagada de episodios interesantes que forjaron su legado, algunos m\u00e1s conocidos que otros, y que a su vez demuestran las cualidades de un hombre idealista que se caracteriz\u00f3 por su valent\u00eda, inteligencia, honradez y fraternidad.<\/p>\n<p>El mal negocio espa\u00f1ol<br \/>\nCorr\u00eda el a\u00f1o 1811. Mientras en Buenos Aires y otras ciudades de Am\u00e9rica del Sur estaban sumidas bajo revoluciones criollas que hab\u00edan iniciado el a\u00f1o anterior, Jos\u00e9 de San Mart\u00edn se encontraba en Espa\u00f1a ultimando los detalles para su retorno al R\u00edo de la Plata y unirse a la causa patriota, a la espera que las autoridades del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol autorizaran su baja luego de prestar veintid\u00f3s a\u00f1os de leales servicios, los dos \u00faltimos enfrascado en la Guerra de Independencia Espa\u00f1ola contra las fuerzas napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Para lograr su objetivo, el entonces capit\u00e1n agregado al Regimiento de Caballer\u00eda de Borb\u00f3n pidi\u00f3 su retiro y baja de las fuerzas militares espa\u00f1olas en grado de teniente coronel para marcharse a la ciudad de Lima, una estrategia que le permit\u00eda ocultar sus verdaderas intenciones. Aunque los documentos que certificaban esta solicitud fueron quemados, otros archivos permiten reconstruir este momento.<\/p>\n<p>El escritor Juan Marcelo Calabria explic\u00f3 a\u00a0MDZ\u00a0que \u00aben esos informes se deja leer entre l\u00edneas la situaci\u00f3n desesperada y la profunda miseria que viv\u00eda en Espa\u00f1a en ese momento, pr\u00f3digo en una guerra de sangre contra los ej\u00e9rcitos napole\u00f3nicos que lo estaba dejando muy falto de recursos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEsto se da cuando San Mart\u00edn ya se ha enterado de los sucesos que han acaecido en Am\u00e9rica con las revoluciones, entre ellas la Revoluci\u00f3n de Mayo, y decide volver a su tierra a prestar sus servicios en la causa que se iba a empe\u00f1ar\u00bb, a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<p>La Guerra de Independencia Espa\u00f1ola comenz\u00f3 en 1808 y finaliz\u00f3 en 1814, en el ocaso de Napole\u00f3n Bonaparte. San Mart\u00edn particip\u00f3 en ella hasta 1811, cuando decidi\u00f3 volver a Am\u00e9rica tras veintid\u00f3s a\u00f1os de servicios a la Corona borb\u00f3nica.<br \/>\nSus superiores espa\u00f1oles facilitan el pedido de baja y aplauden la decisi\u00f3n de San Mart\u00edn de retornar a Lima para &#8216;proteger&#8217; los supuestos intereses del teniente coronel en la capital peruana. Un documento fechado el 26 de agosto de 1811 dice: &#8216;Despu\u00e9s de confirmar que Jos\u00e9 de San Mart\u00edn ha servido veintid\u00f3s a\u00f1os al Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, y en que sus m\u00e9ritos particulares de guerra por los que merece consideraci\u00f3n, estima, ya que son fundados los motivos que expone para solicitar su retiro, y pasar a la ciudad de Lima con el objeto de arreglar sus intereses perdidos y abandonados por las razones que manifiesta, y asegurar su subsistencia y la de sus dos hermanos que quedan sirviendo en los ej\u00e9rcitos de la pen\u00ednsula. [&#8230;] Sin esta causa tan justa no creo pedir\u00eda alejarse de nuestra lucha este oficial antiguo y de tan buena opini\u00f3n como ha acreditado principalmente en la presente guerra&#8217;.<\/p>\n<p>Calabria revela que \u00abel viaje a Lima era solo un pretexto que San Mart\u00edn expon\u00eda para que el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol finalmente le diera la baja, dado que su familia jam\u00e1s hab\u00eda estado all\u00ed y \u00e9l no ten\u00eda ning\u00fan tipo de bienes ni intereses en esa ciudad\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abComprendemos que es una estratagema de San Mart\u00edn para obtener impulso en su causa\u00bb, reiter\u00f3.<\/p>\n<p>Pero detr\u00e1s de esa r\u00e1pida aprobaci\u00f3n se entreveraban otras causas m\u00e1s ligadas a la coyuntura econ\u00f3mica que afrontaban las fuerzas militares leales a la Corte de C\u00e1diz en 1811: &#8216;A esta gracia por producirle al mismo tiempo al erario el ahorro de un sueldo de agregado que disfruta este capit\u00e1n de caballer\u00eda, ya que sobrecarga la n\u00f3mina de oficiales y hay sobrantes de \u00e9stos en todas las clases&#8217;.<\/p>\n<p>Uno de los superiores de San Mart\u00edn deja bien en claro el beneficio del retiro del coronel criollo: &#8216;Por mi parte hallo fundado el motivo que expone para pedir su retiro y traslaci\u00f3n a Am\u00e9rica, pues cuando las causas de conveniencia lejos de perjudicar al servicio, producen un bien conocido al Estado en general, deben ser atendibles como sucede en este individuo cuyo inter\u00e9s se ha abandonado por la imposibilidad de manejarlo inmediatamente, no rinden con perjuicio suyo y del rey como hacendado contribuyente los beneficios econ\u00f3micos que podr\u00edan aportar a la Corona&#8217;.<\/p>\n<p>\u00abEs decir que el Ej\u00e9rcito autoriz\u00f3 la baja de San Mart\u00edn no solo porque se ahorraba un sueldo, sino porque adem\u00e1s le permit\u00eda a un hacendado atender sus intereses en Lima y as\u00ed acrecentar sus propiedades y tributar m\u00e1s impuestos al Rey y a las arcas del Imperio Espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Pasi\u00f3n por los libros<br \/>\nDurante toda su vida, Jos\u00e9 de San Mart\u00edn fue un apasionado por la lectura y su uso como herramienta para la educaci\u00f3n, en consonancia con el ideario de la Ilustraci\u00f3n al cual adher\u00eda fervorosamente, por lo que estuvo abocado a la fundaci\u00f3n de bibliotecas y la donaci\u00f3n de libros para engrosar el acervo de esas instituciones.<\/p>\n<p>En la obra\u00a0Valores humanos de Jos\u00e9 de San Mart\u00edn. Su misi\u00f3n americana, la historiadora Fabiana Mastr\u00e1ngelo rescata los estudios realizados por Antonio Guti\u00e9rrez Escudero que mencionan que el General del Ej\u00e9rcito de los Andes tuvo dos bibliotecas personales. Los fondos de la primera lo acompa\u00f1aron desde Espa\u00f1a a Buenos Aires y Mendoza, y luego por Chile y Per\u00fa, donde terminaron en la Biblioteca Nacional de ese pa\u00eds. En cuanto a la segunda, fueron donados a la entonces Biblioteca P\u00fablica de Buenos Aires (actual Biblioteca Nacional Mariano Moreno) en 1856 por su yerno Mariano Balcarce, y se supone que hab\u00eda sido formada en su estad\u00eda europea.<\/p>\n<p>Su preocupaci\u00f3n por la educaci\u00f3n y la literatura qued\u00f3 expresada en varios documentos. Cuando en 1817 el Cabildo de Santiago de Chile le ofreci\u00f3 un obsequio de 10.000 pesos en oro, San Mart\u00edn pidi\u00f3 que esa gran cantidad de dinero sea destinada \u00aba un establecimiento que haga honor a V.S. y a ese benem\u00e9rito reino: la creaci\u00f3n de una biblioteca nacional que perpetuar\u00e1 para siempre la memoria de esa municipalidad\u00bb.<\/p>\n<p>La Biblioteca P\u00fablica General San Mart\u00edn fue creada en 1820 con auspicio del propio &#8216;Libertador&#8217;, que en aquel entonces se encontraba de viaje a Per\u00fa para finalizar su campa\u00f1a. Algunos ejemplares donados por \u00e9ste se conservan como &#8216;joyas bibliogr\u00e1ficas&#8217; en esa instituci\u00f3n.<br \/>\nEn medio de la Cruce de los Andes, el l\u00edder del Ej\u00e9rcito libertador dict\u00f3 un testamento fechado el 23 de octubre de 1818 donde, entre otras cosas, ofrece en donaci\u00f3n sus libros a la ciudad de Mendoza para la creaci\u00f3n de una biblioteca que ya hab\u00eda ideado antes de partir a Chile. \u00abQue la librer\u00eda que actualmente posee y ha comprado con el fin de que se establezca y forme en esta capital una biblioteca, quede destinada a dicho fin, y se lleve a puro y decidido efecto su pensamiento\u00bb.<\/p>\n<p>En 1821, durante su mandato como Protector del Per\u00fa, San Mart\u00edn fund\u00f3 la Biblioteca Nacional de Lima y don\u00f3 700 libros de su propia colecci\u00f3n para el acervo inicial de la instituci\u00f3n, que contaba con 11.000 ejemplares provenientes de la copiosa biblioteca que las autoridades del antiguo Virreinato del Per\u00fa hab\u00edan confiscado a los jesuitas en 1767.<\/p>\n<p>En un decreto publicado el 16 de mayo de 1822, San Mart\u00edn expres\u00f3: \u00abLos d\u00edas de estreno de los establecimientos de ilustraci\u00f3n, son tan luctuosos para los tiranos como plausibles para los amantes de la libertad. Ellos establecen en el mundo literario las \u00e9pocas de los progresos del esp\u00edritu, a los que se debe en la mayor parte la conservaci\u00f3n de los derechos de los pueblos\u00bb.<\/p>\n<p>San Mart\u00edn en Waterloo<br \/>\nBien es conocido que Jos\u00e9 de San Mart\u00edn y su hija Mercedes se instalaron en la ciudad de Bruselas en 1824, donde residieron casi ininterrumpidamente hasta principios de 1831 cuando el Libertador se mud\u00f3 a Francia, alegando el temor de la joven a los coletazos de la revoluci\u00f3n del a\u00f1o anterior que hab\u00eda declarado la independencia de B\u00e9lgica.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del fallido retorno a Buenos Aires en 1829, durante su residencia en Bruselas San Mart\u00edn realiz\u00f3 varios viajes, algunos motivados por su salud (los tratamientos contra la artritis que recib\u00eda en la localidad de Aix), por la educaci\u00f3n de Mercedes o por el solo hecho de pasear.<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo hom\u00f3nimo a este t\u00edtulo, publicado en el libro\u00a0San Mart\u00edn. M\u00e1s all\u00e1 del bronce, de Juan Marcelo Calabria y Roberto A. Colimodio, se describe uno de los \u00faltimos viajes que San Mart\u00edn realiz\u00f3 cuando viv\u00eda en B\u00e9lgica. Durante julio de 1830, en plena gestaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n belga, San Mart\u00edn recibi\u00f3 la visita en Bruselas del diplom\u00e1tico chileno Miguel de la Barra quien hab\u00eda servido bajo su mando como alf\u00e9rez en la batalla de Maip\u00fa. Se encontraba en Europa gestionando (sin \u00e9xito) el reconocimiento de la independencia de Chile por parte de Carlos X. Viajaba acompa\u00f1ado de su hermano Jos\u00e9 Mar\u00eda que era su secretario y a\u00f1os despu\u00e9s publicar\u00eda un Diario de Viajes de sus casi ocho a\u00f1os en el viejo continente.<\/p>\n<p>San Mart\u00edn estudi\u00f3 el exitoso cruce de los Alpes que las tropas de Napole\u00f3n Bonaparte realizaron en 1800 para conquistar Italia. Tres d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, el general sudamericano critic\u00f3 las estrategias de su colega franc\u00e9s en la batalla de Waterloo.<\/p>\n<p>Junto al c\u00f3nsul chileno en los Pa\u00edses Bajos, Pedro Palazuelos, los hermanos De la Barra vieron a San Mart\u00edn, \u00aba quien anteriormente hab\u00eda visitado yo en Londres cuando estuvo all\u00ed de paso para Buenos Aires. El General nos present\u00f3 en la Sociedad de Comercio de que era miembro y adonde con \u00e9l y Palazuelos nos reun\u00edamos a comer y leer los diarios todos los d\u00edas y enseguida al Paseo del Parque o a ver algunas cosas del pueblo\u00bb, recuerda Jos\u00e9 Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Palazuelos organiz\u00f3 una visita al campo de batalla de Waterloo, al que tambi\u00e9n fue invitado San Mart\u00edn, y De la Barra escribi\u00f3 una simp\u00e1tica vi\u00f1eta sobre el \u00abgu\u00eda\u00bb que les toc\u00f3 en la ocasi\u00f3n: \u00abCabalga el General San Mart\u00edn con gallard\u00eda y es un consumado jinete [&#8230;]. San Mart\u00edn nos explic\u00f3 la batalla de un modo tan claro y preciso, y al mismo tiempo pintoresco, que parec\u00eda que hubiera estudiado mucho las campa\u00f1as de Napole\u00f3n en el terreno mismo. Nos dimos cuenta perfecta del primer ataque y victoria de Napole\u00f3n y enseguida el cambio completo del plan, por la aparici\u00f3n de Blecher. Critic\u00f3 el General los movimientos como s\u00f3lo \u00e9l sabe hacerlo. Era hermoso o\u00edr a San Mart\u00edn explicando sobre el terreno a Napole\u00f3n. Regresamos al galope en una hermosa tarde de verano, con San Mart\u00edn erguido y silencioso a la cabeza. Parec\u00eda que el recuerdo de sus victorias embargaba por completo la mente del gran expatriado\u00bb.<\/p>\n<p>Guerra contra Moreno<br \/>\nNo se trata de una disputa entre ambos pr\u00f3ceres, dado que nunca se llegaron a conocer (Mariano Moreno falleci\u00f3 seis meses antes que San Mart\u00edn partiera de Espa\u00f1a), sino un duro conflicto epistolar entre el Libertador y el hermano del desaparecido abogado, Manuel, a ra\u00edz de un chisme.<\/p>\n<p>Seg\u00fan relata el historiador Daniel Balmaceda en su libro\u00a0Espadas y corazones, en 1834 San Mart\u00edn se entera por boca del ministro chileno Miguel de la Barra que el embajador argentino en Gran Breta\u00f1a, Manuel Moreno, lo acusaba de participar de un complot para establecer monarqu\u00edas en los pa\u00edses latinoamericanos. El pol\u00edtico trasandino le transmit\u00eda as\u00ed un mensaje del canciller peruano en Francia Casimiro Ola\u00f1eta.<\/p>\n<p>Molesto por verse involucrado en esa falacia, San Mart\u00edn acude a Ola\u00f1eta para constatar la veracidad del rumor, y el embajador del Per\u00fa se lo confirm\u00f3: le explic\u00f3 que Moreno le hab\u00eda escrito sobre el asunto en una carta, pero no pod\u00eda probarlo porque la hab\u00eda destruido. De todos modos, el &#8216;Padre de la Patria&#8217; confi\u00f3 en la palabra de Ola\u00f1eta sin saber que, en realidad, era todo una treta elaborada por el diplom\u00e1tico peruano que s\u00ed se prend\u00eda en todas las conspiraciones.<\/p>\n<p>El general le escribi\u00f3 al embajador argentino una extensa carta en la que dec\u00eda que \u00abusted ha calculado que el general San Mart\u00edn [se refer\u00eda a s\u00ed mismo en tercera persona] es un vil intrigante [&#8230;]. Su conducta no puede calificarse que de uno de estos dos modos: o es usted un malvado consumado o ha perdido enteramente la raz\u00f3n\u00bb. Haciendo alusi\u00f3n a la dureza de su carta, San Mart\u00edn le pide a Moreno que viaje de Londres a su residencia en Boulogne Sur Mer para que le pida los \u00abesclarecimientos que son consecuentes\u00bb al conflicto y de hecho, en una posdata, insin\u00faa la posibilidad de un duelo: \u00abUsted venga a lavar su honor que aqu\u00ed lo espero\u00bb.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos veintis\u00e9is a\u00f1os de su vida San Mart\u00edn residi\u00f3 en Europa, pero se manten\u00eda al tanto de lo que ocurr\u00eda en el R\u00edo de la Plata mediante la nutrida correspondencia con sus amigos, como Tom\u00e1s Guido y Tom\u00e1s Godoy Cruz, y las conversaciones con pol\u00edticos y diplom\u00e1ticos sudamericanos que lo visitaban.<br \/>\nManuel Moreno le respondi\u00f3 a San Mart\u00edn expres\u00e1ndole su \u00abasombro\u00bb y \u00abpena\u00bb por las acusaciones del Libertador. Le explic\u00f3 que s\u00ed era verdad que le hab\u00eda enviado una carta a Ola\u00f1eta, pero neg\u00f3 rotundamente haber escrito algo sobre un presunto complot. Incluso le envi\u00f3 un borrador de la misiva que le mand\u00f3 al peruano, donde solo mencionaba que San Mart\u00edn hab\u00eda viajado a Madrid. Creyendo que esa explicaci\u00f3n demostraba su inocencia, Moreno le pidi\u00f3 al general exiliado que por escrito dejara constancia del desagravio y, finalmente, aludi\u00f3 al reto a duelo expresando que su investidura gubernamental le imped\u00eda realizar acciones en ese terreno.<\/p>\n<p>Pese a que al leer la respuesta de Moreno crey\u00f3 haber llegado demasiado lejos, San Mart\u00edn no se retract\u00f3 y le envi\u00f3 otra carta diciendo: \u00abConcluyamos de una vez este desagradable asunto, dici\u00e9ndole que admito la seguridad que me da de que no ha tenido jam\u00e1s la idea de ofender mi honor, pero es preciso convenir en que usted ha obrado con una ligereza extraordinaria y que espero sea esta la \u00faltima vez que usted toma mi nombre para nada\u00bb. Esta misiva refleja que para San Mart\u00edn, Moreno era el culpable de su malestar, mientras el verdadero responsable, Ola\u00f1eta, no era ni siquiera sospechoso.<\/p>\n<p>Pero la cuesti\u00f3n no termin\u00f3 all\u00ed. Moreno continuaba herido e irritado por la acusaci\u00f3n de San Mart\u00edn. Aprovech\u00f3 una ocasi\u00f3n que hab\u00eda llegado a la embajada en Londres una carta para el Libertador escrita por su yerno Mariano Balcarce, y que \u00e9sta estaba pegada con otro sobre. Orden\u00f3 que no las despegaran, y le escribi\u00f3 a San Mart\u00edn en un tono sutilmente sarc\u00e1stico: \u00abComo al separarlas puede romperse el sello de la de usted y seg\u00fan lo ocurrido ya, usted no dejar\u00eda de suponer que habr\u00eda sido violentada o que habr\u00eda sufrido tentativas, debo pedir a usted que comisione aqu\u00ed a una persona que reciba dicha carta [&#8230;]\u00bb, y advirti\u00f3 que la embajada \u00abni debe ni quiere encargarse m\u00e1s de la correspondencia de usted\u00bb.<\/p>\n<p>San Mart\u00edn le respondi\u00f3 a Moreno: \u00abUsted hace muy bien en tomar esas precauciones pues por este medio pone a cubierto no solo su honor, porque en mi sana opini\u00f3n le es a usted desconocido, pero s\u00ed sus costillas, pues estaba bien resuelto a visitarlas (\u00fanico medio que puede emplearse con un hombre como usted) si volv\u00eda a notar en mis cartas la notoria curiosidad que usted emplea en todas las que caen en sus manos\u00bb. Tambi\u00e9n lo trat\u00f3 de \u00abp\u00edcaro consumado\u00bb y se se\u00f1al\u00f3 que \u00abel coraje de usted solo lo reserva para intrigas y picard\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque envi\u00f3 a un comisionado a Londres, San Mart\u00edn aparentemente nunca le envi\u00f3 esa \u00faltima carta a Moreno, y el incidente finaliz\u00f3.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n confeccion\u00f3 la Bandera de los Andes?<br \/>\nTras la realizaci\u00f3n del Congreso de Tucum\u00e1n y la Declaraci\u00f3n de la Independencia, a mediados de 1816 llega a Mendoza una comunicaci\u00f3n del comisionado de los ej\u00e9rcitos, Jos\u00e9 Garz\u00f3n, donde se informa que se ha autorizado el uso de la bandera creada por Manuel Belgrano y se permite al Ej\u00e9rcito que pueda confeccionar un pabell\u00f3n propio siguiendo los colores ya establecidos.<\/p>\n<p>La historia oficial, que es ampliamente ense\u00f1ada en las escuelas de todo el pa\u00eds, explica que en la noche del 24 de diciembre de 1816 se realiz\u00f3 una reuni\u00f3n social en la casa de Laureana Ferrari, donde el gobernador de Cuyo y l\u00edder del Ej\u00e9rcito de los Andes, Jos\u00e9 de San Mart\u00edn, desaf\u00eda al grupo de mujeres presentes a que confeccione una bandera para las fuerzas militares que iban a cruzar la cordillera. Siempre seg\u00fan este relato, en una semana las &#8216;patricias mendocinas&#8217; consiguieron las telas y cosieron el emblem\u00e1tico pabell\u00f3n, por lo que el 5 de enero de 1817 se produjo el juramento del mismo en la Iglesia Matriz con la bendici\u00f3n del capell\u00e1n Lorenzo G\u00fciraldes.<\/p>\n<p>Durante a\u00f1os la Bandera del Ej\u00e9rcito de los Andes estuvo expuesta en la planta baja del edificio de Casa de Gobierno (foto). Desde 2012 reposa en el Memorial de la Bandera, ubicado enfrente y construido de manera subterr\u00e1nea.<br \/>\nEsta historia est\u00e1 basada en una carta que Laureana Ferrari de Olaz\u00e1bal escribi\u00f3 en 1856, es decir cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s del episodio, y que permaneci\u00f3 oculta hasta 1923 cuando fue comprada por el Museo Hist\u00f3rico Nacional. El profesor Fabi\u00e1n Agostini, vicepresidente de la Junta de Estudios Hist\u00f3ricos Filial Maip\u00fa, se\u00f1al\u00f3 a\u00a0MDZ\u00a0que \u00abuna carta que se escribe tanto tiempo despu\u00e9s adolece algunos errores y recuerdos tergiversados, y su contenido est\u00e1 muy cuestionado\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo se cre\u00f3 la Bandera de los Andes? Agostino esgrimi\u00f3 que en los \u00faltimos a\u00f1os \u00abhan aparecido otras fuentes, como la de una persona apellidada Ant\u00fanez que lleva al Archivo General de la Provincia una carta de Gregorio Puebla fechada en 1830, que habr\u00eda sido dirigida a la Gobernaci\u00f3n, menciona que quienes realmente hab\u00edan confeccionado la bandera eran las monjas del Monasterio de la Buena Ense\u00f1anza (actual Compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda), dado que fung\u00edan como las maestras de labor de las patricias\u00bb, si bien \u00e9stas presuntamente se encargaron de comprar las telas y aportar los elementos necesarios para la confecci\u00f3n del pabell\u00f3n.<\/p>\n<p>De hecho tampoco la bandera habr\u00eda sido creada en una semana. Investigaciones posteriores indican que la confecci\u00f3n del pabell\u00f3n del Ej\u00e9rcito de los Andes debi\u00f3 ser una tarea extremadamente compleja, teniendo en cuenta adem\u00e1s que lleva un reverso. \u00abSe cree que no tardaron menos de tres meses\u00bb, manifest\u00f3 Agostini.<\/p>\n<h6>Fuente: MDZ Online<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s all\u00e1 de su excepcionalidad, el &#8216;Libertador&#8217; de tres pa\u00edses y uno de los principales gestores de la emancipaci\u00f3n latinoamericana vivi\u00f3 como cualquier hombre.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":80660,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[47],"tags":[21],"class_list":["post-80659","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-fiestas","tag-argentina"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80659","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80659"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80659\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/80660"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80659"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80659"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80659"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}