{"id":84246,"date":"2018-11-26T07:12:13","date_gmt":"2018-11-26T10:12:13","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=84246"},"modified":"2018-11-26T07:12:13","modified_gmt":"2018-11-26T10:12:13","slug":"actor-de-reparto-que-no-logra-lucirse","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/actor-de-reparto-que-no-logra-lucirse\/","title":{"rendered":"Actor de reparto que no logra lucirse"},"content":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos a\u00f1os se diluy\u00f3 la estrategia de los emergentes para reformar la arquitectura financiera internacional, equilibrar el sistema multilateral de comercio o luchar contra las guaridas fiscales. Argentina apuesta a ser un \u201cmediador confiable\u201d.<\/p>\n<p><strong>Estrategia equivocada<\/strong><br \/>\nPor Juan Manuel Pad\u00edn *<\/p>\n<p>La Presidencia argentina del G-20 representa un enorme desaf\u00edo teniendo en cuenta las disputas existentes entre los principales pa\u00edses del planeta \u2013con Estados Unidos a la cabeza\u2013 respecto al curso que deber\u00eda tomar la econom\u00eda mundial. Se trata de una de las sillas m\u00e1s valiosas que ocupa el pa\u00eds en la arena internacional en tanto le permite influir en puntos nodales de la agenda global. El G-20, cabe recordar, es un foro en el cual las potencias, junto a otros Estados con cierta relevancia regional, coordinan posiciones pol\u00edticas, econ\u00f3micas y financieras. Entre sus miembros se encuentran la Uni\u00f3n Europea (como bloque) y 19 pa\u00edses donde se destacan, en primer lugar, Estados Unidos, China, Alemania, Reino Unido, Jap\u00f3n, India, Rusia, Francia, Italia, y Canad\u00e1; y, en segundo lugar, otros pa\u00edses con menor peso relativo como Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Corea del Sur, Indonesia, M\u00e9xico, Sud\u00e1frica y Turqu\u00eda. En conjunto, estas econom\u00edas representan el 85 por ciento del producto bruto global y el 75 por ciento del comercio internacional; aunque, en realidad, es el primer grupo mencionado quien explica, mayoritariamente, esta participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los cambios que se produjeron en el plano nacional y regional en los \u00faltimos a\u00f1os, lamentablemente, redujeron la capacidad del pa\u00eds de incidir en la agenda del G-20. A nivel nacional, la Argentina increment\u00f3 su dependencia: la Alianza Cambiemos no s\u00f3lo deleg\u00f3 parte sustancial de la pol\u00edtica econ\u00f3mica en el staff del FMI; tambi\u00e9n impuls\u00f3 un esquema de inserci\u00f3n con una visi\u00f3n aperturista sin frutos a la vista, que incluy\u00f3 la renuncia a potenciar nuestra voz a partir de una pol\u00edtica de articulaci\u00f3n regional. En este marco, los tres ejes de la Presidencia argentina del G-20 (El futuro del trabajo, Infraestructura para el desarrollo, y un futuro alimentario sostenible) resultan un reflejo ir\u00f3nico de nuestra situaci\u00f3n actual. En t\u00e9rminos regionales la situaci\u00f3n no es mejor. Es evidente que la alianza estrat\u00e9gica entre la Argentina y Brasil es parte del pasado. Los cambios pol\u00edticos en ambos pa\u00edses quebraron el impulso a la integraci\u00f3n como eje estructurador de la pol\u00edtica exterior, y dieron paso a la implementaci\u00f3n de pol\u00edticas de desregulaci\u00f3n y liberalizaci\u00f3n comercial y financiera. En igual sentido, se diluy\u00f3 la articulaci\u00f3n de posiciones con otros pa\u00edses emergentes para, entre otras cuestiones vitales, reformar la arquitectura financiera internacional, equilibrar el sistema multilateral de comercio, o luchar contra las guaridas fiscales.<\/p>\n<p>Es en este escenario, signado por la p\u00e9rdida del poder de decisi\u00f3n sobre la pol\u00edtica econ\u00f3mica y sin soporte regional, que la Argentina preside el G-20. A esto debemos adicionar, como complemento, la cr\u00edtica coyuntura global donde ya no es ninguna novedad que hay un malestar creciente producto del avance de la globalizaci\u00f3n neoliberal, comandada por el capital financiero y los principales grupos multinacionales. Esta condujo al planeta a un combo explosivo \u2013y no sustentable ambientalmente\u2013, azuzado por la creciente desigualdad y la fragilidad en la que se encuentran millones de personas, en un mundo donde las redes de protecci\u00f3n social se fueron licuando (all\u00ed donde exist\u00edan); y el auge de China resquebraj\u00f3 el dominio econ\u00f3mico de Estados Unidos, al tiempo que puso en aprietos a ramas enteras de producci\u00f3n a escala global y a una amplia gama de empleos, tambi\u00e9n bajo amenaza ante la irrupci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas.<\/p>\n<p>En este contexto, el rol de \u201cmediador confiable\u201d entre las potencias que intenta jugar el macrismo, facilitando acuerdos desde una posici\u00f3n subordinada, es un camino sin beneficios ostensibles, atento a que el redise\u00f1o de las reglas que rigen la econom\u00eda internacional tiene un valor estrat\u00e9gico para el pa\u00eds ya que puede ofrecer un marco (m\u00e1s o menos) propicio para impulsar el desarrollo. Construir una voz regional que resguarde esta posibilidad contemplando nuestros intereses constituir\u00e1 una acci\u00f3n ineludible a futuro. En esta oportunidad, esto no ser\u00e1 posible.<\/p>\n<p>* Doctorando-Universidad Nacional de Quilmes.<\/p>\n<p><strong>Las viejas recetas<\/strong><br \/>\nPor Luciana Ghiotto *<\/p>\n<p>El Grupo de los 20 (G-20) naci\u00f3 en 1999 como espacio informal de coordinaci\u00f3n entre los ministros de finanzas para hacer frente a las recurrentes crisis financieras a las que nos acostumbr\u00f3 el capitalismo en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Tras la crisis econ\u00f3mica y financiera en 2008, el G-20 se present\u00f3 a s\u00ed mismo como el principal foro internacional para la cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica, financiera y pol\u00edtica e incorpor\u00f3 a varios de los pa\u00edses aliados de Estados Unidos, como Arabia Saudita, y a los pa\u00edses emergentes como China, Brasil e India. En el contexto de la crisis de los \u00e1mbitos multilaterales como la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio (OMC), el G-20 se convirti\u00f3 en un foro \u201catrapa todo\u201d: aborda no solamente temas financieros, sino tambi\u00e9n cuestiones correspondientes a la transici\u00f3n energ\u00e9tica, el cambio clim\u00e1tico, empleo y educaci\u00f3n, salud, agricultura, temas de g\u00e9nero, la econom\u00eda digital, comercio e inversiones, corrupci\u00f3n y desarrollo.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o, con la realizaci\u00f3n de la cumbre en Argentina, el gobierno nacional sostiene que la llegada del G-20 pondr\u00e1 \u201clas necesidades de la gente en primer plano\u201d y buscar\u00e1 un \u201cconsenso para un desarrollo equitativo y sostenible\u201d. Sin embargo, trascendi\u00f3 la cifra de 200 millones de d\u00f3lares como la suma que el pa\u00eds ha desembolsado para la organizaci\u00f3n de todas las reuniones de los grupos de afinidad de G-20 durante todo el a\u00f1o, de lo cual m\u00e1s de la mitad ha sido destinado a la compra de equipamiento para las fuerzas de seguridad. Se adquirieron aviones, helic\u00f3pteros, radares, armas y otros dispositivos con el fin de reprimir \u201cdisturbios\u201d. Todo este material quedar\u00e1 en la Argentina luego del G-20, al igual que las instalaciones para garantizar la \u2018ciberseguridad\u2019 a trav\u00e9s del espionaje virtual. Sabemos tambi\u00e9n que va a haber m\u00e1s de 20.000 polic\u00edas de todas las fuerzas de seguridad en la Capital Federal durante la cumbre de los l\u00edderes. Todo este despliegue de seguridad parece estar lejos del t\u00e9rmino \u201cconsenso\u201d que pregona el gobierno.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de lo que pase en las calles, podemos aqu\u00ed vaticinar con fundamentos que puertas adentro nada relevante va a suceder. M\u00e1s all\u00e1 de reuniones bilaterales que ocurran durante sus 2 d\u00edas de reuni\u00f3n, el G-20 no va a llegar a ninguna decisi\u00f3n relevante para enfrentar el cambio clim\u00e1tico ni las crisis financieras ni los desaf\u00edos del \u201ctrabajo del futuro\u201d. La realidad es que el G-20 como foro pol\u00edtico no tiene la capacidad de revertir el auge del capital financiero ni puede restituir a Estados Unidos como el n\u00facleo de la acumulaci\u00f3n global de capital, hoy ubicado en torno a China. Los mega-proyectos de infraestructura de la nueva \u201cruta de la seda\u201d se convirtieron en la fuerza centr\u00edpeta para un capital global disponible que no logra una tasa de ganancia similar en ning\u00fan pa\u00eds de occidente. Alcanza mirar los millonarios negocios que hacen con ese proyecto empresas como la alemana Siemens o la norteamericana LG.<\/p>\n<p>Y mientras tanto, el G-20 intenta enfrentar la turbulencia capitalista global a partir de recetar medidas de corte neoliberal que ya han probado ser inservibles para traer bienestar a los pueblos, y que, por el contrario, han aumentado la desconfianza de las sociedades sobre los supuestos beneficios de la democracia como r\u00e9gimen pol\u00edtico. Entonces, el problema del G-20 no es ni Macri ni Temer, ni siquiera Trump: el problema del G-20 es intentar cocinar una torta diferente con los mismos ingredientes. En esta receta siguen siendo centrales el Fondo Monetario Internacional (FMI), las pol\u00edticas de libre comercio, la protecci\u00f3n incondicional de las inversiones extranjeras, las reformas estructurales demandadas por los sectores dominantes, entre otros. El \u00fanico modo de revertir las pol\u00edticas del G-20 es construyendo una subjetividad diferente que pueda disputar otro orden social, pol\u00edtico, econ\u00f3mico y cultural. Esto supone un programa radicalmente diferente a la existencia de este foro, que ponga en primer lugar el Otro Mundo Posible, urgente y necesario.<\/p>\n<p>* Investigadora de Conicet\/Unsam. Miembro de ATTAC Argentina y de la Confluencia Fuera G-20-FMI.<\/p>\n<h6>Fuente: P\u00e1gina 12<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos a\u00f1os se diluy\u00f3 la estrategia de los emergentes para reformar la arquitectura financiera internacional, equilibrar el sistema multilateral de comercio o luchar contra las guaridas fiscales. 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