{"id":85057,"date":"2018-12-14T06:44:31","date_gmt":"2018-12-14T09:44:31","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=85057"},"modified":"2018-12-14T07:47:38","modified_gmt":"2018-12-14T10:47:38","slug":"chalecos-amarillos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/chalecos-amarillos\/","title":{"rendered":"Chalecos amarillos"},"content":{"rendered":"<p>Alemania y Jap\u00f3n tienen el dudoso honor de ser dos pa\u00edses en los que jam\u00e1s triunf\u00f3 una revoluci\u00f3n. No por casualidad fueron tambi\u00e9n los que, precisamente a causa de ello, dieron nacimiento a reg\u00edmenes tan oprobiosos como el nazismo y el militarismo fascista japon\u00e9s. Por contraposici\u00f3n la historia francesa est\u00e1 signada por recurrentes revoluciones y levantamientos populares. Aparte de la Gran Revoluci\u00f3n de 1789 hubo estallidos revolucionarios en 1830, otro mucho m\u00e1s vigoroso en 1848 y la gloriosa Comuna de Par\u00eds de 1871, el primer gobierno de la clase obrera en la historia universal. Luego de su sangriento aplastamiento pareci\u00f3 que la rebeld\u00eda del pueblo franc\u00e9s se hab\u00eda apagado para siempre. Pero no fue as\u00ed. Reapareci\u00f3 en la heroica \u00a0resistencia a la ocupaci\u00f3n alemana durante la Segunda Guerra Mundial y luego, con una fuerza arrolladora, en el Mayo franc\u00e9s de 1968.<\/p>\n<p>\u00bfEs esto lo \u00fanico que hace de Francia un pa\u00eds tan peculiar? No. M\u00e1s importante que este incesante fermento insurreccional que hist\u00f3ricamente distingue a las capas populares francesas es que sus luchas resuenan como ninguna otra en la escena mundial. Ya lo hab\u00eda advertido Karl Marx en 1848 cuando, observando la revoluci\u00f3n en Francia, dijera que \u201cel canto del gallo galo despertar\u00e1 una vez m\u00e1s a Europa\u201d. Y la despert\u00f3, aunque esos sue\u00f1os fueron aplastados a sangre y fuego. Miremos la historia: la Revoluci\u00f3n Francesa retumb\u00f3 en Europa y Am\u00e9rica, con fuerza atronadora; la Comuna se convirti\u00f3 en una fuente de inspiraci\u00f3n para el movimiento obrero mundial, sus ense\u00f1anzas reverberando inclusive en algunos rincones apartados de Asia. El Mayo franc\u00e9s se reproducir\u00eda, con las l\u00f3gicas caracter\u00edsticas nacionales, por todo el mundo. En otras palabras: Francia tiene esa \u00fanica capacidad de convertir lo suyo en un acontecimiento hist\u00f3rico-universal, como gustaba decir a Hegel. Y esa es, precisamente, la inimitable peculiaridad de lo franc\u00e9s.<\/p>\n<p>La rebeli\u00f3n de los \u201cchalecos amarillos\u201d que comenz\u00f3 hace pocas semanas cuando dos camioneros y la due\u00f1a de un peque\u00f1o comercio \u2013desconocidas entre s\u00ed y habitando en distintos lugares del interior de Francia\u2013 lanzaron a trav\u00e9s de las redes sociales una convocatoria a protestar en las rotondas de entrada de sus peque\u00f1as ciudades por el aumento del precio del combustible. A los pocos d\u00edas una de ellas ten\u00eda casi un mill\u00f3n de seguidores en su cuenta de Facebook. Luego vino la convocatoria del 17 de Noviembre en Par\u00eds y, a partir de all\u00ed, la protesta adquirir\u00eda una dimensi\u00f3n fenomenal que puso al gobierno de Macron entre la espada y la pared. Lo que no hab\u00edan podido hacer en tres meses los sindicatos del ferrocarril lo lograron los \u201cchalecos amarillos\u201d en pocas semanas. Y la cosa sigue, y el \u201ccontagio\u201d del virus rebelde que llega desde Francia ya se vislumbra m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. Se ha insinuado en B\u00e9lgica, Holanda y ahora en Polonia, con ocasi\u00f3n de la Cumbre del Clima en Katowice. En Egipto el r\u00e9gimen de Al Sisi prohibi\u00f3 la venta de chalecos amarillos en todo el pa\u00eds como una medida precautoria para evitar que el ejemplo franc\u00e9s cunda en su pa\u00eds.<\/p>\n<p>La revuelta, de final abierto, no es s\u00f3lo por el precio del combustible. Es una protesta difusa pero generalizada y de composici\u00f3n social muy heterog\u00e9nea contra la Francia de los ricos y que en cuya abigarrada agenda de reivindicaciones se perciben los contornos de un programa no s\u00f3lo pos sino claramente anti-neoliberal. Pero hay tambi\u00e9n otros contenidos que remiten a una cosmovisi\u00f3n m\u00e1s tradicional de una \u00a0Francia blanca, cristiana y nacionalista. Ese heter\u00f3clito conjunto de reivindicaciones, inorg\u00e1nicamente expresadas, alberga demandas m\u00faltiples y contradictorias aspiraciones producto de una s\u00fabita e inesperada eclosi\u00f3n de activismo espontane\u00edsta, carente de direcci\u00f3n pol\u00edtica. Esto es un grave problema porque toda esa enorme energ\u00eda social liberada en las calles de Francia podr\u00eda tanto dar lugar a conquistas revolucionarias como naufragar en un remate reaccionario. Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de la incertidumbre sobre el curso futuro de la movilizaci\u00f3n popular y la inevitable complejidad ideol\u00f3gica presente en todos los grandes movimientos espont\u00e1neos de masas no caben dudas de que su sola existencia ha socavado la continuidad de la hegemon\u00eda neoliberal en Francia y la estabilidad del gobierno de Emmanuel Macron.<\/p>\n<p>Y en un mundo de superpoblado de esperpentos como los Trumps y los Bolsonaros, los Macris y los Macrones todo esto es una buena noticia porque el \u201ccanto del gallo galo\u201d bien podr\u00eda despertar la rebeld\u00eda dormida \u2013o premeditadamente anestesiada\u2013 de los pueblos dentro y fuera de Europa y convertirse en la chispa que incendie la reseca llanura en que las pol\u00edticas neoliberales han convertido a nuestras sociedades, v\u00edctimas de un silencioso pero mort\u00edfero holocausto social de in\u00e9ditas proporciones. No es la primera vez que los franceses desempe\u00f1an esa funci\u00f3n de vanguardia en la escena universal y su ardorosa lucha podr\u00eda convertirse, sobre todo en los suburbios del imperio, en el disparador de una oleada de levantamientos populares \u2013como ocurriera principalmente con la Revoluci\u00f3n Francesa y el Mayo de 1968\u2013 en contra de un sistema, el capitalismo, y una pol\u00edtica, el neoliberalismo, cuyos nefastos resultados son harto conocidos. No sabemos si tal cosa habr\u00e1 de ocurrir, si el temido \u201ccontagio\u201d finalmente se producir\u00e1, pero los indicios del generalizado repudio a gobiernos que s\u00f3lo enriquecen a los ricos y expolian a los pobres son inocultables en todo el mundo. No habr\u00e1 que esperar mucho tiempo pues pronto la historia dictar\u00e1 su inapelable veredicto.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de sus efectos globales la brisa que viene de Francia es oportuna y estimulante en momentos en que tantos intelectuales y publicistas de Latinoam\u00e9rica, Europa y Estados Unidos se regodean hablando del \u201cfin del ciclo progresista\u201d en Nuestra Am\u00e9rica, que supuestamente ser\u00eda seguido por el comienzo de otro de signo \u201cneoliberal\u201d o conservador que s\u00f3lo lo pronostican quienes quieren convencer a los pueblos que no hay alternativas de recambio y que es esto, el capitalismo, o el caos, ocultando con malicia que el capitalismo es el caos en su m\u00e1xima expresi\u00f3n. Por eso los acontecimientos en Francia ofrecen un ba\u00f1o de sobriedad a tanta mentira que pretende pasar por \u00a0riguroso an\u00e1lisis econ\u00f3mico o sociopol\u00edtico y nos demuestran que muchas veces la historia puede tomar un giro inesperado, y que lo que aparec\u00eda como un orden econ\u00f3mico y pol\u00edtico inmutable e inexpugnable se puede venir abajo en menos de lo que canta un gallo\u2026 franc\u00e9s.<\/p>\n<h6>Fuente: P\u00e1gina 12<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alemania y Jap\u00f3n tienen el dudoso honor de ser dos pa\u00edses en los que jam\u00e1s triunf\u00f3 una revoluci\u00f3n. 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