{"id":89881,"date":"2019-05-07T06:42:43","date_gmt":"2019-05-07T09:42:43","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=89881"},"modified":"2019-05-07T06:42:43","modified_gmt":"2019-05-07T09:42:43","slug":"el-poder-en-francia-vive-bajo-el-influjo-amarillo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/el-poder-en-francia-vive-bajo-el-influjo-amarillo\/","title":{"rendered":"El poder en Francia vive bajo el influjo amarillo"},"content":{"rendered":"<p>El movimiento dej\u00f3 una estela poderosa que abri\u00f3 brechas de debates y cuestionamientos sobre la econom\u00eda, la solidaridad colectiva y las fallas de la democracia.<\/p>\n<p>Ya no importa saber si son muchos o pocos, si llegan a 50 mil o a apenas unos miles. Los chalecos amarillos se han metido por todos los intercisos de la sociedad y la habitan de forma expandida, m\u00e1s all\u00e1 de las cifras de sus movilizaciones, los relatos de sus divisiones o la contra propaganda del gobierno y los medios que, con todas las artima\u00f1as, intentan expulsarlos de la escena social a trav\u00e9s de procesos groseros y violentos de deslegitimaci\u00f3n. El movimiento que surgi\u00f3 a mediados de noviembre de 2018 es una pesadilla de un solo color. Este s\u00e1bado, en lo que fue el acto n\u00famero XXV de su irrupci\u00f3n callejera, el movimiento reuni\u00f3 en Par\u00eds no m\u00e1s de 2000 personas. Pero el impacto de esa estrecha presencia callejera testimonia una suerte de tensi\u00f3n que rodea todo lo que ocurre en torno al color amarillo. Primero fueron un enigma social, luego un desaf\u00edo al poder, despu\u00e9s un dolor de cabeza pol\u00edtico y un cuestionamiento de la desigualdad arraigada en el sistema liberal, m\u00e1s tarde una exigencia de renovaci\u00f3n institucional y de justicia fiscal, al fin, un fen\u00f3meno cultural a trav\u00e9s del cual se interrogan todas las injusticias pasadas y presentes de los liberalismos que gobiernas al mundo. A\u00fan no pas\u00f3 a la historia y, no obstante, el movimiento amarillo vive en un tiempo presente que se prolonga y ha atra\u00eddo detr\u00e1s de \u00e9l una extraordinaria producci\u00f3n de libros, art\u00edculos y ensayos. Es hoy un vasto territorio de papel surgido desde el fondo de un pa\u00eds al que se cre\u00eda \u201cindiferente\u201d ante la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En el libro Le fond de l\u2019air est jaune (El Fondo del aire es amarillo), el periodista Joseph Confraveux (Mediapart) pone de relieve una dimensi\u00f3n fuera de lo com\u00fan: durante los \u00faltimos 30 a\u00f1os de luchas sociales y movimientos de todo tipo, nadie logr\u00f3 instalar en la sociedad el tema de la \u201cinjusticia social\u201d. Los chalecos amarillos s\u00ed. Se han convertido en una suerte de subconsciente que desvela a quienes tratan de presidir los destinos colectivos de Francia. La presidencia de la Rep\u00fablica y el gobierno llevan seis meses dise\u00f1ando respuestas para contener la bronca de esa Francia que no ha perdido su encono hacia el poder. Desde diciembre de 2018, cada paso del poder sigue las huellas amarillas. A finales de abril, el presidente Emmanuel Macron inici\u00f3 un proceso de descontaminaci\u00f3n de la imagen que lo persigue desde mayo de 2017 y cuyos rasgos fueron acentuados por los chalecos amarillos. Una suerte de presidente Rey que todo lo hace, todo lo puede y todo lo controla. Macron decidi\u00f3 \u201ccompartir\u201d con el primer ministro Edouard Philippe la implementaci\u00f3n de las medidas que el mismo Macron anunci\u00f3 unos d\u00edas antes como resultado del \u201cgran debate nacional\u201d que el macronismo invent\u00f3 como f\u00f3rmula para apaciguar la revuelta amarilla cuando esta se encontraba en su m\u00e1ximo nivel. Todo empieza de amarillo y termina con el mismo color. Emmanuel Macron anim\u00f3 en persona ese debate al cabo del cual reconoci\u00f3 que en el pa\u00eds exist\u00eda \u201cun profundo sentimiento de injusticia fiscal, territorial y social. Y hay que darle una respuesta\u201d. El mandatario decidi\u00f3 mejorar las jubilaciones y bajar los impuestos. No se sabe a\u00fan de donde sacar\u00e1 los 5000 millones de euros que ese recorte fiscal implica pero lo cierto es que es una de las respuestas directas al malestar que origin\u00f3 el volc\u00e1n de los chalecos. Aunque las manifestaciones amarillas de los s\u00e1bados atraen cada vez menos gente, estas se han institucionalizado y convertido en un \u201cterm\u00f3metro\u201d al que se consulta como un or\u00e1culo. El movimiento dej\u00f3 una estela poderosa que abri\u00f3 m\u00faltiples brechas de debates y cuestionamientos sobre la econom\u00eda, las finanzas, la fiscalidad, la democracia, la justicia social, la solidaridad colectiva, la igualdad, los medios de comunicaci\u00f3n, las redes sociales, las fallas de la democracia representativa y los muchos mecanismos de sumisi\u00f3n de que cuenta el poder. El llamado \u201csistema\u201d recibi\u00f3 un golpe de tales magnitudes que, incluso si no perdi\u00f3 el combate, sigue en medio del ring aturdido por los golpes.<\/p>\n<p>Hace un par de d\u00edas, el diario Lib\u00e9ration public\u00f3 una columna firmada por m\u00e1s de 1500 actores de la cultura en respaldo a la revuelta amarilla. Bajo el t\u00edtulo \u201cChalecos amarillos, no nos enga\u00f1amos\u201d, actores, periodistas, cient\u00edficos, escritores, dibujantes y guionistas escriben que no s\u00f3lo se trata de un fen\u00f3meno \u201csin precedentes\u201d sino, tambi\u00e9n, de que los chalecos amarillos constituyen \u201cun movimiento que el poder quiere desacreditar y al que reprime severamente cuando, en realidad, la violencia m\u00e1s amenazadora es econ\u00f3mica y social\u201d. Los \u201cchalecos amarillos somos nosotros\u201d, escribe este grupo. Los firmantes impugnan de forma muy firme el extraordinario arsenal legislativo y policial con el que el macronismo se dot\u00f3 para reprimir a los chalecos amarillos y, por a\u00f1adidura, a todo aquel que se le ocurra manifestar. Los autores de la columna estiman que esa represi\u00f3n \u201cpisotea nuestras libertades individuales\u201d. Basta con salir a la calle con los chalecos para comprobar la exacerbaci\u00f3n y la violencia desmedida con la que act\u00faa la polic\u00eda. De los palos y los gases, en Par\u00eds, no se salva nadie: hombres o mujeres, j\u00f3venes o de tercera edad, sanos o minusv\u00e1lidos, todos han vivido el violatorio privilegio de verse insultados, agredidos o maltratados por la polic\u00eda. Y los que fueron arrestados incluso de forma injustificada, con falsas acusaciones policiales, experimentaron la justicia parcial y expeditiva de los tribunales de \u201ccomparecencia inmediata\u201d.<\/p>\n<p>El poder vive a\u00fan bajo el influjo amarillo, tiene miedo e incurre en una suerte de exceso autoritario que termina por empanar la \u00e9tica democr\u00e1tica de la cual el pa\u00eds se prevalece ante el resto de los mundo. Sin buscar ese objetivo, los chalecos amarillos mostraron todas las contradicciones de las democracias modernas: desde su desigualdad de ra\u00edz, hasta su autoritarismo armado cuando se trata de reprimir y criminalizar a los movimientos sociales. Esa violencia, sumada a la que desparraman los Black Blocs y otros extremistas, fueron poco a poco adquiriendo el protagonismo de las marchas amarillas. Por ello, los autores de la columna publicada en el matutino Lib\u00e9ration invitan a renovar la apuesta para resurgir: \u201cutilicemos nuestro poder, el de las palabras, el de la m\u00fasica, el de la imagen, el del pensamiento y el del arte para inventar un nuevo relato y apoyar a todos aquellos y aquellas que, desde hace meses, luchan en las calles y las rotondas\u201d. Los chalecos amarillos ganaron una batalla objetiva y subjetiva substanciales: empujaron al poder a reflexionar, a trastornar su agenda, a mirar hacia la gente. Luego, reinstalaron tem\u00e1ticas de autonom\u00eda, de libertad y de justicia que parec\u00edan enterradas. Entonces no importa cu\u00e1ntas personas manifestar\u00e1n cada s\u00e1bado. Los chalecos amarillos han impregnado toda la sociedad. Llegaron a ese cielo influyente donde viven los poderes inmateriales.<\/p>\n<h6>Fuente: P\u00e1gina 12<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El movimiento dej\u00f3 una estela poderosa que abri\u00f3 brechas de debates y cuestionamientos sobre la econom\u00eda, la solidaridad colectiva y las fallas de la democracia.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":89882,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[57],"class_list":["post-89881","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-mundo","tag-el-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89881","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89881"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89881\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/89882"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89881"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89881"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89881"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}