{"id":92089,"date":"2019-07-10T08:26:32","date_gmt":"2019-07-10T11:26:32","guid":{"rendered":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/?p=92089"},"modified":"2019-07-10T08:26:32","modified_gmt":"2019-07-10T11:26:32","slug":"batea-mahuida-la-pista-de-esqui-ancestral","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/batea-mahuida-la-pista-de-esqui-ancestral\/","title":{"rendered":"Batea Mahuida: la pista de esqu\u00ed ancestral"},"content":{"rendered":"<p>Cuando hace 16 a\u00f1os se inaugur\u00f3 en Villa Pehuenia el primer parque de nieve gestionado por abor\u00edgenes, las opiniones eran m\u00e1s que encontradas dentro de la propia comunidad. Hoy, el complejo tur\u00edstico en el que trabajan 70 mapuches recibe 8.000 turistas por temporada y, seg\u00fan dicen, es una de las pocas experiencias donde el uso de la tierra compartida con los blancos no es conflictivo. Historia de una buena convivencia.<\/p>\n<p>Antes de atravesar un r\u00edo o un arroyo de agua helada que baja de la cordillera, Jos\u00e9 Miguel Puel tiraba un pu\u00f1ado de yerba. Dec\u00eda que era un gesto de amistad de los mapuches con la naturaleza. Cuando levantaba los pi\u00f1ones que caen de las araucarias agradec\u00eda por esos frutos con los que su mujer hac\u00eda conservas y sopa. Nunca sub\u00eda a un monte sin antes pedir que lo guiara Ngenech\u00e9n, como llaman a Dios en la lengua mapuche o mapudungun.<\/p>\n<p>La noche del 10 de julio del a\u00f1o 2000, Jos\u00e9 Miguel estaba nervioso, pero pudo dormir. Al d\u00eda siguiente ten\u00eda que dar el discurso m\u00e1s importante desde que era cacique de la comunidad mapuche Puel. Deb\u00eda hablar en la inauguraci\u00f3n del parque de nieve del cerro Batea Mahuida, el \u00fanico del mundo que pertenece a una comunidad aborigen y es administrado por ella.<\/p>\n<p>Quer\u00eda que sus palabras tranquilizaran a una comunidad que desconfiaba de las intenciones que ten\u00edan los blancos o huincas sobre una ladera que permanece nevada cuatro meses al a\u00f1o y que hace cientos de a\u00f1os habitan los Puel. El contexto era complejo: iba a compartir su discurso con el vicegobernador neuquino Jorge Sapag, a quien mostrar\u00eda como un aliado que hab\u00eda donado $ 70.000 para hacer una confiter\u00eda e instalar un primer medio de elevaci\u00f3n para esquiadores.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Miguel se levant\u00f3 temprano y sali\u00f3 varias veces de la casa para caminar en silencio por el borde del lago Alumin\u00e9, el coraz\u00f3n de un peque\u00f1o casco urbano que hist\u00f3ricamente se llam\u00f3 paraje La Angostura y que hac\u00eda unos a\u00f1os empezaba a organizarse como el municipio de Villa Pehuenia. Se puso una camisa a cuadros, una campera azul impermeable y sali\u00f3 para el cerro sin afeitarse. Aparentaba m\u00e1s que los 46 a\u00f1os que ten\u00eda.<\/p>\n<p>Yo digo que lo vi dormir cuenta In\u00e9s Isabel Cumill\u00e1n, su mujer, de 57 a\u00f1os. Pero uno dice que durmi\u00f3 y por ah\u00ed estuvo pensando toda la noche. Porque estaba nervioso nervioso.<\/p>\n<p>En lugar de cortar una cinta, para marcar la apertura del cerro, hab\u00eda que serruchar una rama de pino montada sobre dos maderas en forma de cruz. Alrededor de esa barrera improvisada que representaba la castidad de la monta\u00f1a estaban muchas de las 60 familias que aquel a\u00f1o conformaban una comunidad de 300 mapuches. Tambi\u00e9n hab\u00edan ido varios due\u00f1os del pu\u00f1ado de hoster\u00edas, restaurantes y comercios de la villa tur\u00edstica que comenzaba a aflorar en torno al lago Alumin\u00e9, a unos 10 kil\u00f3metros del Batea Mahuida.<\/p>\n<p>Sapag habl\u00f3 de trabajar juntos, de un punto de partida que ofrecer\u00e1 posibilidades y de una comunidad que decidi\u00f3 concebir su destino. Jos\u00e9 Miguel tom\u00f3 el micr\u00f3fono y les habl\u00f3 a todas las familias mapuches, a las que so\u00f1aban con el parque de nieve y a las que las pistas de esqu\u00ed se les aparec\u00edan como una pesadilla que amenazaba sus tierras y su cultura.<\/p>\n<p>Nosotros queremos hacer otras cosas aparte de criar chivos. Por eso, le avisamos al cerro y le pedimos permiso para construir este parque de nieve dijo Jos\u00e9 Miguel y jur\u00f3 varias veces haber consensuado el proyecto con la naturaleza.<\/p>\n<p>In\u00e9s vive en una casa sencilla dentro de un terreno enorme del que saca le\u00f1a como para mantener el hogar prendido todo el invierno. Uno de sus hijos la ayuda a criar y a cuidar unas 60 vacas. Cuando se acuerda de su esposo, que muri\u00f3 hace dos a\u00f1os, saca una carpeta con todos los recortes de la inauguraci\u00f3n del Batea Mahuida. Tiene retazos de La Naci\u00f3n, Clar\u00edn, Diario R\u00edo Negro y de la revista Caras. Insiste varias veces con que Jos\u00e9 Miguel lleg\u00f3 solo a tercer grado de la primaria, pero era sabio.<\/p>\n<p>Sab\u00eda que un hombre no hace una monta\u00f1a, sab\u00eda que era peregrino en la tierra. Sab\u00eda que si no nieva, como est\u00e1 pasando ahora, es porque hay alguien que no manda la nieve.<\/p>\n<p>A diferencia de otras comunidades mapuches, la puel est\u00e1 en crecimiento. Son menos los j\u00f3venes que deben irse en busca de un futuro. Y si lo hacen, varios regresan con un oficio, profesi\u00f3n o experiencia de vida en Zapala, Alumin\u00e9, Cutral Co o la ciudad de Neuqu\u00e9n, ubicada 310 kil\u00f3metros al este.<\/p>\n<p>Orlando Paredes tiene 40 a\u00f1os y fue elegido cacique o lonco el a\u00f1o pasado. Lo decidieron en una asamblea a la que fueron casi 200 de los 450 mapuches que hoy suma la comunidad. Vive en una casilla hecha de listones de madera y un techo de chapa tan bajo que apenas le permite entrar parado. Ah\u00ed no vivir\u00e1 mucho tiempo m\u00e1s. A un costado est\u00e1 construyendo una casa de ladrillo hueco, ventanas con cierre herm\u00e9tico y techo a dos aguas.<\/p>\n<p>Orlando combina su tarea de cacique con la de maestro de primaria en la escuela provincial N\u00b0 90 del pueblo. Tiene mucho que hacer, pero nunca pierde esa serenidad que caracteriza a los mapuches y que a muchos blancos irrita. Casi nunca atiende el celular, as\u00ed como casi nunca se separa de Irup\u00e9, su hija de dos a\u00f1os. Orlando ense\u00f1a mapuche a chicos de la comunidad y a hijos de muchos huincas que se establecieron en Villa Pehuenia y que convirtieron el paraje en una aldea de monta\u00f1a de 2.500 habitantes permanentes, que en temporada alta triplica su poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La gente de la comunidad sol\u00eda irse al Alto Valle a buscar trabajo en la cosecha. Mis dos hermanos se fueron a Centenario, cerca de Neuqu\u00e9n. Lo hicieron por necesidad, porque ac\u00e1 todav\u00eda no exist\u00edan Villa Pehuenia ni el parque de nieve. Era dura la vida; el \u00fanico sustento eran los animales.<\/p>\n<p>Hace 50 a\u00f1os, en la zona viv\u00edan solo los mapuches. Ten\u00edan cerca de 10.000 vacas y cada familia entre 200 y 400 chivos. No hab\u00eda luz, agua corriente ni gas. No exist\u00eda la ruta 13 que ahora atraviesa el pueblo y que 11 kil\u00f3metros hacia el oeste llega hasta un paso fronterizo que cruza a Chile y que, por ser tan bajo, dicen que sirvi\u00f3 durante muchas d\u00e9cadas para contrabandear ganado. Y aunque nunca la maldijeron, la nieve era una pesadilla que trababa las puertas de sus casillas. Los inviernos eran tan crudos que, si no arreaban los animales hacia el este, mor\u00edan sepultados en la nieve. As\u00ed sobreviv\u00edan desde la Conquista del Desierto.<\/p>\n<p>Los Puel vinimos de la provincia de Buenos Aires, de la zona de Azul. Es lo que cuentan los mayores. El abuelo de Jos\u00e9 Miguel tambi\u00e9n se llamaba Jos\u00e9 Miguel y fue el fundador de esta comunidad. Ellos eran de ac\u00e1, pero se fueron acercando a las pampas. Despu\u00e9s tuvieron que regresar para refugiarse en esta zona cordillerana, donde hab\u00eda muchos otros loncos y donde el ej\u00e9rcito no pudo entrar.<\/p>\n<p>Desde aquellos tiempos de persecuci\u00f3n y exterminio a la actualidad nunca dej\u00f3 de haber cierta tensi\u00f3n entre mapuches y blancos. Esa tirantez estuvo y est\u00e1 marcada por un aspecto: la posesi\u00f3n de tierras. Sin embargo, los Puel y los nuevos habitantes de Villa Pehuenia alcanzaron una integraci\u00f3n bastante excepcional para lo que pasa en la mayor\u00eda de las ciudades de la Patagonia donde hay pueblos originarios. Y, sin lugar a dudas, fue el parque de nieve lo que produjo un sustento econ\u00f3mico importante para la comunidad y, al mismo tiempo, forz\u00f3 una sociedad comercial entre los Puel y el resto de la villa, que vive de la hoteler\u00eda, la gastronom\u00eda y las actividades tur\u00edsticas.<\/p>\n<p>El cerro est\u00e1 dentro del territorio de la comunidad. Por eso, cada joven tiene que ser consciente de que este proyecto es nuestro, lo tiene que defender. Debe trabajar ac\u00e1 remarca Orlando. Las palabras suenan a \u00e9pica, pero el cacique formula las palabras sin pretensiones heroicas.<\/p>\n<p>En el Batea Mahuida trabajan 70 personas de la comunidad; la mayor\u00eda, entre 18 y 40 a\u00f1os. Son instructores de esqu\u00ed o snowboard. Atienden la confiter\u00eda, los locales de alquiler de equipos o los puestos de artesan\u00edas. En la temporada pasada, entre julio y agosto, cada uno gan\u00f3 entre $ 9.000 y $ 12.000 por mes. Y, como el esquema es tipo cooperativa, la comunidad consigue un ingreso general.<\/p>\n<p>Ese dinero se reparte entre crianceros porque todav\u00eda tenemos unas 1.000 vacas. Parte es para los artesanos. Toda la gente de la comunidad recibe algo asegura Orlando, que en una nota del Diario R\u00edo Negro de hace 16 a\u00f1os aparece mucho m\u00e1s joven y festejando su rol de mozo de la confiter\u00eda.<\/p>\n<p>Si jos\u00e9 miguel puel fue se\u00f1alado por algunos mapuches como un posible entregador del Batea Mahuda a los huincas; Vicente Puel, su hermano mayor, fue durante mucho tiempo un traidor.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Miguel acord\u00f3 con la Gobernaci\u00f3n la aprobaci\u00f3n del parque de nieve en 1999. Pero ese acuerdo fue posible a partir de una serie de decisiones que antes hab\u00eda tomado Vicente, el \u00faltimo mapuche que fue nombrado cacique por un fallo hereditario. Vicente cumpli\u00f3 86 a\u00f1os, est\u00e1 retirado de la actividad social y no quiere hablar con periodistas. Su nombre aparece en cada di\u00e1logo relacionado con la sustentabilidad de la comunidad y la proyecci\u00f3n a mediano y largo plazo.<\/p>\n<p>Vicente fue un visionario. Permiti\u00f3 incorporar la comunidad al sistema afirma Juan Carlos Catal\u00e1n, un mapuche de 45 a\u00f1os que en 1992 se convirti\u00f3 en el primer empleado de planta de la entonces Comisi\u00f3n de Fomento de Villa Pehuenia que, en aquel momento, no era m\u00e1s que un tr\u00e1iler con un pu\u00f1ado de personas que empezaban a trazar los lineamientos del municipio.<\/p>\n<p>Juan Carlos es, probablemente, quien m\u00e1s conoce de la historia pol\u00edtica e institucional de la comunidad. Mientras la mayor\u00eda de los mapuches usan bombacha de gaucho, alpargatas, y conservan un perfil de hombre de campo, Juan Carlos tiene el pelo prolijamente recortado, usa camisas bien planchadas y huele a perfume. Fue de los primeros mapuches que termin\u00f3 la secundaria. En 2004, se convirti\u00f3 en el \u00fanico candidato a intendente que tuvieron los Puel. No gan\u00f3, pero fue nombrado secretario de Gobierno.<\/p>\n<p>Juan Carlos explica que hasta que Vicente fue proclamado cacique, los Puel ten\u00edan una simple posesi\u00f3n de 14.400 hect\u00e1reas de acuerdo con un decreto de 1964 que establec\u00eda la figura de reserva de tierras a favor de la agrupaci\u00f3n. Sin embargo, ya empezaba a haber ocupaciones de lotes y el riesgo de que la comunidad comenzara a ver recortado su territorio era una realidad.<\/p>\n<p>Vicente empieza a reclamarle a la Gobernaci\u00f3n por esas ocupaciones. Esas gestiones derivan en la obtenci\u00f3n de la personer\u00eda jur\u00eddica de la comunidad, en la escrituraci\u00f3n de tierras y en un acuerdo que a mi parecer permiti\u00f3 mejorar por completo la calidad de vida de la comunidad: el acta de 1984.<\/p>\n<p>Ese acuerdo, firmado por el gobernador Felipe Sapag y Vicente, es la partida de nacimiento de Villa Pehuenia. Desafecta de la reserva Puel muchos de los lotes que estaban entre la ruta 13 y el lago Alumin\u00e9. Esa porci\u00f3n de tierra representaba menos del 10 % de las 14.400 hect\u00e1reas que pose\u00edan los mapuches. Como contrapartida, Sapag se compromet\u00eda a transformar esos lotes en una aldea tur\u00edstica.<\/p>\n<p>Fue un cheque en blanco firmado a favor de la provincia.<\/p>\n<p>Es cierto. Pero la villa tur\u00edstica se arm\u00f3 y llegaron las oportunidades sentencia Juan Carlos.<\/p>\n<p>Desde la cesi\u00f3n de tierras acordada por vicente pasaron tres d\u00e9cadas. De la Comisi\u00f3n de Fomento creada en 1989 se pas\u00f3 a un r\u00e9gimen municipal en 2004. Y desde entonces hubo dos intendentes del Movimiento Popular Neuquino (MPN).<\/p>\n<p>Sandro Badilla lleg\u00f3 de Zapala a Villa Pehuenia en el a\u00f1o 2000, unos meses antes de que los Puel inauguraran el parque de nieve. Ya militaba en el MPN y se sum\u00f3 al equipo de trabajo de la Comisi\u00f3n de Fomento. Entre 2004 y 2011 acompa\u00f1\u00f3 como secretario de Gobierno al intendente Mauro del Castillo. Despu\u00e9s se impuso como jefe comunal y logr\u00f3 la reelecci\u00f3n el a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p>De cuerpo peque\u00f1o y rasgos criollos, Sandro escupe n\u00fameros y datos uno tras otro. Dice que en el a\u00f1o 2000 el padr\u00f3n electoral en Villa Pehuenia era de 294 personas y que el a\u00f1o pasado fue de 1.680 sobre 2.500 habitantes. Asegura que en verano o en vacaciones de invierno, se llenan las 3.500 camas que hay en la aldea \u0096entre hoster\u00edas, caba\u00f1as y casas de alquiler registradas e informales\u0096 y la villa ara\u00f1a los 7.000 habitantes. Estima que pronto los mapuches llegar\u00e1n a ser 500, casi el doble de los que eran cuando se abri\u00f3 el Batea Mahuida. Destaca que en 2011 Villa Pehuenia se convirti\u00f3 en el tercer destino tur\u00edstico de Neuqu\u00e9n, solo detr\u00e1s de Villa La Angostura y Jun\u00edn de los Andes. Detalla que en la villa hay 170 habilitaciones vigentes y calcula que seis de cada diez est\u00e1n vinculadas al turismo: hospedajes, restaurantes, agencias de viajes o prestadores tur\u00edsticos. Resalta que a la \u00fanica escuela primaria se le sumaron dos secundarias y otra primaria. Y aunque le est\u00e1 costando conseguir que haya una buena conexi\u00f3n a internet, ya llegaron servicios como la luz, el gas y el agua corriente.<\/p>\n<p>La econom\u00eda depende del turismo y, en menor medida, del empleo p\u00fablico. Pero ese empleo surge a partir del desarrollo que provoca el turismo.<\/p>\n<p>En Villa Pehuenia cerca de 300 personas son empleados del Estado. Muchos son mapuches, porque los nuevos residentes administran comercios, restaurantes y alojamientos. Hay mapuches trabajando en el centro de salud, las escuelas, el vivero municipal que se ocupa de la reforestaci\u00f3n, el Ente provincial de Energ\u00eda, Vialidad provincial, Prefectura, Gendarmer\u00eda y la Polic\u00eda provincial. Son el motor de los servicios p\u00fablicos de la villa.<\/p>\n<p>En invierno, el peso del Batea Mahuida es determinante para la econom\u00eda del municipio resalta Sandro y, r\u00e1pidamente, retoma una lectura m\u00e1s integradora. Pero m\u00e1s all\u00e1 de ese aspecto, lo interesante es que mapuches y blancos convivimos en un mismo espacio. Eso no ocurre en otras partes, donde las comunidades mapuches suelen estar aisladas.<\/p>\n<p>El cerro batea mahuida es, en verdad, un volc\u00e1n. un volc\u00e1n quieto y apagado desde hace much\u00edsimos a\u00f1os. Mahuida significa cerro en mapudungun y Batea es el nombre que se le dio por la forma del hueco que qued\u00f3 en el cerro cuando explot\u00f3 el volc\u00e1n. En invierno, al Batea Mahuida se llega solo en camioneta 4&#215;4 o autos con cadenas en las ruedas. Hay que recorrer por la ruta 13 siete kil\u00f3metros de ripio encauzados por pinos canadienses, con los que se reforest\u00f3 la zona y que desde hace dos d\u00e9cadas combaten para que no desplacen al \u00e1rbol originario del lugar: las araucarias. Despu\u00e9s hay que subir en tres kil\u00f3metros 500 metros: de los 1.200 en los que est\u00e1 Villa Pehuenia se pasa a los 1.700 de la base del parque de nieve. Del fr\u00edo seco se pasa a un fr\u00edo ventoso y helado.<\/p>\n<p>La cara donde los mapuches armaron el parque de nieve da al sur. Ah\u00ed se deposita la nieve que, a veces, se ve engrosada por m\u00e1s nieve que viene de Chile cuando hay viento oeste. Apenas se supera el estacionamiento aparece una frase escrita en mapuche y tallada en una madera. Dice: Es bueno que ustedes vengan. La frase y la bandera mapuche que flamea a la par de la argentina y la de la provincia son, a simple vista, las \u00fanicas pistas que pueden diferenciar el lugar de cualquier otro centro de esqu\u00ed. En la base, hay ocho construcciones de madera, piedra y techos de chapa negra. Son la confiter\u00eda, los locales de alquiler de equipos, la escuela de esqu\u00ed y snowboard, la enfermer\u00eda, la sala de motos de nieve y las cabinas de acceso a los poma y a los telesqu\u00edes, medios de elevaci\u00f3n que arrastran a los esquiadores por la nieve y cerro arriba hasta los 1.800 metros.<\/p>\n<p>El invierno pasado, entre fines de junio y mediados de octubre, 8.000 personas vinieron al Batea.<\/p>\n<p>Daniel Puel es enfermero, integra la comisi\u00f3n directiva de la comunidad y tiene 43 a\u00f1os. Trabaja en el centro de salud de Villa Pehuenia y es el encargado de los primeros auxilios del parque de nieve. A los 17 a\u00f1os abandon\u00f3 la comunidad para estudiar en Neuqu\u00e9n. Dej\u00f3 un pueblo sin demasiadas oportunidades y regres\u00f3 cuando el lugar empezaba a ser una aldea tur\u00edstica y ten\u00eda un centro de salud donde trabajar.<\/p>\n<p>En los primeros ocho d\u00edas de la primera temporada, la del 2000, Daniel atendi\u00f3 siete fracturas. Eran tiempos de aprendizaje. Al a\u00f1o siguiente, el Batea Mahuida cerr\u00f3 la temporada sin accidentes graves. De la docena de instructores de esqu\u00ed se pas\u00f3 a contar con 32, siempre mapuches.<\/p>\n<p>Daniel siente una presi\u00f3n adicional. Dice que como integran la \u00fanica comunidad aborigen que tiene un centro de esqu\u00ed son m\u00e1s observados. Lo enoja esa situaci\u00f3n. Se pone altivo. Aclara que no quiere que le saquen fotos. Le da bronca que haya prejuicio sobre su profesionalidad. Y suelta, herido, que algunos de los nuevos pobladores los tildan de indios, sucios, ladrones y borrachos.<\/p>\n<p>Este invierno, la nieve se hizo esperar hasta mediados de julio y Villa Pehuenia estaba ansiosa. Ya hab\u00edan empezado las vacaciones de invierno y los hoteles segu\u00edan vac\u00edos porque los turistas condicionaban su desembarco a la apertura del cerro. El 10 de julio fue la primera nevada: 40 cent\u00edmetros. Varios hoteleros quer\u00edan que la comunidad abriera el cerro al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Los mapuches, despu\u00e9s de deliberar, decidieron esperar m\u00e1s nevadas, hasta alcanzar el metro de nieve necesario para poder pasar el pisador y dejar en condiciones las pistas. El 14 de julio, con suficiente nieve, los Puel habilitaron el Batea Mahuida.<\/p>\n<p>As\u00ed como Jos\u00e9 Miguel jur\u00f3 haberle pedido permiso a la monta\u00f1a para abrir el parque de nieve, la comunidad en general es respetuosa del entorno donde viven. En febrero, cuando en Villa Pehuenia no queda una gota de nieve y la temperatura del lago alcanza los 20 grados, los Puel realizan una rogativa de tres d\u00edas, algo as\u00ed como una ceremonia espiritual en la que piden por el bienestar de la comunidad. Durante esos d\u00edas, redundan en agradecimientos por el parque de nieve. Algunos piden que el volc\u00e1n no se enoje y se reactive.<\/p>\n<p>A la comunidad no le gusta exponer sus creencias. Se muestran reservados y durante las conversaciones apenas dan pistas de c\u00f3mo piensan.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ser enfermero, organizo salidas a caballo dice Daniel. Armo excursiones desde enero y hasta Semana Santa. Si fuese por el dinero, podr\u00eda hacerlo hasta con nieve. Pero no ser\u00eda divertido para mis caballos.<\/p>\n<p>A julio jes\u00fas russo le dicen pangui, que significa puma en mapudungun. En realidad, no es un apodo, sino que es el nombre que su pap\u00e1 hab\u00eda elegido para \u00e9l y que su mam\u00e1 apenas pudo conseguir que no apareciera en su documento. Porque a Julio Jes\u00fas le dicen Pangui desde chico, desde su infancia en Cutral Co, su a\u00f1o en el servicio militar, sus tiempos de estudiante de Arquitectura en La Plata y sus tres d\u00e9cadas como funcionario del \u00e1rea de Vivienda de Neuqu\u00e9n.<\/p>\n<p>Pangui ya cumpli\u00f3 66 a\u00f1os, vive en Villa Pehuenia desde 1999, tiene un complejo de caba\u00f1as y preside la C\u00e1mara de Turismo del pueblo. Por su estrecha relaci\u00f3n con los mapuches tambi\u00e9n lo llaman Indio. El v\u00ednculo con los abor\u00edgenes fue alentado por su pap\u00e1, que le dedic\u00f3 muchos a\u00f1os a escribir un diccionario mapuche. Despu\u00e9s, Pangui hizo lo suyo: como funcionario trabaj\u00f3 en el programa que fomenta la construcci\u00f3n de viviendas en comunidades mapuches.<\/p>\n<p>En verano, la villa tiene mucha diversidad tur\u00edstica, pero en invierno la comunidad mapuche es determinante, por lo que implica para todo el pueblo el parque de nieve. Yo les dije varias veces: Muchachos, ahora la ecuaci\u00f3n es al rev\u00e9s de toda la vida: son ustedes los que nos dan trabajo a nosotros. Es la realidad; si ellos no abren y no hacen funcionar el cerro, nosotros no trabajamos.<\/p>\n<p>Pangui vive en una casa que \u00e9l mismo construy\u00f3. Desde un ventanal enorme se ve el lago Alumin\u00e9 y una araucaria de 100 a\u00f1os, al pie de la cual, en el verano de 1959, comi\u00f3 un asado junto a su pap\u00e1. En su casa se hicieron varias reuniones previas a la construcci\u00f3n del parque de nieve. Pangui conoci\u00f3 a Jos\u00e9 Miguel, habla con Vicente y tiene un trato cotidiano con el cacique actual.<\/p>\n<p>Dice que la interculturalidad, las relaciones comerciales entre mapuches y blancos y el municipio todav\u00eda no est\u00e1n afianzados. Cree que se trata de una sociedad en formaci\u00f3n. Y reconoce que a muchos de los nuevos pobladores, sobre todo a aquellos que llegaron despu\u00e9s de la inauguraci\u00f3n del parque de nieve, les cuesta entender ciertas actitudes que toman los mapuches, principalmente las que creen que van en contra del desarrollo comercial:<\/p>\n<p>A veces no entienden la mec\u00e1nica de la agrupaci\u00f3n y putean. Es cierto que si bien administran un parque de nieve, todav\u00eda deben trabajar en c\u00f3mo ofrecer mejores servicios. Podr\u00edan sumar medios de elevaci\u00f3n para evitar colas y una silla doble para abrir el cerro en el verano. Porque desde la cima, y con una segunda confiter\u00eda, los turistas pueden ver ambos lados de la cordillera. Pero hay que comprender que hace pocos a\u00f1os los mapuches solo criaban animales. No se los puede avasallar. Adem\u00e1s, muchos de los prestadores que hoy residen en Villa Pehuenia vinieron porque ac\u00e1 los mapuches hab\u00edan abierto un parque de nieve.<\/p>\n<p>Magal\u00ed puel es la hija de jos\u00e9 miguel, el cacique que impuls\u00f3 el parque de nieve. Cuando se fue de Villa Pehuenia ten\u00eda 12 a\u00f1os. En el pueblo no hab\u00eda secundario y ella quer\u00eda estudiar. Cuando nevaba, para salir de su casa hab\u00eda que agarrar la pala y hacer un sendero. Dice que sacaban hasta 80 cent\u00edmetros de nieve. Ir al ba\u00f1o era un problema, porque a fines de la d\u00e9cada del 80, eran letrinas que se hac\u00edan a 500 metros de la casa. Y la luz el\u00e9ctrica se habilitaba dos horas al d\u00eda.<\/p>\n<p>Me fui en 1990 y volv\u00ed en septiembre de 2002. Los beb\u00e9s que hab\u00eda en la comunidad cuando me fui fueron los instructores de esqu\u00ed que conoc\u00ed cuando regres\u00e9.<\/p>\n<p>Magal\u00ed tiene 38 a\u00f1os. Est\u00e1 sentada en un escritorio de la biblioteca de la municipalidad, donde con m\u00fasica y baile unas 300 personas, entre mapuches y nuevos pobladores, festejan el Bicentenario de la Independencia en el sal\u00f3n principal.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de hacer el secundario en Zapala, Magal\u00ed vivi\u00f3 en la casa de una amiga en Ca\u00f1uelas para estudiar Abogac\u00eda en la Universidad de Lomas de Zamora. Se volvi\u00f3 cuando le faltaban solo dos materias para recibirse. Dice que se cans\u00f3 de viajar, de los dos colectivos que se ten\u00eda que tomar para llegar a la facultad y de la tensi\u00f3n constante que le generaba estar atenta a que no le robaran. Apenas lleg\u00f3 a Villa Pehuenia empez\u00f3 a trabajar en la municipalidad. Not\u00f3 los cambios, sinti\u00f3 que en el lugar hab\u00eda futuro. Y que ese horizonte ten\u00eda como protagonistas a los mapuches.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado, Magal\u00ed fue electa concejala de Villa Pehuenia y la comunidad Puel se asegur\u00f3 hasta fines de 2019 una voz en las deliberaciones municipales. Solo cuando recuerda a su pap\u00e1, al que llama Jos\u00e9 Miguel, sus ojos resplandecen:<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Miguel lleg\u00f3 a ser jefe del vivero municipal. Pero siempre sigui\u00f3 siendo criancero. En invierno sal\u00eda con las chiguas o raquetas para poder caminar por la nieve y juntar las vacas. Fue en una de esas caminatas por el Batea Mahuida cuando al volver a casa hizo el primer comentario: Las pendientes del cerro son suaves y no hay rocas. \u00bfY si hacemos una pista de esqu\u00ed?.<\/p>\n<h6>Fuente: La Naci\u00f3n<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, el complejo tur\u00edstico en el que trabajan 70 mapuches recibe 8.000 turistas por temporada y, seg\u00fan dicen, es una de las pocas experiencias donde el uso de la tierra compartida con los blancos no es conflictivo.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":92090,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[87],"tags":[23],"class_list":["post-92089","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-turismo","tag-neuquen"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92089","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=92089"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92089\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media\/92090"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=92089"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=92089"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/argentinamunicipal.com.ar\/argentina\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=92089"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}