Perú: Keiko Fujimori encabeza los sondeos de boca de urna y otra vez estaría en el balotaje

Insólitamente, las elecciones no terminaron este domingo y continuarán este lunes. Problemas logísticos impidieron votar a 63 mil personas.

Insólitamente, las elecciones no terminaron este domingo y continuarán este lunes. Problemas logísticos impidieron votar a 63 mil personas.

La presidencia del Perú se definirá en una segunda vuelta el 7 de junio. Será entre dos candidatos que han obtenido un bajo respaldo, que no llegaría al 20 por ciento según dos mediciones a boca de urna. De acuerdo a estos resultados no oficiales, otra vez Keiko Fujimori estaría en la segunda vuelta. Las dos mediciones a boca de urna la ponen en primer lugar, con 16,6 por ciento según la encuestadora Ipsos y 16,5 por ciento para Datum. Si los resultados oficiales confirman estas proyecciones, la hija y heredera política del fallecido dictador Alberto Fujimori pasaría por cuarta ocasión consecutiva al balotaje. Con un alto antivoto del fujimorismo, en las tres elecciones anteriores, en 2011, 2016 y 2021, fue derrotada en la segunda vuelta.

Pero insólitamente las elecciones no terminaron el domingo. Continuarán este lunes. Algo que ocurre por primera vez. Por problemas logísticos, el material electoral no llegó a 215 mesas en 15 centros de votación en Lima, lo que impidió que 63 mil electores pudieran votar. El total de electores son poco más de 27 millones. Esto generó un caos en los centros de votación durante el día, indignación en los que hacían por horas largas filas sin poder votar, protestas y denuncias de un posible fraude. Ante esta situación, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) dispuso que se reabra el proceso electoral y los que no pudieron votar el domingo lo hagan el lunes. El anuncio llegó casi dos horas después de que la elección ya había sido cerrada. En una decisión extemporánea, el JNE “exhortó” que no se difundan resultados oficiales y no oficiales hasta que termine la votación el lunes. Pero esa decisión llegó cuando ya se habían difundido las proyecciones a boca de urna.

Con un margen de error de tres puntos en la proyección a boca de urna, seis candidatos están en empate técnico en el segundo lugar, con cuatro de ellos con mayor opción. Las dos proyecciones a boca de urna los ubican en distinto orden. Los cuatro candidatos con mayor opción de meterse al balotaje para pelearle la presidencia a Keiko Fujimori son el izquierdista Roberto Sánchez, el ultraderechista Rafael López Aliaga, el candidato de centroderecha Jorge Nieto y el populista Ricardo Belmont. Las diferencias entre ellos son estrechas. Otros dos candidatos –el socialdemócrata Alfonso López Chau y el actor cómico Carlos Álvarez, cercano al fujimorismo–, que hasta el final estaban en la disputa, quedan más atrás, con pocas opciones, pero con el margen de error de los resultados a boca de urna no pueden ser descartados.

De acuerdo al estudio a boca de urna de Ipsos, el segundo lugar lo tiene Sánchez, que reivindica al expresidente Pedro Castillo, con 12,1 por ciento. Muy cerca le sigue Belmont con 11,8 por ciento, luego se ubican López Aliaga (11,0) y Nieto (10,7). Más atrás aparecen López Chau (7,1) y Álvarez (7,0). Las ubicaciones cambian en la proyección a boca de urna de Datum. Segundo está López Aliaga con 12,8 por ciento, seguido de Nieto (11,6), Belmont (10.5) y Sánchez (10,0). Luego están López Chau (8,6) y Álvarez (7,1).

“Técnicamente, por el margen de error que es de tres puntos, desde el puesto dos hasta el siete están en empate estadístico”, aclaró Urpi Torrado, directora de Datum.

Estas elecciones estuvieron marcadas por una alta dispersión del voto entre un récord de 35 candidatos. Y por un contexto de un descrédito muy alto de la clase política, una crisis de inestabilidad con ocho presidentes en los últimos diez años y un proceso de retroceso democrático y de derechos impulsado desde una coalición autoritaria de derecha y ultraderecha en el Congreso que tiene el control del poder político. Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga fueron los principales candidatos de esa coalición parlamentaria, bautizada como el pacto mafioso.

La dispersión del voto entre varios candidatos del sector democrático, desde la izquierda hasta la centroderecha, que no se pudieron poner de acuerdo para unificar fuerzas, ni siquiera en dos o tres bloques, y multiplicaron candidaturas, ha favorecido a Keiko Fujimori para volver a entrar a la segunda vuelta con un bajo respaldo. La crisis de incremento de la delincuencia favoreció los discursos de mano dura de la derecha.

A sus 50 años, Keiko Fujimori competiría por cuarta ocasión consecutiva en la segunda vuelta. Pero mantiene un alto rechazo —por el régimen autoritario de su padre y por su propia conducta política— que ya le ha hecho perder en tres balotajes. En sus dos últimas derrotas no reconoció los resultados y denunció un fraude inexistente, descartado totalmente en ambas elecciones por todos los observadores internacionales. No sorprendería que esta vez repitiera la historia. En esas dos ocasiones, boicoteó primero el gobierno de Pedro Pablo Kuzcynski y después, con más ferocidad, el de Pedro Castillo. Desde el Congreso generó con su bancada y sus aliados una inestabilidad política que ha llevado a que el país tenga ocho presidentes en los últimos diez años. Ha hecho campaña reivindicando la dictadura de su padre, ofreciendo orden y mano dura, salirse de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En el Congreso su partido ha promovido y aprobado con sus aliados leyes de impunidad para los violadores de derechos humanos y para la corrupción política. Su padre, cuya gestión autoritaria le sirve de guía, fue sentenciado por crímenes de lesa humanidad y corrupción. Antes de ir a votar, fue al cementerio a visitar su tumba. El momento de esa visita es un claro mensaje de su identificación política con el dictador.

Un escenario posible es el de Keiko Fujimori disputando la segunda vuelta con un candidato de izquierda como Roberto Sánchez, que se presenta como representante del expresidente Pedro Castillo, con lo que se daría una disputa similar a la de 2021, que ganó Castillo. Sánchez fue ministro de Castillo y es congresista por el partido Juntos por el Perú. Según las cifras de las proyecciones a boca de urna, ganó en las zonas andinas y amazónica, y con mucha fuerza en el sector rural. Es decir, en los sectores más pobres y marginados. Como Castillo en 2021. Se le cuestiona que ahora pida el voto en nombre de Castillo –el expresidente le ha dado su respaldo–, pero no lo apoyó cuando el Congreso lo destituyó, absteniéndose en esa votación. Funcionarios del gobierno de Castillo y familiares del exmandatario van en sus listas al Senado y a Diputados.

Pero entre los otros escenarios posibles también está una segunda vuelta entre dos candidaturas de la ultraderecha si López Aliaga, conocido como “Porky”, se queda con el segundo puesto. “Porky” coincide con las propuestas autoritarias del fujimorismo, las que lanza con un lenguaje incluso más agresivo. Admirador de Trump y de Milei, acostumbra insultar y amenazar a quienes lo critican. Estuvo buen tiempo primero en las encuestas, pero en el tramo final de la campaña comenzó a bajar. Cuando comenzó a ver que la elección se le escapaba, denunció, sin ningún sustento, que se venía un fraude electoral en su contra. Ha aprovechado el problema con la distribución del material electoral para alimentar su narrativa del supuesto fraude si es derrotado.

Jorge Nieto es un sociólogo que en su juventud militó en la izquierda y ahora se ubica en la centroderecha. Aunque él mismo se coloca en el centro a secas. Fue ministro de Cultura y de Defensa de Kuczynski. En estas elecciones ha defendido la recuperación de la institucionalidad democrática y la recuperación de derechos, afectados por el Congreso de derecha. Ricardo Belmont, el cuarto candidato con las mayores opciones de meterse en la segunda vuelta, es un populista difícil de ubicar políticamente porque tiene un discurso vacío y, en su larga carrera política, la mayor parte del tiempo en puestos poco relevantes –excepto cuando fue alcalde de Lima a comienzos de los años 90– se ha caracterizado por un oportunismo que lo movía entre a la derecha y la izquierda.

Los más de 60 mil que voten este lunes lo harán conociendo estas proyecciones a boca de urna, sabiendo las opciones de los candidatos, lo que puede cambiar su voto original por uno estratégico.

Fuente: Página 12