«No vivimos, sobrevivimos»: paro por tiempo indeterminado de trabajadores municipales en Río Turbio

Hace más de dos semanas que los municipales de Río Turbio están de paro total. Exigen 60% de aumento y estabilidad laboral, pero el Ejecutivo no da respuestas.

Hace más de dos semanas que los municipales de Río Turbio están de paro total. Exigen 60% de aumento y estabilidad laboral, pero el Ejecutivo no da respuestas.

Los trabajadores municipales de Río Turbio llevan adelante un paro total, por tiempo indeterminado, que ya supera las dos semanas y cuenta con un acatamiento cercano al 90%. La medida, resuelta en asamblea, atraviesa todas las áreas municipales y fue impulsada ante la negativa del Ejecutivo local a ofrecer una propuesta salarial concreta.

El reclamo central no es menor: un aumento salarial del 60%, fundamental para enfrentar la inflación y el tarifazo que destrozan los bolsillos de las familias trabajadoras. Los municipales denuncian que hace seis meses no reciben aumentos y que los sueldos actuales no cubren ni la canasta básica. “Ya no vivimos, sobrevivimos”, sintetizó el secretario general Hugo Ochoa, describiendo el cuadro de miseria al que empuja el ajuste municipal y provincial.

A esto se suma otro reclamo clave: el pago inmediato de la deuda de aportes sindicales que el municipio mantiene con el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM). La retención de estos fondos —parte del salario diferido de los trabajadores— no solo afecta las finanzas del sindicato, sino que apunta a debilitar la organización colectiva y los derechos conquistados.

Johanna Gramajo, secretaria adjunta del SOEM de Río Turbio, detalló los motivos de la medida de fuerza: “El paro por tiempo indeterminado es porque solicitamos la apertura de paritarias y fuimos con un pedido de aumento salarial del 60% para abril y mayo. El intendente nos dijo que no podía darnos una respuesta porque está esperando un empréstito del gobierno provincial, con el cual podría tener un margen más amplio para negociar. Actualmente dice que no tiene nada para proponer. La verdad es que se vienen tiempos difíciles y a los compañeros cada vez les cuesta más llegar a fin de mes. Cada vez están más endeudados y poco tiempo pueden soportar así”.

También destacó la deuda que mantiene el intendente Darío Menna con los aportes sindicales: “Hoy es de aproximadamente 120 millones de pesos. Está pagando, pero de manera atrasada. La demanda está hecha por todo lo que nos debe y, mientras tanto, vamos subsistiendo y comprando los kits escolares, además de ver qué hacemos para el Día del Trabajador. Así como nos está pagando, no nos deja mucho margen para ayudar a los compañeros”.

Ajuste, precarización y la lucha por estabilidad

El conflicto de Río Turbio no es un caso aislado. En todo el país, los gobiernos municipales, provinciales y el nacional descargan el ajuste sobre los trabajadores estatales: salarios por debajo de la línea de pobreza, atrasos en los pagos, paritarias a la baja y condiciones laborales cada vez más precarias. Todo esto ocurre bajo distintos signos políticos en las autoridades ejecutivas. En el caso de Río Turbio, el intendente Darío Menna pertenece al kirchnerismo.

Además del reclamo salarial y sindical, se suman las exigencias históricas por el pase a planta permanente y la regularización de compañeros con años de trabajo en la más absoluta inestabilidad. El sindicato destaca que, si bien se lograron 20 pases a planta y algunos contratos con beneficios, esto resulta totalmente insuficiente frente a la magnitud del problema.

El deterioro del poder adquisitivo y la suba en las tarifas de servicios esenciales no hacen más que profundizar el malestar y la bronca. “El bolsillo queda muy chico en comparación con los precios”, expresó Ezequiel “Kelo” Ramos, activista gremial, poniendo en palabras la realidad que atraviesa a miles de familias municipales.

Un plan de lucha desde abajo: el ejemplo de la asamblea y la unidad

La continuidad del paro será evaluada, como corresponde, en la asamblea del próximo lunes 20 de abril. El SOEM insiste en que la única salida es el diálogo, pero exige una propuesta concreta y urgente del Ejecutivo. Hasta ahora, las pocas reuniones no dieron frutos: el municipio reconoce que cualquier mejora salarial depende de conseguir un crédito provincial que, a la fecha, no aparece.

La experiencia de Río Turbio muestra la importancia de la organización desde abajo, con asambleas y unidad de acción, para enfrentar el ajuste que aplican intendentes, gobernadores y el gobierno nacional. El año pasado tuvieron una prolongada lucha por aumento salarial que logró una suma superior a la ofrecida inicialmente por el municipio. Fueron semanas de incertidumbre, con movilizaciones por las calles y reclamos en los establecimientos públicos, que terminaron en un triunfo total.

Los trabajadores de Río Turbio, con su paro indeterminado, ponen sobre la mesa la urgente necesidad de salarios acordes al costo de vida, pago inmediato de todo lo adeudado y estabilidad laboral. La lucha es ahora, desde abajo y con la fuerza de la unidad.

Fuente: laizquierdadiario.com