Comodoro: Un mapa interactivo de los daños

El Grupo de Investigación, Geografía, Acción y Territorio de la Universidad San Juan Bosco, con profesores y alumnos de diversas carreras, diseñó una base de datos en Internet para sistematizar la información necesaria en la zona de desastre.

El Grupo de Investigación, Geografía, Acción y Territorio de la Universidad San Juan Bosco, con profesores y alumnos de diversas carreras, diseñó una base de datos en Internet para sistematizar la información necesaria en la zona de desastre.

Comodoro Rivadavia lleva dos semanas de lluvias y tormentas, con desbordes de ríos y aluviones de barro que taparon gran parte de la ciudad y destruyeron miles de casas, comercios y calles. Frente a este escenario catastrófico, miembros del Grupo de Investigación, Geografía, Acción y Territorio (Gigat) de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, con la ayuda de profesores y alumnos de distintas carreras, diseñaron una base de datos en internet y una aplicación para celulares, en donde los damnificados pueden dejar registrada su situación. A  partir del procesamiento y sistematización de esos datos, confeccionaron mapas interactivos en los que se ven las regiones afectadas casa por casa, puntos de la ciudad donde se presta asistencia médica, información de tránsito y  gráficos que muestran los daños socioeconómicos de la ciudad. Toda la información puede ser consultada en la página www.geografiayaccion.org, y se actualiza constantemente con los nuevos datos. “Hasta ahora tenemos más de tres mil registros de casas afectadas, es decir más de 12 mil damnificados”, indicó en diálogo con PáginaI12 el miembro del Gigat e investigador de Conicet Juan Manuel Diez Tetamanti, quien señaló que con el tiempo y el análisis de la información podrán sacar más conclusiones.

“La idea surgió a partir de que uno de los integrantes del Gigat preguntó si no había un registro de los daños del temporal. Esto surgió en medio de la lluvia el día domingo 3”, contó el investigador de Conicet a este diario. “Ahí inmediatamente, con las herramientas que teníamos disponibles, nos pusimos a trabajar y creamos el registro. Lo primero que hicimos fue hacerlo circular por redes sociales. Ahora ya está en la página del municipio.”

La propuesta del grupo consistió, al principio, en un crear un dispositivo de acopio de información a partir de un sistema en línea. Más tarde desarrollaron una aplicación para celulares que permite completar los datos de manera sencilla. Una vez creada la base de datos, los damnificados por el temporal empezaron a anotarse dejando su información personal, barrio, y una breve descripción de cómo es su situación particular. “Nuestro principal trabajo es procesar los datos y determinar el orden de urgencias. Después armamos los mapas, que se pueden ver en la página, y los actualizamos permanentemente”, explicó Diez Tetamanti.

En el equipo participan 22 estudiantes y docentes, cuatro becarios y un investigador de Conicet. Una de la mayores riquezas del grupo es que los integrantes forman parte de distintas carreras, entre ellas antropología, geografía, sistemas de información geográfico, comunicación social, trabajo social, ciencias económicas y derecho. “El trabajo interdisciplinario es fundamental –opinó Diez Tetamanti–, porque a partir de la idea del proyecto empezaron a surgir muchísimas preguntas relacionadas a cuestiones legales sobre los datos, sobre cómo distribuirlos, cómo formular posteriormente los gráficos y los mapas que estamos haciendo –que es mas de una etapa última, de análisis de la información–, y después toda la cuestión técnica. Dentro de esto último trabajan los chicos y profesores de sistema de información geográfica.” En cuanto a la circulación de la información, “aportaron mucho los alumnos y profesores de comunicación social”, y como no hay en el grupo profesionales del campo de la informática, entre los miembros con conocimientos en programación pudieron desarrollar la aplicación y el diseño de los mapas interactivos.

La página web incluye la serie “Registro de daños”, en la que se pueden ver mapas de la ciudad con la ubicación de las casas y edificios dañados por el temporal, actualizados cada 60 minutos en virtud de las nuevas cargas en la base de datos. Estos mapas están acompañados por una serie de gráficos que clasifican los daños por su magnitud, para lo cual trabajaron en conjunto geógrafos y estudiantes de ciencias económicas en la clasificación de categorías según variables socioeconómicas. Otra serie es la de “Mapas de servicios”, que consiste en dos mapas en los que se actualizan los lugares de asistencia médica, la situación de tránsito, y los datos sobre daños en la vía pública.

“La investigación científica y los trabajos previos son importantísimos, porque si no tuviéramos conocimientos y experiencia previa de cómo manejar esta herramienta, no hubiéramos podido hacer el programa en el medio de una emergencia. Todo esto puesto en funcionamiento y dando resultados rápidos en internet hubiera sido imposible”, destacó Diez Tetamanti. El investigador de Conicet subrayó que para estas investigaciones fueron indispensables “la batería de subsidios de los últimos siete años en materia de proyectos de investigación y de extensión, tanto de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU), como de Conicet”.

La base de datos de personas afectadas ayer seguía creciendo, minuto a minuto. Por este motivo todavía no se pudieron sacar muchas conclusiones a partir de la información. “Estamos categorizando las respuestas. Lo que más reluce ahora son los mapas y los accesos privados. Posteriormente vamos a sacar muchas conclusiones”, aseguró Diez Tetamanti. “Hasta ahora tenemos más de tres mil registros de casas afectadas, es decir, se estima más de 12 mil personas afectadas. Estamos procesando algunos mapas donde está la influencia por barrios y trabajando en los gráficos, que implican un trabajo de sistematización que lleva un poco más de tiempo”, agregó.

Mas allá de los resultados, el trabajo en comunidad ya es una experiencia enriquecedora para los estudiantes que se sumaron al grupo. “Trabajar estos días es para ellos alucinante, sobre todo porque se dan cuenta de que el estudio es algo útil para la comunidad, y se le puede devolver mucho a la gente, a todos los vecinos, que también pagan la educación pública pero muchas veces no pueden acceder”.

Fuente: Página 12