Cuarentena en La Matanza: Vecinos se organizaron y le dan de comer a 200 personas por día

Los barrios populares sufren el parate económico más que cualquiera pero la respuesta no es otra que la solidaridad comunitaria. No golpean ollas sino que las llenan de comida y las reparten a los que no tienen.

Los barrios populares sufren el parate económico más que cualquiera pero la respuesta no es otra que la solidaridad comunitaria. No golpean ollas sino que las llenan de comida y las reparten a los que no tienen. “No nos sobra nada pero como nosotros podíamos comer se nos ocurrió ayudar a alguien más”, cuenta a LaNoticia1.com, Patricia, integrante del grupo que cocina a diario.

En tiempos de pandemia una buena parte de la sociedad argentina responde con solidaridad al desastre provocado por el coronavirus. En La Matanza, una familia les da de comer a 200 personas por día. La propuesta surgió al inició del aislamiento preventivo.

Una idea impulsada por la necesidad del otro funciona como sala de emergencia en Isidro Casanova. “Si podes cocinar para cuatro, lo podes hacer para cinco. La idea empezó desde algo chico, tratando de compartir con pocas personas y terminó siendo grande”, cuentan los organizadores.

“No nos sobra nada pero como nosotros podíamos comer se nos ocurrió ayudar a alguien más”, expresa a LaNoticia1.com, Patricia, integrante del grupo que cocina a diario.

Un cartel en la vereda, un horario, ganas de ayudar y colaboración comunitaria fueron los componentes de una acción que hoy alimenta a 200 personas. Forman una fila en la calle con su tupper en mano y con un sistema de números esperan su plato de comida.

“Media hora antes de entregar la comida repartimos números para saber cuántos son y no desperdiciar comida. De acuerdo a cuantos sean, sabemos cuántos kilos cocinamos. Ya tenemos el tuco hecho y el agua hirviendo”, detalla Patricia sobre una organización que fue creciendo y perfeccionándose en el camino.

El número de personas con hambre fue creciendo a lo largo de la pandemia. “Al principio eras 6 familias de 4 personas. A los 20 días teníamos 50 familias haciendo la fila”, cuenta Patricia quien aclara que tratan que los adultos mayores no asistan ya que son grupos de riesgo ante el COVID-19.

La multiplicación de platos para personas necesitadas fue resuelta con la colaboración de los otros vecinos. “Para juntar la comida nosotros ponemos de nuestro bolsillo y los mismos vecinos fueron aportando al ver que crecía fila, otros se enteraron por Facebook y fuimos juntando más mercadería”.

Esta actitud de repartir lo que se tiene o puede se replica en el barrio. “Hay otras ollas populares acá. Prenden fuego y hacen una olla para todo el barrio. Es de mucha ayuda para nosotros. Nosotros estamos a la noche pero al mediodía otra gente reparte comida. Entre todos nos ayudamos”

“Para hacer algo así se necesitan solo las ganas”, asegura Patricia, entristecida por el escenario de emergencia social pero llenando las cacerolas de comida para apagar un incendio que no inició.

Fuente: La Noticia 1.com