Desde Porto Alegre: Memoria, memoria y más memoria

A la memoria de Eduardo Kimel, querido amigo y gran periodista

A la memoria de Eduardo Kimel, querido amigo y gran periodista

Jair Krischke es un hombre incansable. Camina lento con su bastón pero vuela con sus iniciativas por la memoria, con su irrenunciable búsqueda de justicia, sin transigir un ápice con aquellos que quieren ignorar la tragedia provocada por las dictaduras cívico-militares en Latinoamérica. Jair preside el Movimiento de Justicia y Derechos Humanos de Brasil desde 1979 que le salvó la vida a decenas de exiliados de países del Conosur, aun a riesgo de perder la suya en varias oportunidades.

Nos volvimos a encontrar otra vez, esta vez, en la sede de ARI, la Asociación Riograndense de Prensa. Estaba junto a nosotros Alfredo Culleton, psicoanalista y doctor en Filosofía, un argentino que se exilió en Brasil después de la masacre de San Patricio, el asesinato de tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos en el barrio de Belgrano el 4 de julio de 1976. Desde entonces vive aquí. Conoció a los religiosos porque frecuentaba la iglesia de la calle Estomba, formaba parte de un grupo más amplio que tenía afinidad con ellos.

En el encuentro tratamos las consecuencias del golpe de Estado que entronizó a la dictadura genocida y sobre todo, las continuidades que aún tiene el hecho maldito de Argentina en el presente. Los juicios a militares que se prolongan de manera indefinida en el tiempo, los represores que se mueren sin confesar sus crímenes, las Madres y Abuelas que nos van dejando sin tener respuestas sobre sus hijos y nietos, pero además, la política de negacionismo que avanza empujada por el régimen de Javier Milei.

Llegan noticias sobre una nueva tanda de indultos, iguales a los de Carlos Menem, pero esta vez como una provocación redoblada por la fecha del 24 de marzo. Serían anunciados ese día, publicó La Política Online. Sabemos, los que estamos en ARI lo sabemos – la mayoría son brasileños – que en la nación gobernada por Lula no hubo justicia con las víctimas del Terrorismo de Estado que se prolongó entre 1964 y 1985. Hubo denuncias pero no procesos, hubo tímidos avances y retrocesos y lo máximo que se pudo lograr fue la creación de una Comisión de la Verdad durante el gobierno de Dilma Rousseff.

Podría argumentarse que en la Argentina se avanzó mucho más en políticas de memoria, verdad y justicia. Pero lo que pasa hoy nos obliga a pensar que, todo lo que queda de ellas, podría derrumbarse por la nostalgia que provoca aquella etapa en el régimen de extrema derecha. Sus principales funcionarios ya dieron señales de lo que piensan. Reivindican lo que llaman justicia completa, minimizan el robo sistemático de bebés, callan las torturas, desapariciones y los vuelos de la muerte. Son la continuidad de aquel proceso por otros medios. Las crías de la dictadura. Mauricio Macri se adelantó a todos ellos cuando durante su presidencia mencionó “el curro de los derechos humanos”.

Es clave por lo que está ocurriendo en el mundo de Trump, Netanyahu, Milei y otros neofascistas que gobiernan países importantes, salir a gritar una y cien veces, Nunca más. Decirle a todos y todas en esta región que fue definida como zona de paz, que la memoria es el mejor antídoto contra el olvido, como quedó reflejado en la jornada organizada por el Movimiento de Justicia y Derechos Humanos que preside Jair Krischke.

Gracias por el espacio brindado a ARI, Gracias a todos y todas aquellas personas que nos acompañaron. Gracias a Daniela Sallet por la conducción del acto. Gracias a nuestros compañeros y compañeras desaparecidos porque son nuestra fuerza motriz para seguir adelante, por sus sueños incumplidos que siguen siendo los nuestros.

El planeta se ha vuelto irrespirable desde Gaza hasta Venezuela, y desde Cuba hasta Irán. El imperialismo más criminal de la historia, antes y después de las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki, nos habla una y otra vez del poderío nuclear que estaba construyendo la república islámica. Su coartada para los ataques junto a Israel sobre una escuela primaria de niñas, entre otros objetivos militares. La hipocresía política cotiza en Wall Street. Las democracias son una cáscara vacía en manos de criminales de guerra como Trump y Netanyahu. Tan criminales como los que llevaron adelante el genocidio en Argentina hace cincuenta años.

Alfredo Culleton, Jair Krischke y Gustavo Veiga.

Fuente: Página 12