Día de los Trabajadores, entre festejos y enfrentamientos en todo el mundo

Miles de cubanos marcharon en La Habana en apoyo al gobierno de Castro y sin reivindicaciones.

Miles de cubanos marcharon en La Habana en apoyo al gobierno de Castro y sin reivindicaciones.

Hubo masivos reclamos por mejoras salariales y más empleo. Rusia retomó las celebraciones en la emblemática Plaza Roja.

Millones de personas salieron ayer a las calle en todo el mundo por el 1º de Mayo. Hubo masivos reclamos de mejoras salariales, más empleo y protestas contra los asfixiantes ajustes. No faltaron los enfrentamientos con la policía, gases, heridos y detenidos. Y hasta una histórica marcha en la Plaza Roja de Moscú, la primera desde el colapso de la Unión Soviética. Como cada año las festividades del Día del Trabajador se efectuaron con el reclamo unánime sobre el mejoramiento de las condiciones laborales, el incremento de los salarios y el respeto de los derechos de los trabajadores.

En Turquía, más de 350 manifestantes fueron detenidos y unas 90 personas resultaron heridas en el marco de las protestas contra el gobierno conservador de Recep Tayyip Erdogan. Miles de policías reprimieron con gas lacrimógeno y cañones de agua a los manifestantes que se dirigían a la emblemática plaza Taksim, donde las autoridades prohibieron la celebración de la marcha. Los manifestantes no lograron llegar a la cercada plaza, pero en las inmediaciones y en varios barrios de Estambul se produjeron fuertes enfrentamientos. Los manifestantes levantaron barricadas y atacaron a la policía con adoquines y cócteles molotov.

Las celebraciones se vieron perturbadas también en Camboya, donde los sindicatos llamaron a apoyar a los obreros textiles en huelga en dos zonas económicas especiales cerca de la frontera con Vietnam. La mayoría de los trabajadores de este sector vital para la economía camboyana, que da empleo a 650.000 personas, ganan menos de 100 dólares mensuales. La policía dispersó a los manifestantes..

Tradición soviética

En Rusia, en tanto, en plena efervescencia nacionalista alimentada por la crisis en Ucrania, unas 100.000 personas se manifestaron en la Plaza Roja de Moscú, muy cerca del Kremlin, recuperando una tradición soviética desaparecida hace 23 años. Muchos carteles mostraban mensajes tradicionales de esta fecha como «Paz, Trabajo, Mayo», pero otros eran claramente políticos, aludiendo a la crisis en la vecina ex república de Ucrania, donde las tropas rusas se hicieron con la península de Crimea y generaron la mayor confrontación con Occidente desde la Guerra Fría. «Estoy orgulloso de mi país», decía una pancarta. «Putin tiene razón», apuntaba otra. A diferencia de los líderes del Kremlin en la época soviética, Putin no presidió la marcha desde lo alto del mausoleo. Pero llevó a cabo otra tradición de la era soviética al conceder medallas de «héroes del trabajo» a cinco trabajadores en un acto en el Kremlin.

En toda Europa también hubo masivas manifestaciones, principalmente contra el ajuste. Los sindicatos franceses salieron a las calles de París contra el plan de recortes de 50.000 millones de euros anunciado por el premier Manuel Valls. A menos de un mes de las elecciones europeas del 25 de mayo, el ultraderechista Frente Nacional convirtió su tradicional desfile en una «demostración de fuerza» de cara a los sondeos, que lo colocan primero o segundo, emparejado con la derechista UMP, en la oposición.

Contra el desempleo

En España, que empieza a salir tímidamente del marasmo económico y sigue minada por un desempleo récord, decenas de miles de personas marcharon en unas 70 ciudades del país. Los sindicatos denunciaron una precarización laboral pese a la incipiente reactivación económica.

Miles de personas protestaron además en Atenas contra las políticas de ajuste impuestas a Grecia por sus acreedores internacionales, en las manifestaciones del Día del Trabajador, coronadas por una jornada de huelga general.

Concentraciones callejeras, actos unificados o simultáneos, aumentos de salarios, algunas expresiones de apoyo a los gobiernos y varias de protesta fueron los principales ingredientes de las diversas formas con que se conmemoró la fiesta del trabajador en los países de América latina.

En Brasil, la Central Unica de Trabajadores (CUT, mayor organización sindical del país) respaldó, en un acto en San Pablo, al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.

En Uruguay, la central sindical única PIT-CNT, en su tradicional movilización por Montevideo, reconoció que «desde 2005 (cuando accedió al gobierno el Frente Amplio izquierdista) a la fecha han habido cambios sustanciales en las relaciones laborales».

En Chile, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) manifestó apoyo a las reformas que impulsa el gobierno de la mandataria Michelle Bachelet, pero advirtió que vigilará que se cumplan.

En Paraguay, las organizaciones sindicales celebraron la fecha por separado. La Central Nacional de Trabajadores (CNT), que asiste al diálogo con el gobierno instalado tras la huelga general del 26 de marzo, compartió una misa con el ministro de Trabajo, Guillermo Sosa, y paralelamente denunció despidos de trabajadores por sus actividades sindicales y subcontrataciones y tercerizaciones que violan los derechos laborales.

En Bolivia, el presidente Evo Morales encabezó una marcha multitudinaria en La Paz.

En Perú, cientos de trabajadores del seguro estatal de salud Essalud protestaron en Lima contra el gobierno de Ollanta Humala por los «malos manejos» que atribuyen a ese organismo y la Confederación General de Trabajadores (CGTP) realizó una concentración en el centro de Lima contra el modelo económico y en reclamo de «medidas efectivas» contra la criminalidad.

Divididos

En Venezuela, cientos de miles de personas salieron a las calles en las principales ciudades en marchas paralelas de simpatizantes oficialistas que expresaron su apoyo al gobierno del presidente Nicolás Maduro y opositores que reiteraron las protestas usuales, a las que agregaron la crítica por el reciente aumento salarial de 30 por ciento, al que juzgan insuficiente.

En Cuba se efectuó el tradicional desfile en la plaza de la Revolución, en La Habana, donde el presidente Raúl Castro reiteró críticas a Estados Unidos y la adhesión al gobierno de Venezuela, pero no hubo anuncios oficiales ni reclamos de los manifestantes. En Colombia, las centrales obreras enarbolaron la consigna «Por la paz y por el trabajo decente», y en Ecuador rechazaron un proyecto de reforma del Código Laboral impulsado por el gobierno del presidente Rafael Correa.

Fuente: La Capital de Rosario