El comercio y la industria manufacturera concentran la ocupación laboral en Rosario

La UNR realizó un estudio del empleo en la ciudad. La subocupación y el trabajo en negro explican gran parte de la pobreza.

La UNR realizó un estudio del empleo en la ciudad. La subocupación y el trabajo en negro explican gran parte de la pobreza.

En Rosario, la ciudad que desde 1890 nunca dejó de conmemorar el 1º de mayo en la clandestinidad o de manera festiva y que supo tener gremios conformados por ladrilleros, ebanistas, estibadores, alpargateros, mosaístas, talabarteros, panaderos, albañiles, pintores, carpinteros, sastres, fideeros, constructores de carruajes, marmolistas y cocheros, sigue contando actualmente con el trabajo como «la principal fuente de ingresos de la mayoría de los hogares rosarinos»: el 77,5% tiene ingresos provenientes de la actividad remunerada, el resto, 18,3% no tiene ingresos o cuenta con pensiones y jubilaciones y el 4% no vive del ingresos vinculados al trabajo sino de alquileres, subsidios, ahorros o ayuda familiar.

Pero según quienes coordinaron el análisis, la subocupación (registrada por quienes trabajan menos de 35 horas semanales) como el empleo no registrado (36%) son algunas de las formas de pensar la insatisfacción de la situación ocupacional y la antesala de la pobreza.

Eso sí, ahora la ocupación laboral se concentra en el comercio la ocupación principal: 19,9%, y es secundada por la industria manufacturera, 11,6% y en cuanto al sexo de los trabajadores siguen siendo más los varones, representan el 54% mientras las mujeres son el 46%, pero ellas concentran las tareas de cuidado y del hogar y trabajan más de manera no remunerada: los varones que realizan trabajo doméstico lo hacen en un promedio de tres horas por día, mientras que las mujeres en casi seis horas.

Estos datos y muchos más que habrá que consultar en el paper, surgen de «Apuntes para la caracterización del empleo en Rosario en el marco del Día internacional de las y los trabajadores», un trabajo de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) con datos de la Encuesta de Hogares UNR realizada en el cuarto trimestre del año 2021. La Usina de Datos UNR de alguna manera retrata así al empleo rosarino porque aporta referencias sobre ocupaciones y oficios, ramas de la actividad, tamaños de los establecimientos y educación.

Al momento de desgranar los datos y poner el ojo en las personas registradas (popularmente conocidas como con trabajo en blanco) se registra que el 63,7% de las personas ocupadas en relación de dependencia lo están, mientras el 36,3% restante no están registrados.

Para los realizadores de la encuesta, la educación de quienes componen la fuerza de trabajo en Rosario es también otro dato interesante: alrededor del 40% (38.2% en varones y 44.9% en mujeres) tiene nivel secundario completo o superior incompleto. En tanto un 31.3% de mujeres tiene nivel superior completo, que polariza con un porcentaje similar de varones con primario incompleto.

En cuanto a la tasa de participación, dentro de las mujeres de 18 a 34 años, la mitad tiene un trabajo, mientras que los varones que tienen ocupación en esa franja etaria es superior: de 65%. Eso sí, en los varones de más de 65 años el porcentaje de ocupación decrece al 30%, aunque es alto porque por costumbre cultural o por falta de aportes no se pueden jubilar.

Tipos de trabajo
Detrás del comercio y la industria manufacturera ya no hay alpargateros, mosaístas o talabarteros, sino los profesionales, administrativos, educadores, trasnportistas, trabajadoras de casas particulares (8,1%) y construcción (7,8%), servicios sociales y salud (7,1), servicios comunitarios, sociales y personales (6,2%), administración pública, defensa y seguridad social (3.6%), hoteles y restaurantes (3,4%), servicios financieros, de alquiler y empresariales (2,5%) y otras ramas (2,3%).

Respecto a la cantidad de empleados, en su mayoría con salarios medios bajos, hay un 44,38% que tiene hasta 5 trabajadores (ya sea en micro empresas o cuentapropismo). El 26.20% de los establecimientos tiene de 6 a 40 empleados, el 11,80% de 41 a 200 y el 10,30% más de 200 empleados.

En cuanto a la calificación y capacidad tecnológica de los trabajadores, la encuesta arrojó que tanto en varones como en mujeres alcanza el 32,1%, la no calificada el 26.6%, profesional 25,3% y técnica 15,3%. En cuanto a la tecnología ocupacional, más de la mitad (52,2%) lo hace sin operación de maquinaria, equipos y sistemas, el 30,6% con operación de equipos o sistemas informatizados y el 16,6% con operación de maquinaria, equipos o sistemas electromecánicos.

La coordinadora general de la Usina de Datos UNR, Paula Durán, sostiene que tanto la subocupación (los que trabajan menos de 35 horas semanales) como el empleo no registrado (36%) son algunas de las formas de pensar la insatisfacción de la situación ocupacional.

«Los subocupados quieren trabajar más pero no consiguen trabajo y las personas que están en negro no tiene ninguna protección gremial ni actualizaciones salariales, y tienen ingresos menores a los que están registrados. Algún problema en ellas, o ambas, es la antesala de la pobreza. Hoy podemos decir que no habría un problema de cantidad y sí de calidad en las ocupaciones disponibles, que están hablando de un escenario en las condiciones materiales de vida acuciante en relación a la posibilidad de satisfacer las necesidades básicas. Por eso la emergencia de las y los trabajadores pobres, a pesar de tener un trabajo el ingreso que le genera no es suficiente para garantizar un sustento digno», señaló y en ese sentido agregó que en este 1º de mayo, «hay una gran necesidad de sumar muchas horas de trabajo para poder generar un ingreso más o menos aceptables ante un panorama actual cargado de incertidumbre respecto al costo de vida».

Fuente: La Capital