Las tarifas, los aumentos y la caída en la cuota social jaquean a los clubes de barrio de Mar del Plata

Los clubes de Mar del Plata sufren por el incremento de los costos. Se dificulta cobrar las cuotas y bajó mucho la concurrencia en el fútbol infantil, que representa un ingreso importante.

Los clubes de Mar del Plata sufren por el incremento de los costos. Se dificulta cobrar las cuotas y bajó mucho la concurrencia en el fútbol infantil, que representa un ingreso importante. “Estamos al límite”, coinciden desde las distintas instituciones.

En épocas de crisis o de prosperidad. En zonas urbanas o en la periferia. Con grandes instalaciones o sólo con alguna cancha para correr atrás de la pelota. Para las clases medias o para los más humildes. Los clubes de barrio siempre están. El paso del tiempo y los cambios en la sociedad todavía no pudieron reemplazar la función contenedora de los clubes.

En tiempos de crisis económica, los clubes están entre los que más sufren y los de Mar del Plata no escapan a esa realidad. Entre lo difícil que fue el 2018 y un panorama poco alentador para 2019, los clubes sufren. La fuerte suba de servicios, el aumento en los costos y la merma en la concurrencia de público al fútbol infantil y en la cobrabilidad de las cuotas, forman un cóctel explosivo para las instituciones.

Una recorrida de LA CAPITAL por la realidad de distintos clubes, corroboró el difícil momento que atraviesan. Los testimonios son calcados: “Nos aumentó mucho la luz”. “Estamos al límite”. “Al fútbol infantil ya no va toda la familia por los costos”. Justamente, la caída en la recaudación del fútbol menor es uno de los aspectos que más impactan. A tal punto, que muchos clubes evalúan pedir licencia en la Liga Marplatense de fútbol y no participar en el torneo de primera que es totalmente insustentable.

Cristian Suárez, dirigente de Argentinos del Sud, aseguró que la situación económica “se sufre mucho”.
“Se hace difícil el cobro de cuotas, afrontar todos los gastos y mantener a los empleados. En el caso nuestro, hay cinco empleados que están en blanco y eso significa un dinero importante”, explicó.

El ex entrenador de la institución destacó que el aumento en los servicios de luz y electricidad son “muy fuertes y cada vez se hace más difícil”.

Además, remarcó que uno de los aspectos que refleja la situación económica actual es la concurrencia al fútbol infantil. “Antes iban todos, padre, madre, abuelas y en los últimos tiempos dejó de ir tanta gente. Para toda una familia, entre la entrada, el auto y algo para comer es un gasto importante. Cuando aprieta el bolsillo, hay que poner prioridades”, opinó.

En Banfield, la situación es similar. Los explicó el dirigente Andrés Di Costanzo al señalar que el 2018 fue “un año complicado”.

“Bajó muchismo el nivel de cuota. Se cobra un 40%, las tarifas han subido mucho y nos vino una deuda importante en el predio por atraso en el paso. Estamos viendo como podemos hacer”, contó.

El dirigente también resaltó la caída en la concurrencia al fútbol infantil. “Otros años iban todos y ahora van uno o dos. O en algunos casos, dejando al chico en la entrada y lo vienen a buscar después del partido”.

A pesar de la difícil situación, los dirigentes no bajan los brazos. “Seguimos apostando. Estamos poniendo lo mejor, pero todos nos cuesta mucho, no podemos hacer obras ni nada muy grande”, advirtió Di Costanzo.

El fútbol, insostenible

Uno de los gastos más importantes que tienen la mayoría de los clubes es el sustento del fútbol de primera división. Con una concurrencia casi nula de público a las canchas, solventar los costos es casi imposible. El sueldo del cuerpo técnico, el alquiler de la cancha para los partidos de local, el predio de entrenamiento, el costo de la Liga Marplatense fútbol y la contratación de la ambulancia, están entre los gastos principales de los clubes.

“Sostener el fútbol de primera es muy costoso. De hecho, hay muchos que están evaluando pedir licencia en la Liga y no jugar”, contó el directivo de San José, Daniel Lemmi quien confirmó que pese a todo el esfuerzo que significa, su club continuará en la competencia: “San José es un club que nació con el fútbol y no queremos bajar los brazos. A veces hay que postergar otras inversiones como alguna obra”, señaló.

En referencia a la situación del club general, Lemmi destacó el impacto de la suba de tarifas. “Se dispararon mucho los valores. Entre el predio y la sede, tenemos alrededor de 25 mil pesos”, dijo y alertó que el actual “va a ser un año difícil”.

Por otra parte, el dirigente de San José, lamentó que no se haya podido formar la Asociación Marplatense de clubes, una iniciativa que surgió hace algunos años y no se concretó. “Nos quedamos en la intención. Era una buena iniciativa que nos hubiera servido mucho para afrontar en conjunto situaciones como la actual”, dijo.

En Cadetes, el panorama es similar. “Estamos bien, pero al límite. Si surge algún inconveniente, tenemos que salir a buscar la plata”, contó Horacio Tornato.

El dirigente contó que durante el año pasado “no se aumentó la cuota, pero este año no hay alternativa”. Y dijo que hay “mucha gente que dejó de pagar”.

También explicó el impacto de las tarifas. “En el predio, tenemos alrededor de 10 mil pesos por mes de luz y también tenemos el gas envasado, que se consumen dos tubos por semana”, dijo.

Si hay un club que sabe de esfuerzos y sufrimiento es Al Ver Veras. Ubicado en uno de los barrios más humildes de la ciudad, hace décadas que contiene a cientos de chicos con escasos recursos.

“Estamos en una situación límite, no hay otra posibilidad”, afirmó el histórico presidente, Carlos De los Reyes. Y añadió: “Yo vengo pronosticando hace algunos años que van a empezar a cerrar los clubes”.

Para evitar el impacto de la suba de tarifas, De los Reyes, contó que redujeron “el 80% el gasto”. “Casi no prendemos la luz, y no usamos gas. Mantenemos la caldera con maderas que nos donan en una carpintería”, subrayó.

Por último, admitió la merma en la concurrencia al fútbol infantil. “Acá el problema es que no pueden comer, mirá si van a pagar una entrada…”, cerró.

Fuente: la Capital