Mejoramiento del casco céntrico de Catamarca como parte de un corredor turístico

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La restauración y puesta en valor del casco histórico de la ciudad desde la plaza principal, las fachadas circundantes, los museos como Caravati y Virgen del Valle, fueron pensados desde la municipalidad capitalina como parte del recorrido cultural e histórico provincial desde la arquitectura y el turismo como una fuente de ingreso genuino.

Para hacerlo posible se invirtieron aproximadamente ocho millones.
El director de Planeamiento Urbano, Rodrigo Molas, y el asesor de Intendencia, Luis Monferrán, llevaron a cabo el ambicioso proyecto que consiste en la revalorización, recuperación y puesta en valor del patrimonio arquitectónico y paisajístico de la ciudad de Catamarca.

Explicaron que, para hacerlo posible, en primer lugar se tomó como referencia la plaza central como elemento emblemático. Para intervenir se tomó una serie de premisas, como ser la recuperación de la historia catamarqueña a través de la arquitectura y el paisaje. En arquitectura recuperando las obras de Caravati, la Catedral, Casa de Gobierno, casa General Navarro, la Plaza de Carlos Thays, que son nombres que empiezan a tomar una forma nacional e internacional, y la obra art déco del ex Cine Teatro Catamarca y el Cine Catamarca, como el ex Banco Catamarca que es una de las pocas obras de brutalismo que hay en el país, de Clorindo Testa, obras de gran prestigio y mucho valor patrimonial.

“En definitiva, los pasos que tomamos fueron un estudio histórico de lo que era la plaza desde  sus inicios, la fundación misma hasta hoy”, expresó Molas.

Apoyo de la Intendencia

El equipo comentó que se trata de una decisión tomada por el actual intendente Raúl Jalil, de hacer un sistema de recorrido pensado desde la arquitectura y el turismo.

Esto forma parte de una propuesta que contempla fuertemente la idea de la ciudad en su totalidad, tanto la periferia como el centro capitalino. Es decir, trabajar con todos los problemas que tiene la periferia como la pavimentación, desagües pluviales, iluminación, cloacas y gas, y complementar con la fachada, que es la plaza, y la expresión que tiene la fachada son los museos.

“El pensamiento del intendente es que la mejor forma de mantener las viviendas de patrimonio de la ciudad o que tengan valor en la ciudad era generar  una ciudad museo”, explicó Monferrán, y agregó: “Nosotros si lo extendemos y generamos una cuestión de casas administrativas y museos hacemos que toda la ciudad tenga un recorrido de museos”.

Monferrán aseguró que “el intendente es una persona muy visionaria”, en sentido de que desde un primer momento estuvo convencido de este proyecto.

“Analizamos absolutamente todo y la mayoría de los planteos de orden de estructuración urbanístico estaba enunciada anteriormente, no se materializaron porque quien tuvo que hacerlo no lo hizo”, expresó Monferrán.

Trabajo proyectado

La puesta en valor del casco céntrico consistió en una reestructuración de tres etapas en las que la comuna trabajó a lo largo de más de dos años. En 2012, con la puesta en valor de las fachadas circundantes a la plaza principal se retiraron carteles que no dejaban apreciar la belleza de los edificios históricos, y se recuperaron las fachadas antiguas dejando a la vista su estilo original.

Las veredas del centro se ensancharon para comenzar a priorizar el paso peatonal por sobre la circulación vehicular, se instalaron caños subterráneos para el soterramiento del cableado y se colocaron adoquines con sistema de encastre.

Mediante un estudio histórico se determinó un punto significativo y emblemático a comienzos del siglo XX, cuando el arquitecto y paisajista Carlos Thays realizó algunos bocetos sobre la plaza principal, que es la estructura actual de dos niveles, de origen francés en la parte superior e inglés en la parte inferior.

Los trabajos encarados consistieron en recuperación del espacio verde y taludes originales, colocación de 86 ejemplares de árboles, sistema de riego por aspersión, accesibilidad para discapacitados, bancos y luminarias nuevas, relojes, recuperación de fuentes, monumento central y solar principal. Además se incorporaron una glorieta, un espacio joven y el primer Jardín de la Memoria de la Argentina.

Magnolias, naranjos amargos, araucarias, iberacuitá, ceibos y lapachos son las especies plantadas. En las cuadras circundantes a la plaza se plantaron 40 ejemplares, en tanto que dentro del espacio se plantaron 36. Alrededor de 6.000 metros cuadrados son ahora superficie verde, lo cual representa el 90 por ciento de la plaza.

Además, se embelleció el paseo con especies ornamentales que se adaptan a las condiciones de sombra y sol de la plaza: lavandas, santa rita, durantas y especies florales como alisos y clavelinas se colocaron en distintos sectores. En los canteros superiores, paseos y senderos se pusieron abelias, coronas de novia, boj, hiedras, pasto inglés, azareros enanos, margaritones y dianelas, entre otras especies.

“Se realizó una implantación de 86 nuevas plantas, adentro de la plaza se colocaron 19 especies nuevas y se sacaron 16 muertas. Se plantaron cinco metros cuadrados de césped. Se colocó riego por goteo y aspersión que antes no existía, tenía 3 mil metros de capacidad de agua, ahora tiene 30 mil. Se cambiaron las fuentes con un sistema nuevo, todos los pisos, todo el sistema de  iluminación de led, se recuperaron dos luminarias enormes que habíamos encontrado anterior al período de Thays, se agregaron rampas, nuevos espacios internos que son los jardines románticos, más de cuatro mil plantines colocados en toda la plaza, cada uno con una gotita de agua para que funcione”, detalló Molas.

Además, se intervino en el monumento a San Martín con granito de primer nivel, se colocaron rampas y acceso pleno para todas las personas.

Recuperación histórica

“Hemos marcado una tendencia en el estilo del diseño, no hemos tratado de imitar a ninguna ciudad. Se buscaron materiales vanguardistas como el adoquín, las pérgolas, iluminación de las fachadas, sistema de riego, siempre respetando el patrimonio arquitectónico y paisajista de la ciudad”, señaló Molas.

“En definitiva, los pasos que tomamos fueron un estudio histórico de lo que era la plaza desde sus inicios, la fundación misma hasta hoy”, aseguró el director.

Explicaron que se detectaron varios puntos de intervención en la plaza, en primer lugar durante el gobierno de Fernando Mate de Luna era más que un solar al estilo español, parecido a una quinta, con frutales y alambrado a la vuelta. Luego, en el período del general Octaviano Navarro, cuando los convocó a Thays y a Caravati para hacer otro tipo de intervenciones en la ciudad: en la plaza principal, Casa de Gobierno, la terminación de la Catedral Basílica que se vinculan con la obra de Casa de Gobierno, el Seminario, la casa del General Navarro y la casa de Francisco Ramón Galíndez.

Thays en el S. XX hace una propuesta notable destacando la geografía de Catamarca, el arquitecto decide colocar en la parte superior un estilo francés y en la parte inferior un estilo inglés. “Una de las particularidades que tiene su obra es que acá en Catamarca vinculó a sus dos estilos, algo único en el mundo”.

“Lo que se hizo fue buscar lo esencial, en este caso la plaza, con tres períodos, luego esta intervención y años de mutilación. Entonces, la idea era recuperar la historia en el mejor punto de cada edificio y demás, por supuesto, había obras de Navarro 1860, de la plaza 1910, que ahora se encuentran en su máximo esplendor”.

Cabe destacar que el mismo nieto de Thays apoyó el proyecto.

Aseguraron que se trabajó a conciencia, recuperando cada parte de la historia: “Se colocaron 7 tótem explicativos en la plaza, hay mucha historia, explican quiénes fueron los diseñadores, acontecimientos que sucedieron, eventos y situaciones”.

Ciudadanos contentos

Los funcionarios aseguraron que el proyecto estuvo pensado desde antes de asumir la gestión, se trabajó con un equipo multidisciplinario para incluir a todas las áreas. Asimismo, a medida que avanzó la obra se fueron encontrando puntos de inflexión con otras partes de la comunidad, propias del desconocimiento y el desconcierto ante el cambio.

Sin embargo, una vez que concluyó la obra, los ciudadanos aceptaron los cambios porque cambiaron totalmente el paisaje del casco céntrico y los corredores de su alrededor.

“La mejor respuesta está en la forma que se usa, la plaza está llena de gente a la hora que uno pase”, señaló Monferrán.

En este sentido, Molas agregó: “Nos pasa que llega gente, catamarqueños que vivieron muchos años fuera de la ciudad, familiares o turistas que ven un cambio absoluto en la ciudad, ven realmente esto que no es una cuestión casual ni fortuita, esto ha sido un trabajo absolutamente pensado por el intendente con otras áreas como la nuestra”.

Ahora la plaza Virgen del Valle

Ahora la comuna inició junto con la Universidad Nacional de Catamarca el proyecto de puesta en valor de la plaza Virgen del Valle y del predio de la UNCA.

El proyecto apunta a poder integrar la universidad con la plaza Virgen del Valle; la idea es dotar de infraestructura a este espacio verde para que esté más acorde. A la vuelta de la universidad quieren hacer un corredor de salud uniéndolo con la propia plaza.

Además, se pretende colocar adoquines en avenida Belgrano desde Maipú hasta Ayacucho, y allí desviar la circulación de colectivos hacia la avenida Juan Pablo Vera, pero al mismo tiempo hacer que el tránsito se desplace en un solo sentido por Maipú (salida del microcentro) y por Ayacucho (ingreso).

… “Analizamos absolutamente todo, y la mayoría de los planteos de orden de estructuración urbanístico estaba enunciada anteriormente, no se  materializaron porque quien tuvo que hacerlo no lo hizo”, expresó Monferrán…
“Hemos marcado una tendencia en el estilo del diseño, no hemos tratado de imitar a ninguna ciudad. Se buscaron materiales vanguardistas como el adoquín..

Fuente: La Unión Digital