Nueva intervención militar en una favela de Río de Janeiro

El operativo dispuesto por el gobierno involucra a 900 uniformados, apoyo de blindados, aeronaves y equipos pesados para la desobstrucción de calles

El operativo dispuesto por el gobierno involucra a 900 uniformados, apoyo de blindados, aeronaves y equipos pesados para la desobstrucción de calles

El ejército brasileño lanzó ayer una nueva operación en una favela de Río de Janeiro, la tercera desde que el presidente Michel Temer transfirió el área de seguridad a los militares para combatir el crimen organizado. El dispositivo involucra 900 hombres, apoyo de blindados, aeronaves y equipos pesados de ingeniería, para la “estabilización” y la “desobstrucción de calles” en la Vila Kennedy, al oeste de Río, informó el comando a cargo de la seguridad en el Estado. “Podrían realizarse detenciones” por parte de la Policía Civil, añadió la dependencia. El ejército también cerraría algunas arterias y restringiría el espacio aéreo “para aeronaves civiles”.

Los militares ya estuvieron el sábado en Vila Kennedy para retirar las barricadas colocadas por los traficantes en plena calle para obstruir el paso, pero éstas reaparecieron poco después de que se fuera el contingente. En una plaza de la favela donde hay un mercado pequeño llegaron decenas de soldados fuertemente armados junto a un vehículo blindado y, en una de las calles principales, otros tantos militares iban parando a personas que circulaban en moto para controles de identificación. “Cuando los militares están aquí, la situación se tranquiliza, pero cuando se van vuelve el infierno. El gobierno debería tener otras prioridades como mejorar la educación para que los jóvenes no vean el narcotráfico como la única opción”, dice Rosanne Pinheiro, vendedora de un quiosco de periódicos de 49 años. “Ni me acuerdo de las veces que me tuve que esconder porque los tiroteos estallaban”, cuenta, mientras muestra un impacto de bala en la pared metálica de su quiosco. Vila Kennedy ya tuvo una intervención el pasado 23 de febrero en el marco del anterior operativo de Garantía de la Ley y el Orden (GLO), que desde julio del año pasado envió a 8.500 militares a Río de Janeiro para apoyar a las fuerzas policiales.

En ese caso, más de 3.200 uniformados entraron en la favela y generaron polémica al obligar a los vecinos a pararse y tomarse fotos con su cédula de identidad para verificar que no tuvieran antecedentes.

“Metástasis de violencia”

En febrero, el gobierno intervino el área de seguridad del Estado de Río para detener “la metástasis” de violencia —según la definición de Temer— que se desató tras los Juegos Olímpicos 2016, vinculada al narcotráfico. La medida, sin precedentes desde el retorno de la democracia en 1985, fue criticada por defensores de derechos humanos, que temen que durante las operaciones se cometan abusos contra los habitantes de esas barriadas pobres. “Si observa las operaciones anteriores, todas las veces que nosotros entramos en las favelas, no hay prácticamente enfrentamientos”, dijo el interventor, general Walter Souza Braga Netto.

Fuente: La capital