Otra erupción del volcán Calbuco tiene en vilo a medio Chile y Argentina
24/04/2015 CONTINGENCIAS
El volcán trasandino registró dos explosiones en las últimas horas y el caos volvió a instalarse enla población. Evacuaron a cinco mil personas en Chile. Las cenizas llegan a la Patagonia argentina.
El volcán Calbuco registró dos violentas y sorpresivas erupciones en las últimas horas tras medio siglo de inactividad, obligando a evacuar a casi cinco mil personas y manteniendo en vilo ayer a regiones turísticas del sur chileno y argentino por el alcance de sus cenizas.
Desde el macizo de este volcán, que permaneció dormido por 54 años, emanaron gigantescas columnas de gases y material incandescente que provocaron asombro en las ciudades de Puerto Montt, Puerto Varas y poblados aledaños, ubicados a unos 1.300 kilómetros al sur de Santiago.
Ayer las nubes grises alcanzaron Bariloche, San Martín de los Andes y Villa La Angostura, reverdeciendo temores por el desastre sufrido en 2011 con la erupción del volcán Puyehue. Hasta ahora, el despertar del Calbuco no había provocado víctimas. Un andinista de 21 años reportado como desaparecido fue hallado con vida, mientras que unas cinco mil personas fueron evacuadas de un radio de exclusión de 20 kilómetros alrededor del macizo.
La zona es visitada por turistas de todo el mundo, maravillados por la belleza de sus extensos lagos, caudalosos ríos y abundante vegetación, rodeada de volcanes.
«Yo venía de turismo a Chile por tres meses pero no me esperaba esto. La erupción fue increíble (…) Mis vacaciones están pagadas con el espectáculo del Calbuco», relató a la agencia de noticias AFP Cody Fritz, un turista estadounidense de 30 años.
La primera erupción se registró cerca de las 18 del miércoles, mientras que la segunda ocurrió unas siete horas después. Pasado el mediodía de ayer la columna eruptiva ya había desaparecido.
«No hay columna eruptiva sobre el volcán. (La columna) se despegó y las cenizas se dirigían hacia el norte», dijo el vulcanólogo del Servicio Nacional de Geología y Minas (Sernageomín), Gabriel Orozco. La columna, que llegó a tener una altura de 15 kilómetros, «se dispersó hacia el norte, noreste y este», según el último reporte de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi).
Las autoridades no descartan nuevas erupciones.
«No sabemos cómo va a evolucionar. Es bastante impredecible», dijo la presidenta, Michelle Bachelet, antes de viajar hasta la zona.
Gigante dormido. El Calbuco había registrado su última erupción en 1961. En 1972 hubo una leve actividad, de acuerdo al Sernageomín.
Su erupción tomó por sorpresa a la población pues no hubo alertas previas. Los habitantes del sur chileno tenían sus ojos puestos en otro volcán, el Villarrica, que se mantiene bajo alerta naranja desde hace semanas.
La erupción del Calbuco obligó a decretar ayer alerta roja en Puerto Montt y Puerto Varas, junto al «estado de excepción constitucional» y «zona de catástrofe», lo que significa que las Fuerzas Armadas tomaron el control de esa región.
Las clases fueron suspendidas y fueron cancelados unos 20 vuelos domésticos al aeropuerto de Puerto Montt.
Las cenizas ya habían comenzado a caer en Puerto Montt y Puerto Varas, y también en vecinas localidades argentinas.
«Las cenizas pueden generar estropicios en los campos, animales, forrajes, puentes, caminos, el trabajo, el turismo y sin duda la salud», advirtió Bachelet, quien llamó a la población a protegerse con mascarillas.
En la localidad chilena de Ensenada, uno de los sectores más cercanos al Calbuco, se acumulaba ya cerca de un metro de ceniza y piedritas, mientras que los techos de algunas viviendas cedieron ante el peso del material.
La erupción del Calbuco se convirtió en la última de una serie de catástrofes que han golpeado en los últimos meses a Chile, un país con una curiosa geografía, angosto y de más de 4.000 kilómetros de extensión, que alberga desde el desierto más árido del mundo en la región de Atacama, en el norte, a las mayores reservas de agua dulce, en el sur, y con unos 90 volcanes activos.
Antes de esta erupción, se vigilaba el volcán Villarrica, que estalló el 3 de marzo pasado, lanzando lenguas de lava que se extendieron por unos 8 kilómetros, aunque sin causar mayores estragos.
Días después, un inusual temporal de lluvia y viento provocó una serie de aluviones que dejaban unos 30 muertos en la región de Atacama.