Pequeños mineros en Chile luchan por mantenerse a flote en medio desplome del cobre

009514
Es el resultado de la recesión de las materias primas provocada por la desaceleración en China y que ha llevado a la mitad de las pequeñas operaciones mineras del mayor exportador de cobre a cerrar en los últimos ocho años.

Sólo el 7% de la producción anual proviene de pequeños establecimientos mineros.

Al igual que su padre, Alberto Carrizo ha trabajado en minas de cobre de Chile desde adolescente, ayudando a su familia mientras el valor del metal se disparó en las últimas décadas.

Pero a medida que los precios del cobre han caído hasta tocar mínimos de seis años y medio, Carrizo y sus colegas encuentran que las carretillas llenas de mineral del desierto de Atacama cada vez valen menos.

Algunos se van a la extracción de oro, otros encuentran trabajo en nuevos sectores en crecimiento como las energías renovables, mientras que unos pocos aguantan, apretándose el cinturón, con la esperanza de que se recuperen los precios.

Es el resultado de la recesión de las materias primas provocada por la desaceleración en China y que ha llevado a la mitad de las pequeñas operaciones mineras del mayor exportador de cobre a cerrar en los últimos ocho años.

Pese a que el 93 por ciento de la producción del país proviene de minas más grandes, una mayor caída en los precios podría alterar la escala, haciendo colapsar la pequeña y mediana minería e irónicamente impulsar el valor del metal rojo.

El cierre masivo de minas también representa un potencial desastre social y político para la presidenta Michelle Bachelet, quien aboga por reducir brechas sociales. El cobre representa la mitad de las exportaciones del país.

Mineras de todos los tamaños recortaron unos 23.000 puestos de trabajo en el último año, alrededor del 10 por ciento del sector, por lo que es por mucho el mayor perdedor en la economía chilena, según datos del estatal Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Carrizo, de 59 años, fue uno de los que perdió su empleo junto con otros 100 trabajadores que fueron despedidos de una operación de mediano tamaño el año pasado. Al igual que otros desempleados se fue a la minería de pequeña escala y ahora pasa sus días en las entrañas ricas en cobre de una montaña que visitó por primera vez cuando su padre trabajó allí en 1969.

Pero su paso por la mina Rodesia, con vista al pequeño poblado minero Inca de Oro, puede ser de corta duración.

«Todavía tengo la fuerza para seguir trabajando otros 10 o 15 años (pero) las cosas se complican (…) Voy a buscar una mina de oro porque los precios son mejores», dijo Carrizo.

 Vuelco al oro

Al igual que sus pares más grandes, las firmas de pequeña y mediana minería enfrentan la caída del precio del cobre de diversas formas: recortando personal, reduciendo salarios y concentrando más trabajo en menor cantidad de trabajadores.

Los mineros en operaciones pequeñas en Atacama están escogiendo cuidadosamente las rocas con mineral de mayor grado.

Cuando China crecía a doble dígito, difícilmente podía comprar cobre lo suficientemente rápido para fabricar cables y otros insumos por su auge en construcción. El metal llegó a venderse por más de 4 dólares la libra -duplicando su precio actual- y las mineras sacaban tanto mineral como fuera posible.

Pero ahora algunos recurren al oro, un refugio seguro mientras los precios del metal precioso suben cerca de un 16 por ciento en lo que va de 2016.

«Una gran cantidad de mineros se están moviendo al oro, ya que con el nivel actual del dólar es muy rentable «, dijo Reinaldo Leiva, autoridad minera del gobierno de la región de Atacama.

«Para el minero que ha estado trabajando en la minería por generaciones, es muy difícil cambiar a otra actividad porque es lo único que sabe hacer», agregó.

Mantenerse a flote  

Sin embargo, respecto al cobre, la producción de oro chilena es pequeña, representando sólo un 1,3 por ciento del total mundial en 2015. Eso la hace poco factible para absorber los puestos de trabajo perdidos en la industria del metal rojo.

Pese a la significativa baja desde el auge, unas 27.000 personas aún trabajan en pequeñas o medianas firmas de explotación de cobre en Chile, que producen unas 390.000 toneladas al año, un 7 por ciento del total del país.

«Hay unas 5 o 6 faenas (unas 50.000 toneladas) que si no hacemos algo en términos de fomento productivo (…) su continuidad operacional está en peligro», dijo Alberto Salas, el jefe de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami).

En este momento, solamente la ayuda del Gobierno evita el cierre de algunas faenas menores. Préstamos respaldados por el Estado, subsidios para insumos como el ácido sulfúrico, y cursos para mejorar habilidades técnicas, se encuentran entre las principales medidas.

Como parte del plan, la estatal Enami compra cobre a pequeños mineros a una tasa subsidiada. El año pasado gastó unos 22 millones de dólares y, una vez que los precios se recuperen, los préstamos deben ser pagados con intereses.

Pero si los precios caen más, expertos dicen que esas medidas no serán suficientes.

El Gobierno paga hasta 2,43 dólares por libra de cobre, unos 40 centavos más que el precio spot, y ha dicho que no lo subirá al menos hasta mediados del año. Pero el costo promedio para los productores pequeños es de unos 2,50 dólares la libra.

Para Bernardo Carrizo, el hermano menor de Alberto y líder sindical de los mineros en pequeña escala en Tierra Amarilla, la ayuda del Gobierno es crucial para «mantenerse a flote».

«Todavía no paramos, estamos braceando contra la corriente, pero la tendencia es hacia la baja», afirmó.

Fuente: Tucumán Hoy