Tierra arrasada en educación: el ajuste, el cierre de escuelas y la muerte de dos docentes

El Presupuesto perdió peso específico y relativo dentro del gasto. Los edificios se desploman y matan a docentes. La gestión de Vidal y Sánchez Zinny bajo la lupa, con sus luces y sombras.

El Presupuesto perdió peso específico y relativo dentro del gasto. Los edificios se desploman y matan a docentes. La gestión de Vidal y Sánchez Zinny bajo la lupa, con sus luces y sombras.

La Educación, fue sin dudas uno de los temas más espinosos para la gestión de María Eugenia Vidal. En estos casi cuatro años, su gobierno estuvo atravesado por uno de los conflictos docentes más largos de la historia, el insólito cierre de más de 40 establecimientos educativos, una explosión en una escuela de Moreno que causó la muerte de dos docentes y las denuncias sobre recortes presupuestarios.

Dos frases pintaron de cuerpo entero la visión sobre la materia que tiene la Gobernadora. La primera tiene que ver con una promesa incumplida: “Los docentes no deberían ganar menos de 40 mil pesos”, dijo, al comienzo de la campaña de 2017. El poder adquisitivo de ese salario equivale hoy a más de 100 mil pesos, pero el salario promedio es de 45 mil.

La segunda frase tiene que ver con la educación superior. “¿Es justo llenar la provincia de universidades públicas cuando todos sabemos que nadie que nace en la pobreza llega a la universidad?”, se preguntó durante una gala del Rotary Club, un año después. “Somos humanos y nos podemos equivocar”, se excusó más adelante, aunque para muchos su reflexión quedó escrita en piedra.

Incluso lo que la gestión Vidal pondera como “logros” es objeto de polémica, como el incremento de la matrícula en las escuelas públicas que se verificó en estos cuatroa ños, o el relevamiento “histórico” que llegó a identificar el total de escuelas y alumnos en todo el territorio bonaerense. A esto, también, le agregan la importancia de la llevar a cabo las evaluaciones Aprender, que se aplicaron por primera vez en el país y tres veces consecutivas en la provincia.

LA INVERSIÓN EN EDUCACIÓN CAYÓ 6 PUNTOS EN 6 AÑOS
Los datos duros reflejan que el gobierno de María Eugenia Vidal relegó presupuestariamente a la educación bonaerense año a año. En 2013, durante el mandato de Daniel Scioli, la Educación insumió el 30 por ciento del presupuesto anual del Gobierno, sobrepasando en 1.3 por ciento la inversión del año anterior, que llegó al 28.8 por ciento.

Desde 2013 en adelante, Educación perdió peso relativo -medio punto en 2014 y 2.2 putos en 2015-, pero nunca estuvo en niveles tan bajos como en los cuatro años de Vidal. En 2016, primer año de gestión, fue el 27.5 del presupuesto, al año siguiente cayó al 24.4, en 2016 se recuperó hasta 26 puntos para hundirse definitivamente en 2019: 23.9 por ciento.

La carrera contra la inflación se perdió de manera escandalosa: al ritmo actual, el presupuesto de este año terminará 20 puntos por debajo del alza de precios generales. Sólo en 2017 se quebró esa tendencia, pero la brecha fue mucho menor. No se trata de apuntes en una tabla de excel sino políticas públicas claras, que redundaron en una caída del salario docente y un deterioro de la infraestructura escolar.

LA PARITARIA MÁS LARGA EN LA HISTORIA
La salarial es una promesa flagrantemente incumplida por María Eugenia Vidal. En 2017, meses antes de la elección de medio término, aseguró que un docente no debería cobrar menos de 40 mil pesos, contra los menos de 12 mil que percibía por entonces, y los menos de 24 mil que perciben dos años después. El poder adquisitivo del salario ideal que planteó Vidal equivale hoy a más de 100 mil pesos, pero el salario promedio es de 45 mil.

Los datos duros muestran que a fines de 2019, un docente de nivel inicial en su primer año de trabajo percibe unos 23 mil pesos por mes. Cuando asumió Vidal, ese salario era de 7.400 pesos, con lo cual tuvo un incremento de 210 por ciento. El problema es que el alza generalizada de precios en ese lapso de tiempo fue de 260 por ciento, así que los salarios perdieron 23 puntos en cuatro años en términos relativos.

Para llegar a esa situación hubo un aporte inestimable de parte de Mauricio Macri y de quien era hasta 2017 su ministro de Educación, Esteban Bullrich. Ambos tomaron la decisión de eliminar la paritaria nacional docente, que establecía una pauta para todas las provincias y tenía mecanismos para compensar a los Gobiernos que no pudieran alcanzarlas.

En 2016, la primera negociación entre el Frente de Docentes Bonaerenses y la gobernadora Vidal culminó con un acuerdo de un aumento del 40% tras cuatro reuniones. Al año siguiente, la paritaria que comenzó el 6 de febrero terminó en un parcial pacto recién el 28 de junio, después de que el gobierno bonaerense ofreciera un 24% en dos cuotas más cláusula gatillo.

Por increíble que parezca, lo que hasta el momento era uno de los conflictos más largos, fue superado en 2018. Las negociaciones se mantuvieron durante todo el año y se extendieron para el siguiente ciclo lectivo. Recién en marzo de este año, tras un paro de 72 horas que postergó el inicio de las clases, hubo acuerdo, mediante un aumento del 15,6% más la célebre “cláusula gatillo” que equiparaba salarios con los aumentos de precios medidos por el INDEC.

LAS ESCUELAS SE VIENEN ABAJO
El deterioro de la infraestructura escolar fue un problema que la gestión de María Eugenia Vidal y de Gabriel Sánchez Zinny heredó y empeoró. No hay números oficiales que permitan dar cuenta del estado de los edificios donde se imparte educación, pero los gremios llevaron a cabo relevamientos.

El último data de marzo de este año y tiene datos escalofriantes: el 49.8 por ciento de las escuelas tiene “necesidades generales de mantenimiento”, el 35 por ciento tiene problemas en los techos, como filtraciones y roturas; el 19.3 tiene problemas sanitarios; al 21.4 le faltan aulas o edificios; el 12.3 tiene problemas eléctricos; el 6.6 por ciento muestra obras paradas; el 12.3 por ciento tiene faltante de gas y el 52 por ciento mobiliario faltante.

Se trata de fallas que se cobran vidas, como las de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, que murieron durante una trágica explosión producto de una fuga de gas en la escuela 49 de Moreno, en agosto de 2018. Para la comunidad educativa, claro, más que una “tragedia” fue “desidia” estatal.

El hecho justificó los reclamos de los gremios acerca de las condiciones edilicias de las cientos de escuelas bonaerenses y por su parte, sembró un silencio en las autoridades de la Dirección de Cultura y Educación, a cargo de Gabriel Sánchez Zinny, que a pesar de todo, no renunció.

Es que, la fuga de gas se había denunciado en más de una oportunidad y el día anterior a la explosión, un gasista se ocupó del problema pero más tarde se supo que no estaba matriculado para trabajar en escuelas. Al margen de este dato, hasta el día de hoy no hay ni siquiera un solo funcionario imputado en una causa que todavía no llegó a juicio.

AJUSTE EN COMEDORES ESCOLARES
Otros de los puntos que más generaron denuncias y reclamos en la gestión de Vidal fue el sistema del Servicio Alimentario Escolar (SAE), que ante la crisis económica que se agudizó en el país y la provincia, comenzó a ser una herramienta fundamental para que muchos chicos tuvieran una comida consistente por día.

Según Suteba, a principios del 2016, Vidal redujo los cupos de SAE ($6,30) en un 20%. Tras la presión de la comunidad educativa, el Gobierno aumentó el valor destinado a los Comedores Escolares a $12,60. Los gremios explican que “no se garantizaron todos los cupos necesarios”.

A pesar de esta situación, el gobierno profundizaría la medida: a fines del 2016, Vidal municipalizó el sistema de los Comedores Escolares, para desligarse del funcionamiento del SAE. Las denuncias respecto del recorte de cupos se profundizaron: “Hay escuelas con 500 chicos que sólo tienen 200 cupos”, denunciaba Silvia Almazán, Secretaria de Educación y Cultura de SUTEBA.

Actualmente el Gobierno destina $27 por chico, una cifra que sigue siendo insuficiente y que ni siquiera llega a todo el alumnado bonaerense.

LOS LOGROS QUE DESTACA EL GOBIERNO
Según los datos oficiales de la Dirección General de Cultura y Educación, en la Provincia hay 4,3 millones de bonaerenses con edad para insertarse al sistema educativo. De este grupo, el 96,7% asiste a un establecimiento de educación. A su vez, la mayoría de estos, asisten a una dependencia del Estado.

“El sistema educativo de la Provincia registró en total 5,1 millones de inscripciones en 2018 que representan el 40% del total del país”, describieron en un informe que realizó el gobierno de la Provincia. Los logros que quiere mostrar María Eugenia Vidal parecen pasar por ahí: según los mismos datos, entre 2017 y 2018, la matrícula total creció 1,3%, lo que representó 65,7 mil inscripciones adicionales. Mientras que la matrícula de dependencia provincial acumuló el mayor incremento, la privada tuvo un leve descenso.

Algo que, visto desde la mirada de los gremios, significa todo lo contrario: fue la pérdida de capacidad salarial lo que determinó que muchas familias que tenían a sus hijos en escuelas privadas, debieran optar por la Educación pública.

Además, la gestión del gobierno bonaerense se agarra de la importancia de las evaluaciones nacionales estandarizadas Aprender. A través de los resultados a los que accedió INFOCIELO, se muestra que las fallas están en Matemáticas, pero hay desempeños satisfactorios en Lengua. De todas formas, se hace especial enfoque en que los resultados en las escuelas privadas, superan ampliamente a los niveles de la educación pública.

El propio Sánchez Zinny trazó un balance positivo de su gestión: dijo que Vidal construyó 136 escuelas y 366 aulas nevas. “Eso está en las fotos, es fáctico”, desafió el Ministro.

MERCANTILIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN
La llegada de Gabriel Sánchez Zinny a la Dirección General de Cultura y Educación abrió las puertas a capitales privados para que hicieran su negocio. Multinacionales como Toyota y Coca Cola, pero también ONG vinculadas a esos mismos esquemas de negocios financiaron y ejecutaron programas de estudios, dictaron cursos y capacitaciones.

Ese es el perfil de Sánchez Zinny, que ni siquiera tiene formación académica como profesor: es economista graduado en la universidad de San Andrés. Desde el ámbito privado fundó Edunexo, empresa del cual es CEO. Sánchez Zinny la calificó como una “empresa de software educativo, dedicada a proveer servicios a escuelas y universidades y soluciones digitales para gobiernos, con presencia en 5 países y 50 empleados”. También tuvo su anclaje internacional, cuando se desempeñó como consultor del ministerio de educación de República Dominicana, que le abrió las puertas para fundar otra empresa que brindó cursos de educación online.

Así nació Kuepa, que según distintas investigaciones se sostiene en base al pago de los cursos por parte de los alumnos y los aportes de empresas o fundaciones, entre las que se encuentran: Techint, Citi Foundation (del Citi Bank), Danone, Global Fairness, Plus Petrol, La Anónima, Unilever, USAID y Paladini. Esta iniciativa surge en 2012 y Sánchez Zinny fue su fundador y Presidente hasta fines de noviembre 2015.

Kuepa, tuvo presencia en Argentina, Perú, Colombia, Méjico y República Dominicana. Según su página web ofrece “una metodología para que aprendas en corto tiempo y de manera rápida”. Además, resalta que están comprometidos con brindar una educación “orientada a las necesidades del mercado laboral actual”. Coherente con los objetivos de la gestión que impulsó en la Provincia.

Fuente: InfoCielo