Trabajar más, ganar menos: la desigualdad que atraviesa a las mujeres salteñas
Un informe del Observatorio de Violencia contra las Mujeres de Salta muestra que la participación femenina en el mercado laboral sigue siendo significativamente menor que la masculina y que persisten brechas salariales de hasta el 40%.
09/03/2026 PROVINCIASUn informe del Observatorio de Violencia contra las Mujeres de Salta muestra que la participación femenina en el mercado laboral sigue siendo significativamente menor que la masculina y que persisten brechas salariales de hasta el 40%. La Asamblea Lesbotransfeminista convocó a una protesta en la Ciudad Judicial por la mañana y por la tarde, una movilización en la plaza 9 de Julio de la capital salteña.
En la provincia de Salta, las desigualdades de género en el mundo del trabajo siguen siendo una marca estructural. Los datos actualizados al tercer trimestre de 2025, difundidos por el Observatorio de Violencia contra las Mujeres (OVcM) en su dossier estadístico por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, evidencian que la brecha entre mujeres y varones persiste en prácticamente todos los indicadores del mercado laboral.
Por su parte, la Asamblea Lesbotransfeminista de Salta llamó a movilizarse este lunes, con dos momentos centrales. El primero será a partir de las 9, frente a la Ciudad Judicial, donde organizaciones feministas y familiares de víctimas de violencia de género reclamarán por las respuestas del sistema judicial. Más tarde, a las 17, se realizará una radio abierta en plaza 9 de Julio, previa a la marcha que recorrerá el centro de la ciudad y pasará por la Legislatura provincial.
El informe del Observatorio muestra que la primera diferencia en la brecha entre varones y mujeres aparece incluso antes de conseguir empleo: en el acceso al mercado de trabajo. Según el informe, la tasa de actividad femenina en la provincia se ubica en un 48,6%, mientras que en los varones alcanza el 64,1%, una diferencia de 15,5 puntos porcentuales.
Detrás de esa brecha se encuentran factores estructurales que siguen organizando la vida social, como las tareas de cuidado, el trabajo doméstico no remunerado y las dificultades para compatibilizar empleo y responsabilidades familiares. Ante ello, muchas mujeres quieren trabajar, pero no siempre pueden hacerlo en las condiciones que exige el mercado laboral.
El peso invisible de los cuidados
Uno de los factores centrales que explica estas desigualdades es la distribución del trabajo de cuidados. A nivel nacional, las mujeres dedican en promedio tres horas más por día al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los varones, según el informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Esta sobrecarga impacta directamente en la posibilidad de insertarse laboralmente, aceptar jornadas completas o acceder a empleos mejor remunerados. El fenómeno se traduce en trayectorias laborales más interrumpidas, empleos informales o de tiempo parcial.
Las consecuencias económicas son claras: las mujeres participan menos del mercado laboral, pero además lo hacen en condiciones más precarias.
Más desempleo, más precariedad
Los datos también dan a conocer que cuando las mujeres logran insertarse en el mercado laboral enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad. En el plano nacional, la tasa de desocupación femenina alcanza el 7,4%, mientras que en los varones es del 5,9%, una brecha de 1,5 puntos porcentuales.
La informalidad también impacta más en ellas: 38% de las mujeres trabajan en condiciones informales frente al 35,5% de los varones.
En Salta, el Observatorio advirtió que las mujeres además se concentran en sectores laborales con salarios más bajos, como el trabajo doméstico, los servicios y las actividades vinculadas al cuidado. Esto reproduce una dinámica conocida, donde los sectores más feminizados son también los peor remunerados.
Brechas salariales persistentes
La desigualdad se vuelve aún más evidente cuando se observan los ingresos. En la provincia, las mujeres cobran entre un 15% y un 40% menos que los varones, según el dossier del Observatorio.
A nivel nacional, el análisis del CEPA confirma la misma tendencia, llevando a que los ingresos masculinos sean entre 27,3% y 29% mayores que los de las mujeres.
La brecha se amplía aún más en el empleo informal, donde alcanza el 40%, una diferencia que se explica por la precarización laboral y la concentración femenina en actividades peor remuneradas.
Esta desigualdad salarial no solo afecta el presente. También impacta en las trayectorias de largo plazo, como el acceso a jubilaciones o la acumulación de patrimonio.
El techo de cristal, también en Salta
Las mujeres tampoco logran acceder en igualdad de condiciones a los puestos de decisión. En la provincia, ocupan solo alrededor del 20% de los cargos de dirección o jerarquía, lo que refleja la persistencia del llamado “techo de cristal”.
El fenómeno describe las barreras invisibles que dificultan el acceso de las mujeres a posiciones de poder dentro de organizaciones, empresas o instituciones. Si bien, en los últimos años se incrementó la presencia femenina en distintos ámbitos laborales, el acceso a los espacios de conducción sigue siendo desigual.
Feminización de la pobreza
El informe económico del CEPA agregó otro dato clave para comprender la dimensión social del problema: las mujeres representan el 64,2% de las personas con menores ingresos en Argentina.
Este fenómeno es conocido como feminización de la pobreza, pues las mujeres están sobrerrepresentadas en los sectores de menores recursos y subrepresentadas entre quienes concentran mayores ingresos.
La contracara de ese proceso es lo que el informe denominó “masculinización de la riqueza”, ya que en los niveles más altos de ingreso predominan los varones.
Entonces, la desigualdad de género no solo se expresa en el acceso al trabajo sino también en la distribución de la riqueza.
Políticas públicas en retroceso
El informe del CEPA también advirtió que el contexto económico reciente profundiza estas desigualdades. Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, diversos programas destinados a reducir brechas laborales o asistir a mujeres en situaciones de violencia tuvieron fuertes recortes presupuestarios o directamente dejaron de existir.
Entre ellos figuran iniciativas orientadas a la formalización laboral o a la reducción de desigualdades en sectores altamente feminizados.
En paralelo, programas de asistencia a víctimas de violencia de género también registraron caídas significativas en su alcance. Un claro ejemplo fue el Programa Acompañar, que pasó de asistir a 103.892 personas en 2023 a apenas 432 en 2024, una reducción del 99,6%.
Para el CEPA, estas políticas económicas no afectan a toda la población de la misma manera, sino que tienden a profundizar las desigualdades preexistentes entre varones y mujeres.
Un diagnóstico que se repite cada 8 de marzo
Cada 8 de marzo vuelve a aparecer el mismo diagnóstico: las mujeres participan menos del mercado laboral, tienen mayores tasas de informalidad, cobran menos y dedican más tiempo a tareas de cuidado. Tanto los datos del Observatorio de Violencia contra las Mujeres de Salta como el análisis económico del CEPA muestran que esas desigualdades no son coyunturales ni circunstanciales, sino que son estructurales.
En ese contexto, organizaciones feministas y de diversidades llaman a una jornada de movilización en la ciudad de Salta. “Cada 35 horas una mujer fallece en el marco de un femicidio, y el Estado es responsable por omisión”, expresó Sofía Fernández, referenta del movimiento lesbo-transfeminista de Salta, quien convocó a la jornada de protesta que se realizará este lunes 9.
La convocatoria tendrá dos momentos centrales. El primero será a las 9 de la mañana frente a la Ciudad Judicial, donde la Asamblea Lesbotransfeminista, organizaciones feministas y familiares de víctimas de violencia de género buscarán interpelar directamente al sistema de justicia por las demoras en los procesos, la falta de perspectiva de género y las respuestas insuficientes frente a las denuncias de violencia.
Fernández también apuntó contra la falta de paridad en los espacios de poder institucional. “La paridad no existe en la Justicia, ni en la Legislatura, ni en las mesas de poder”, afirmó. En ese marco, criticó además la designación de Ada Zunino como defensora General de la provincia. Dijo que la exjueza niega la violencia de género. “De ninguna manera una persona con esas características puede ser defensora oficial”, sostuvo.
Más tarde, a las 17, se realizará una radio abierta en plaza 9 de Julio, previa a la marcha que recorrerá el centro de la ciudad y pasará por la Legislatura provincial.
La elección del día lunes, en plena jornada laboral, no es casual. “Si no nos ven, queremos que nos vean”, explicó Fernández, al señalar la necesidad de visibilizar la situación de mujeres y diversidades en un contexto que describió como alarmante.
La militante también denunció el avance de una agenda de desfinanciamiento de las políticas de género, mencionando la desaparición del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación y el hecho de que el área de género en la provincia haya sido degradada de Secretaría a Subsecretaría, lo que deriva en el debilitamiento de programas vinculados a la prevención de la violencia y la igualdad laboral.
El movimiento feminista llega a esta jornada tras una semana de actividades, que incluyó pañuelazos en defensa de la Educación Sexual Integral (ESI), la presentación de un proyecto de visibilidad lésbica en la Legislatura provincial y denuncias públicas por decisiones institucionales vinculadas a políticas de género.