Una vuelta por las estancias y los sabores de La Pampa

La provincia está asociada al Parque Luro, la época de brama y las típicas estancias, pero desde hace un tiempo se puso en marcha una promoción turística para conocer otros tesoros, como su cocina con identidad propia.

La provincia está asociada al Parque Luro, la época de brama y las típicas estancias, pero desde hace un tiempo se puso en marcha una promoción turística para conocer otros tesoros, como su cocina con identidad propia.

“Para descubrir nuestra tierra hay que ver los bosques de caldenes, realizar avistajes de ciervos, pasar estadías en el entorno pampeano y animarse con una atracción en crecimiento como es el safari fotográfico. Sin olvidar el oeste de la provincia e intentar explorar la payunia, que es la región del planeta con más densidad de volcanes, con cavernas y cerros en la localidad de Puelén. La gente se sorprende por la cantidad de atractivos y recursos potencialmente turísticos que tiene nuestra provincia”, explica Lautaro Córdoba, subsecretario de Turismo de La Pampa.

Dentro de esos atractivos se destaca también la cocina. Según Córdoba, son varios los empresarios gastronómicos que se animan a emprender gracias a que cuentan con la mejor carne vacuna y otras carnes silvestres, como el ciervo y el jabalí.

En esa línea, un buen plan en Santa Rosa es conocer el restaurant Pampa Roja, que está a punto de cumplir cuatro años desde su apertura y que, de la mano del matrimonio Braga-Borzani, propone una cocina de autor, autóctona y con productos locales que van desde las carnes hasta las hierbas con las que se elabora el aguardiente de la casa.

Sólo se accede con reserva previa y, desde el ingreso, todo el desarrollo de la cena forma parte de  una ceremonia culinaria que pone a prueba los sentidos. Esa ceremonia comienza en la panera (con variedad de panes blancos, anisados y budín de miel), la manteca casera y el clásico alioli de la casa y continúa con los cinco pasos del menú degustación.

Además, en la carta hay un detalle para destacar: cada plato lleva la indicación del origen de su producto principal, referenciándolo con el lugar de la provincia de donde proviene.

Cocina de autor en medio de la inmensidad

En el extremo norte de La Pampa, casi lindando con Córdoba, Estancia La Pampeana se posiciona como uno de los referentes más sólidos de la nueva oferta gastronómica que se está desarrollando.

El edificio es una casa construida a comienzos del siglo 20, hoy convertida en un hotel de campo. Allí funciona un restaurante de nivel internacional con el reconocido chef español Javier Araujo Montes al frente. Su experiencia se despliega en la búsqueda permanente de nuevos platos, utilizando lo disponible en la zona y aprovechando todos los cortes vacunos. Su estilo es la cocina de autor que combina lo autóctono con lo gourmet.

En la carta hay salmón con fernet-cola con berenjenas asadas, entrecot glaseado, rabo de toro con espuma de papas y hasta pulpo, ¡un lujo en este lugar en el medio de la llanura! A la hora del postre, los destacados pueden ser buñuelos de chocolate con salsa cítrica o cofre de chocolate con espuma de naranja y helado de vainilla.

La estancia es pintoresca y está rodeada por una frondosa arboleda. Cuenta con piscina y habitaciones de techos altos con detalles que garantizan una estadía placentera. ¿Otro destacado? El desayuno con frutas frescas y pastelería de la casa: un festival de croissants, budines y panes que seduce a los más escépticos y premia el haber elegido pernoctar en medio de la inmensidad.

Simple y tradicional

En otro punto del mapa pampeano, a unos 90 kilómetros de Santa Rosa, se ubica Estancia Holanda. Su ambiente familiar y acogedor es ideal para una breve estadía y brinda la posibilidad de sumar una visita guiada al Museo Taller Ortiz Echague, que se encuentra dentro de la estancia.

Hoy, los herederos de aquellos visionarios que eligieron La Pampa para establecerse son quienes mantienen viva la historia de sus antecesores. La cocina ofrece sabores tradicionales y simples como empanadas, pollo al disco, asado y flan casero. Y en un amplio comedor se comparten, entre otras cosas, anécdotas familiares e historias de los antepasados, que cobran interés por lo vanguardista de la época.

La biblioteca no sólo guarda libros de todos los tiempos, sino que también hay colecciones de la década del ’50 y ’60 de revistas como Para Ti o Times. Aquí, bucear entre el material atesorado por la familia se convierte en un plan en sí mismo.

Fuente: La Voz