Obra pública, un club de socios fantasmas y una «patria (sin) contratista»
Javier Milei profundiza el ajuste, deja a las provincias a la deriva y les tira las rutas nacionales -o lo que queda ellas-, por la cabeza.
03/04/2025 El PaísJavier Milei profundiza el ajuste, deja a las provincias a la deriva y les tira las rutas nacionales -o lo que queda ellas-, por la cabeza.
Mediante el Decreto 206/25, publicado el pasado jueves 20, el gobierno anunció el «desmantelamiento del club de la obra pública”. En buen romance, la normativa señala que la jefatura de Gabinete será la encargada de administrar el Sistema de Información de Cocontratantes” (SICO), que reemplazará al ya eliminado Registro Nacional de Constructores y de Firmas Consultoras de Obras Públicas.
Anteriormente, por otro decreto, el Gobierno había eliminado de la Ley de Obras Públicas 13.064 el Registro de Constructores, “mecanismo que durante años fue utilizado por un grupo reducido de empresas para repartirse la obra pública”, según se argumentó. Al respecto, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger dijo que, de esta manera, se pone fin a “un cóctel ruinoso para los argentinos pero que era fiesta para la patria contratista”.
Más allá de los argumentos tribuneros del funcionario de Javier Milei, lo cierto es que la motosierra ya devastó hace tiempo cualquier escenario en el que la “patria contratista” pudiese desenvolverse ya que prácticamente desapareció la obra pública. Es decir, no queda margen ni para la “patria contratista”, ni para el “club de la obra pública”.
Esta semana la comisión de Obras Públicas de la Cámara de Diputados fue desairada nuevamente por el secretario de Obras Públicas de la Nación, Luis Giovine quien viene gambeteando los requerimientos de las provincias respecto de un paquete de temas irrresueltos en el área desde que asumieron las actuales autoridades.
Reunión de la comisión de Obras Públicas de la Cámara de Diputados de la Nación, el martes 25 de marzo.
A la cita también pegó el faltazo el administrador de Dirección Nacional de Vialidad, Marcelo Campoy. La DNV viene subejecutando partidas en los dos últimos ejercicios presupuestarios y acumula una millonaria deuda que crece a la par del deterioro de las rutas en todo el país.
Pronta a recibir su certificado de defunción (a partir de la fusión con otros organismos públicos), la DNV no parece estar en condiciones ni siquiera de asegurar el mantenimiento de las rutas durante el invierno en provincias como Neuquén.