Diez años en la economía argentina: pocos ganadores, más desigualdad y precarización
La economía argentina en los últimos diez años muestra un proceso de precarización del empleo y mayor desigualdad, al tiempo que un puñado de sectores exportadores salieron ganadores.
31/03/2026 El PaísLa economía argentina en los últimos diez años muestra un proceso de precarización del empleo y mayor desigualdad, al tiempo que un puñado de sectores exportadores salieron ganadores.
En la última década, la precarización del empleo tuvo un fuerte aumento en la Argentina. (guadalupe lombardo)
La economía argentina en los últimos diez años muestra un claro proceso de precarización del empleo y mayor desigualdad social de la mano de un puñado de sectores exportadores que avanzan y rubros manufactureros mano de obra intensivos que retroceden.
Este es el cuadro que se desprende del análisis que realizó Página/12 de una serie de variables macroeconómicas y sectoriales en base a información oficial. ¿Qué no ha cambiado, qué sí se transformó, qué cosas empeoraron y cuáles mejoraron en términos de calidad de vida desde el año 2016 hasta esta parte?
Cabe aclarar que la base de comparación de las cifras no siempre es la misma, puesto que a comienzos de 2016 el Indec en los albores de la administración de Macri discontinuó varias series estadísticas que venían siendo muy cuestionadas, no sólo el IPC sino también aquellas vinculadas a la distribución del ingreso. Por eso en algunos casos las comparaciones se realizan frente a 2015 y en otros, respecto de finales de 2016.
Pobreza e indigencia
Frente al segundo trimestre de 2016, la tasa de pobreza en la Argentina se movió levemente hacia abajo, del 32,2% al 31,6% de las personas en el primer semestre de 2025 (último dato disponible).
En cambio, la tasa de indigencia subió en estos diez años, del 6,3% de las personas en 2016 al 6,9% en la primera parte del 2025. A grandes rasgos, se puede hablar de un estancamiento en las tasas de pobreza e indigencia. De modo que con sus más y sus menos, punta a punta en la última década la situación de pobreza e indigencia se mantuvo.
Empleo
Sin embargo, hilando más fino en las cifras oficiales se perciben cambios más significativos en cuanto a cómo la sociedad argentina genera los ingresos y los distribuye.
Las personas asalariadas en el sector privado en diciembre de 2015 eran 6.246.500 y en diciembre pasado fueron 6.196.900 personas. De modo que hay menos asalariados en términos absolutos, lo cual implica una merma todavía mayor en términos relativos, contemplando el crecimiento demográfico.
Como contracara, respecto de finales de 2016, la informalidad laboral trepó del 33,6% al 43% en el cuarto trimestre del año pasado. Es una suba fenomenal que refleja la precarización del empleo y que en buena medida está detrás del fenómeno político libertario.
También en paralelo a la destrucción del empleo formal en el sector privado está la suba de inscriptos de la Asignación Universal por Hijo, que pasó de beneficiar a 3,7 millones a finales de 2015 a 4,1 millones en marzo de 2025, último dato oficial.
Ingresos
Entre diciembre de 2016, primer dato luego del bache estadístico de Macri, el índice de precios al consumidor se multiplicó por 104 hasta enero de este año.
En el mismo período, los salarios registrados del sector privado subieron 83 veces según el Indec (es decir, un 20% menos que los precios) y los del sector público lo hicieron en apenas 66 veces.
Si la inflación superó a los salarios, alguien salió ganando en detrimento de los trabajadores. Y algo de esto se puede percibir en los informes de distribución del ingreso del Indec, que marcan que el 10% de la población argentina con mayores ingresos aumentó su participación en la “torta” desde el 25,8% del total en el primer trimestre de 2025 al 27% en el primer trimestre de 2017 y hasta el 30,8% en el tercer trimestre de 2025. En esa línea, la desigualdad medida por el coeficiente de Gini desde el 2do trimestre de 2016 subió de 0,417 a 0,424.
Otro sector que claramente salió perjudicado en la última década es el de los jubilados. El haber medio jubilatorio a finales de 2016 permitía adquirir el 70% de la canasta para el jubilado que calcula la Defensoría del Pueblo, mientras que el haber mínimo alcanzaba para cubrir un 40% de esa canasta. A finales de 2025, el haber medio permitía comprar el 32% y la mínima, incluyendo el bono, apenas el 27%.
Producción
En buena medida, las condiciones sociales son una manifestación de qué sucede con la producción de una economía. Resulta que en el período bajo análisis, un puñado de sectores de producción de bienes fueron amplios ganadores y otro montón, perdedores.
La producción de petróleo pasó de 30,8 millones de metros cúbicos en 2015 a 46,1 millones en 2025, un avance del 50% en una década. Por su parte, la producción de gas natural subió de 42 a 51 millones de metros cúbicos, un avance del 21,4%.
En tanto, el índice de producción minera del Indec pasó de 97,1 en enero de 2017 (primer dato disponible) a 140,1 en enero de 2026, una suba del 44%.
En contraposición a estos rubros, la producción acumulada en 2025 frente a la de 2016 (serie disponible del Indec) arroja para el sector textil una caída del 38% medida en cantidades; para madera, impresión y papel, del 10,3%; para sustancias y productos químicos, una merma del 6,1%; para productos de caucho y plástico, del 22,6%; para insumos de la construcción, del 11,8%; para la siderurgia, del 7,2; para la metalmecánica, una baja del 25,7%.
Entre los pocos sectores con crecimiento aparece el automotor, aunque si la comparación se hiciera frente a 2015 tendría una caída, y en general está estancado en el escalón de las 500 mil unidades anuales, y también el de maquinaria agrícola, fruto de una integración interesante con el sector de la soja, maíz y trigo.
Una mirada parcial que arrojan los datos es que la Argentina empujada por un par de sectores muy capital intensivos puede derivar en una estructura social precarizada si no se amplía la base de sectores ganadores hacia aquellos que tienen más impacto sobre el empleo.