Mendoza: Polémica por plazas y salones comunitarios sin terminar en San Martín

Los trabajos se interrumpieron hace 18 meses y hoy son espacios oscuros e inseguros. Quejas de vecinos. Posturas del IPV y de la comuna.

Los trabajos se interrumpieron hace 18 meses y hoy son espacios oscuros e inseguros. Quejas de vecinos. Posturas del IPV y de la comuna.

En San Martín, y más concretamente en Palmira, existe una serie de plazas y salones de usos múltiples a medio terminar, cuya obra quedó paralizada hace ya 18 meses. Los vecinos, no solo señalan la necesidad obvia de que se concluyan los trabajos interrumpidos sino que subrayan la inseguridad que generan esos espacios, generalmente mal iluminados. El panorama ha despertado polémica entre la comuna y el IPV por el desarrollo del proyecto.

Uno de esos salones de usos múltiples, a medio terminar desde hace un año y medio, está en la zona sur de Palmira, en el barrio Venier, que también es conocido como Libertad: “Usted ve que la obra está a la mitad, pero no solo el salón sino que también la plaza, lo que lleva a que esto sea una zona que no solamente está desaprovechada, sino que es insegura porque no hay luces suficientes; además, acá, suelen juntarse barritas de pibes vaya a saber uno a qué cosas”, cuenta un vecino que prefiere no dar su nombre.

Aunque muchos de esos vecinos responsabilizan al municipio por las obras paralizadas, desde la comuna recalcan que la responsabilidad financiera es del IPV: “Se trata de un proyecto ambicioso, que diseñó el municipio en 2013 pero que financia el IPV. La obra comenzó a ejecutarse en 2014 e incluye la remodelación de ocho plazas, la construcción de cinco salones de usos múltiples y las refacciones y ampliaciones de un centro de salud, la mayor parte de todo eso en zonas de Palmira”, dijo Edgardo Gargiulo, secretario de Obras Públicas: “Si hoy las obras están paradas no es culpa de esta comuna, tampoco es nuestra responsabilidad que vuelvan a ponerse en marcha”.

El problema comenzó a mediados de 2015 cuando por falta de financiamiento durante ese último tramo del gobierno de Francisco Pérez, poco a poco las obras comenzaron a demorarse, hasta que hace 18 meses quedaron paralizadas y desde entonces, nadie pegó un solo ladrillo más. Los trabajos alcanzaron un 60% de desarrollo en el caso de los salones de usos múltiples y en las plazas el porcentaje es aún menor, ya que apenas se llegó a un 20% de lo planeado. Para colmo, en estos meses, hubo robo de materiales y vandalismo de las obras, al punto que el IPV le dio la vigilancia a la cooperativa de trabajo Che Guevara, que originalmente trabajó en la construcción de esos lugares hasta que en 2015 se acabó la plata.

Desde el IPV aseguran que la Nación ha comprometido $15 millones para seguir con las obras, pero que la comuna aún no ha dado el visto bueno: “Originalmente ese convenio se firmó entre el IPV, la comuna y la empresa Ojeda, que era encargada de hacer la obra. A su vez, Ojeda contrató a la cooperativa Che Guevara, señalaron desde el IPV: “Hoy Ojeda no está más en el proyecto y lo más rápido para reactivarlo sería darle el trabajo a la cooperativa Che Guevara, pero hay allí una interna política con la comuna, de dos líneas del peronismo y por eso no llegamos a un acuerdo con el municipio. La alternativa es licitar nuevamente los trabajos pero eso llevaría más tiempo”.

En el municipio niegan cualquier interna con la cooperativa Che Guevara. “No somos responsables por la obra paralizada ni por la puesta en marcha, y no nos interesa si el trabajo se reanuda por licitación o con una cooperativa. Lo único que pedimos es que el IPV nos aclare por escrito, qué es lo que piensa hacer con $15 millones porque nuestro cálculo nos dice que hace falta el doble para concluir los trabajos”, dijo Gargiulo.

Tres etapas

Las obras forman parte del último proyecto de Promeba (Programa de Mejoramiento Barrial) que fue autorizado para San Martín y que por la magnitud de las obras (el municipio asegura que fue el más grande en su tipo en todo el país) se licitó por separado en tres etapas. La primera fue para realizar cloacas, la segunda para la urbanización de diversos barrios y consolidado de calles y la tercera, cuya licitación ganó la empresa Ojeda, fue para la construcción de salones de usos múltiples y la remodelación de una serie de plazas, que quedó inconcluso por falta de dinero.

El proyecto prevé cinco salones de usos múltiples ubicados en los barrios Cervantes, Libertad, Villa del Carmen, Aguaribay y Santa Lucía, la mayoría de ellos en zonas de Palmira, además de la remodelación de ocho plazas, para las que se proyectó un nuevo alumbrado, riego por aspersión, senderos y bancos.

Fuente: Los Andes