Cierres y despidos: la cara más dura de la crisis

En la Provincia de Santa Fe, entre noviembre de 2015 y el mismo mes de 2017 se perdieron 78.500 empleos, la mayoría en industria. Cerraron 263 empresas.

Por Sandra Cicaré
scicare@lacapital.com.ar

En el Gran Rosario, entre noviembre de 2015 y el mismo mes de 2017, se perdieron 78.523 puestos de trabajo, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) relevados a través de la Encuesta Permanente de Hogares. El sector más afectado fue la industria, donde según datos oficiales provinciales, cerraron 263 empresas –de las cuales 253 eran consideradas micro– y se perdieron 3.215 empleos. Los datos se desprenden de un informe realizado por el diputado provinical de Unidad Ciudadana, Leandro Busatto, que permitió configurar un mapa laboral de la región bajo la actual política económica. Las cifras ratifican los relevamientos de distintas entidades del sector productivo y organismos estatales de distintos niveles de gobierno, que muestran una foto poco alentadora del mundo del trabajo.

«A más de dos años del comienzo de la gestión de Mauricio Macri, el balance para los santafesinos es negativo. Cierres de industrias y empresas, locales vacíos y despidos fueron una noticia constante durante la administración de Cambiemos», señaló Busatto, quien junto con el relevamiento presentó un proyecto en la Legislatura santafesina para crear un fondo anticíclico de preservación del empleo.

El informe releva datos oficiales tanto a nivel nacional como provincial, y abreva en las estadísticas del Indec y del Ministerio de Trabajo de Santa Fe, cuyo Observatorio Laboral contabilizó el cierre de 2.726 empresas en todo el territorio santafesino.

El futuro no parece alentador: el titular de la cartera laboral, Julio Genesini, sostuvo que en el primer semestre de 2018 se registraron 2.539 despidos, «igual cantidad de despidos individuales de los que se dieron durante todo el año pasado».

«Advertimos que se dan despidos individuales, y si vemos datos de 2017 a mitad de año tenemos los mismos despidos que en todo el año anterior, siempre hablando de los que se tramitaron mediante el ministerio, es decir la formalización de un acuerdo entre las partes. Es lo que se denomina efecto goteo», dijo el funcionario.

De todos modos, Genesini destacó el efecto dinamizador que aún tiene la obra pública, que impacta directamente sobre la construcción, en el marco de un escenario adverso. Aún así los 120 despidos registrados en los últimos días en la empresa Supercemento que presta sus servicios de mantención de la ruta nacional 8 y es la encargada de construir el tramo Rufino-San Eduardo de la autopista ruta 33, alertan sobre los límites el impulso del plan de obras pública sobre la actividad (ver aparte).

El informe, que la semana pasada Busatto presentó ante un grupo de sindicatos y entidades empresarias, también toma como fuente de información un relevamiento propio de las noticias de cierres de empresas y despidos, publicados entre el 1º de enero de 2016 y el 1º de agosto de 2018 en los medios de comunicación, el cual muestra 3.929 cesantías. En base a esos datos, el grupo de análisis elaboró un mapa interactivo que refleja esa realidad.

«La situación es preocupante y no se percibe una mejora en el futuro inmediato. La apertura indiscriminada de las importaciones, la caída en las ventas internas y el aumento de los costos, vinculados en gran parte a los aumentos tarifarios decididos por el Ejecutivo nacional y acompañados por el gobierno provincial, han afectado a distintos sectores, como la industria metalúrgica, automotriz y la del calzado, entre otras», detalló el legislador.

Por su parte, señaló que «el desplome en el poder adquisitivo de los segmentos medios y bajos afectó los niveles de ventas. Esa caída, sumada al incremento de tarifas, selló la suerte de cientos de locales comerciales», dijo. Al respecto, el informe muestra que en Rosario hay 2.611 locales vacíos más que en 2015.

El sector manufacturero

En octubre de 2015, en la provincia de Santa Fe había 119.194 trabajadores industriales y 6.118 industrias, según datos del Observatorio Laboral del Ministerio de Trabajo provincial. Transcurridos 30 meses de gestión de Mauricio Macri, la situación cambió. El mismo informe registraba a junio 115.932 trabajadores industriales y 5.855 industrias. Es decir que, en apenas dos años y medio, en Santa Fe se perdieron 3.215 empleos industriales y cerraron 263 industrias.

«No es el único sector afectado por lo que Macri denominó «una tormenta», eufemismo de crisis: en total, en la provincia hay 50.170 empresas, 2.726 menos que hace tres años, lo cual no configura una novedad, ya que el propio jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, admitió que desde 2015 cerraron más pymes de las que abrieron», detalló el relevamiento.

«Los números reflejan las consecuencias de las políticas económicas del gobierno nacional. La situación es grave, y el sector lo sabe, al punto tal que el vicepresidente primero de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), Alejandro Taborda, aseguró que el panorama es «desolador» y criticó, entre otras políticas, el notable incremento de las tarifas», agregó el relevamiento que presentó Busatto.

De hecho, la entidad fabril presentó un informe en el que describe como «generalizada y notoria» la caída de la producción, con una baja en diez sectores sobre un total de once relevados.

Un repaso por los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) muestra también la importante baja en la utilización de la capacidad industrial instalada en el país, muy similar a la que tuvo lugar en Santa Fe, según se desprende del relevamiento del Centro de Estudio del Comportamiento Industrial (Ceci), publicado por la Unión Industrial de Santa Fe (Uisf). Allí, se precisa que en el primer trimestre de 2018 hubo «un incremento promedio de 33,5% respecto al mismo período del año anterior» en los costos de producción, y detalla que «los ítems que componen la estructura de costos que mayores aumentos sufrieron entre enero y marzo de 2018 fueron la energía eléctrica y los insumos industriales».

Cerca del 65% de ese aumento en los costos está directamente relacionado con el incremento de tarifas, luego de la quita de subsidios decidida por el ex ministro de Energía y Minería de la Nación, Juan José Aranguren, y los aumentos definidos por la Empresa Provincial de la Energía (EPE). A eso hay que agregar que «la depreciación de la moneda nacional del orden del 37% registrada en mayo y junio, los precios de los insumos, materiales, partes y componentes utilizados por numerosas industrias santafesinas sufrieron un claro incremento», destacó Fisfe.

El sector más afectado es el metalúrgico, con al menos 660 despidos, concretados por las empresas Bambi (Rosario), Nesagio (Ceres), Mefro Wheels (Rosario), Modelar (Arroyito), Vasalli (Firmat), Electrolux (Rosario), PadMet (Reconquista) y Metalkrom (Rosario). También el caso de la metalúrgica Dasa de Firmat, cuyos trabajadores hace casi un mes tienen tomada la planta en reclamo de salarios adeudados.

Un informe de la Asociación de Industriales de la República Argentina (Adimra) muestra la involución del sector en cuanto a la utilización de la capacidad industrial instalada.

El informe agrega que en los primeros dos meses de 2018, el 41% de los empresarios del sector redujo las horas extras, un 8% redujo la jornada laboral y otro 8% inició la solicitud de Repro o proceso preventivo de crisis, mientras que apenas el 19% incorporó horas extras. También detalla que la producción de «equipos y aparatos eléctricos» cayó un 7% entre marzo de 2017 y marzo de 2018, mientras que la de «maquinaria agrícola» cayó 6%.

La apertura sin control

En lo que va del año, la industria recibió otro golpe: las importaciones siguen creciendo y complican aún más el panorama. En el primer trimestre de 2018 se importaron 47.705 heladeras, lo que implica un 135% más que el mismo período del año anterior. El 90% de los refrigeradores se fabrican en Rosario, y las ventas este año cayeron un 46%.

Dentro del sector metalúrgico, la industria automotriz también sufrió un duro golpe. La autopartista Mefro Wheels anunció el cierre de su planta en Rosario. Un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) muestra que la producción de autos nacionales disminuyó durante la gestión de Macri, a tal punto que «su porcentaje en el total de las ventas realizadas en estos dos años es el más bajo en, al menos, 15 años».

«El hecho de que el gobierno haya abaratado los automotores importados y además abierto irrestrictamente las importaciones, hizo que la situación de la industria empeore considerablemente», agrega.

También menciona como posible factor en esa caída «una saturación del mercado automotor en el país por las ventas realizadas entre 2012 y 2013».

La región también fue la caja de resonancia de la crisis en el sector carrocero. «La situación es crítica, estamos reunidos con las cámaras carroceras porque la actividad cayó el 80%», indicó hace un mes Antonio Donello, secretario general de la UOM Rosario.

El gremialista explicó que la importación y la recesión ponen en riesgo 3 mil puestos de trabajo, entre directos e indirectos, y señaló que buscan diseñar una acción conjunta con las empresas y el gobierno provincial para evitar que «pase lo mismo que en los 90».

La línea blanca es otro de los sectores que mostraron el impacto de la apertura importadora. Desde la UOM temen por el futuro de 5 mil trabajadores rosarinos de esta industria, ya que las tres de las fábricas más importantes del mercado nacional como Bambi, Briket y Electrolux (ex Gafa) solicitaron procedimientos preventivos de crisis. Las importaciones y la caída de las ventas por el freno de la actividad económica, que los empresarios aseguran alcanzó entre un 40 y 50% respecto a otros años, explican esta situación.

La decisión del gobierno nacional de abrir las importaciones también repercutió en el sector del calzado. A nivel nacional, el sindicato denuncia cierre de fábricas y 6.000 despidos. En la provincia, redujeron personal las firmas Primeros Pasos, Pirri, Jandy, La Huella, Wylers y Grimoldi, en las localidades de Zavalla, Acebal, Rosario, Alcorta y Arroyo Seco. En 2015, la producción nacional había alcanzado los 125 millones de pares y se habían importado 22,6 millones. En 2017, la producción cayó por debajo de los 100 millones y se importaron 34,5 millones. En 2018 la tendencia se agrava: hubo un aumento del 32% interanual de importaciones en el primer trimestre.

No sólo el sector industrial sintió el impacto de las políticas económicas de la gestión de Macri. Un informe presentado por el diputado Carlos del Frade (Frente Social y Popular) denominado «La Cámara de Diputados Provincial y los conflictos obreros en la era Macri», contabilizó entre diciembre de 2015 y marzo de 2017 la presentación de «52 proyectos vinculados a despidos, suspensiones y falta de pago de haberes en industrias y comercios de la provincia de Santa Fe», y precisa que, a través de pedidos de informes y expresiones de preocupación en la Cámara baja, la actividad legislativa contabilizó en ese período «1.724 despidos, 1.200 suspensiones y el reclamo de 1.303 trabajadores ante el retraso de pago de haberes».

El relevamiento de Unidad Ciudadana, sobre las noticias de despidos y cierres de empresas publicadas por los medios provinciales, entre el 10 de diciembre de 2015 y el 1º de agosto de 2018, da cuenta de 3.929 despidos. «A diferencia de lo que podría suponerse, teniendo en cuenta las cesantías y el ofrecimiento de retiros voluntarios en organismos nacionales, la mayor cantidad de bajas se dieron en el sector privado: 3.587 (91,21% del total) contra 342 del sector público (8,71%)», detalló Busatto.

En cuanto a los rubros más afectados, luego del metalúrgico aparecen alimentos, química, panadero, comercio, frigorífico, lácteos, calzado, estaciones de servicio y naval.

Una de las localidades más afectadas es Fray Luis Beltrán. La ciudad, que según el censo 2010 tiene 15.389 habitantes, sufrió el cierre de la química ArZinc en 2016, que dejó 400 despidos. Luego hubo cesantías en la Cooperativa de Agua Potable (17), en Fabricaciones Militares (35) y en la Municipalidad (11), lo que hace un total de 463 bajas.

La calidad del empleo

Si bien es cierto que los datos del Ministerio de Trabajo de la provincia, basados en los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), muestran un incremento de los trabajadores registrados en el territorio provincial de 2015 a la fecha (3.497 puestos, un crecimiento del 0,71%), los datos que se desprenden de la Encuesta Permanente de Hogares, realizada por el Indec, indican una baja y una pérdida de calidad en el empleo, si se toman en cuenta quiénes son asalariados y quiénes trabajan «por cuenta propia».

El Centro de Economía Política Argentina (Cepa) advirtió que desde diciembre de 2015 a febrero de 2018 se crearon, siempre según los datos oficiales, 345.449 empleos. Sin embargo, «el 85,3 por ciento de esos nuevos puestos correspondieron a monotributistas, empleados estatales y asalariados/as de casas particulares».

El informe agrega que entre 2014 y 2015, «sólo 8 de cada cien empleos creados eran de monotributistas» y «el sector privado generaba el 28% del empleo». Hoy, en cambio, «son monotributistas 53,2% de cada cien nuevos empleados, mientras que el sector privado genera apenas el 14,7% de los nuevos trabajos».

«De esta manera, lo que se ve es un proceso de degradación interna del trabajo: la pérdida de puestos formales _que afecta marcadamente a la industria, el sector productivo con los salarios más altos_, va acompañado de la creación de empleos sin relación de dependencia, despojados de derechos y con ingresos bajos», agrega la publicación.

Por su parte, el Centro Atenea precisa que «los números evidencian que los porcentajes de crecimiento más altos coinciden con las modalidades de ocupación más precarias» y pone como ejemplo «el caso de trabajadores y trabajadoras con monotributo social _crecen un 18,7%_, lo que significa en términos absolutos 66.003 puestos de trabajo más respecto a diciembre de 2015».

«Le sigue la modalidad de monotributistas independientes con un 7,6% de crecimiento en este período, lo que representa 109.458 puestos de trabajo más que en diciembre de 2015», agrega.

En el Gran Santa Fe, en el segundo trimestre de 2015, la Encuesta Permanente de Hogares del Indec contabilizaba 212.139 trabajadores, divididos de la siguiente manera: 155.286 asalariados y 46.882 por cuenta propia. En el mismo trimestre de 2017, el número total bajó a 206.608, con 148.970 asalariados y 48.508 por cuenta propia. Esto implica una caída de 5.531 empleos.

En cuanto al Gran Rosario, las diferencias son aún más notorias. En el segundo trimestre de 2015, la EPH consignaba 635.514 trabajadores, de los cuales 462.386 eran asalariados y 140.594 cuentapropistas. Dos años después, el número de trabajadores descendió a 556.991 (una caída del 12,35%) con 408.225 asalariados y 122.122 por cuenta propia, lo que significa que en esa zona la encuesta registra la pérdida de 78.523 empleos.

Cierre de locales comerciales

Un relevamiento alerta también sobre la gran cantidad de cierres de locales comerciales en Santa Fe y Rosario. En la capital provincial, en mayo de este año, sobre un total de 6.811 locales, 770 estaban desocupados, es decir, el 11,3%, la cifra más alta desde fines de 2015, momento en el que el Departamento de Investigaciones Económicas y Sociales del Centro Comercial de Santa Fe realiza el informe.

Por su parte, en Rosario, el Centro de Estudios Metropolitanos de la Concejalía Popular realiza desde 2014 un mapeo. Según el último, publicado el 18 de junio, los locales desocupados llegaron a 3.529, un 62% más que en abril de 2017 y cuatro veces más que en el mismo mes de 2015. Entre diciembre de 2017 y junio de este año cerraron 760 locales, lo que implica un 27,5% del total. Si la comparación se realiza con 2015, el aumento es del 396%.

A este panorama se le suma el despido en algunos sectores comerciales como el de 7 trabajadores de la perfumería Gerlero, sin causa o la crisis laboral o el cierre de la tradicional panadería La Lucana en el centro rosarino.

La obra pública siente el coletazo

El gobierno provincial encaró una decidida apuesta a la obra pública, que según evalúan, permitió en el último año atemperar la caída de la actividad y el empleo. Incluso esta última semana, el gobernador confirmó la finalización de los proyectos en ejecución pese a la eliminación del fondo sojero. Sin embargo, el ajuste encarado por el gobierno nacional y el traslado de los costos a la provincia ya comenzaron a hacer sentir el impacto en este sector que hasta hora fue dinamizador del empleo o al menos amortiguador de su crisis.
El el marco de una reunión de la comisión tripartita de la construcción de Rosario, el ministro de Trabajo santafesino, Julio Genesini, detalló que en el primer trimestre de 2018, se registraron 1.784 puestos de trabajo registrados más en la construcción que en el mismo período del año anterior. Destacó que «en el primer trimestre de 2018, se registró un incremento del 5,1% en el empleo registrado de la construcción con respecto al primer trimestre de 2017».
De esta manera, el crecimiento equivale a 1.784 puestos de trabajo más alcanzando la cifra de 37.103 de puestos de trabajo en toda la provincia.
En ese mismo período, en el Gran Rosario se observa una tasa de crecimiento de 5,9%, equivalente a 1.333 puestos más que los registrados en el mismo trimestre del 2017, constituyendo un universo de 24.057 trabajadores en el sector en el aglomerado. Según datos del Ministerio de Infraestructura a la fecha hay en ejecución 38 obras viales en el Gran Rosario que ocupan a 1.533 personas.
Sin embargo, la crisis también llegó al sector. Una de los proyectos emblemáticos de la provincia a cargo del gobierno nacional como la autopista sobre la ruta 33, está en duda a raíz de la decisión de la empresa Supercemento, encargada de un tramo de la obra, de despedir a 120 operarios.

Fuente: Diario La Capital