El Durazno: el destino que se puso de moda en Córdoba
Cómo cambió este pueblo del valle de Calamuchita que cada año congrega a miles de visitantes y es uno de los más bellos de la provincia.
21/04/2026 TURISMOCómo cambió este pueblo del valle de Calamuchita que cada año congrega a miles de visitantes y es uno de los más bellos de la provincia.
Volver a visitar un lugar a veces tiene aspectos positivos y otras veces negativos, pero sin dudas, nunca es la misma experiencia. Hace poco volví a El Durazno, luego de varios años sin visitarlo.
Este poblado está en el valle de Calamuchita, a unos 130 kilómetros de la ciudad de Córdoba, y es uno de los destinos que más ha crecido en los últimos tiempos. Por eso, como decía, esta visita no fue igual a la anterior.
Primeras impresiones
Lo que no cambió fue que, al bajar de la Ruta Provincial N°228, el acceso al pueblo sigue siendo de ripio, y este camino ondulado sigue mostrando las postales de un valle verde, con algunos pinos y casas cada tanto.
El impacto más grande al entrar al pueblo, antes de cruzar el vado, es la cantidad de cabañas que se han edificado, cambiando notablemente la fisonomía que tenía el lugar.
También en esta área hay algunos complejos que nuclean locales gastronómicos, despensas, kioscos y de venta de artículos artesanales.
El río, gran protagonista
Para volver a sentir la esencia de El Durazno que conocí, decidí ir al sector del río y atravesar su emblemático puente colgante, que sigue en pie, dándole ese toque distintivo al lugar.
El tono verdoso de las aguas del río El Durazno resaltan en el paisaje y brillan con los rayos de sol del mediodía otoñal. Los rayos traspasan la cristalinidad del agua e iluminan las piedras del fondo. Dan ganas de contemplarlo por horas.
Decidí seguir un sendero que acompaña el curso del río para no perder ni un metro de su paisaje, pero con la meta fija en llegar hasta uno de sus lugares icónicos: Los Cajones.
Durante el trayecto, el caudal del río se mantiene, la diferencia más notoria son las zonas con mayor cantidad de piedras y las costas que a veces tienen espacios de césped, otras de arena y en otros solo queda el espacio del sendero.
Del otro lado, en gran parte del recorrido, hay un paredón de piedras y árboles que acompañan al río.
Los Cajones
En una caminata de entre 20 o 30 minutos ya se llega al sector conocido como Los Cajones de El Durazno que en los últimos años se difundió muchísimo en las redes sociales, es decir, se viralizó.
Es que en esta parte, el río se encajona, literalmente, entre unas piedras enormes, creando un espectáculo natural único donde no solo se disfruta a la vista, sino en el sonido estruendoso que emana de este lugar.
Luego de unos mates admirando semejante paisaje, volví por otro camino, el que pasa por el centro del pueblo y ahí pude notar el crecimiento por dentro: hay varias opciones gastronómicas más y cabañas para alojarse. Todo entre unos árboles añejos y altísimos que le dan un encanto único.
Después de esta vuelta circular por El Durazno me quedé sorprendida por sus cambios y, una vez más, a pesar de que ya lo conocía, me dejó sin palabras su belleza natural: las aguas cristalinas y cambiantes del río, las sierras que lo acompañan, los bosques de pinos tan característicos del valle de Calamuchita y, a pesar del crecimiento, la onda relajada que mantiene este rinconcito cordobés.