Francisco reconoció esfuerzo de Paraguay por «sanear su democracia» y elogió al pueblo «por saber recuperarse ante la adversidad»

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El papa Francisco reconoció el esfuerzo de Paraguay por «sanear su democracia y combatir el narcotráfico» y elogió al pueblo paraguayo «por saber recuperarse ante la adversidad» al hablar hoy tras la audiencia que mantuvo con el presidente Horacio Cartes en el Palacio de López, sede del gobierno de ese país, durante la visita que realiza el pontífice.

El Papa, quien fue recibido por miles de personas, entre ellas muchos argentinos que cruzaron la frontera, animó al pueblo a «seguir trabajando con todas su fuerzas para fortalecer las instituciones».

Francisco también resaltó el trabajo para alcanzar el «progreso por la senda del crecimiento económico» y destacó cómo se han dado «pasos importantes en el campo de la educación y la sanidad».

El Sumo Pontífice fue recibido por el presidente Cartés tras su llegada al aeropuerto Silvio Petirossi de Asunción, última escala de su gira que se inició en Ecuador y continuó en Bolivia.

Miles de paraguayos saludaron entusiastas el paso de Francisco a bordo del Papa móvil que circuló por calles y avenidas los 13 kilómetros que separan al aeropuerto internacional Silvio Petirossi de la Nunciatura.

Banderas paraguayas, episcopales y argentinas dieron color al día gris con lloviznas que hubo en la jornada de hoy y tampoco faltaron aquellos que llevaban las camisetas de la Selección Argentina y del Club San Lorenzo de Almagro, incluso un disfrazado de «cuervo» pudo entregarle una en propias manos.

Francisco destacó «el admirable tesón y el espíritu de superación del pueblo paraguayo para rehacerse ante tanta adversidad y seguir esforzándose por construir una Nación próspera y en paz» al hacer referencia a la Guerra de la Triple Alianza.

El Papa pidió «que no cese el esfuerzo de todos los actores sociales, hasta que no haya más niños sin acceso a la educación, familias sin hogar, obreros sin trabajo digno, campesinos sin tierras que cultivar y tantas personas obligadas a emigrar, que no haya más víctimas de la violencia, la corrupción o el narcotráfico».

«Un desarrollo económico que no tiene en cuenta a los más débiles y desafortunados, no es verdadero desarrollo. La medida del modelo económico ha de ser la dignidad integral de la persona, especialmente la más vulnerable e indefensa», advirtió.

Ante el presidente de la República y otras autoridades el Papa afirmó que «ya desde sus primeros pasos como nación independiente, y hasta épocas muy recientes, la historia de Paraguay ha conocido el sufrimiento terrible de la guerra, del enfrentamiento fratricida, de la falta de libertad y de la conculcación de los derechos humanos».

«Quiero rendir tributo a esos miles de paraguayos sencillos, cuyos nombres no aparecerán escritos en los libros de historia, pero que han sido y seguirán siendo verdaderos protagonistas de la vida de su pueblo», afirmó el Santo Padre en su breve discurso en el Palacio de López.

En el palco de honor, situado en la fachada del Palacio de Gobierno, y ante un gran número de autoridades nacionales, volvió a reconocer una vez más a la mujer paraguaya.

«Quiero reconocer con emoción y admiración el papel desempeñado por la mujer paraguaya en esos momentos dramáticos de la historia. Sobre sus hombros de madres, esposas y viudas, han llevado el peso más grande, han sabido sacar adelante a sus familias y a su País, infundiendo en las nuevas generaciones la esperanza en un mañana mejor».

Precisó además que «un pueblo que olvida su pasado, su historia, sus raíces, no tiene futuro. La memoria, asentada firmemente sobre la justicia, alejada de sentimientos de venganza y de odio, transforma el pasado en fuente de inspiración para construir un futuro de convivencia y armonía».

«Los animo a que sigan trabajando con todas sus fuerzas para consolidar las estructuras e instituciones democráticas que den respuesta a las justas aspiraciones de los ciudadanos», dijo el Papa dirigiéndose a los paraguayos.

Francisco también hizo alusión a la Virgen de Caacupé y expresó su «inmensa alegría» de «encontrarme en esta tierra consagrada» y deseó que «el Paraguay sea fecundo, como lo indica la flor de la pasiflora en el manto de la Virgen y como esa cinta con los colores paraguayos que tiene la imagen».

Por su parte, el presidente Cartés le agradeció también al Papa «por mencionar con tanta valoración a la mujer paraguaya», y destacó «su valor y coraje para surgir desde las cenizas de la tragedia».
Cartés tampoco olvidó la labor de Jorge Bergoglio como arzobispo, y destacó «cuánto confortó y ayudó a nuestros hermanos paraguayos en su misión episcopal en Buenos Aires».

El presidente paraguayo también habló de inclusión y de la importancia de «generar oportunidades para los más necesitados» y concluyó repitiendo unas palabras del Santo Padre: «Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio».

Fuente: Télam